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miércoles, 17 de junio de 2015

HA 4 UD 15. La pintura románica en Europa.

HA 4 UD 15. LA PINTURA ROMÁNICA EN EUROPA.

1. CARACTERÍSTICAS.
2. EVOLUCIÓN.
3. TEMÁTICA.
4. ESCUELAS.
ITALIA.
FRANCIA.
5. MINIATURA.
FUENTES.

1. CARACTERÍSTICAS.
Cronología: en los siglos XI-XII y pervive hasta el siglo XIII.
Influencias en sus orígenes: son muy importantes las tradiciones medievales, sobre todo la carolingia, la miniatura y el mosaico bizantino anterior y coetáneo.
En pintura es donde encontramos mayor unidad estilística, dentro de un notorio antinaturalismo. El dibujo es grueso, el color puro, con carencia de profundidad y luz, y la composición es yuxtapuesta. El muro se trabaja al fresco.
Dos corrientes: italo-bizantina y francorrománica.
Es un arte docente, explicativo, tendente a la formación de los fieles, buscando su formación piadosa.
Es un arte simbólico, no naturalista, que da una imagen del mundo espiritual. Dios es un juez terrible y apocalíptico, lejano, que exige sometimiento.
La pintura puede ser mural o sobre tabla, pues se vincula a los muros del interior -en los que se utiliza la técnica del fresco- y a la pintura exenta en los frontales de altar (los antipendios).
Las formas son simples, casi geométricas. Los colores son planos, sin preocuparse de crear espacio en profundidad.
La miniatura es muy importante, por su carácter docente y como testimonio y difusor de los temas y estilos.
Se caracteriza por un dibujo grueso (linealidad), que contornea enérgicamente la silueta y separa con un trazo negro cada superficie cromática; con esta intensificación se explota el poder del dibujo para la construcción de formas. La seguridad de la siluetación es admirable en las superficies curvas de los ábsides, en las que los artistas llegan a sentirse tan cómodos como en el trabajo de superficies planas.
Hay un color puro, sin mezclas, o a lo sumo con dos tonalidades. Se prefiere el plano cromático amplio, en el que se obtienen efectos violentos y con el que se expresa muchas veces algún simbolismo medieval.
Hay una carencia de profundidad y luz. Es una pintura bidimensional y plana. Las figuras se disponen en posturas paralelas a manera de relleno de un plano, y con frecuencia resaltan sobre un fondo monocromo o listado en franjas horizontales de diversos tonos. Al no proceder a la mezcla de los colores las escenas carecen de vibración lumínica, ausencia que contribuye a resaltar de forma más poderosa la geometría de las formas.
Es una composición yuxtapuesta; con preferencia por las figuras frontales y por la eliminación de cualquier forma que rompa el plano. En los grupos las figuras no se relacionan hasta el románico tardío, alrededor de 1200. La composición geométrica es compleja: triángulos, pirámides, cuadrados, círculos. Las figuras son hieráticas, sin movimiento, simples y estilizadas, sin canon (con un canon alargado al final del románico).
El muro se prepara al fresco de forma tan concienzuda, aplicando los colores sobre una capa fresca de cal absorbente (lo que ha conservado muchas obras) que, arrancadas las pinturas de Berlanga o de Tahull, quedan siluetas y colores adheridos a la cal; quizás los toques finales se dieran con temple, lo que ha contribuido a mantener la viveza de los tonos.
Tiene un carácter antinaturalista y simbólico , con un gran poder expresivo, falta de realismo, y tendencia a la esquematización. Este antinaturalismo extremo sigue la escuela bizantina: el artista prefiere plasmar vivencias antes que reproducir formas reales. No hay fondos de perspectiva ni paisajes.
El género por excelencia es la pintura mural, y los mosaicos de influencia bizantina se usaron sólo en Italia (catedral de San Marcos de Venecia), pero también se pintaron frontales de altar. En España abunda la pintura al temple sobre tabla en los frontales de altar (Cataluña y Aragón), con una temática variada: Cristo, Virgen, Santos. El esquema es simétrico, generalmente en tres calles verticales. Destacan los frontales de Seo de Urgel y de Aviá.

2. EVOLUCIÓN.
Se distingue un periodo de románico bizantinizante, en el siglo XI y uno de románico pleno, en el siglo XII, ya completamente autónomo, pero no por ello mejor.
Predominan las influencias bizantina (ubicación, iconografía, hieratismo, siluetas con grandes rayas), clásica, copta y prerrománica (de cada región), y de la miniatura mozárabe.

