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lunes, 14 de febrero de 2011

UD 60. El arte del Renacimiento italiano y su influencia

UD 60. EL ARTE DEL RENACIMIENTO ITALIANO Y SU INFLUENCIA.

INTRODUCCIÓN.

1. CARACTERÍSTICAS DEL RENACIMIENTO.
EL RENACIMIENTO.
Europa busca un nuevo lenguaje.
El retorno a la medida humana.
El humanismo.
La individualidad y el genio.
CARACTERÍSTICAS DEL ARTE RENACENTISTA.
La escala humana.
La visión unitaria.
La utilización de elementos arquitectónicos clásicos.
El dominio del espacio.
Idealismo y búsqueda de la belleza ideal.
Exaltación de los sentimientos.

2. LA ARQUITECTURA DEL RENACIMIENTO.
EL QUATTROCENTO.
Brunelleschi, Alberti, Michelozzo, Giuliano de Sangallo, Rossellino.
EL CINQUECENTO.
San Pedro del Vaticano: Bramante, Rafael, Miguel Ángel.
Antonio da Sangallo.

3. LA ESCULTURA DEL RENACIMIENTO.
EL DUECENTO Y EL TRECENTO.
Los precedentes de Nicolás Pisano y Arnolfo di Cambio.
EL QUATTROCENTO.
Ghiberti, Donatello, Della Quercia, Della Robbia, Verrocchio.
EL CINQUECENTO.            
Miguel Ángel.

4. LA PINTURA DEL RENACIMIENTO.
EL QUATTROCENTO.
Los maestros de Florencia: Fra Angélico, Masaccio, Ucello, los Lippi, Botticelli.
Los maestros de las escuelas regionales: Della Francesca, Mantegna, Perugino...
La escuela veneciana del Quattrocento: los Bellini, Crivelli, Carpaccio.
EL CINQUECENTO.
Los maestros de Florencia y Roma: Leonardo, Rafael, Miguel Ángel.
La escuela veneciana: Giorgione, Tiziano, Tintoretto, Veronés.

5. DIFUSIÓN DEL RENACIMIENTO POR EUROPA.
Las vías de difusión.
Durero.

INTRODUCCIÓN.
Esta Unidad Didáctica (UD) se centra en el arte del Renacimiento italiano, dividido en sus dos periodos fundamentales del Quattrocento y el Cinquecento, un tiempo aproximadamente entre 1400 y 1525. Se exceptúan la escultura del Duecento y Trecento, que es renacentista o protorrenacenista pese a su cronología. Se estudian las vías de difusión del Renacimiento italiano por Europa a principios del siglo XVI y el caso emblemático de Durero. Se hace hincapié en los rasgos generales, en los principales artistas y, asimismo, nos centramos en las tres artes mayores, arquitectura, escultura y pintura, mencionando apenas el urbanismo y las artes menores y decorativas.
No se trata el Renacimiento español, que exige una UD propia por sus características especiales gótico-renacentistas, ni el Manierismo italiano y europeo (1525-1600), que es un estilo distinto, a caballo entre el Renacimiento y el Barroco, pues el Manierismo supone una ruptura de la unicidad de estructura y del concepto naturalista del Renacimiento, en favor del predominio de los elementos sensoriales y espirituales, de la “visión interior”. El Manierismo, en suma, es una reacción anticlásica y no se puede englobar en esta UD sin romper su equilibrio interno.

1. CARACTERÍSTICAS DEL RENACIMIENTO.
EL RENACIMIENTO.
Europa busca un nuevo lenguaje.
Al final de la Edad Media surge la burguesía mercantil e industrial, al tiempo que las universidades difunden el pensamiento racional y crítico, en detrimento de los ideales de la Iglesia. Un cambio ideológico exige un cambio en el lenguaje artístico, una superación del lenguaje gótico nórdico, atento a las formas pero no a los hombres.
En el caso único de Italia el mayor desarrollo urbano, comercial, bancario e industrial convive con la pervivencia de las formas del clasicismo antiguo, con la gestación del nuevo lenguaje del Renacimiento desde finales del siglo XIII, en el Duecento y el Trecento, aún en el Gótico italiano. Cuando en Francia se edifica la catedral gótica de Amiens, Giotto decora la basílica de Asís, y cuando en España el gótico isabelino está en su auge, Miguel Ángel pinta la Capilla Sixtina en Roma. Italia brinda la mejor alternativa al agotado lenguaje gótico y el Renacimiento se difunde por toda Europa.
En la influencia permanente de este lenguaje radica la modernidad del arte renacentista, que es tan cercano a nuestra sensibilidad. Lo reconocemos inmediatamente como parte de nuestra propia tradición, en una línea sin grandes rupturas con el manierismo, barroco, neoclasicismo y romanticismo, que sólo son fases de evolución de esa misma tradición. Incluso las vanguardias no dejan de ser intentos de romper con esta tradición reconocible e inmediata para nosotros.
El retorno a la medida humana.

"El hombre de Vitruvio" de Leonardo Da Vinci
El antropocentrismo es ilustrado por Leonardo con un hombre que encarna la perfección del círculo, que en la Edad Media era un monopolio de Dios.

El incipiente humanismo emotivo del siglo XIII es sustituido por un humanismo racional en el siglo XV. El desarrollo de las universidades, de los estudios de latín y griego, de la teología crítica, de las innovaciones técnicas como la imprenta y la brújula, marcan una época de descubrimientos y de divulgación. El hombre requiere una filosofía, una literatura y un arte orientados al hombre, por lo tanto hechos a su medida.
El humanismo.


El humanista Erasmo de Rotterdam.

