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viernes, 17 de abril de 2015

HA 4 UD 03. Arte bizantino. Arquitectura.

HA 4 UD 03. ARTE BIZANTINO. ARQUITECTURA.
*Hay otras tres entradas para Resumen, Introducción y fuentes, y Artes Plásticas.

ARQUITECTURA.
Características de la arquitectura.
Evolución de la arquitectura anterior a Justiniano.
La arquitectura de Justiniano.
Los elementos arquitectónicos.
Los dos modelos de plantas.
El modelo de planta centralizada poligonal.
Comentario: Iglesia de los Santos Sergio y Baco.
Comentario: Iglesia de San Vitale de Rávena.
El modelo de planta basilical y sus cuatro variantes:
La variante de planta paleocristiana.
Comentario: Iglesia de San Apolinar in Classe.
Comentario: Iglesia de San Apolinar Nuevo de Rávena.
La variante de planta longitudinal.
Comentario: Iglesia de Santa Irene de Constantinopla.
Variante de planta ecléctica.
Comentario: Santa Sofía de Constantinopla.
Variante de planta de cruz griega.
Comentario: Iglesia de Santos Apóstoles de Constantinopla.
Comentario: Iglesia de San Juan de Éfeso.
La arquitectura posterior a Justiniano.
La arquitectura del segundo periodo.
La arquitectura del periodo final paleólogo.

ARQUITECTURA.
Características de la arquitectura.
La arquitectura es sobre todo religiosa, con templos y monasterios, que han llegado hasta nosotros en su mayoría. Hubo además una interesante arquitectura civil, sobre todo de palacios y murallas, y también de depósitos de agua, puentes… Pero de la civil han sobrevivido pocos ejemplos.
Los materiales son variados: piedra, mármol, madera, yeso, cemento, ladrillo...

Se usan los mismos sistemas arquitectónicos que los romanos: arquitrabado, abodevado y mixto, y los elementos preferidos son la columna, el arco de medio punto, la bóveda de cañón y de cuarto de esfera, y la cúpula.




Evolución de la arquitectura anterior a Justiniano.
El proceso de creación del arte y la arquitectura de Bizancio inicialmente se funde con el arte paleocristiano.
Surge con el imperio de Constantino hacia 330 cuando se quiso convertir la ciudad de Bizancio en la nueva capital imperial, una nueva Roma pero oriental, rebautizándola como Constantinopla y con un urbanismo y edificios monumentales al nivel de su nuevo papel político, con el trabajo de los excelentes constructores y artesanos de Asia Menor y materiales ricos como el preciado mármol de la isla de Proconessos, en el Mar de Mármara.
El esfuerzo prosiguió con los emperadores siguientes, con obras colosales como el acueducto de Valente, hacia el 370.

Bizancio fue embellecida con nuevas obras por Arcadio (395-408), que inició el gran foro imperial, y Teodosio II (408-450), que amplió y amuralló la ciudad, reconstruyó el Palacio Imperial decorándolo con mosaicos helenísticos, y reedificó la iglesia principal dedicada a la Sabiduría Divina (Santa Sofía), que había sido construida por Constantino pero que había padecido un incendio en la época de Arcadio, quedando hoy solo de ella algunos restos del pórtico.
En el primer periodo bizantino se pueden distinguir dos tipos de templos: la iglesia de planta basilical —que más tarde evolucionará hacia un compromiso entre la planta basilical y la centralizada—, y la iglesia de planta centralizada o martyrium organizada en torno a un espacio cubierto por una cúpula de material pétreo; este segundo modelo predominó hasta el final del Imperio bizantino.
La iglesia de planta basilical comprende tres naves de distinta altura, cubierta con una techumbre de madera a dos aguas y precedida de un atrio y un nártex, con unas escaleras que conducen a las tribunas laterales del interior (con la función de ser gineceos, sitios reservados para las mujeres), con un ábside que con frecuencia está flanqueado por dos cámaras o pastoforios: la prótesis a la izquierda del sacerdote y el diaconicón a la derecha. El presbiterios está separado de las naves por la iconostasis, un muro relativamente abierto en cuyo intercolumnio sobre plúteos de mármol se corrían velos o cortinas durante ciertos momentos de la misa, una división ritual que desapareció en Occidente a partir del siglo XI, pero que se mantiene en Oriente aunque ahora mediante la exposición de unos iconos colgados en el intercolumnio.
Los mejores ejemplos de las primeras iglesias bizantinas de planta basilical son:
-·La basílica de San Juan en Studion, cerca de Bizancio, que cuenta con gruesos muros de aparejo mixto (mampostería y ladrillo), una separación de las naves mediante columnas de pórfido con basas y capiteles de mármol de orden corintio, que sustentan un arquitrabe cuyos dinteles marmóreos están ricamente labrados.
-La basílica de San Demetrio en Salónica, que muestra columnas de pórfido y unas series de arcos cintrados. Ha sido restaurada varias veces, la última en 1917, por lo que no es segura su forma original.
-La basílica de Damasco, de la que destacan las grandes proporciones y los monumentales pilares. Fue transformada posteriormente en la Gran Mezquita de la ciudad, de forma que solo queda parte de la estructura interior.
-Los templos de los monasterios sirios, de estructuras muy sólidas (para prevenir los frecuentes terremotos) gracias a sus sillares grandes y regulares, las bóvedas y los arcos cintrados y moldurados, y un nártex reducido y compacto, con una puerta cuadrada. A veces incluían un martyrium para el fundador.
Los martyria son santuarios dedicados a la veneración del sepulcro de un santo o una reliquia sagrada. Su planta generalmente es de cruz griega, aunque abunda el cuadrado y el octógono. Cuenta con dobles hileras de columnas que convergen en el espacio central, cuya forma de cubo está cubierta con una cúpula y de tejas o placas metálicas. Al respecto hay que señalar que el mausoleo de Gala Placidia en Ravena no es bizantino ni por su temprana época (mediados del siglo V) ni por sus mosaicos, muy del gusto paleocristiano romano.

