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viernes, 1 de enero de 2016

Andrea Alciato y los emblemas.

ANDREA ALCIATO Y LOS EMBLEMAS.


VIDA.
Andrea Alciato nació en en Alcitti, cerca de Bolonia (1492) y murió en Pavía (1550). Estudió en Milán, Pavía y Bolonia, acabando sus estudios en 1514, convirtiéndose en un reconocido humanista, traductor, erudito, poeta y jurisconsulto (en esta faceta fue uno de los mejores de Europa). Profesor de derecho en Avignon, Milán, París (desde 1529 y allí el rey Francisco I fue alumno suyo), Pavía y Bolonia. Sus obras completas de Derecho se publicaron en 1582 en Basilea. Se relacionó con Erasmo y otros humanistas. En Bolonia se relacionó con el traductor del Hieroglyphica de Horapolo. En estos años se publicó la colección de epigramas griegos de Planude, la Antología Planudea.
Fue el máximo representante de la emblemática renacentista, influido por la moda de los jeroglíficos egipcios (estudiados por Horapolo) y de los símbolos de Colonna.


EL LIBRO: EMBLEMAS.
Emblemata fue escrito desde 1522 hasta una fecha indeterminada, y se publicó en 1522 en Milán (esto se ha conocido solo en 1985), y la edición príncipe es de 1531, en Augsburgo, impresa por Steyner. En pocos años se hicieron más de 150 ediciones (hoy hay más de 180) y dio origen a una numerosa literatura sobre el tema en Europa, con cuatro mil obras sobre emblemas hasta finales del siglo XVIII.
ESTRUCTURA
EL INICIO (EMBLEMAS 1-3). 1. Sobre el escudo del Ducado de Milán. 2. Milán. 3. Que las cosas nunca deben aplazarse.
DIOS Y EL FACTOR RELIGIOSO (4-8). 4. Que hay que alegrarse en Dios. 5. La sabiduría humana es necedad para Dios. 6. La religión falsa. 7. No a ti, sino a la religión. 8. Que hay que ir por donde los dioses nos dicen.

LAS VIRTUDES:
LA FE (9-13). 9. Símbolo de la fidelidad. 10. Las alianzas. 11. Sobre el silencio. 12. Que los secretos no deben divulgarse. 13. Que no hay que ceder a los tormentos.
LA PRUDENCIA (14-26). 14. Que con buen consejo y valor se vence a la quimera, es decir, a los más fuertes y embusteros. 15. Vigilancia y custodia. 16. Que hay que vivir sobriamente y no creer a la ligera. 17. ¿En qué me excedo? ¿Qué he hecho? ¿Qué he omitido? 18. Los prudentes. 19. Más prudente que locuaz. 20. Sin prisa, pero sin pausa. 21. Sobre el capturado. 22. Que las vírgenes han de estar guardadas. 23. Aumentar la prudencia que el vino. 24. Los prudentes se abstienen del vino. 25. Sobre la imagen de Baco. 26. La grama.
LA JUSTICIA (27-32). 27. Que no ha de herirse a nadie ni de palabra ni de obra. 28. Tarde o temprano prevalece la justicia. 29. Que incluso los más feroces se doman. 30. Que hay que devolver los favores. 31. La abstención. 32. Que los buenos no deben temer nada de los ricos.
LA FORTALEZA (33-37). 33. Las divisas de los fuertes. 34. Resiste y abstente. 35. Sobre el que no sabe adular. 36. Que se ha de resistir el apremio. 37. Llevo conmigo todos mis bienes.
LA CONCORDIA (38-42). 38. El símbolo de la concordia. 39. La concordia. 40. La concordia invencible. 41. Que uno no puede nada y dos mucho. 42. Las cosas muy firmes no se pueden arrancar.
LA ESPERANZA (43-46). 43. La esperanza cercana. 44. Sobre la imagen de la esperanza. 45. Cada día cosas mejores. 46. Que no hay que esperar lo ilícito.
LA CASTIDAD (47). 47. El pudor.

