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miércoles, 1 de febrero de 2012

Comentario. El Panteón de Roma (118-125 dC), de Apolodoro de Damasco.

El Panteón de Roma (118-125 dC), de Apolodoro de Damasco.








El Panteón de Agripa. Documental educativo en español. 10 minutos (tarda medio minuto en cargarse). Muy pedagógico y claro en las explicaciones.

The PantheonDocumental educativo en inglés de la Academia Khan. 8 minutos. Pedagógico y con gran variedad de imágenes.

Panteón de Roma. [https://www.youtube.com/watch?v=PFTlZ6mLl50] 8 minutos. Explicaciones de historiadores especialistas.

Descripción y construcción.
Destaca sobre todos los templos romanos de planta circular el Panteón (santuario de todos los dioses) de Roma, también llamado Panteón de Agripa, realizado según la mayoría de autores por el arquitecto e ingeniero Apolodoro de Damasco, en la época del emperador Adriano, hacia los años 118-125 dC.
Apolodoro había sido el genio constructor de las campañas de Trajano (es famoso su puente sobre el Danubio en las campañas de Dacia) y de las extraordinarias obras en Roma para Trajano en el Foro, el Mercado, las Termas y el Aula Regia, y prosiguió su labor con su sucesor, aunque una tradición cuenta que Adriano, envidioso de su prestigio, lo apartó finalmente, y que el mismo emperador diseñó el Panteón.
Fue erigido sobre un templo anterior encomendado por Agripa, amigo, lugarteniente y yerno de Augusto, durante el imperio de este con posterioridad al 30 aC, después de la victoria de Augusto y Agripa en Accio sobre Marco Antonio y Cleopatra en 31 aC, y se terminó en el 27 aC. Su finalidad era contar con un templo enorme, capaz de albergar las imágenes de los dioses más importantes del extenso imperio romano.
El gran incendio de Roma durante el imperio de Nerón en el 64 dC afectó a este edificio, sito en la zona del Campo de Marte y otro incendio en el 80 volvió a herirle. La restauración emprendida por Domiciano en los años siguientes no resolvió el problema de la falta de espacio para tantos dioses. Y otro incendio en el 110, en época de Trajano, volvió a dañarlo.
Adriano afrontó finalmente el problema y mandó renovar por completo el edificio anterior, manteniendo al parecer solo la fachada del pórtico, que era la parte posterior del templo períptero anterior. Las marcas de fábrica encontradas en las excavaciones decimonónicas del arqueólogo Chedanne en 1893 se corresponden con los años 123-125, lo que permite fijar una fecha muy precisa.
El material principal es el hormigón, más los revestimientos de bronce y mármoles y estuco en los casetones. Se empleó el ladrillo para los arcos de descarga y unos materiales aun más ligeros, de toba volcánica ligera, piedra pómez y cerámicas rotas, para la plementería de la cúpula. El hormigón está fabricado con cal, cascotes y fragmentos de ladrillo, y se vertió en hileras o tongadas horizontales y se reforzó con tongas también horizontales de ladrillos grandes, colocadas cada metro y medio. El suelo y la pared de la primera planta es de mármol y granito.




Análisis formal.
El Panteón remarca la principal característica novedosa de la arquitectura romana respecto a la griega, esto es la valoración del espacio interior, con la función de dar cabida a los fieles y a las imágenes de los dioses, además de mostrar su gusto por la monumentalidad y su perfecta técnica constructiva.




Reconstrucción virtual desde el atrio.

El conjunto se iniciaba con un inmenso atrio porticado, cuyos cimientos se conservan en lo que hoy es la gran plaza delantera. Al otro lado estaba la basílica (civil) de Neptuno.
Un amplio podio frontal, con una pequeña escalinata, da acceso a un monumental pórtico rectangular, octástilo, de orden compuesto (con predominio del corintio). Las ocho columnas exteriores y las ocho interiores miden 18 metros y son monolíticas de granito rosado, importadas de Egipto, probablemente después de la victoria de Augusto y Agripa en Accio en 31 aC, y se sustentan sobre unas basas de mármol blanco. 
Lo remata un espectacular frontón en el que todavía se lee la dedicatoria de Agripa (Marco Agrippa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, (lo) hizo), cuyo tímpano exponía una escena sagrada en bronce que se degradó en la Edad Media y probablemente fue finalmente fundida hacia 1624 por orden de Urbano VIII, que tal vez no quería que en un templo cristiano hubiera una imagen todavía marcadamente pagana (tal vez un águila con las alas desplegadas) pero también deseaba el preciado bronce para el Baldaquino de San Pedro.