La arquitectura de Justiniano.
La época de Justiniano se caracteriza por dos grandes cambios respecto a la arquitectura anterior: el triunfo de la planta centralizada y la fastuosa decoración.
- Hay una preterición de la planta de basílica longitudinal como tipo dominante de templo, a favor del dominio de la planta centralizada, que ahora no requiere que su función sea martirial. Triunfa un espacio amplio, pleno de significación religiosa porque la cúpula y la bóveda son símbolos del Cosmos celeste, y significado político, porque representa la estricta jerarquización de la sociedad.
El cambio se explica también por el desarrollo de un ritual más complejo en la liturgia oriental, en la que la misa se hace alrededor del altar mediante procesiones desde los pastoforios que recorren la nave central, con lo que los fieles deben apartarse hacia las naves laterales. La solución fue transformar la nave central, aumentando su anchura, para que los fieles pudieran observar desde las naves laterales y las tribunas la ceremonia celebrada en el núcleo central. Esto implicaba desarrollar una planta centralizada con una cubierta para este gran espacio.
- Otro rasgo es la espectacularidad de la arquitectura del periodo justinianeo, con un tamaño colosal de los edificios y una bella y lujosa decoración, tanto en la forma (mosaicos, relieves) como en los materiales (piedra y ladrillo) en el interior, a cambio de más austeridad en el exterior, en lo que se sigue la pauta paleocristiana, y que será una notable coincidencia con la arquitectura islámica, cuyas mezquitas son también de exteriores muy austeros.

La gran cúpula en las plantas centralizadas se generalizó en Bizancio y en Asia Menor. Un ejemplo es la iglesia de los santos Sergio y Baco, un martyrium con cúpula segmentada que cobija el octógono central, en el que se alternan nichos oblongos y semicirculares. Otro ejemplo es Santa Irene (Santa Paz), que tiene una cúpula en cuyo tambor se abren ventanas y grandes arcos laterales con ventanas para la iluminación interior.
Fue en el siglo VI cuando los arquitectos bizantinos resolvieron el problema de sustentar una cúpula sobre un edificio cuadrado, al disponer cuatro arcos en los muros principales de sustentación, con el objetivo de que los trapecios curvilíneos, las pechinas, que quedan entre el anillo de la cúpula y los arcos descargasen los empujes del peso de la cúpula.
La decoración de las iglesias se resolvió mediante la utilización de mármoles y otras piedras multicolores en el revestimiento de los muros, arcos y columnas decoradas con capiteles bizantinos calados al trépano y con temas vegetales muy entrelazados, y mosaicos de figuras.
La gran obra justinianea es sin duda Santa Sofía de Constantinopla, un compromiso de planta centralizada y basilical. Pero hay que mencionar también los templos de Rávena, capital del Imperio Romano de Occidente en el siglo V (desde 402), del reino ostrogodo y después de la provincia bizantina de Italia. Sus iglesias se inspiraron en modelos bizantinos ya en época del rey ostrogodo Teodorico y después de la conquista bizantina de la ciudad en 540, bajo el obispado de San Maximino, se acabaron de construir dos monumentos extraordinarios en ladrillo: la basílica de San Apolinar in Classe (el puerto de la ciudad), con un gran ábside adornado con mosaicos y la iglesia de San Vitale de Ravena, con los dos mejores mosaicos del arte bizantino, los dedicados al emperador Justiniano y su esposa Teodora.