LOS VICIOS:
LA PERFIDIA (48-53). 48. Sobre la victoria conseguida por engaño. 49. Sobre los embaucadores. 50. El engaño contra los suyos. 51. La maledicencia. 52. Sobre los que se rodean de rufianes. 53. Sobre los aduladores.
LA NECEDAD (54-66). 54. Que no conviene confiar los bienes ajenos a quien dilapidó los propios. 55. La temeridad. 56. Sobre los temerarios. 57. Furor y rabia. 58. Sobre los que osan ir más allá de sus fuerzas. 59. Lo imposible. 60. Cuclillos. 61. El murciélago. 62. Otro sobre el murciélago. 63. La ira. 64. Sobre el que acarrea su propio daño. 65. La bobería. 66. El olvido es padre de la pobreza.
LA SOBERBIA (67-71). 67. La soberbia. 68. El impudor. 69. El amor a sí mismo. 70. La charlatanería. 71. La envidia.
LA LUJURIA (72-79). 72. La lujuria. 73. La riqueza de los lujuriosos. 74. La sepultura de la ramera. 75. Sobre los que aman a las rameras. 76. Que hay que guardarse de las rameras. 77. El amuleto de Venus. 78. Invulnerables al dardo de Cupido. 79. La lascivia (un lema usado por Seurat).
LA PEREZA (80-83). 80. La pereza. 81. Que hay que desterrar la pereza. 82. Sobre los que se apartan fácilmente de la virtud. 83. Los vagos.
LA AVARICIA (84-89). 84. La avaricia. 85. Sobre los avarientos. 86. Sobre los cortesanos. 87. Sobre los sucios. 88. Sobre los que se enriquecen con el mal público. 89. Sobre los avaros, o de que a veces se portan mejor con uno los extraños.
LA GULA (90-96). 90. La gula. 91. Imagen de Ocno, o de los que dan a las rameras lo que debiera emplearse en mejores usos. 92. Sobre los parásitos. 93. Una mesa pobre es insuficiente para dos truhanes. 94. Cautivo por la gula. 95. Sobre el charlatán y glotón. 96. Los motes de los doctores.

