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miércoles, 17 de junio de 2015

HA 4 UD 16. La pintura románica en los reinos hispánicos.

HA 4 UD 16. LA PINTURA ROMÁNICA EN LOS REINOS HISPÁNICOS.

ESPAÑA.
Cataluña.
Castilla y León.
FUENTES.

ESPAÑA.

En España la mejor pintura italo-bizantina es la de Cataluña. El renacimiento de la pintura mural es anterior a la llegada de esta corriente a principios del siglo XII. Hay ya obras a principios del siglo XI en Cataluña y otras regiones.

Cataluña.
Cataluña es un lugar de excepción por poseer los mejores y más numerosos restos de Europa, al no ser destruidas las pequeñas iglesias del Pirineo leridano.
La influencia bizantina es importante, vía Lombardía. Las más antiguas pinturas murales conservadas son las de Sant Quirze de Pedret, y del Románico Pleno destacan las de San Climent y Santa Maria de Tahull (de influencia bizantina, con gran estilización de la figura), realizadas por un desconocido maestro de Tahull h. 1124. [*Su comentario figura en una entrada propia, en catalán).

Castilla y León.
Destacan las obras del maestro de Maderuelo (en Santa Cruz de Maderuelo, tal vez del mismo maestro de Tahull), San Baudilio de Berlanga y el conjunto del Panteón de San Isidoro de León (seis bóvedas llenas de pinturas de excelente color y luz, cuyo Pantocrátor es un obra maestra, con influencia bizantina, general en todas las mejores obras).
Hay dos corrientes:
1) La corriente italo-bizantina.
Los frescos de San Baudilio de Berlanga (siglo XII, Soria) están en un monasterio mozárabe. Hay dos ciclos: 1) en la parte superior, el NT, con la expresividad, la presentatividad (influencia de Agnani). 2) En la parte inferior hay escenas profanas: elefante, cazador, dromedario, caza... Pudo haber dos o tres artistas. Se pensó que era pintura mozárabe pero en 1982 Milagros Guardia opinó que era también del siglo XII (lo aceptaron Sureda y Yarza), con una relación de los dos ciclos en una cosmogonía de un ciclo celeste arriba y un ciclo terrestre en las escenas bajas. La columna central reforzaba este programa al unir los dos ciclos (hay un texto del profeta Daniel sobre un gran árbol del mundo). Las Etimologías de San Isidoro y el Phisiologus nos presentan al dromedario y al elefante como símbolos de la humildad (se arrodillan), el oso es el mal, el cazador es el hombre entre el bien y el mal, el ciervo es una presencia de Cristo (una escena de la caza metafórica de Dios).
Los frescos de Sigena (la sala capitular del monasterio, destruido en 1936), de los que hay restos en el MNAC. Es del c. 1200, en un momento de bizantinismo y figuración protogótica, con los dos temas distintos del At y NT, con Cristo como nexo de unión. Se relacionan el marco arquitectónico y el programa iconográfico. El AT es el tiempo de la creación del hombre, del pecado, de la preparación de la venida de Cristo, de la humanidad caída, en suma soporte del tiempo del NT. Por ello el AT se sitúa en las enjutas de los arcos. Es el soporte de la iglesia y del NT, de la humanidad redimida en los muros de la sala. Cristo es el nexo de unión, en los intradoses de los arcos, con tres ciclos de la Vida de Cristo (Natividad, Infancia y Vida Pública, Crucifixión) en el sentido N-O-S.
Hay ornamentación, flora y fauna, de gran fantasía formal y simbólica, dominando el centro de los arcos, como símbolo del eterno enfrentamiento del bien y del mal. El lancero centauro es un bello representante de la fauna de Sigena. El centauro, medio hombre y medio caballo, representa a los seres que «con apariencia de piedad, niegan de hecho su virtud» (Phisiologus, Epístolas de San Pablo).
2) La corriente franco-románica domina en los reinos de Occidente, pero hay también maestros que tienen influencias italobizantinizantes.
Destacan las obras del maestro de Maderuelo (en Santa Cruz de Maderuelo -tal vez el mismo maestro de Tahull-), San Baudilio de Berlanga y el conjunto del Panteón de San Isidoro de León (seis bóvedas llenas de pinturas de excelente color y luz, cuyo Pantocrátor es un obra maestra, con influencia bizantina, general en todas las mejores obras).
Las pinturas del panteón de San Isidoro de León (de fecha incierta, en 1167-1188 o anterior), son una obra maestra europea. Se distribuye en las seis bóvedas en escenas. Parece que hubo dos artistas, uno para la bóveda y otro para los muros.
El Pantocrátor en el centro organiza toda la composición, con una visión apocalíptica de Dios. En los lunetos hay escenas de Nacimiento de Jesús y otras de la Pasión, la Ascensión... Hay dudas sobre si hay un programa iconográfico coherente: para Yarza no, para Sureda sí (se basa en la opinión de Ainaud). Según Sureda hay una contraposición de sentidos, con el tema de la Redención del Hombre (lógico en un Panteón), teniendo a la derecha del Pantocrátor el Nacimiento e Infancia de Jesús, mientras que a la izquierda está la Pasión y la Glorificación. El Pantocrátor con el Tetramorfos es típico italobizantino, pero en las otras escenas el modelo es francorrománico, como en la Anunciación a los pastores (muy bucólica), la Matanza de los Inocentes (se adaptan al marco arquitectónico), la Eucaristía, la Pasión, el Apocalipsis, el Mensario (con los meses del año). Los colores son sencillos (aunque San Isidoro tiene una cierta riqueza cromática, un caso único), luminosos y ocres. Las figuras son humanizadas, naturalistas, flexibles, independientes (sin la yuxtaposición y hieratismo bizantinos).
Los frescos de la ermita de Vera Cruz de Maderuelo se estudian generalmente en la corriente italobizantina pero para Yarza son una obra mixta, porque la influencia de Cataluña se mezcla con influencias locales. Hay un evidente horror vacui. Tiene menos narración, es genérica y presentativa, con un complejo programa iconográfico italobizantino, pero el color es típico francorrománico, con predominio del ocre.