Los elementos arquitectónicos.
- El sistema de bóveda. La recuperación de la bóveda de piedra, con su gran peso, exige un fortalecimiento de los soportes estructurales mediante grandes pilares y columnas más pequeñas, en contraste con el sistema paleocristiano de cubierta plana de madera, que era mucho más liviano pero que era proclive a incendiarse (como le ocurrió a la primera y a la segunda iglesias de Santa Sofía). Estos soportes contribuyen a revalorizar la función de los capiteles como elementos estructurales y decorativos, desarrollándose el capitel bizantino, de forma cúbica. Unos poderosos contrafuertes exteriores se añaden para sustentar los grandes pesos.
- La cúpula. Para sostener el peso de la cúpula se desarrolla un complejo sistema de descomposición y desviación de las presiones, mediante semicúpulas (exedras) y apoyos en estribos, con unas soluciones más perfectas que las utilizadas anteriormente en Roma, gracias al uso innovador de los ladrillos.
Los tipos de cúpulas son:
La cúpula simple sobre pechinas, en Santa Sofía de Constantinopla.
La cúpula compleja sobre tambor y trompas, en San Vitale de Ravena.
La cúpula gallonada (en gajos), una variante de la nervada, como nuevamente se ve en Santa Sofía de Constantinopla.

Las pechinas son triángulos o trapecios esféricos que permiten trasladar el peso de la cúpula a los arcos, y son una innovación bizantina, cuyo modelo es Santa Sofía.
Las trompas son bovedillas semicónicas voladas fuera del muro, entre las dos estructuras unidas con ellas, y se utilizarán poco, desde el modelo ejemplar en San Vitale, hasta el periodo deuterobizantino.
El símbolo de la cúpula es el tema del Cosmos (la Jerusalén celeste), mientras que la planta del templo simboliza el microcosmos (el mundo terrenal). Esta concepción se refleja en la disposición del eje del templo, con el altar dirigido hacia el Este (el Paraíso), mientras que los pies del templo miran hacia el Oeste (reino de la muerte y de las tinieblas), donde se pondrán las representaciones del Juicio Final y de la Resurrección, una ubicación que influirá en el Románico.

Los dos modelos de plantas.
Hay dos tipos básicos: planta centralizada y basilical.
- La planta centralizada de forma poligonal. Es una concepción muy novedosa. Los mejores ejemplos son los Santos Sergio y Baco en Constantinopla, y San Vitale en Ravena.
- La planta basilical, con cuatro variantes:
La planta paleocristiana con pastoforios y ábside exterior. El ejemplo es San Apolinar in Classe.
La planta longitudinal con una mayor proporción de las naves y la introducción de la cúpula. El ejemplo es Santa Irene de Constantinopla.
La planta ecléctica, entre las plantas centralizada y longitudinal, con el gran ejemplo cupulado de Santa Sofía de Constantinopla, repetido posteriormente en las iglesias de Armenia.
La planta de cruz griega, muy difundida en el periodo deuterobizantino.

La planta centralizada poligonal.
Los dos mejores ejemplos planta centralizada poligonal son las iglesias de los Santos Sergio y Baco de Constantinopla y de San Vitale de Rávena.


El mausoleo de Gala Placidia. 
El bello mausoleo de la famosa hermana del emperador es objeto de una persistente polémica sobre sus ábsides poligona­les en el exterior y semicirculares en el interior, que para la mayoría de los autores son una modificación bizantina del siglo VI, mientras que para Krautheimer son paleocristianos del siglo V.

