Mis blogs

Mis blogs son Altamira (Historia del Arte, Cine, Cómic, Fotografía, Moda), Heródoto (Actualidad, Ciencias Sociales y Pensamiento) y Mirador (Joan Miró, Arte y Cultura Contemporáneos).y Pensamiento, Religión y Teo

jueves, 15 de diciembre de 2011

Comentario. El Palacio de Carlos V en Granada.

Descripción.
El Palacio de Carlos (I como Rey de España y V como Emperador de Alemania) en  Granada es un palacio real, de un estilo renacentista tardío o manierista, llamado ‘purista’ en España. Está situado dentro del conjunto palaciego islámico de la Alhambra, en la ciudad de Granada, y erigido entre 1527 y 1637 aproximadamente. La planta del palacio la conforma un cuadrado de 63 metros de lado y 17,4 de altura con un gran patio circular de 30 metros de diámetro inscrito en su interior.

           El encargo.
El palacio del Emperador en Granada, obra en lo fundamental de Pedro Machuca, fue encargado por el monarca después de su estancia en la Alhambra en el verano de 1526. Había llegado el 4 de junio para pasar su luna de miel con Isabel de Portugal y quedó fascinado por la belleza y tranquilidad del lugar. Decidió construir un alcázar adaptado a sus gustos renacentistas, en medio de los palacios islámicos. Pero nunca pudo volver, debido a sus obligaciones, viajes y continuas guerras.

Retrato del emperador Carlos V con perro
El Emperador Carlos V con perro. Retrato de Tiziano. Col. Museo del Prado, Madrid.

El Emperador decidió construir el palacio al estilo “romano”, superando el estilo ‘plateresco’ asociado a la monarquía anterior de los Reyes Católicos. Así, el modelo era el de los edificios que Bramante, Rafael y Giulio Romano habían levantado en Roma y el resto de Italia. Carlos V fue probablemente influido por el Gobernador de la Alhambra y Capitán General de Granada, Luis Hurtado de Mendoza, cuya familia jugó un importante papel en la recepción de la cultura italiana en Castilla, aunque el modelo del palacio pudo ser sugerido por Baldassare Castiglione, amigo de Rafael y de Giulio Romano. El objetivo político era levantar un monumento de exaltación del poder imperial, y ello explica que el proyecto original contemplase una gran plaza porticada al oeste y otra más pequeña al sur, modificando de forma importante los accesos, para favorecer las ceremonias del fasto imperial. Pero el edificio se implantó en medio de la Alhambra musulmana, en un extremo del Patio de los Arrayanes y para hacerle sitio hubo que derribar un pabellón opuesto a la torre de Comares.
Vista del palacio de Carlos V en el conjunto de La Alhambra.

La cronología de las obras.
El proyecto original se debe a Pedro Machuca, formado en el círculo artístico de la Roma de León X, que dirige las obras desde 1533 hasta su muerte en 1550, dejando terminadas las fachadas excepto las portadas del este y sur: en 1527 se documentan las primeras obras de explanación, en 1537 se trabaja en la parte baja de la portada meridional, en 1538 se hace la cripta de la capilla y en 1541 se levanta la fachada occidental.
Le sucede su hijo Luis Machuca que cierra el patio circular en 1557, según el diseño original de su padre conservado en una maqueta de 1546. La rebelión de los moriscos de Granada en 1568 suspendió las obras hasta 1583, cuando se reinició con los arquitectos Mijares y De la Vega, bajo la superintendencia de Juan de He­rrera, el gran arquitecto español de la época, que trabajaba en el Escorial y contaba con la confianza del rey. Herre­ra decidió el acabado de la fachada de poniente y el vestíbulo, pero finalmente recomendó que las obras quedasen inacabadas, porque juzgó que tenía poca funcionalidad en la dis­tribución del espacio. En 1619 se completó la columnata alta del patio y continuaron las obras hasta su abandono en 1637, sin cubrir de aguas el edificio, debido a la falta de dinero. 
El palacio quedó inconcluso hasta que en 1923 el arquitecto Leopoldo Torres Balbás, conservador de la Alhambra, inició un programa de rehabilitación para destinarlo a Museo Provincial de Bellas Artes, que culminó el arquitecto Francisco Prieto Moreno en 1958.

Análisis formal.
El palacio carece de una relación transparente entre exterior e interior, pues el exterior aparece muy cerrado y opaco por los muros. El choque entre su planta cuadrada y su patio interior circular es para muchos teóricos un ejemplo manierista de contraste entre ideas estéticas, siendo un temprano planteamiento crítico frente al Renacimiento, ya en 1527.
Vista de la cubierta y parte de la fachada del palacio de Carlos V.

En este sentido, es importante el hecho de que Machuca se hubiera formado con Miguel Ángel en una etapa ya muy madura de este, cuando su pensamiento estético era ya plenamente manierista, pero es preciso acotar que el italiano todavía no había construido sus obras manieristas. El patio circular era poco habitual en la época, aunque hay bellos ejemplos como el Palacio del Té de Giulio Romano en Mantua, el patio interior de la Villa Madama de Rafael en Roma y el patio circular de Inigo Jones en el palacio de Whitehall en Londres.
El patio, que restó inacabado, es sencillo y elegante en su planta circular, que simboliza el poder universal del emperador. También se organiza en dos pisos, de acuerdo a las preferencias de Alberti y de Vi­truvio. El inferior tiene una columnata dórico-toscana de 32 columnas de piedra pudinga del Turro (Loja), con un entablamento muy ortodoxo de triglifos y metopas con motivos de guirnaldas y bucráneos. El piso superior ostenta una columnata de orden jónico, más ligera, con entablamento liso, y está delimitada por una barandilla cerrada. La galería del piso inferior del patio se cubre con una bóveda anular, al parecer inspirada en modelos de Bramante, mientras que el piso superior tiene una cubierta de madera.
Vista de los dos pisos del patio del palacio de Carlos V.
Vista del patio desde la galería inferior del palacio de Carlos V.