El hombre ideal del Renacimiento es el humanista, que busca conocer la verdad, gozar la belleza, experimentar el placer estético como algo autónomo de otras necesidades, vivir la libertad y la independencia mental. El humanista posee una cultura clásica y moderna, es erudito y creativo a la vez, a menudo incluso artista, culto gracias a la difusión de los libros gracias a la imprenta. Es el hombre de moda en los ambientes cortesanos, que discute sobre la idea de belleza y, en consecuencia, sobre la “cosa bella”, lo que da origen a la crítica de arte. El humanismo y el arte conviven ahora en armonía y estímulo mutuo.
La individualidad y el genio.
Es un tiempo de individuos geniales, rompiendo con el anonimato de los gremios y los talleres. Los artistas firmaron casi siempre las obras. Se rompió progresivamente con la vieja fórmula medieval de “admirar la obra, despreciar al autor”.
Así, el flamenco Roger van der Weyden fue obligado por su gremio a cambiar la composición de una obra y el florentino Brunelleschi llegó a ser encarcelado en 1434 por su gremio por impago de una cuota, pero las autoridades eclesiásticas le liberaron a los diez días y le permitieron trabajar con entera libertad.


Encuentro de Miguel Ángel y el papa Julio II, que le encarga la Capilla Sixtina.  

La competencia de los príncipes por atraer a los mejores escritores y artistas los encumbra a la gloria ya en vida, favorecidos por el prestigio social del arte y de la cultura humanista. Al final, el artista genial comienza a independizarse del mecenas respecto a la concepción de la obra: Miguel Ángel ya pinta los temas que quiere, no los que le mandan.
CARACTERÍSTICAS DEL ARTE RENACENTISTA.
Rasgos generales del arte renacentista, derivados de lo anterior, son:
La escala humana.


Luca Pacioli, teórico de la proporción áurea.

El hombre se siente centro del Universo y exige un lenguaje a su medida, con el hombre dominando al edificio, que se adapta a las proporciones humanas, con un equilibrio de verticalidad y horizontalidad, a favor de ésta, con una geometría comprensible, sin necesidad de la técnica gótica de elevación constructiva, con unos elementos más clásicos. Miguel Ángel escribe: “Es evidente que los miembros de la arquitectura dependen de los miembros del hombre” y el estudioso Luca Pacioli insiste: “Toda medida deriva del cuerpo humano y a su semejanza debemos proporcionar todo edificio”.
La visión unitaria.
Junto a las proporciones más humanas tenemos una visión unitaria e inmediata del conjunto de la obra:


Brunelleschi traza una perspectiva lineal perfecta en la iglesia de San Lorenzo de Florencia.

- En la arquitectura, con una simplificación de la estructura y de la planta: al reducir la nave mayor de los templos, llegando a la cruz griega en algunos casos, como en la Capilla Pazzi, de Brunelleschi, o el proyecto de Bramante para San Pedro del Vaticano. Los arquitectos del Renacimiento sentían una particular fascinación por la planta centralizada (con dos ejes de simetría), al considerarla una pervivencia del templo clásico y por su asociación simbólica con la idea de Dios, la perfección y la unidad. Esta preferencia por la pureza de las formas estaba en contradicción, sin embargo, con la liturgia, que obligaba a una separación entre fieles y el clero. Generalmente se dispone el interior de un edificio, como Brunelleschi en la iglesia de San Lorenzo de Florencia, con una cuidadosa perspectiva lineal hacia el fondo.
- En la pintura, con un predominio de la perspectiva central, con la composición central de una pintura, aunque haya varias escenas, como en el Tributo al César de Masaccio.
La utilización de elementos arquitectónicos clásicos.
Se usan los elementos arquitectónicos griegos y romanos, pero con un espíritu diferente.
- El arco de medio punto se hace más ancho y solemne, para su uso en pórticos y patios interiores.
- La columna sustituye al pilar medieval en los interiores, y se remata con piezas encima del capitel, que elevan su altura y distinción.
- La cornisa adquiere dimensiones espectaculares; las fachadas parecen tener visera.
- El frontón no es ya, como en los templos griegos, un remate de la fachada sino un elemento ornamental que se coloca encima de cada ventana.
El dominio del espacio.
Las iglesias son más pequeñas que las góticas, de dimensiones abarcables por la vista. Al sustituirse los anchos pilares medievales por la esbelta columna renacentista, el espectador puede ahora contemplar sin obstáculos el interior de los recintos.
De manera parecida los pintores intentan en sus cuadros la conquista de la profundidad, mediante la perspectiva científica: en los paisajes, los caminos se alejan hacia el fondo y nos conducen hacia montañas que se difuminan en la lejanía.
Idealismo y búsqueda de la belleza ideal.

Botticelli recrea la belleza ideal en El nacimiento de Venus.

El hombre del Renacimiento se afana en plasmar su ideal de belleza en las reproducciones del cuerpo humano. En contraste con las espirituales figuras medievales, los artistas renacentistas representan en el cuerpo desnudo su canon, su idea de las proporciones armoniosas, tomadas de un modelo idealizado del hombre, de las relaciones armoniosas entre el cosmos y el hombre. Los músculos tensos de las figuras denudas que esculpe Miguel Ángel, así como los cuerpos de las Venus desnudas que pinta Botticelli representan la idealización máxima de la anatomía humana.
Exaltación de los sentimientos.
Escultores como Donatello y Miguel Ángel, o pintores como Da Vinci y Rafael, captan en los rostros toda la gama de sentimientos del hombre: tristeza, ira, alegría... Esta tendencia se incrementa en el Cinquecento y se transmite al Manierismo.

2. LA ARQUITECTURA DEL RENACIMIENTO.
EL QUATTROCENTO.
Brunelleschi, Alberti, Michelozzo, Giuliano de Sangallo, Rossellino.
La Florencia del Quattrocento (siglo XV) vive un auge constructivo, con el mecenazgo de los gremios de mercaderes e industriales, y los banqueros como los Médicis, Riccardi o Pazzi. Los grandes arquitectos en Toscana son Brunelleschi, Alberti, Michelozzo, Giuliano de Sangallo y Rossellino.


La cúpula de Santa María dei Fiori, por Brunelleschi.