Comentario: Iglesia de los Santos Sergio y Baco de Constantinopla.
Un ejemplo excelente de planta centralizada poligonal es la iglesia de los Santos Sergio y Baco de Constantinopla, erigida en la ciudad palatina, en los años 527-536, siendo el primer templo encomendado por Justiniano, que la mandó construir cuando todavía era príncipe heredero de su tío Justino I. Estaba junto al palacio que habitaba y se trata de una capilla palatina al mismo tiempo que un martyrium pues guardaba las reliquias reales.
Los arquitectos fueron posiblemente Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, los mismos que posteriormente construyeron Santa Sofía, para la que sirvió como banco de pruebas de las nuevas técnicas y concepciones.
La planta es un octógono inscrito en un cuadrado irregular que forma el deambulatorio envolvente, resultando así un martyrium inscrito en un doble núcleo. Es de pequeñas dimensiones, con nártex y pórtico, pero sin atrio.
La conexión entre el núcleo central y el deambulatorio se hace a través de exedras alternadas con tramos rectos configurados por columnas que sustentan el piso superior o tribuna situado sobre el deambulatorio, aunque el gran apoyo son los ocho pilares.
El presbiterio está orientado al este, y es bastante profundo; consta de un tramo recto que comunica con el deambulatorio y está cubierto con bóveda de cañón y una exedra, mientras que el deambulatorio se cubre con bóveda de cañón.
Al oeste hay un nártex bastante pequeño pero al ser una capilla palatina seguramente no se necesitara que fuera mayor.
El ábside es del modelo bizantino, semicircular en el interior y poligonal en el exterior, resultando poco resaltado. No hay pastoforios, lo que sugiere que pudo estar unido a otro templo. En el interior hay ocho nichos con una alternancia rítmica, cuatro rectangulares y cuatro semicirculares.
En el alzado hay columnas con basa y ocho gruesos pilares que sostienen un tambor horadado sobre el que se monta una cúpula gallonada con 16 nervios que conforman otros tantos gajos o plementos alternos curvos y rectos (los tramos curvos coinciden con el arranque de los pilares y los tramos rectos con la clave de los arcos que sustentan estos).
La descomposición de los empujes se realiza con las semicúpulas de cuarto de esfera de los nichos semicirculares y con las bóvedas de las naves y de la tribuna. Hay un sistema adintelado con arquitrabe en la planta baja, y una arcada en la planta superior.
Es un nuevo concepto del espacio, en “expansión” desde el núcleo central, un espacio “dilatado”, “interpenetrado” (como dice Bruno Zevi), en el que todo se subordina al núcleo central. Esto rompe con el modelo longitudinal de la arquitectura paleocristiana, sustituido por la atracción visual hacia la cúpula. Pero hay también una búsqueda de un equilibrio entre el arquitrabe horizontal y la cúpula circular, la línea recta y el círculo.
La decoración de mosaicos y mármoles multicolores se ha perdido casi por completo, y tenía la función de aliviar la pesadez de la recia estructura. La luz está dirigida hacia los espacios recónditos con suma inteligencia, para buscar efectos sorprendentes, potenciados por el trepanado de los capiteles.
El exterior es tan sobrio y austero como las otras edificaciones justinianeas y anteriores, siguiendo la línea del arte paleocristiano. La vista exterior es horizontal por lo que parece un edificio muy macizo y achaparrado, con predominio visual de la cúpula.

Comentario: Iglesia de San Vitale de Rávena.
San Vitale de Rávena pertenece a la misma tipología de planta centralizada poligonal que la iglesia de los Santos Sergio y Baco de Constantinopla, pero es de una datación algo posterior, 525-547 o 548, coetánea de Santa Sofía. Parece ser que la planta fue comenzada en el periodo ostrogodo en 525 pero que fue reformada y acabada por los bizantinos a partir del 540, bajo la supervisión de los obispos de Rávena, Víctor, Ecclesio y, sobre todo, Maximino, para convertirla en la iglesia oficial del reino ostrogodo y más tarde del exarcado bizantino.
El material sigue la tradición tardorromana de Rávena, con el ladrillo unido con mortero de cal y arena, al que se le añade arena volcánica y fragmentos de ladrillo.
La planta es un doble octógono, con un núcleo interno y un casco exterior, ambos octogonales, una variación respecto al núcleo octogonal y el casco cuadrado de los Santos Sergio y Baco.


El octógono central con pilares se extiende hasta el deambulatorio mediante siete nichos formados por columnas, por lo que el deambulatorio cuenta con dos pisos, uno bajo y otro superior con tribuna.
Tiene pastoforios de forma irregular, circulares en el interior, en dos separatas que se expanden en una torreta semicircular y una absidiola rectangular.






El lado de la Epístola del ábside con el mosaico de la emperatriz Teodora.

Tiene un gran presbiterio alargado en el octógono interior, formado por dos partes: tramo recto que ocupa la anchura del deambulatorio y remate en exedra en función de ábside, del tipo bizantino, poco resaltado, semicircular dentro y poligonal fuera. Está encuadrado en dos pequeñas capillas y dos más grandes formadas por un tramo circular y tramo rectangular.
El nártex no está alineado con el eje de la iglesia y está unido al deambulatorio a través de un ángulo del octágono y crea unos torreones y unos espacios triangulares con el fin de unir el nártex con el deambulatorio. Además hay un atrio que aumenta la sensación de axialidad.
El núcleo exterior tiene una cubierta plana, lo que provoca que la tribuna tenga una misión estructural y que la cúpula esté reforzada con arbotantes (estribos) radiales desde el núcleo hasta el casco. En el interior todos los nichos son semicirculares y hay arcadas en las dos plantas.
La cubierta de madera del núcleo interior y el deambulatorio se sustituyó en el Románico por una cubierta de bóveda.
La cúpula sobre tambor con ventanas está cerrada por una torre-cimborrio, lo que es un rasgo típicamente occidental. 

La decoración interior en fresco es muy posterior, barroca, pero la estructura del cimborrio es bien visible.


San Vital de Rávena

Exteriormente hay una composición gradual de volúmenes, ascendiendo hacia la cúpula, con una decoración de tipo lombarda con arcuación ciega, de lo que se deduce que los maestros eran locales de Italia aunque influidos por la iglesia de los Santos Sergio y Baco. Esta verticalidad en San Vitale es un rasgo diferencial respecto a las iglesias de Bizancio.
El espacio interior tiene una decoración bizantina para disimular la estructura, que rompe con el equilibrio espacial, en un espacio heterogéneo y confuso.