El patio distribuye las estancias in­teriores, destacando en un ángulo una capilla octogonal, esto es, otro espacio centralizado, muy prestigioso en el Renacimiento. Se accede a los espacios interiores a través de puertas y escaleras, creando espacios que se yuxta­ponen y sufren cambios de orientaciones propios del final del Rena­cimiento y el inicio del Manierismo, como veremos en los edificios manieristas análogos de Miguel Ángel y Palladio.
Planta del palacio de Carlos V, con la capilla octogonal en la esquina inferior derecha.

            Las cuatro fachadas del palacio se ordenan en dos pisos, siguiendo nuevamente las pautas vitruvianas. El piso inferior se estructura con pilastras de orden dórico-toscano, en las que se insertan grandes anillas de bronce decoradas, y el muro se decora a la manera ‘rústica’ con un almohadillado resaltado y un largo zócalo para asiento del paseante. El piso superior está estructurado con pilastras de  or­den jónico, con una alternancia de pequeños vanos adintelados con fronto­nes triangulares, circulares y con pedestales o ménsulas. Las dos fachadas principales, este y oeste, ostentan sendas portadas de piedra de Sierra Elvira, divididas en múltiples elementos, lo que ayuda a romper el movimiento visual horizontal, según el gusto de Machuca y posteriormente de Herrera, cuyo conocimiento de la gramática de los elementos clásicos se hermanaba con una menta­lidad manierista.
Fachada oriental del palacio de Carlos V.
Vista de la portada de la fachada principal occidental del palacio de Carlos V.

El palacio se adorna con un ambicioso programa aúlico, de propaganda monumental del poder real, repartida en distintos lugares, incluso en edificios adyacentes como ocurre en las pinturas al fresco en la torre del Peinador en la Alhambra, situadas junto al palacio. Sobre todo, las fachadas están profusamente decoradas con relie­ves del emperador, del que se exaltan sus virtudes con una iconografía repleta de motivos de la mitología antigua, presentando al monarca como un Hércules redivivo, en alegorías de las virtudes de la paz, la abundancia, la prudencia, el valor o la constancia, así como motivos heráldicos.
Relieve de los triunfos del Emperador en la fachada del palacio de Carlos V. Foto de Ignacio Triviño Mosquera.

Significado.
El edificio fue proyectado por el artista Pedro Machuca, un excelente pintor y retablista toledano, colaborador de Miguel Ángel en Italia, que había vuelto a España en 1520 y vivía en la Alhambra como es­cudero del duque de Mondéjar, el alcaide de la fortaleza. Esta no esta­ba entonces bajo la potestad de la ciudad, por lo que las obras se escaparon al control de los gremios de la ciudad, así que un pintor pudo hacer de arquitecto (fue su único edificio), elevando la profesión de arquitecto al rango de liberal, por lo que es un evento im­portante para el prestigio social de ésta, puesto que en aquella época los arquitectos eran asimilados a los proyectistas de retablos y los maestros de obras, de un rango superior, eran los únicos con permiso para cons­truir.
La idea original de Machuca era construir un palacio de formas sencillas, de líneas geométricas puras, por lo que se le ha considerado el mejor ejemplo de la arquitectura ‘purista’ del Renacimiento español, en la estela tardía de Bramante. El palacio apenas tuvo impacto en la arquitectura andaluza, pero fue un interesante banco de pruebas para la arquitectura clasicista del Escorial y otros edificios de Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera.
La ubicación del palacio en el complejo palaciego de la Alhambra lo opone a la arquitectura islámica, famosa por sus pabellones ricamente decorados y sus jardines paradisíacos, pues el de Carlos es un Palacio Real del Renacimiento, hecho para un soberano que se presenta a sí mismo como un católico auste­ro, un heroico militar y un intelectual humanista erasmista.

            Fuentes:
Internet.
Wikipedia.
AA. VV. Vídeo (2 minutos y 32 segundos): El Palacio de Carlos V en Granada [http://www.artehistoria.jcyl.es/artesp/videos/203.htm]
[moebius.es/ggranada/alhambra/carlos.htm] Resumen y colección de imágenes.
Marías, Fernando. El Palacio de Carlos V en Granada: formas romanas, usos castellanos (107-128), en Zalama, Miguel Ángel; Allo Manero, María Adelaida (eds.). Carlos V y las artes: promoción artística y familia imperial. Junta de Castilla y León. Valladolid. 2000. 374 pp.
Nieto, Víctor; Morales, Alfredo J.; Checa, Fernando. Arquitectura del Rena­ci­miento en España 1488-1599. Cátedra. Madrid. 1989. 426 pp. El palacio de Carlos V en Granada (100-106).
Rosenthal, Earl E. El palacio de Carlos V en Granada. Trad. de Pilar Vázquez. Alianza. Madrid. 1988 (1985 inglés). 331 pp.

Enlaces.
[www.blogger.com/blogger.g?blogID=975546653874129322#editor/target=post;postID=7147224932933174578] Unidad didáctica de La Monarquia hispánica bajo los Austrias: aspectos políticos, económicos y sociales, en Herodot. Blog de Geografia i Història d'Antoni Boix.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias por la reseña, me fue de mucha utilidad.