Brunelleschi recibe el encargo de terminar la catedral de Santa Maria dei Fiori (levantada en el siglo XIII por Arnolfo di Cambio en estilo gótico, amplia y luminosa), levantando la cúpula de 42 metros de altura y anchura, ejecutada en 1421-1446 según los modelos del Panteón romano y de las cúpulas bizantinas, pero sin los gruesos muros de soporte necesarios en la tradición romana y bizantina, gracias a su técnica de doble casquete. La cúpula se levanta grácil sobre un tambor octogonal y este sobre medias cúpulas y cuartos de cúpula. Gracias a su éxito será el modelo de la cúpula de San Pedro del Vaticano, y esta, a su vez, de las futuras cúpulas barrocas en Europa.
En las iglesias de San Lorenzo y Santo Espíritu adopta los elementos arquitectónicos clásicos, inspirándose especialmente en las basílicas romanas.


Brunelleschi. Capilla Pazzi, en Florencia.

En la Capilla Pazzi presenta el esquema de lo que será la auténtica arquitectura renacentista: sobre planta cuadrada asienta una cúpula sobre pechinas y antepone un pórtico adintelado en el que un arco central rompe el dintel. Los ritmos espaciales creados en este conjunto vaticinan el futuro de las grandes construcciones renacentistas.


Brunelleschi. Hospedale degli Innocenti, en Florencia.

El Hospital de los Inocentes se abre a la plaza pública con un bellísimo pórtico, adornado en la parte superior con medallones.


La parte central de la fachada del Palazzo Pitti es probablemente la única del edificio diseñada según las ideas de Brunelleschi.

Brunelleschi también desarrolla el modelo de palacio típicamente renacentista en el palacio Pitti (en el que participa tal vez sólo como inspirador inicial, pues también intervienen en la construcción Michelozzo, varios discípulos de Alberti, Peruzzi, Amannati…) cuya carencia de torre defensiva le hace integrarse en la arquitectura urbana y el tratamiento de los paramentos mediante sillares almohadillados le comunica un aspecto inconfundible de solidez.
En los palacios florentinos que siguen este modelo el predominio de la línea horizontal será absoluto.

El palazzo Rucellai, diseñado según las ideas de Alberti.

Alberti es el teorizador de la nueva arquitectura, con De re aedificatoria; sólo una generación después de Brunelleschi se puede proceder ya a un asentamiento racional del estilo. En sus obras usa los elementos clásicos: los templos Malatestiano en Rímini y de San Andrés en Mantua, con las fachadas principales con gran arco triunfal. En Florencia edifica el palacio Rucellai, con fachada adornada con pilastras siguiendo la superposición de los tres órdenes clásicos (dórico, jónico y corintio), y la bella fachada de mármoles policromos y formas geométricas de la iglesia de Santa María Novella.
Michelozzo edifica el palacio Médici-Ricardi, con el robusto almohadillado del zócalo y el muro liso superior.


Giuliano de Sangallo. Villa Medicea in Poggio in Caiano.

Giuliano de Sangallo realiza la sacristía de la iglesia del Santo Espirito en Florencia y la iglesia de Santa María delle Carceri en la vecina ciudad de Prato, ambas con simetría central en su planta de cruz griega, así como la Villa Medicea en Poggio in Caiano, un modelo de villa renacentista.
Bernardo Rossellino es un gran arquitecto y urbanista, que realiza la ordenación clásica de la plaza de Pienza, antecedente de la del Capitolio de Roma (de Miguel Ángel).
El Urbanismo y la Arquitectura se funden en los planes urbanísticos renacentistas de Mantua, Ferrara y Pienza.
Debe destacarse otro centro de arquitectura ajeno a Florencia, en el Milán de los Visconti, con los maestros Filarete y Bramante.

EL CINQUECENTO.
San Pedro del Vaticano: Bramante, Rafael, Miguel Ángel.
Si el siglo XV es florentino, en cambio el siglo XVI es romano, gracias al mecenazgo de los papas, sobre todo en la gran obra del siglo, el templo de San Pedro del Vaticano, en la que trabajan los mejores arquitectos.


Bramante. San Pietro in Montorio. Roma..

El primero es Bramante (1444-1514), educado en Urbino y que había trabajado en Milán. Fue llamado por el papa Julio II. En Roma evoluciona a un estilo austero, concentrado en la estructura, reduciendo la decoración. El templete circular de San Pietro in Montorio (1502-1510), encargado por los Reyes Católicos de España en el lugar que será sede de la futura Academia Española, es un ejemplo de unidad, clasicismo, proporción, orden, sencillez, armonía, sobriedad, robustez y elegancia, o sea las principales características del Cinquecento romano.
Bramante, en el siguiente proyecto (1506) para la basílica de San Pedro, diseña un proyecto de perfecta cruz griega, de dos naves perpendiculares, con cuatro brazos iguales y cuatro entradas, y una gran cúpula en el centro de la cruz, inspirada en el templete anterior de San Pietro in Montorio. Pero su proyecto de cúpula era todavía un compromiso entre el Gótico con sus torres y torrecillas y el Renacimiento con su tambor de columnas rodeando y medio tapando la cúpula.
Rafael le sucede en las obras, pero no tiene tiempo para realizar su nuevo proyecto. Le suceden Peruzzi y Antonio da Sangallo el Joven, que prosiguen las obras con algunas modificaciones.


San Pedro del Vaticano, en los proyectos de Bramante (izquierda), Rafael (centro) y Miguel Ángel. Finalmente el plano definitivo, por Maderno, fue una fusión de los dos últimos.
Miguel Ángel llega a la dirección de las obras en 1546, a los 70 años, con la fama de ser el gran genio de Occidente. Su obra arquitectónica demuestra su dominio de los volúmenes exteriores más que de los espacios interiores. Exige la desaparición de las torres y torrecillas, y potencia la cúpula sobre un tambor, configurando el futuro modelo occidental de cúpula. Sólo habrá una monumental entrada, con un pórtico adintelado, cuyas alas son un añadido posterior de Bernini ya en el Barroco.
Como urbanista, Miguel Ángel proyecta la plaza del Capitolio en Roma, inspirado tal vez en el ejemplo anterior de Pienza.
Como diseñador de interiores, destaca su escalera de la Biblioteca Laurenciana, con su fusión de líneas dinámicas curvas y estáticas rectas, con lo que un pequeño espacio cobra majestad. Es ya una arquitectura manierista.
Antonio de Sangallo.
Antonio de Sangallo el Joven crea el modelo del palacio romano del Cinquecento, sobrio y austero, con el Palacio Farnesio. Abandona el almohadillado florentino, las ventanas adinteladas carecen de parteluz y dispone frontones curvos y rectilíneos que incrementan el movimiento. Con el modelo del antiguo teatro Marcelo de Roma, superpone los tres órdenes básicos: toscano, jónico y corintio, de abajo arriba, de lo recio a lo grácil. Miguel Ángel colaboró en el proyecto diseñando la cornisa y algunos elementos decorativos del patio.