El modelo de planta basilical y sus cuatro variantes:
La planta basilical tiene cuatro variantes:

La variante de planta paleocristiana.
Es un modelo con pastoforios y ábside exterior. Sus dos ejemplos en Rávena fueron comenzados en el periodo ostrogodo y terminados en el bizantino.

Comentario: Iglesia de San Apolinar in Classe.








Exterior, planta e interior de San Apolinar in Classe, la basilica bizantina (547) del puerto de Rávena.

San Apolinar in Classe (en el puerto de Rávena), fue consagrada en 549, sobre una planta comenzada por los ostrogodos.
Es una iglesia de planta basilical de tres naves, de gran luminosidad, con pastoforios, sin tribuna, sin transepto, con un ábside bizantino.
El nártex tiene dos torretas sobresalientes y hay arcuaciones ciegas en la segunda planta.
En el exterior el campanario exento es románico.

Comentario: Iglesia de San Apolinar Nuevo de Rávena.



San Apolinar Nuevo, construida en 493-526, también por los ostrogodos, pero según modelo bizantino, y parece ser que reformada antes de 558, es del mismo tipo que San Apolinar in Classe. 

La variante de planta longitudinal.
Tiene una mayor proporción de las naves y la introducción de la cúpula. Es un modelo más convencional, que tuvo una gran difusión en las provincias, como en Pirgo (Bulgaria). Santa Irene también fue promovida por Justiniano y fue modificada después de un terremoto en el siglo VIII.

Comentario: Iglesia de Santa Irene de Constantinopla.
Santa Irene de Constantinopla es un edificio justinianeo, que consta se estaba construyendo en el 532. Fue reconstruida en torno al 740 tras un terremoto, lo que tal vez explica que los muros exteriores sean muy gruesos.
La planta tiene tres naves, del tipo longitudinal sin transepto, con cabecera, pastoforios y nártex. Cuenta con un núcleo cuadrado, con grandes pilares para sostener las dos cúpulas en la nave central. El espacio está cerrado por columnas. Las naves laterales, cubiertas con bóvedas de arista, están cerradas a los pies con bóvedas de cañón, que ayudan a sostener la cúpula y las tribunas superiores. En el presbiterio, la exedra presenta un perfil semicircular, mientras que el exterior presenta un perfil poligonal, igual que el tipo egeo. .

Variante de planta ecléctica.
Es un compromiso entre las plantas centralizada y longitudinal, con el gran modelo de Santa Sofía de Constantinopla, repetido en las iglesias de Armenia.

Comentario: Santa Sofía de Constantinopla.
Santa Sofía se construyó sobre los restos de la anterior Santa Sofía, incendiada durante una revuelta popular en 532. La construyeron los ingenieros militares y y arquitectos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto en sólo cinco años, como una iglesia de Corte, unida al palacio imperial (el emperador tenía su trono en la tribuna).

File:Turkey-3019 - Hagia Sophia (2216460729).jpg



El edificio se inauguró en el año 537 y durante un milenio fue el monumento más importante del cristianismo puesto que las obras de la actual iglesia de San Pedro de Roma no comenzaron hasta el siglo XV.
En su construcción trabajaron más de 10.000 obreros durante 5 años, 10 meses y 10 días a las órdenes de un centenar de arquitectos. Para su construcción, a las órdenes de Justiniano, se saquearon muchos monumentos paganos de Europa y Asia, como el gimnasio de Éfeso o algunos templos de Atenas y Delfos. En su inauguración, el emperador dijo aquella frase célebre: “Oh, Salomón, te he superado”.
Algunas de las muchas modificaciones posteriores fueron la sustitución de la primera cúpula, que cayó por su exceso de peso en un terremoto hacia 550, junto a muchos arcos, y que fue reconstruida con muchos refuerzos en 558-562 por Isidoro el Joven, sobrino de Isidoro de Mileto, y fue reconstruida parcialmente en otras dos ocasiones debido a nuevos terremotos.
El 29 de mayo de 1453, tras la toma de Constantinopla, el sultán Mehmet II hizo pronunciar el sermón que convirtió la basílica en mezquita y hoy se llama en turco Aya Sofya Müzesi. Obras turcas son el añadido de contrafuertes y los cuatro minaretes exteriores, mientras que la decoración interior de mosaicos que ya había sufrido una primera y casi completa destrucción por la furia iconoclasta de los propios bizantina, más tarde fue cubierta por los turcos con yeso; y se colgaron unos grandes medallones (7,5 metros de diámetro) con los nombres de Alá, Mahoma y los cuatro primeros califas; se pintaron versos del Corán y se instaló el ábside del sultán. Hasta 1935 se usó como mezquita; después el líder turco Kemal Atatürk transformó el edificio en museo.

