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martes, 23 de junio de 2015

HA 4 UD 09. Arte prerrománico en España. El arte asturiano.

HA 4 UD 09. ARTE PRERROMÁNICO EN ESPAÑA. EL ARTE ASTURIANO.
Introducción.
La arquitectura del arte asturiano se desarrolla en los siglos VIII y IX, en el reino de Oviedo, luego llamado de Asturias, uno de los principales reductos cristianos en la España dominada en su mayor parte por los musulmanes.
Las influencias predominantes en el arte prerrománico asturiano son la tradición romana, la céltica (motivos de soga), la carolingia y la bizantina (verticalidad).


Mapa de los principales monumentos del arte asturiano. Se observa la concentración en la zona central, alrededor de la capital, Oviedo.

Características de la arquitectura.
Prevalece el tipo basilical, elevado, con cabecera por lo común tripartita (que no existía en la arquitectura visigótica), con ábsides rectangulares (como los visigóticos, al contrario de los semicirculares carolingios), el central con una cámara secreta en lo alto, sólo con acceso exterior, para el tesoro. Es frecuente un largo pórtico lateral, con funciones de habitación y enterramiento.
Los materiales son de menos calidad que el visigótico, con mampostería por lo común, con sillares en los contrafuertes y esquinas. Se compensa esta pobreza de material con medallones, alfices y celosías, junto a las pinturas.
Se usa la bóveda de medio cañón, a veces peraltada, para los espacios pequeños, en el periodo de Alfonso II, mientras que en el de Ramiro I cubre toda la nave, apoyada en arcos fajones, en pilastras interiores y en contrafuertes exteriores (a veces llamados estribos por su escaso resalte).
Las columnas son sustituidas generalmente por pilares sin capitel. En los edificios con columnas, estas sostienen arcos de medio punto peraltados (por lo común). El arco de herradura es poco frecuente y no es decorativo. Los fustes son estriados en espiral. Se usan capiteles corintios y de pirámide invertida (de influencia bizantino), con motivos de cuerda.

Evolución.
Durante el reinado de Silo (774-783) se edifica la iglesia de Santiañes de Pravia (la primera capital), con la primera cabecera tripartita y un pórtico habilitado como panteón real, con decoración visigótica.
Alfonso II (793-842) edifica entre otras la Cámara Santa, San Tirso y San Julián de Prados, ambas en Oviedo.

Cámara Santa de Oviedo.

La Cámara Santa, como es llamada la capilla de Santa Leocadia, con dos naves superpuestas, de la que se ha conservado la inferior, habilitada como cripta o panteón (¿inspirada en la iglesia paleocristiana de La Alberca?).
San Tirso tiene una ventana de tres arcos abarcados por un recuadro (alfiz) de influjo islámico.

San Julian de los Prados
San Julián de los Prados.

La iglesia de San Julián de Prados (Santullano, cerca de Oviedo) es el mayor templo prerrománico de España, con un amplio crucero. La cabecera tripartita de ábsides rectangulares es cuadrada por fuera, con esbeltas pilastras y celosías geométricas. A los pies hay un vestíbulo exterior. El sistema de soportes tiene grandes pilares, de tradición romana. Hay arquerías ciegas en el interior y abundantes estribos en el exterior. La cubierta es de madera. Hay una habitación sobre el ábside (¿para un monje?), sin comunicación con el interior. En el lado del Evangelio del crucero (a la izquierda de los fieles) hay una habitación alta, como posible tribuna real. Los materiales son muy pobres en el exterior, con sillares en las esquinas y sencilla mampostería o sillarejo en el pedimento.
La decoración de pintura es bellísima, con motivos geométricos, de entrelazado, vegetales, cruces, piedras..., imitando el estilo pompeyano de las incrustaciones. La figura humana es muy escasa. Lo más notable es la pintura arquitectónica, ilusionista, con una perspectiva que asemeja real, de inspiración romana. Los edificios se refieren a las Siete Iglesias y los cortinajes son una versión de la iconostasis bizantina.

San Pedro de Nora.

San Pedro de Nora, con habitación supraabsidal.
Santa María de Bendones, con cabecera tripartita (típica del arte asturiano).
San Miguel (Orense), es un pequeño edificio, ejemplo de la influencia asturiana en Galicia. Hay arcos de herradura insertos en otros y en un alfiz. Cúpula gallonada. Las paredes interiores cuentan con impostas que decoran el muro.

Destaca el periodo de Ramiro I (842-850), llamado ramirense, con una decoración escultórica ligada a la arquitectura, sin la reutilización de materiales romanos y visigodos del periodo anterior:


Santa María del Naranco.

Santa María del Naranco, fue el palacio real (Aula Regia), como un doble mirador en los extremos, salón alargado para las fiestas y como capilla, con planta inferior para sala de baños. Se inspiró en la Cámara Santa, con sus pisos superpuestos, unidos por escaleras exteriores, pero en la tradición de los palacios romanos. La sala grande tiene bóveda de cañón, apoyada en arcos fajones que descargan dentro en columnas y fuera en contrafuertes (estribos numerosos pero poco robustos, como casi todos los asturianos). Las columnas (con fustes estriados en espiral) están unidas por arcos y sus capiteles son macizos. La decoración escultórica tiene medallones en el nacimiento de los arcos fajones.


San Miguel de Lillo.

San Miguel de Lillo fue la iglesia del palacio. Se conserva sólo su monumental fachada, con poderosa elevación, soportada por contrafuertes. Hay una tribuna detrás de la fachada. Es del mismo arquitecto anterior. La decoración en relieve de las jambas de la puerta es muy plana, con figuras humanas y animales, de una escena romana de circo. La pintura tiene figuras humanas, con un estilo cercano a las miniaturas.

Iconostasis de Santa Cristina de Lena.

Santa Cristina de Lena, con el tramo anterior al altar en alto, separado por una cancela o iconostasis (la compartimentación es un rasgo pronto general del arte asturiano), perforada por tres arcos con celosías, separando la nave para los fieles y el presbiterio para el clero. A los pies hay una tribuna.

San Salvador de Valdediós.

Alfonso III (866-916) manda edificar el monasterio y la iglesia de San Salvador de Valdediós, con el mismo modelo de San Miguel de Lillo, pero basilical, con cabecera tripartita, de ábsides rectangulares. Cuenta con una perfecta bóveda y los primeros arcos de herradura de influencia mozárabe. Hay un pórtico lateral cubierto por fajones apoyados en columnas. Hay la misma tribuna a los pies.

San Adriano de Tuñón es muy rústica y modesta.

UD FUENTES.
Internet.

Documentales.

Libros.
Adams Fernández, Carmen. El arte asturiano. Editorial Picu Urriellu. Oviedo. 2006. 207 pp. Comprende el arte prerrománico y posterior.

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