3. LA ESCULTURA DEL RENACIMIENTO.
EL DUECENTO Y EL TRECENTO.
Los precedentes de Nicolás Pisano y Arnolfo di Cambio.
El clasicismo aparece en la escultura italiana ya a finales del siglo XII y durante el siglo XIII, al menos un siglo antes que en la arquitectura y la pintura. Este avance es favorecido por la abundancia de esculturas en sarcófagos de la Antigüedad y por la facilidad de cambiar el estilo en la escultura, mientras que en la arquitectura los cambios son más lentos. Así, en Italia no hay apenas escultura gótica, salvo Juan Pisano, hijo de Nicolás Pisano, un caso excepcional de goticismo.
Nicolás Pisano ya en el Duecento en Pisa, y Arnolfo di Cambio en el Trecento en Florencia pueden considerarse ya escultores renacentistas, ya que comunican a sus obras una severidad y grandiosidad propias de la Antigüedad. Pero las mejores obras se hacen en Siena y Pisa, con numerosos escultores que trabajan en las catedrales.

EL QUATTROCENTO.
Ghiberti, Donatello, Della Quercia, Della Robbia, Verrocchio.




Ghiberti. Puertas de la Gloria o del Paraíso. El panel de la conquista de Jericó.

Si el Trecento había sido el de Siena y Pisa, el Quattrocento es de Florencia, gracias al trabajo en la cantería de la catedral. En 1401 se convoca el famoso concurso de las segundas puertas del Baptisterio, y lo gana Lorenzo Ghiberti (1378-1455), que trabaja hasta 1425 para fundir en bronce los paneles de las escenas evangélicas de la Vida de Cristo y desde 1426 acomete un nuevo encargo, el de las terceras puertas, las llamadas Puertas de la Gloria o del Paraíso, de temática del Antiguo Testamento, con un relieve profundo, realista, clásico, con escenas de naturaleza (rocas y árboles) y una sensación de profundidad con una perspectiva lineal que convierte a estos relieves casi en obras pictóricas.


Donatello. David. Museo Bargello, Florencia.

Donatello (1386-1466) es el gran escultor del siglo, discípulo de Ghiberti, amigo de Brunelleschi. Esculpe al hombre vital. San Jorge es la juventud valerosa. El Profeta Habacuc es la psicología realista y la nobleza. La estatua ecuestre del Condottiero Gattamelata (1453) es un vivo y expresivo análisis psicológico del guerrero, aunque con poco movimiento. El David desnudo es la gracia. Los relieves de las cantorías del Duomo y de Prato son alegres retratos de la niñez y del trabajo.
Jacopo della Quercia (1378-1438) esculpe los monumentales y naturalistas altorrelieves de la portada de San Petronio en Bolonia, que influyen en Miguel Ángel.
Luca della Robbia escupe los relieves de la Cantoria y una tribuna del Duomo de Florencia y, con su hijo Andrea, introduce el arte del barro vidriado. Es un maestro de la serenidad clásica y del naturalismo.

Condottiero Colleone, por Verrocchio,

Andrea Verrocchio (1435-1488) un David y, sobre todo, la estatua ecuestre del Condottiero Colleone (1481), llena de movimiento y expresividad, con múltiples puntos de vista.

EL CINQUECENTO.
Miguel Ángel.
Miguel Ángel (1475-1564) es el gran escultor del siglo. Hombre universal, poeta, pintor, arquitecto, pero sobre todo escultor. Hijo de un burgués, fue confiado al cuidado de una nodriza, hija y esposa de canteros. Así nació su vocación. A los trece años entra en el taller de Ghirlandaio, tras vencer la oposición de su padre. Siempre insatisfecho de su propia obra y crítico de la ajena, siempre inmerso en la platónica y mística búsqueda de la Idea de la Belleza en el mármol blanco de Carrara. Sus figuras están llenas de vida y pasión, de terribilità, lo sublime, con una exhibición de fortaleza y energía como si amenazaran a un enemigo externo o estuviesen en perpetua lucha, de una grandiosidad que reside más en su plenitud vital que en su tamaño.
Inspirado en la estatuaria antigua de la colección de los Médicis, esculpe en Florencia la Batalla de los Centauros y la Virgen de la Escalera. En Bolonia recibe la influencia de las monumentales esculturas de Della Quercia, y cambia su estilo. De vuelta en Roma esculpe la primera Piedad del Vaticano (1498-1499), de gran serenidad.


Piedad del Vaticano, por Miguel Ángel.


Davidpor Miguel Ángel.



Moisés, por Miguel Ángel.


Piedad Rondanini, por Miguel Ángel.

Vuelve a Florencia, para realizar el inmenso (4 metros) y tenso David (1501-1504), símbolo de la victoria de la pequeña ciudad florentina sobre sus enemigos. Trabaja en el inconcluso mausoleo del papa Julio II, del que restan el poderoso Moisés (1513) y los inacabados Esclavos. Labra la Sacristía Nueva de San Lorenzo y la Capilla funeraria de los Médicis, integrando arquitectura y escultura en los sepulcros de Giuliano y Lorenzo Mé­dici, cuyo modelado es ya manierista. En los últimos años, su arrebatada espiritualidad, que le lleva incluso a cultivar la poesía mística, le inspira cuando esculpe la dramática Piedad Rondanini, cuyas formas apenas salen de la piedra. Son obras llenas de vida, expresividad, de equilibrio de la forma bella y del movimiento, cada vez más tendente a este movimiento que enlaza con el Manierismo por su exceso gestual y su tensión sensual.