Santa Sofía

El exterior, de aspecto sobrio, de especial austeridad debido a la ausencia de decoración, se configura de acuerdo a una jerarquía piramidal, con una ascensión de la composición de volúmenes hacia la cúpula, pero el mayor interés artístico, como en todas las iglesias bizantinas, se concentra en el espacio interior.
La planta es un núcleo cuadrado de 77 metros de largo y 33 metros de ancho, de doble casco y se desarrolla en un sutil eje axial (longitudinal), conformado por un doble nártex (algunos autores usan el término exonártex), precedido por un atrio, más dos semicúpulas que flanquean a la cúpula central y por las galerías o naves laterales que están cubiertas por bóvedas de arista que alternan con tramos cubiertos por bóveda de cañón, que enmascaran los enormes contrafuertes que sustentan el peso de la estructura. Ese sentido axial era mayor todavía en la época de su construcción, pues ha desaparecido otro atrio.
El núcleo central está expandido hacia ambos lados del eje longitudinal mediante unas exedras semicirculares y las naves laterales tienen tribunas para las mujeres. Las columnas del núcleo central (en el cuadrado interior, al norte y el sur) son pareadas, formando nichos.
El presbiterio está formado por un pequeño ábside o tramo cubierto con bóveda de cañón, y por una exedra semicircular cubierta por una bóveda de horno que al exterior se muestra poligonal. No hay pastoforios, debido a que la procesión ritual partía del cercano palacio imperial.
El logro más importante es la inmensa cúpula central de 32 metros de diámetro que se eleva a 56 metros del suelo, y descansa sobre un tambor que se monta sobre cuatro pechinas que caen sobre cuatro pilares, Parece flotar sobre un anillo de luz que penetra por los 40 vanos que circundan su base, por lo que es una cúpula baída; en cada uno de ellos hay una ventana que ilumina directamente la nave y que en determinados momentos del año y del día provoca el efecto “cúpula colgante”.

Sokollu Mehmet

No es una perfecta cúpula gallonada, pero está reforzada internamente por los 40 nervios (no resaltan en relieve pero sí visualmente) de otros tantos plementos o gajos. Por fuera destaca poco, en parte por los refuerzos que se pusieron en la segunda reconstrucción de la cúpula para evitar su caída.
La descomposición de los empujes es distinta según los ejes.

Santa Sofía

Para sostener la pesada cúpula y facilitar el tránsito de la planta circular hacia la planta cuadrada se requieren cuatro enormes pechinas (triángulos esféricos), que discurren entre el borde de la cúpula y los machones (pilares gigantes) de los cuatro enormes arcos torales, más cuatro arcos auxiliares que soportan las semicúpulas de las esferas y los cuartos de esfera de los nichos. Los pilares destacan mucho en el exterior. La gran innovación respecto al Panteón de Roma (de círculos concéntricos y que se apoyaba en un muro circular) es este apoyo en pechinas y exedras, y a su vez el de estos elementos en pilares.
Las naves laterales y las tribunas están cubiertas con bóvedas de arista, mientras que algunos nichos libres están cubiertos con bóvedas de cañón. Las paredes exteriores están reforzadas con contrafuertes interiores.
La luz del interior se concentra hábilmente en el núcleo central y el ábside, ayudado por los capiteles, con lo que se consiguió un espacio de apariencia mágica, dispersado en los bordes mediante las exedras, los nichos y las arquerías, y dominado por la cualidad material de la luz, un efecto reforzado mediante la decoración de revestimiento de los mármoles policromos, los mosaicos deslumbrantes, las puertas de bronce, y las columnas de pórfido con capiteles bizantinos. 

Capitel

Los capiteles bizantinos o de “albarda” sobre variaciones del corintio, en el que se estilizan los elementos vegetales, son de mármol blanco, del tipo prismático (pirámide invertida) y un alto cimacio (o cornisa), con adornos de hojarasca labrada al trépano de origen teodosiano, o caprichosos con recamado); la decoración de capiteles es de una gran maestría, con un trépano de preciosos efectos lumínicos, ayudando a crear un ambiente desmaterializado e irreal.

Variante de planta de cruz griega.
Fue muy difundida en el periodo deuterobizantino, por la influencia de las iglesias de Armenia. Las iglesias se construyen con una cruz de brazos casi iguales, con tramos cupulados por toda la planta. Una de las más bellas es la de San Lucas (Ossios Lucas), cerca de Delfos (que visité para estudiarla detenidamente en 1990), del siglo XI; su planta de cruz, inscrita en una cuadrado, alberga extraordinarios mosaicos (hasta 150, con temas muy diversos, por lo que es un compendio de la iconografía deuterobizantina).

Comentario: Iglesia de Santos Apóstoles de Constantinopla.
El modelo es la iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla, construida por Justiniano, descrita por Procopio y otros cronistas y destruida en el siglo XV. Tenía cuatro cúpulas.

Comentario: Iglesia de San Juan de Éfeso.