El exterior del templo debió estar cubierto con mármoles y estucados en el anillo mural y placas de bronce en la cúpula, refulgiendo como un sol dorado en los días luminosos de Roma. Pero esas placas exteriores se perdieron en uno de los múltiples saqueos que padeció la capital durante la Edad Media: el emperador bizantino Constante II en 663 mandó retirarlas para pagar la guerra contra los musulmanes, y se colocó otra cubierta más barata de plomo en 735, también saqueada posteriormente.

En el interior del gran cuerpo cúbico intermedio sigue un propileo (o pronaos) muy amplio, estructurado en dos filas por ocho columnas de orden corintio, que dividen el espacio en tres naves, como era la estructura tradicional de los templos principales de la Tríada Capitolina (Júpiter, Juno y Minerva). Las dos naves laterales, más estrechas, acaban en dos grandes nichos a modo de ábsides, que probablemente albergaban estatuas. El techo estaba decorado con el mismo tipo de casetones del interior, y en su tiempo estaban decorados con florones de bronce, que fueron saqueados, por el papa Urbano VIII para que con ellos Bernini realizara el Baldaquino de San Pedro en 1624, lo que no impidió al papa proclamar que el Panteón era célebre en todo el orbe. El pueblo romano, irreverente y más respetuoso con su pasado, se vengó diciendo que “Quod non fecerunt barbari fecerunt Barberini” (lo que no hicieron los bárbaros lo hicieron los Barberini, en alusión a la familia del papa).


La parte más importante es la inmensa cella circular, derivada del tholos griego, y esférica con gruesos muros de un tambor o anillo gigantesco que sostiene la gran cúpula semiesférica, acabada en un óculo cenital.
La medida del diámetro de la cella, 43,5 metros, es la misma que la de la altura en la clave imaginaria de la cúpula, creando así una esfera perfecta en el interior. Es una dimensión que no se pudo superar hasta la arquitectura del hierro del siglo XIX.
La cúpula se divide en dos paredes paralelas, que a fin de reducir su peso se rellenaron con materiales ligeros como toba volcánica y fragmentos de cerámica, y fueron sujetos con paramentos de ladrillos grandes colocados en líneas concéntricas para una mejor trabazón. La cúpula se va adelgazando a medida que sube, de modo que a nivel del suelo tiene unos seis metros de grosor y solo uno y medio de espesor en el borde circundante del óculo circular de nueve metros de diámetro, que corona la cúpula e ilumina con una intensidad homogénea el interior, salvo en las suaves penumbras de las exedras. El óculo es un símbolo del culto solar, pues su luz dibuja un enorme disco solar que se desplaza lentamente por el interior y que, como veremos en el apartado del significado, tiene un significado hermético.


El peso de la cúpula exige un complejo sistema de descargas en la estructura interna del anillo mural, todo él construido con hormigón, dividido en dos juegos de soportes, tres pisos de arcos de descarga cruzados que finalmente dan a parar en los ocho grandes pilares (se pueden usar también los términos pilones como en la arquitectura egipcia o machones como en la arquitectura románica) de la planta baja, de unos seis metros de espesor, en los que se vaciaron espacios para ocho cámaras semicirculares.
El conjunto de arcos, pilares y exedras, así como la resistencia del hormigón, permite sostener el peso de la inmensa cúpula, sin necesidad de contrafuertes exteriores.
El amplio espacio interior se realza pues con esta centralización, enfatizada por las formas circulares y las medidas perfectas de la esfera.
Si se analiza el interior en altura comenzamos con la planta baja circundada por los ocho pilares con sus respectivos nichos cóncavos, y ocho exedras en forma de grandes nichos.
Una de las exedras es la entrada (que brinda así una vía axial hacia la exedra de enfrente) y las otras siete están divididas a su vez en dos grupos alternados. Hay cuatro exedras de forma rectangular o trapecial enmarcadas cada una por dos pilastras a los lados y dos columnas en el centro, que albergaban altares de varios dioses. Las tres exedras semicirculares de los lados principales están rematadas con arcos de medio punto, de la cual destacaba frente a la entrada la consagrada entonces (desde Agripa) a Julio César (el iniciador del Imperio), Marte (el dios de la guerra) y Venus (la diosa del amor era pariente mítica de César), y hoy dedicada a Santa María, mientras que las exedras a derecha e izquierda se supone plausiblemente que eran para Júpiter, Juno y Minerva, las divinidades principales de la Tríada Capitolina.