4. LA PINTURA DEL RENACIMIENTO.
Los grandes centros de la pintura coinciden con las capitales de los Estados italianos: Venecia, Florencia, Roma, Padua o Ferrara con una extraordinaria floración de artistas de primera magnitud.
EL QUATTROCENTO
Las raíces de la pintura renacentista deben buscarse en Giotto, a principios del siglo XIV, pero sólo en el siglo XV la pintura italiana se diferencia claramente de la gótica. Las obras se individualizan, se independizan de los retablos que poco a poco casi desaparecen durante un tiempo; los temas son más profanos y por ejemplo aparece el desnudo, aunque siguen predominando los temas religiosos. Otras características de esta pintura son: el desarrollo de la perspectiva científica, el movimiento controlado, el paisaje profundo y alegre, la belleza idealizada de los cuerpos desnudos, el volumen de las formas, el sentido espacial, la intensidad de los sentimientos.
El dibujo es un elemento capital en el siglo XV, mientras el color lo es del siglo XVI. Es un dibujo sereno en Fra Angélico, nervioso en Botticelli, con figuras de dimensiones planas, sin tridimensionalidad. La luz se perfecciona, pero en general sirve para resaltar los planos. Pero al mismo tiempo, la bidimensionalidad se compensa con el interés por la profundidad (para Ucello la perspectiva es la suprema manifestación de la belleza), en el paisaje poco detallista en comparación con los primitivos flamencos, pero que sirve para encuadrar las figuras. La composición es compleja, con varias escenas o figuras en un mismo cuadro, aunque subordinadas a la principal. Al final, algunos maestros, como Della Francesca, experimentan la problemática de la tridimensionalidad, con sus idealizadas vistas urbanas.
Los maestros de Florencia: Fra Angélico, Masaccio, Ucello, los Lippi, Botticelli.
El gran centro pictórico del Quattrocento es Florencia, gracias al mecenazgo de los Médicis y, en menor grado, de los Pazzi, Pitti...
Fra Angélico (c. 1400-1455) enlaza con el Gótico, con sus curvas y dorados, pero con un volumen novedoso, clásico. Decoró con admirables frescos el convento de San Marcos. En la Anunciación destaca la serenidad, equilibrio y dulzura, en la línea, el color y el paisaje.


Santísima Trinidad, por Masaccio.

Masaccio (1401-1428) cuida el volumen y la perspectiva, con falsos fondos arquitectónicos. Destacan la magistral Santísima Trinidad, que es un modelo de perspectiva, San Pedro y San Juan dando limosna, El Tributo al César, Adoración de los Magos, Adán y Eva.
Ucello (1397-1475) cuida la profundidad de los paisajes y la perspectiva lineal: El condottiero Giovanni Acuto, San Jorge y el dragón, y la famosa Batalla de San Romano, con figuras irreales, simples excusas para aplicar la perspectiva.
Filippo Lippi (1406-1469) retrata los sentimientos humanos, con sus numerosas Virgen con el Niño. Fue el padre de Filippino Lippi (1457-1504), que cultivó el mismo tema.
Botticelli (1444-1510) atesora un dibujo nervioso, pleno de movimiento. Pinta composiciones muy elaboradas, en tonos suaves y delicadamente fríos, con paisajes primaverales, hermosos cuerpos desnudos o figuras vestidas que desprenden una sensación de elegancia, rostros melancólicos que reflejan el sentimiento de la decadencia de Florencia h. 1500. Obras máximas, en las que conjuga los temas del neoplatonismo con la figuración son: El Nacimiento de Venus, Alegoría de la Primavera, La Calumnia, Palas y Minerva, y las tablas de la historia de Nastagio degli Honesti.
Los maestros de las escuelas regionales: Della Francesca, Mantegna, Perugino...
Junto a los artistas de la escuela florentina hay otros artistas geniales que anticipan el próximo siglo. Alejados de Florencia, son maestros de sus respectivas escuelas locales, pero su influencia se difunde por toda Italia e incluso por Europa.
Piero della Francesca (c. 1420-92), de la escuela de Umbría, en los frescos de La Leyenda de la Santa Cruz en Arezzo, muestra su dominio de la luz, con la innovación de la iluminación posterior, con delicados matices. Sus volúmenes son macizos. En su tiempo es el gran estudioso de la perspectiva científica.


Cristo yacente, por Mantegna.

Mantegna (1431-1506), de la escuela de Padua, pinta figuras escultóricas, con escorzos como en el Cristo yacente, con composiciones profundas como El tránsito de la Virgen (Museo del Prado), los frescos de la Cámara de los Esposos en Mantua, y la gran serie de los Triunfos de César en Hampton Court (cerca de Londres).


Entrega de las llaves a San Pedro, por Perugino.

Perugino (1452-1523), de la escuela de Perugia, es el artista del encanto: nostalgia y languidez, junto a la portentosa perspectiva científica en la Entrega de las llaves a San Pedro (Capilla Sixtina).
Muchos otros importantes artistas pertenecen a estas escuelas pictóricas regionales, que viven el compromiso y el conflicto entre los lenguajes anteriores (gótico, flamenco) y la gramática clásica. El clasicismo se impone en las cortes principescas como un arte áulico, al servicio del poder. Junto a las escuelas de Umbría, Padua y Perugia tenemos las de Nápoles: Antonello da Messina; Ferrara: Cosme Tura, Del Cossa, Roberti. Destaca especialmente la de Venecia, que merece un aparte.
La escuela veneciana del Quattrocento: los Bellini, Crivelli, Carpaccio.
El Quattrocento en Venecia estuvo marcado por la familia Bellini, con el padre Jacopo Bellini (c. 1400-70) y los hijos Gentile Bellini (c. 1430-c. 1500) y, sobre todo, Giovanni Bellini, que junto a Carlo Crivelli, autor de excelentes paisajes urbanos y motivos vegetales, y Carpaccio, inauguran una escuela de dominadores del color, en detrimento del dibujo, que en parte entra ya en el Cinquecento.
El gran maestro es Giovanni Bellini (1430-1516), autor de numerosos retratos y cuadros religiosos, de depurada técnica renacentista y gran equilibrio. Sus últimas obras son ya del Cinquecento.
Carpaccio (1465-1525) representa el ambiente refinado y culto de la Venecia aristocrática, en sus obras El sueño de Santa Úrsula, La Natividad de la Virgen, San Jerónimo y el león, El milagro de la Santa Cruz.