De la iglesia de San Juan en Éfeso (también del siglo VI) se conservan apenas las paredes y pilares, con el sistema de ventanales. El curioso nártex cupulado fue imitado por los turcos. En el interior destacan las naves laterales de dos pisos, con ventanas en los espacios enmarcados por los arcos torales y con arcadas en las tribunas. La cubierta está completamente cupulada: cuatro cúpulas ovales en el transepto, presbiterio y nave central; dos cúpulas simples en el resto de la iglesia, mientras que en el espacio restante se emplea bóveda de cañón. Todo ello proporciona una notable claridad visual.

La arquitectura posterior a Justiniano.
La crisis del siglo VII, motivada por la crisis económica posterior a las conquistas de Justiniano como consecuencia de sus grandes gastos militares, y por las grandes guerras con el naciente Islam, que se apoderó de los territorios desde Siria al norte de África, repercutió en la arquitectura reduciendo el número y la monumentalidad de las obras, así como el empleo de materiales nobles en los edificios, como demuestra que las columnas de la gran cisterna de Yerebatan Saray son reutilizadas, mientras que las de la muy anterior cisterna teodosiana de las Mil y Una Columnas eran nuevas.
La arquitectura religiosa se transformó.
Comenzamos a verlo en Santa Sofía de Salónica, del siglo VIII, con cúpula de ladrillo, naves abovedadas y ábside de tres capillas.

La arquitectura del segundo periodo.

El periodo bizantino medio fue un momento de consolidación arquitectónica, en contraste con los experimentos llevados a cabo en la época de Justiniano. La tipología de iglesia de planta centralizada se consolidó y los temas representados en la decoración de mosaicos fueron sistematizados de acuerdo a las creencias y prácticas de la Iglesia ortodoxa.
Al salir de la crisis iconoclasta a mediados del siglo IX aparecerán con la exitosa dinastía macedónica (867-1056) dos modelos nuevos de arquitectura religiosa.
- El desarrollo del tipo de bóveda de Santa Irene, con planta longitudinal y cúpula.
- El modelo de cruz griega con cúpula, inscrita en un cuadrado o rectángulo, es el más frecuente en las iglesias e influirá decisivamente en la arquitectura bizantina posterior y asimismo fuera del Imperio bizantino, La catedral de San Marcos de Venecia (iniciada en el año 1063), con sus cinco cúpulas, fue construida siguiendo el modelo cruciforme de la iglesia justiniana de los Santos Apóstoles de Constantinopla. El arte bizantino se introdujo en Ucrania y Rusia gracias a la catedral de Santa Sofía de Kiev, fundada en el año 1037, y mantuvo su predominante influencia en Rusia hasta el siglo XVIII.

San Marcos - Cúpulas

San Marcos de Venecia
San Marcos de Venecia.

Santa Sofía de Kiev
Santa Sofía de Kiev.

San Basilio
San Basilio de Moscú.

Este modelo pretende que el templo sea un compendio del cosmos creado por Dios, por eso se denominan iglesias microcosmos. La cúpula simboliza el cielo, el cuadrado representa la tierra y la cruz es la forma geométrica que sirve de interrelación entre el cielo y la tierra.
Como en Santa Sofía, su principal elemento era la cúpula central sobre planta cuadrada, flanqueada por cuatro brazos iguales dispuestos en cruz y cubiertos de bóveda de cañón. La cúpula surge sobre un alto tambor cilíndrico o forma un lucernario poliédrico con columnitas adosadas, apoyada en cuatro pilastras o, en edificios pequeños, sobre cuatro columnas unidas por arcos. La cúpula no estaba sostenida por pechinas, sino por trompas (pequeños arcos ascendentes fijados en diagonal en las esquinas del cuadrado). Las zonas más bajas del espacio interior correspondían a los pequeños espacios creados entre los brazos de la cruz y el gran cuadrado dentro del que se inscribe la iglesia. Destaca la Pequeña Metrópoli de Atenas, del siglo XI, con placas esculpidas anteriormente, que adornan la pequeña fachada de piedra.
En los templos mayores hay cúpulas en los extremos de los brazos y en el nártex. En muchos pueda aparecer una tribuna sobre los tramos laterales. Al oeste hay un nártex cubierto con bóveda de aristas.