3. TEMÁTICA.
Las pinturas se localizan en el interior de los templos, con una finalidad docente, explicando la doctrina oficial de la Iglesia.
Las figuras son hieráticas y frontales. No hay una perspectiva geométrica.

4. ESCUELAS.
Las escuelas que dominan en Europa son dos: la italo-bizantina y la franco-románica. Italia y Francia son, pues, los dos centros más influyentes, aunque las obras mejor conservadas están en España.
En Alemania destacan las pinturas murales de Jorge de Oberzell y la iglesia de Schwarzheindorf. En Inglaterra señalo que en 1996 un ingeniero jubilado descubrió en las ruinas de una iglesia en Norfolk (Este de Inglaterra) los frescos más antiguos de Gran Bretaña; son de finales del siglo XI, justo antes de la muerte de Guillermo I y aunque de escasa calidad formal destacan porque son la más antigua representación europea de la Santísima Trinidad.

ITALIA.
Hay también dos estilos:
A) Local, en Lombardía, con un románico más puro.
B) Bizantinizante en el Sur (hasta el siglo XI hubo dominio bizantino). La corriente italobizantina se crea en Italia a principios del siglo XI y es la más extendida, por Francia a través de Cluny, por Inglaterra a través de Normandía, por Centroeuropa desde el N de Italia y por Castilla-León a través de Cluny y Cataluña.
A principios del siglo XI en el siglo de Italia se hacía mosaico bizantino. Paralelamente se realizaba un tipo de trabajo conocido como maniera griega (se copiaba el mosaico bizantino) en toda Italia que se sigue empleando hasta Simone Martini. Mientras en Italia del S se hacía esto, surge la pintura románica en el monasterio de Montecassino que es un lugar de unión del N con el siglo Se adaptó la influencia bizantina a las necesidades didácticas de Occidente. El resultado es la pintura italobizantina, que a principios del siglo XI ya introduce la narración y la monumentalidad, siendo la corriente que más aprovecha la expresividad y la gestualidad (de Reichenau). A pesar de la introducción de la narración siempre presenta la complejidad simbólica de Bizancio, con hieratismo, majestuosidad. Se suele dividir el espacio en franjas de color que se aprovechan para acentuar el simbolismo (con el uso de colores naturales). El empleo de la gama de colores azules y verdosos contrasta con los colores pardos de las vestiduras. Los mejores ejemplos son St. Angelo in Formis, Agnani, St. Pietro al Monte y St. Elia.
En suma, hay una fuerte influencia italo-bizantina, con frontalidad y planos únicos.
Sant'Angelo in Formis (siglo XI, en Campania). Es un ciclo muy completo. En el ábside hay un grupo con Cristo en Maiestas, con el Tetramorfos, y debajo los tres arcángeles, San Benito y el abad Desiderio de Montecassino (1059-1167). En las absidiolas hay figuras de santos y en el nártex hay una Virgen Orante, San Miguel y vidas de santos. Grabar ve un contacto con el clasicismo y la iconografía bizantina, con el tema del sentido de la vida. Pero puede ser también un influjo del arte monástico de Montecassino. Los ciclos no son homogéneos ni contemporáneos, sino que hay cambios debidos a nuevas influencias, pues se simplifican y estilizan los modelos. Hay un gran control de la luz, que da tonalidad y un volumen que no parecen románicos. Incluso hay tonalidades verdosas en los rostros (propios del arte deuterobizantino). El abad Desiderio está en la testificación de la iglesia, cuyo modelo porta en la mano. Su nimbo en la cabeza es cuadrado (sólo los santos tienen el circular). Hay una monumentalidad y amplitud de formas (de tendencia paleocristiana, apartada del canon alargado bizantino).
Los frescos de la cripta de la catedral de Agnani (siglo XII, Calabria), con composición de figuras alineadas en un solo plano, con frontalidad. Hay el tema de la Jerusalén Celestial.
Frescos de San Pietro al Monte (finales del siglo XI, Lombardía). Es la obra maestra del periodo. Está en un lugar especial la Manifestación, no en el ábside sino en la pared del vestíbulo interior. La Maiestas está rodeada por una escena del Apocalipsis, con el arcángel San Jorge matando al dragón. Hay dosificación de la luz para conseguir un volumen (un elemento no románico). La Maiestas es de colores planos, típicamente bizantina, como la fisionomía o los tonos verdosos. Para Durliat el reverso del vestíbulo, con el triunfo del arcángel San Miguel, es del tipo bizantino, mientras que las pinturas del vestíbulo y la bóveda (Jerusalén Celestial) son de tipo romano.
En Santa Elia hay un bizantinismo, que sigue el modelo de los mosaicos de Rávena.

