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miércoles, 28 de diciembre de 2016

El urbanismo del Reenacimiento y Manierismo en España e Iberoamérica.

URBANISMO EN ESPAÑA.
Las ciudades españolas del siglo XVI apenas son modificadas, salvo la erección de nuevos edificios y monumentos. Hay un intento de rivalizar con la arquitectura islámica presente en España, en lo que el reinado de Carlos I será muy prolífico con tres ejemplos:
El palacio de Carlos I en Granada lo diseña Pedro Machuca, según modelos italianos, con una planta cuadrada con un patio circular. Está dentro del recinto de la Alhambra, rodeada de monumentos islámicos.
La actuación en La Giralda sustituye la parte superior del minarete almohade por una torre renacentista.
La actuación en la mezquita de Córdoba levanta una iglesia cristiana en el centro de la mezquita aljama.

URBANISMO EN IBEROAMÉRICA.
América, tras la Conquista, fue la tierra ideal para la realización de la ideología urbanística racionalista, en los cientos de ciudades que se fundaron, la primera en Santo Domingo (1496), con plano regular. Muchas se superpusieron sobre las ciudades precolombinas, con influencias locales (azteca, mayas, incas) que explican el carácter propio del Barroco americano.
Las Leyes de Indias de 1573 representan una de las primeras legislaciones urbanísticas, con 148 artículos sobre todos los aspectos urbanísticos básicos, desde la elección del lugar a las dimensiones de las plazas y solares o que las casas sean uniformes en sus fachadas. Se establece que antes de la fundación debe hacerse un plan y que las divisiones se hagan regularmente por plazas, calles y solares con «regla y cordel». Pero el plan, al hacerse de acuerdo a las razones militares y prácticas, no contiene generalmente grandes novedades, sino que las ciudades americanas son generalmente copias o trasuntos de ciudades ibéricas, como las nuevas ciudades de la Reconquista.
Chueca establece cinco grupos de ciudades americanas: irregulares, semirregulares, regulares, fortificadas de trazado regular y singular. Los planos de estas ciudades nos han llegado gracias a la gran labor cartográfica del siglo XVIII.
- Las irregulares se determinan totalmente por el lugar.
- Las semirregulares se adaptan en parte.
- Las regulares son la inmensa mayoría.
- Las fortificadas de trazado regular imitan el modelo poligonal o estrellado italiano (Trujillo en Perú, con 15 lados y 15 bastiones).
- Las singulares tienen detalles especiales (no tienen plaza o las calles principales dan al centro de los lados de la plaza).
Se generaliza el trazado en cuadrícula a partir de una plaza que cuenta con el templo y el ayuntamiento. En las plazas principales de las capitales de virreinatos y de capitanías generales se añaden palacios y edificios para los virreyes, gobernadores, Audiencias, etc. La plaza americana es distinta de la española europea, al contar con estos edificios emblemáticos. Alrededor de la plaza central las manzanas del trazado originario se subdividirán más tarde en casas por cuadrículas. Ejemplos son Caracas, Cholula, Quito, donde cuatro cuadrículas se convirtieron plazas, y otras muchas ciudades.
Buenos Aires es un excelente ejemplo de trazado en cuadrícula, con subdivisión en barrios o cuarteles. Será un modelo muy semejante al de Chicago en EE UU y ello explica que los primeros rascacielos hispanoamericanos se hiciesen allí.

Veracruz fue fundada por Hernán Cortés y tiene un trazado en cuadrícula. Fue fortificada con baluartes, con paseo sobre las murallas, de un modo parecido a las ciudades europeas. Igual que en Europa, en el siglo XIX se derrocaron las murallas para facilitar la comunicación.