El importante monasterio de Hossios Lukas tiene dos templos que representan sendos modelos, la iglesia de la Virgen y la iglesia de San Lucas, La primera es la más pequeña y es de planta de cruz inscrita. La segunda es un octógono cruciforme.
La iglesia de la Virgen, por su dedicación a la Virgen Teotocos, tiene una planta con una cruz inscrita en un cuadrado (si se prescinde de la cabecera y del nártex). En el tramo central aparece una cúpula pequeña y esbelta soportada por pechinas y por cuatro soportes, en este caso y generalmente columnas, aunque también pueden ser pilares, que producen un gran efecto de ligereza. La cúpula además es contrarrestada por las bóvedas de cañón que cubren los brazos de la cruz. Los tramos de esquina se suelen cubrir con bóvedas de aristas, como sucede aquí, o con pequeñas cupulillas que junto a la cúpula principal configuran un modelo de iglesia de cinco cúpulas característica del templo bizantino.
Al éste hay una triple cabecera formada por tres ábsides, el central más amplio. Su estructura es igual y comprende un tramo recto cubierto con bóveda de cañón y un tramo absidial cubierto con bóveda de horno. El perfil de estos ábsides al exterior es poligonal. A los pies aparece un nártex doble, de seis tramos, cubiertos con bóveda de cañón y articulados en torno a dos soportes centrales, aquí columnas.
Su compañera mayor, la iglesia de San Lucas, es de planta rectangular presidida en el centro por una gran cúpula que se trasdosa al cuadrado en el que se inserta mediante trompas. Debido a su gran tamaño, necesita un mayor número de soportes. Así, está soportada por ocho grandes pilares, formando un modelo octogonal y a la vez cruciforme porque en los ejes ortogonales de la planta aparecen cuatro tramos más grandes que los restantes tramos de la iglesia. Los tramos están cubiertos con bóvedas de cañón o de aristas más elevados del resto de los tramos y que sirven de contrarresto del peso de la cúpula. El tramo oriental es el tramo recto del ábside.
La iglesia de los Santos Teodoros en Atenas, con nártex abierto en arcos.
La iglesia de los Santos Apóstoles, en Constantinopla (derribada en el siglo XV, que fue modelo de la catedral de San Marcos de Venecia).
La iglesia monástica de Dafni del siglo XI, famosa por sus bellos mosaicos, y cuya planta de cruz inscrita en un octógono es típica, con una cúpula grande.
Pero el programa constructivo se paralizó al fina. El imperio arrostró los desastres de la invasión de los turcos selyuquíes, que causó la pérdida de gran parte de Anatolia tras las derrotas de Manzikert (1071) y Miriócefalo (1176). Los recursos de la dinastía comnena (1081-1185) se volcaron en las guerras y apenas consiguieron frenar un siglo la acometida islámica, mientras las construcciones fueron más escasas y sencillas que en el periodo macedónico.

La arquitectura del periodo final paleólogo.
El periodo medio tuvo un final traumático con el saqueo de Constantinopla por los caballeros de la Cuarta Cruzada en el año 1204, que benefició sobre todo a los venecianos y supuso un breve intervalo de tiempo durante el que Constantinopla estuvo bajo dominio de una dinastía occidental (1204-1261). El imperio se dividió entre los cruzados, las potencias navales de Génova y Venecia, y tres dinastías bizantinas en Morea, Nicea y Trebisonda, que mantuvieron a duras penas la cultura y el arte propios. Apenas hay edificios de esta época de duras luchas.
Finalmente, surgió a partir de su núcleo de Nicea la última dinastía bizantina, la de los emperadores paleólogos (1258-1453), que reconquistó la capital el año 1261.
Durante el periodo paleólogo tuvo lugar el último florecimiento del arte bizantino, que mantuvo hasta el final su vitalidad y creatividad artísticas. Tras la crisis de las Cruzadas en los siglos XIII y XIV se vivió un breve renacimiento con los emperadores Paleólogos en la segunda mitad del siglo XIV.
En general aumentaron las proporciones verticales de los ábsides se enfatizaron y las iglesias con cinco cúpulas se convirtieron en la nueva tipología dominante. Los tambores, elementos sobre los que descansan las cúpulas, fueron estructuras elevadas de planta octogonal, mientras que las cúpulas se redujeron a pequeñas linternas. Se concedió una atención especial al embellecimiento de los exteriores.
Destacan la Paregoretissa (o Consoladora) y las siete pequeñas iglesias de Mistra (Morea), construidas en ladrillo, con adornos de posible influencia gótica. Los templos mayores ganan verticalidad en el ábside y en su parte central, con un aspecto monumental, con formas piramidales, que se transmitirá a la arquitectura monástica serbia, como muestra la iglesia conventual de Gravánica.
El periodo paleólogo es de una refinada decadencia en sus exteriores polícromos, que tenían un antecedente en el Palacio Imperial de las Blachérnai (hoy Tefki Saray, en ruinas), y destacan tres templos:
-La iglesia de los Santos Apóstoles de Salónica (1315).
-La iglesia de la Chora (hoy mezquita Karye Camii), financiada por Teodoro Metochites, el logoteta (tesorero) del emperador Andrónico II, muy admirada por sus preciosos mosaicos (probablemente los mejores del último periodo bizantino) y sus pinturas murales.
-La iglesia de Theotókos Pammakáristos (Madre de Dios Bienaventurada, hoy mezquita Fetiye Camii), construida hacia 1300.