Hay un programa sobre el tema del Paraíso perdido, que se recupera por la intervención de Cristo. Hay en la entrada dos escenas: la Creación y la Pérdida del Paraíso por el pecado de Adán y Eva. En las paredes laterales hay un friso con la Jerusalén Celestial y los apóstoles (como doce pilares que sostienen la ciudad). En el extremo opuesto a la entrada hay una cruz con el Cordero Místico, con Melquisedec y otros profetas.

5. MINIATURA.
Los talleres monásticos y episcopales, los scriptoria, decoraban con miniaturas los libros religiosos: biblias, salterios, hagiografía, libros profanos...
La miniatura influyó mucho en la pintura mural, mediante su iconografía.
En España predominó la influencia mozárabe (Beato de Liébana, Silos) hasta la llegada en el siglo XI de la influencia francesa.
Los centros principales estuvieron en los monasterios de Cataluña: San Pedro de Roda, Ripoll y Vic. 
En Castilla destaca el centro de Santo Domingo de Silos. Entre las obras descuellan el Codex Calixtinus, sobre el Camino de Santiago, y el ciclo de Carlomagno, que se relaciona con el Salterio de St. Albans.

UD FUENTES.
Internet.
Películas.
Documentales.
Exposiciones.
*<Agnus Dei. L’art romànic i els artistes del segle XX>. Barcelona. MNAC (diciembre 1995-marzo 1996). Cat. 247 pp.
*<Pintar hace mil años. Los colores del románico>. Vich. Museo Episcopal (agosto-diciembre 2014). Comisaria: Judit Verdaguer. Reseña de Montañés, J. Á. Lo que el ojo no ve del románico. “El País” Cataluña (17-VIII-2014) 4. Se explica cómo pintaron los artistas el baldaquín de Ribes, la obra maestra sobre madera del románico catalán, con lapislázuli y aceite de linaza.

Libros.
Artículos. Orden cronológico.
Montañéz, J. Á. Secretos que ocultaba la cruz. “El País” (7-VIII-2014) 32. La cruz románica de Anglesola ocultaba en su interior otra cruz con reliquias. Una obra de una taller de Jerusalén hacia 1170.