FRANCIA.
Aunque posterior, es el mayor centro de producción de la época, con dos estilos:
A) Local, románico puro, en tonos claros, con figuras sobre fondo dispuesto en bandas anchas. Se la llama corriente franco-románica. Es más coherente con la narración didáctica de Occidente, menos solemne, menos hierática y menos presentativa. Los programas iconográficos son más sencillos y accesibles, con más movimiento y variación en las posturas. Más simplista, ingenua y ruda. Hay menos gama cromática que en Italia (no hay los colores verdosos y azules de las ropas, sino colores ocres y grises).
En St. Savin-sur-Gartempe en la bóveda hay bandas narrativas con una temática narrativa. En la cripta de Tavant hay rasgos casi de catacumba, con narratividad, figuras sueltas, reseña de las aristas, colores ocres, movimiento...
B) Bizantinizante, con figuras sobre fondo azul oscuro, con riqueza de color y detalles decorativos (frescos de Berzè-la-Ville en Saone-et-Loire). Desde Montecassino y Cluny penetra el estilo italobizantino en Francia y otros países. La obra maestra fue el ábside de Cluny III (hoy desaparecido).
En Berzé-la-Ville hay una colección de obras maestras, bien conservadas. En el ábside, Cristo delega su poder a San Pedro. Hay un programa con la Testificación en el registro inferior, debido a las ventanas que están en medio, con vírgenes en las enjutas. En el coro hay dos escenas narrativas, de los martirios de San Blas y San Lorenzo. Hay santos en el basamento. Hay una clara influencia clasicista mediante la miniatura (volumen, tridimensionalidad).

5. MINIATURA.
Los talleres monásticos y episcopales, los scriptoria, decoraban con miniaturas los libros religiosos: biblias, salterios, hagiografía, libros profanos...
La miniatura influyó mucho en la pintura mural, mediante su iconografía.

Características.
Hay una amplia variedad de libros de miniaturas. Se iluminan el prefacio y el canon misal. Dibujo caligráfico con pluma en un fondo de pergamino, derivado del Salterio de Utrecht. Se decoran las páginas y las letras iniciales (influencia de la anglosajona). Abundan los elementos zoomórficos. La iconografía es semejante a la de la escultura.
Las biblias tienen generalmente personajes libres sobre los fondos. Hay una evidente influencia  afinidad con la pintura mural. Es frecuente la ilustración de libros didácticos, sobre el Cosmos, con el hombre como símbolo o alegoría del Cosmos, con Dios como fuerza creadora.
En la corriente anglosajona destacan las escuelas de Winchester y Canterbury. La primera muestra la influencia del Salterio de Utrecht y su estilo caligráfico, con iniciales historiadas, al principio del Beatus Vir, con iconografía clásica y bizantina. La Biblia de Winchester es una de sus obras maestras.
La escuela de Canterbury destaca por sus figuras zoomórficas.
La influencia bizantina es patente en el Salterio de St. Albans, con valores afectivos que entran en la miniatura antes que en las otras artes.
La escuela de Normandía se relaciona con la de Winchester desde 1066. Las iniciales habitadas (con entrelazos), con otros elementos, calografía a pluma. Subordinación al marco ornamental. Destaca una biblia del Beatus Vir.
La Escuela de Borgoña o Citeaux (siglo XII) destaca por sus iniciales figurativas: la Biblia de Dijon. Influencia bizantina. El Maestro de Citeaux (c. 1150), con trabajos cotidianos de los monjes como temas de la iconografía.

En Italia la escuela de Montecassino es el mejor ejemplo.

UD FUENTES.
Internet.
Documentales.
Exposiciones.
<Gilabertus. Un viaje decisivo en el descubrimiento del románico>. Vic. Museo Episcopal (30 diciembre 2007-4 febrero 2008). Reseña de Clota, Eva. Gilabertus, autor medieval. “El País” (30-XII-2007) 47.
Libros.
Artículos. Orden cronológico.

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