El segundo piso sirve como un friso o ático sin inclinación que circunda el interior con una hilera de casetones alternados con ventanas (en la Antigüedad estaban aparentemente abiertas, lo que aumentaba la luminosidad interior, pero se cegaron posteriormente y su decoración actual es de mediados del siglo XVIII) coronadas con frontoncillos triangulares de estilo miguelangelesco.
El tercer piso es la superficie interior de la cúpula, decorada con cinco hileras (cada una de 28, un número lunar) de casetones cuadrados, que decrecen de tamaño a medida que la mirada sube a lo largo de los nervios. Todos los casetones estaban decorados con florones de bronce, que fueron saqueados, como los del pórtico.

Significado.

El panteón era el templo principal del culto imperial, la sede de las ceremonias oficiales del emperador como Cosmocrátor o Señor del Cosmos, pontífice máximo de la religión politeísta romana. Estableciendo un paralelismo actual, el Panteón sería como el San Pedro del Vaticano de la Iglesia Católica.




La planta circular y la perfecta planificación de las medidas y las proporciones del templo se corresponden a las necesidades de los rituales político-religiosos de la religión solar imperial, que representa al emperador tocado con la corona de de rayos solares de Helios, el dios Sol. Según los expertos Giulio Magli y Robert Hannah el edificio actuaba como un calendario solar: en los equinoccios de marzo y septiembre, al mediodía, un haz circular de luz penetra a través del óculo superior e ilumina la entrada, donde estaría entonces el emperador, simbolizando su elevación al reino de los dioses. 
Otros simbolismos evidentes son que el número de casetones de cada hilera horizontal, 28, se corresponde con los días del ciclo lunar; y que la visión axial desde la entrada hacia el nicho principal enfrente se corresponde con la procesión ritual de los sacerdotes romanos en su camino de perfección, una andadura religiosa que ya experimentaban los sacerdotes egipcios de Amón y que luego proseguirá la religión cristiana.

Influencia posterior.
La importancia religiosa y política del edificio explica que fuera respetado y restaurado a menudo por los emperadores, reyes y papas que se sucedieron en el dominio de la ciudad. El emperador Focas lo donó en 608 al papa Bonifacio IV y este lo dedicó el 13 de mayo de 609 a Santa María de los Mártires. Siempre fue y es uno de los lugares más visitados por los peregrinos. En la Edad Moderna fue la sede de la Academia Romana de los Virtuosos, lo que explica que haya sido utilizado para tumba , entre otros, de Rafael, Vignola y Annibale Carracci, y sirvió también de panteón real para dos reyes de la dinastía Saboya de la Italia unificada.



El Panteón en el siglo XIX. Los campanarios edificados por Bernini fueron retirados en 1893.

El Panteón tuvo un extraordinario influjo en la arquitectura monumental posterior, porque fue el modelo más conocido y accesible para los templos de planta centralizada en Occidente y Oriente. Así, la cúpula de Santa Sofía de Constantinopla no puede entenderse sin verla como una propuesta de superación en tamaño y técnica del Panteón. Asimismo fue el modelo de referencia para Brunelleschi en su cúpula de Santa María dei Fiore en Florencia, y para Bramante y Miguel Ángel (dijo que su diseño parece angélico y no humano) en su cúpula de San Pedro del Vaticano, o Borromini en su San Carlo alle Quattro Fontane.

Fuentes.
Internet.
Libros.
AA.VV. Historias de arte para Bachillerato de las editoriales Algaida, Anaya, Bruño, ECIR, Edebé, Santillana, SM, Vicens Vives...
Artículos.
[http://memory.loc.gov] Artículo de Chedanne sobre su excavación del Panteón en 1893.

1 comentario:

Anónimo dijo...

MUCHAS GRACIAS! BRILLANTE!