EL CINQUECENTO.
Los cambios del Cinquecento son profundos. El color predomina sobre el dibujo, las formas son volumétricas gracias al claroscuro con la luz y las sombras, la profundidad es natural, el paisaje es variado y melancólico, la composición es geométrica (generalmente triangular), las figuras se relacionan entre sí y se unifican las escenas.

Los maestros de Florencia y Roma: Leonardo, Rafael, Miguel Ángel.
A Florencia se le une Roma, que atrae a los maestros florentinos gracias al mecenazgo de los papas (sobre todo los de la familia Médicis: Julio II y León X), mientras otras ciudades italianas (Venecia, Nápoles, Milán) se convierten en grandes centros artísticos. Si Florencia es la ciudad del dibujo, las otras ciudades son proclives al color y la luz.
Leonardo da Vinci (1452-1519) es el arquetipo de hombre universal del Renacimiento: científico y erudito clásico a la par que artista. Nacido en la aldea florentina de Vinci, estudió pintura con Verrocchio. Llamado por Ludóvico el Moro a Milán, consagró 16 años a la estatua en bronce de Francisco Sforza, que debía tener ocho metros de altura, aunque no llegó a ser fundida. Pasó temporadas en Florencia, donde diseñó fortificaciones y construcciones diversas. La trascendencia militar de sus proyectos hizo que fuera llamado por Francisco I a Francia, donde murió. Es uno de los máximos maestros de la luz. Su preocupación máxima fue conseguir todas las posibilidades de expresión del rostro para acercarse al espíritu humano. Sus dibujos son magistrales. Innova primero mediante el sfumato (una técnica de pintura que difumina las líneas y suaviza los colores creando una atmósfera irreal y misteriosa) y a partir de éste introduce la novedad de la perspectiva aérea, que imita la progresiva difuminación en la distancia de las líneas y colores a fin de sugerir la profundidad tal cómo la ve el ojo humano. Esta nueva perspectiva tendrá un inmenso éxito y combinada con la geométrica alcanzará un alto grado de perfección realista y será la dominante en los siglos siguientes.

La Gioconda, por Leonardo.


Última Cena, por Leonardo.

Sus mejores pinturas son La Anunciación, La Virgen de las Rocas, con su composición triangular y luces, con un dibujo fino, con un suave y difuminado claroscuro que realza el volumen y el enigma, con una sonrisa ambigua y suave. Son rasgos que alcanzan su cima en La Gioconda, un maravilloso retrato de mujer, la Monna Lisa, de enigmática sonrisa, para lograr la calma sobrehumana de la cual, según Vasari, la rodeaba de cantores y músicos; y en la Última Cena, un monumental fresco arruinado debido a los malos materiales y la humedad. Como ingeniero se ocupó de diseñar fortificaciones y canales. En sus Cuadernos de Notas, describía y dibujaba todo tipo de máquinas, que se anticiparon a las posibilidades constructivas de su tiempo: carros de asalto, máquinas voladoras más pesadas que el aire, barcos submarinos... Estudió especialmente la astronomía, la anatomía, la fisiología y la botánica.

La Escuela de Atenas, por Rafael.

Rafael (1483-1520) fue un pintor prolífico de temas religiosos (Anunciaciones), retratos y grandes composiciones (las Estancias del Vaticano). Las Madonnas de sus numerosas Virgen con Niño son encantadoras, llenas de grazia, con el exquisito cuidado de cada elemento: luz, color, composición. Los grandes frescos alegóricos de las Estancias del Vaticano: La Escuela de Atenas, El incendio del Borgo, El Parnaso, La disputa del Santísimo Sacramento, muestran su dominio de la composición espacial, con la profundidad y la amplitud del espacio. Sus retratos son de una profunda psicología.


Bóveda de la Capilla Sixtina y al fondo el Juicio Final, por Miguel Ángel.

Miguel Ángel (1475-1564) es sobre todo escultor y por ello sus pinturas de temática religiosa y pagana se llenan de figuras que muestran su energía, volumen y movimiento, como en el techo de la famosa Capilla Sixtina (1508-12), donde representa el ciclo bíblico de la Creación, donde el conjunto es clasicista por su orden y equilibrio mientras que las figuras individuales ya son premanieristas, mientras que ya es manierista el Juicio Final de la misma Capilla (1536-1541), con figuras dinámicas y monumentales, con una dramática y exagerada angustia y una completa ocupación del espacio propias del Manierismo.

La escuela veneciana: Giorgione, Tiziano, Tintoretto, Veronés.
La escuela veneciana de los Bellini y Carpaccio, caracterizada por el color, perdura en el siglo XVI con Giorgione, Tiziano, Tintoretto y Veronés, los dos últimos inmersos ya en el Manierismo y que preludian el Barroco. Venecia es el marco ideal para esta pintura: es una ciudad acuática de sorpresas y matices neblinosos, abierta a visitantes de todos los países, con sus ropajes exóticos y coloristas, propios de una sociedad rica, alegre y festiva.
Son los rasgos de esta etapa:
- La preeminencia del color, con tonos cálidos.
- La importancia de los temas secundarios: la anécdota, el detalle.
- La exaltación de la riqueza: palacios, procesiones, fiestas, ropajes.
- La contemplación poética del paisaje, con el casi romanticismo de Giorgione y Tiziano.
La Tempestad
La tempestad, por Giorgione.

Giorgione (1478-1510) es un enigmático pintor, autor de pocas obras, aunque de extraordinaria calidad y misterio, entre la mitología y el paisaje. Destacan La tempestad y Concierto campestre (elaborado en colaboración con el joven Tiziano).


Carlos V en Mühlberg , por Tiziano.

Tiziano (1489-1576) es un clasicista (con algunos pequeños y ocasionales rasgos manieristas) y destaca como el gran retratista, con una composición que equipara al retratado con el paisaje y los detalles, con obras como el retrato ecuestre de Carlos V en Mühlberg y el de Isabel de Portugal; con desnudos de formas blandas y redondas, como en la Venus de Urbino, Venus y el Amor, y Dánae. En la Bacanal aúna lo mitoló­gico y lo social, la alegría, el desnudo femenino, el paisaje luminoso, las telas lujosas, el detalle del jarro central. Sus temas religiosos son contenidos, pero en su Entierro de Cristo consiguió efectos intensos con el color, como el amarillo del cuerpo de Cristo en contraste con el manto azul de la Virgen. En sus últimas obras muestra ya el influjo del Manierismo y preludia el Barroco, y evoluciona a la melancolía, con una factura más pastosa, de manchas más que de formas, como en el Autorretrato.


Lavatorio de los pies, por Tintoretto.

Tintoretto (1518-1594) es un puente hacia el Manierismo e incluso el Barroco, con sus luces violentas, contrastes en claroscuro, escorzos, movimiento tenso e inestable, paisaje romántico, profundidad en base a niveles de distinta luminosidad. Todo esto se observa en el Lavatorio de los pies. En sus cincuenta obras en la iglesia de San Rocco su bajo ángulo de visión resalta la profundidad y lejanía. Influirá mucho en El Greco y los pintores barrocos.


Bodas de Canápor Veronés.

Veronés (1528-1588), ya plenamente manierista en su etapa final, pinta el lujo, las fiestas en palacios y jardines maravillosos, con complejas arquitecturas de mármoles blanquísimos, con numerosas figuras envueltas en bellos ropajes, las mujeres con sus joyas y cabelleras. Sus efectos pictóricos son extraordinarios. En su Venus y Adonis el desnudo de Tiziano ha sido sustituido por un semidesnudo. En las Bodas de Caná extrema el anec­dotismo, siendo en esto el gran heredero de Bellini y Carpaccio.

5. DIFUSIÓN DEL RENACIMIENTO POR EUROPA.
Las vías de difusión.
Para algunos autores el Renacimiento italiano sólo se extendió por España y no en los restantes países europeos, aunque influyó en la pintura gracias a su mayor difusión comercial. Pero ahora se acepta que las cortes principescas europeas asumieron el Renacimiento como un arte elitista que convenía a sus ideales políticos, aunque, salvo en el caso de Durero y de algunos artistas como Holbein, el enlace principal entre el clasicismo del Renacimiento italiano y el arte del resto de Europa se produjo a mediados del siglo XVI, ya en el Manierismo
Encontramos en el Norte lo que hoy se llama Renacimiento Nórdico, autónomo del italiano, en mutua relación de influencia, por los viajes de artistas y el comercio de las obras y por el común auge del humanismo. Según una tesis muy difundida, los Primitivos Flamencos se incluyen en el inicio de este movimiento. La influencia italiana es apreciable: en Flandes influye Leonardo en Quentin Metsys (1466-1530), mientras Rafael influye en Gossaert, llamado Mabuse (c. 1472-1535). Entre los alemanes destaquemos un artista solitario y extraordinario, Grünewald, autor del dramático y expresivo Retablo de Isenheim, puente entre el Gótico y el Renacimiento.

Durero.
El gran artista nórdico es el alemán Albert Durero (1471-1528), un hombre universal: humanista, viajero, grabador, pintor... Fusiona el espíritu alemán con las formas italianas, con un predominio del dibujo y la proporción matemática, atento al estudio de la naturaleza.
Como grabador fue un gran xilógrafo (sobre planchas de madera), con las tres series de La Pasión, La Vida de la Virgen y el Apocalipsis; también es calcógrafo, con la incisión en planchas de cobre, lo que permite una mayor libertad de dibujo denotada en la Melancolía o El Caballero, la Muerte y el Diablo.
Influido en Italia por Mantegna y Giovanni Bellini, dominado por una actitud de tristeza en la Adoración de los Reyes Magos, evoluciona a la esbeltez de Adán y Eva. En 1520 estudia en Flandes la obra de Gossaert y pinta las tablas de los Cuatro Apóstoles, con severa reflexión, colores y fondos austeros, contenida gestualidad, ropajes flamencos, representando los distintos temperamentos humanos; por ejemplo, el ceñudo San Marcos personifica el temperamento colérico. Sus autorretratos son prodigiosos.

Durero. Autorretrato,

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PROGRAMACIÓN.
EL ARTE DEL RENACIMIENTO ITALIANO Y SU INFLUENCIA.
UBICACIÓN Y SECUENCIACIÓN.
En Bachillerato, en las modalidades de Artes y Humanidades y Ciencias Sociales, en 2º curso, como optativa, así como para otras modalidades.
Bachillerato, 2º curso. Historia del Arte. Apartado 3. Los estilos artísticos: evolución histórica y diversidad espacial.
El Renacimiento. La significación de Italia. La pluralidad de corrientes.
RELACIÓN CON TEMAS TRANSVERSALES.
Relación con los temas de la Educación Moral y Cívica y la Educación Ambiental (la contaminación es uno de los grandes peligros para la arquitectura y la escultura).
TEMPORALIZACIÓN.
7 sesiones.
1ª Documental. Diálogo, para evaluación previa. Exposición del profesor, sobre características generales del Arte del Renacimiento italiano: cultura, orígenes.
2ª Exposición del profesor, sobre la arquitectura. Diálogo con cuestiones. Actividades prácticas sobre urbanismo y arquitectura.
3ª Exposición del profesor, sobre la arquitectura. Diálogo con cuestiones. Actividades prácticas sobre urbanismo y arquitectura.
4ª Exposición del profesor, sobre la escultura. Diálogo con cuestiones.
5ª Exposición del profesor, sobre la pintura. Diálogo con cuestiones.
6ª Exposición del profesor con refuerzo de lo anterior. Comentarios de textos, esquemas, mapas.
7ª Examen de Arte del Renacimiento italiano.
OBJETIVOS.
Conocer los orígenes de Renacimiento Italiano.
Relacionar la sociedad con el arte.
Valorar la nueva concepción humanista del Arte.
Valorar la importancia de los mecenas en este periodo.
Comparar las obras renacentistas y clásicas.
Conocer la cronología y estilo de los principales artistas.
Conocer las características de las obras de los principales artistas.
CONTENIDOS.
A) CONCEPTUALES.
Características del Renacimiento italiano: orígenes y nueva concepción del arte.
Arquitectura, Escultura y Pintura del Renacimiento italiano.
Influencia del Arte del Renacimiento italiano en Europa.
C) ACTITUDINALES.
Rigor crítico y curiosidad científica.
Valoración y conservación del patrimonio artístico.
Valoración de la obra de arte como un producto de la sociedad en la que aparece.
Estimular la visión crítica de las obras de arte.
METODOLOGÍA.
Expositiva y participativa.
MOTIVACIÓN.
Un documental, con diálogo posterior.
ACTIVIDADES.
A) CON EL GRAN GRUPO.
Exposición por el profesor del tema, con proyección de imágenes y esquemas conceptuales, mapas y planos. Se hará hincapié en la relación entre sociedad y arte, en los mejores artistas, en las características de sus obras y en conocer la influencia del Renacimiento italiano en el espacio y el tiempo.
B) EN EQUIPOS DE TRABAJO.
Realización de una línea de tiempo sobre el proceso histórico del arte del Renacimiento italiano.
Elaboración de un mural-collage con un esquema del arte del Renacimiento italiano y fotocopias de principales obras.
Elaboración de un mapa del Renacimiento italiano, con los principales lugares, las líneas de difusión a Europa.
Elaboración de mapas urbanos de Florencia y Roma con la localización de los más importantes edificios renacentistas, sus autores y épocas aproximadas.
Realización de esquemas sobre los apartados de la UD: arquitectura, escultura, pintura...
Comentarios de obras principales de cada una de las artes, basándose en diapositivas.
Comentario de textos renacentistas sobre arte.
C) INDIVIDUALES.
Realización de apuntes esquemáticos sobre la UD.
Participación en las actividades grupales.
Búsqueda individual de datos en la bibliografía, en deberes fuera de clase.
Contestar cuestiones, con diálogo en grupo, pero respuesta individual en el cuaderno.
RECURSOS.
Presentación digital y mapas de Italia y Europa en el Renacimiento italiano.
Libros de texto, manuales.
Fotocopias de textos para comentarios.
Cuadernos de apuntes, esquemas...
Documental sobre el Renacimiento italiano. Hay también numerosos documentales sobre Leonardo, Rafael, Miguel Ángel…
Documental La perspectiva al llarg dels segles, de 15 minutos. Se extiende desde el Egipto antiguo al Renacimiento italiano, e interesa aquí un fragmento de unos siete minutos.
EVALUACIÓN.
Evaluación continua. Se hará hincapié en la participación en las actividades de grupo, la calidad de los comentarios de las diapositivas, el debate de los contenidos, el dominio de los términos y el análisis de las características del arte del Renacimiento italiano.
Examen final de arte del Renacimiento italiano, con tres partes:
1) Preguntas breves de conceptos.
2) Pregunta general esquemática sobre características generales de arquitectura, escultura y pintura.
3) Comentarios de imágenes de arquitectura, escultura y pintura. Deben ser fácilmente reconocibles. Se valorará la identificación de la obra, del lugar donde se halla el edificio, la época y las características principales del arte en cuestión.
RECUPERACIÓN.
Trabajo personalizado guiado por profesor, con bibliografía guiada y atención de dudas. Deben realizarse esquemas, comentarios de obras y una entrevista personal.

APÉNDICES.
APÈNDIXS.
Activitat ‘Quest’ en català per alumnes de 2n d’ESO sobre ‘La pintura italiana del Renaixement’.
L’organització inicial: Els alumnes s’organitzaran en grups de tres o quatre alumnes segons la quantitat d’alumens i les possibilitats d’agrupació en l’aula i la biblioteca de l’institut. Un o varis grups desenvoluparan aquest tema, mentre altres grups desenvoluparan els tres temes de l’Humanisme, l’arquitectura i l’escultura.
L’objectiu: obtener un coneixement significatiu del tema treballant en grup els llibres de la biblioteca i els materials d’Internet.
Treball a realitzar: els alumnes composaran primer un arxiu en format digital (texte i/o presentació) i a continuación un mural-collage, que contindrà una breu introducció, un eix cronològic i quatre apartats inicials per tractar el nous mitjans de la tela i l’oli, la perspectiva geomètrica i l’aèria. Segueixen dos esquemes de les principals característiques del Quattrocento i del Cinquecento, i s’acompanya cadascun d’una selecció dels principals artistes dels dos períodes esmentats, a més d’un apartat especial per a l’escola veneciana.
L’avaluació: el professor valorarà la claredat i concisió de les idees, la visibilitat pesagògica del mural, la selecció de les imatges de les obres d’art i la varietat i adequació de les fonts de llibres i internet.

Temari del treball: ‘La pintura italiana del Renaixement’.
Introducció.
Eix cronològic.
El nous mitjans: la tela i l’oli, la perspectiva geomètrica i l’aèria.
La pintura del Quattrocento. Característiques generals i principals artistes (Masaccio, Della Francesca, Botticelli), amb les seves característiques personals i obres més importants.
La pintura del Cinquecento. Característiques generals i principals artistas (Leonardo, Rafael, Miquel Àngel), amb les seves característiques personals i obres més importants.
L’Escola de Venècia en el Quatrrocento y el Cinquecento. Característiques generals i principals artistas (Giorgione, Ticià), amb les seves característiques personals i obres més importants.

Bibliografia utilitzada, esmentant les pàgines d’internet.