OTROS TEMAS:
LA NATURALEZA (97-100). 97. La fuerza de la naturaleza. 98. El arte ayuda a la naturaleza. 99. Sobre la juventud. 100. Sobre las cuatro estaciones.
LA ASTROLOGIA (101-104). 101. La copa de Néstor. 102. Las cosas que nos superan no son para nosotros. 103. Sobre los astrólogos. 104. Los que contemplan las cosas altas, se caen.
EL AMOR (105-117). 105. Que el amor es afecto poderosísimo. 106. El poder del amor. 107. La fuerza del amor. 108. Sobre el estudioso atrapado por el amor. 109. Anteros, es decir, el amor a la virtud. 110. Anteros, el amor a la virtud, vence al otro Cupido. 111. Que a veces las cosas dulces se vuelven amargas. 112. Casi igual que en Teócrito. 113. Sobre la imagen del amor. 114. Sobre el olvido de la patria. 115. Las sirenas. 116. Del viejo que ama a la muchacha. 117. Sobre los colores.
LA FORTUNA (118-130). 118. La fortuna es compañera de la virtud. 119. La fortuna que vence a la virtud. 120. La pobreza perjudica a los mayores ingenios y hace que no progresen. 121. Sobre la ocasión. 122. Sobre el terror súbito. 123. Sobre los que alaban lo inalabable. 124. Sobre la felicidad efímera. 125. Lo dañino para unos es provechoso para otros. 126. Que hay que comenzar con buenos augurios. 127. Llover sobre mojado. 128. Las cosas mal dispuestas acaban de mala manera. 129. Los infortunios no se hacen esperar. 130. Que los males llegan fácilmente y los remedios con dificultad.
EL HONOR (131-142). 131. Que se alcanza fama eterna por las cosas difíciles. 132. Adquirir la inmortalidad por el estudio de las letras. 133. Túmulo de Giangaleazzo Visconti, primer duque de Milán. 134. El ciudadano óptimo. 135. El nombre de los esforzados es inmortal. 136. Los nobles y generosos. 137. Los doce trabajos de Hércules. 138. Sobre los bastardos. 139. La desigualdad. 140. Sobre los inconsecuentes. 141. La competencia desigual. 142. De Albucio a Alciato, para convencerle de que se aleje de las contiendas italianas y trabaje en Francia.
EL PRINCIPE (143-150). 143. Del príncipe que procura la seguridad de sus súbditos. 144. Sobre el consejo del buen príncipe. 145. Los consejeros de los príncipes. 146. La opulencia del tirano es miseria de los súbditos. 147. Lo que no lleva Cristo, lo arrebata el fisco. 148. La clemencia del príncipe. 149. La salud pública. 150. La república liberada.
LA VIDA Y LA MUERTE (151-158). 151. Sobre la vida humana. 152. Que no hay que reparar en gastos para salvarse. 153. Que no hay que luchar con muertos. 154. De la muerte y el amor. 155. Sobre la bella arrebatada prematuramente por el hado. 156. Sobre la muerte prematura. 157. El término. 158. La herencia del rico.
AMISTAD-ENEMISTAD (159-170). 159. La amistad que dura aún después de la muerte. 160. La ayuda mutua. 161. Que la ayuda nunca falte. 162. Las Gracias. 163. Sobre los murmuradores. 164. Vano empeño. 165. Que el daño vecino puede acarrear otro daño. 166. Sobre el que perecería por crueldad de los suyos. 167. Que los regalos de los enemigos son funestos. 168. Que se ha de temer también a los pequeños. 169. Que la debilidad está siempre expuesta. 170. Los que aterran aún después de muertos.
LA VENGANZA (171-175). 171. El justo castigo. 172. La justa venganza. 173. Que es pareja la culpa del delincuente y de quien le exhorta. 174. Pagan justos por pecadores. 175. La espada del loco.
A PAZ (176-178). 176. La paz. 177. La paz engendrada por le guerra. 178. La paz nace de la abundancia.
CIENCIA-IGNORANCIA (179-189). 179. Que no está bien que los doctos injurien a los doctos. 180. Que la elocuencia puede más que la fuerza. 181. Que la elocuencia es difícil. 182. Que cualquier invención es antiquísima. 183. Las divisas de los poetas. 184. Que la música está al cuidado de los dioses. 185. Que la letra mata y el espíritu da vida. 186. Los dichos de los siete sabios. 187. Que la ignorancia debe desterrarse. 188. Que más vale inteligencia que belleza. 189. El rico ignorante.
EL MATRIMONIO (190-197). 190. Sobre la fidelidad de las esposas. 191. Que el matrimonio requiere respeto. 192. Sobre la fecundidad que se perjudica a sí misma. 193. El amor a los hijos. 194. La piedad de los hijos hacia los padres. 195. Conviene que se divulgue la buena fama de una mujer, no su belleza. 196. Sobre la estampa del pudor. 197. La casada con un infeccioso.
LA SERIE DE LOS ARBOLES (198-211). 198. El ciprés. 199. La encina. 200. El sauce. 201. El abeto. 202. El pino. 203. El membrillo. 204. La hiedra. 205. La coscoja. 206. El naranjo. 207. El boj. 208. El almendro. 209. El moral. 210. El laurel. 211. El álamo blanco.

TEORÍA.
Para Alciato el emblema es un juego literario del intelecto, para buscar la obscurización del conocimiento. Su idea primera era sólo hacer una obra literaria (la edición de 1522 no tiene xilografías) y será el editor Steyner, en 1531, quien le haga incluir los dibujos xilográficos (que apenas tendrán intervención suya), y se divide en tres partes:
1) El lema, que había de expresarse en frases sucintas y breves.
2) El dibujo (ikon), o ilustración del tema.
3) La inscripción o epigrama, que tenía que desarrollar o explicar el lema y el dibujo.
«La emblemática combinaba, pues, la palabra con la imagen» [Estrada, 473]. Tatarkiewicz escribe [282] que era un arte que combinaba el comentario poético sobre unos dibujos simbólicos con una ilustración gráfica de la poesía. Con lograda síntesis una única idea venía expresada de dos maneras: en términos abstractos y en imagen ilustrada.
Tatarkiewicz, como otros autores, critica que muchos de estos emblemas son de un simbolismo infantil, trivial, repetitivo, como si pretendiese forzar las posibilidades para aumentar el número de emblemas hasta la cantidad de 211 (con variantes que permiten a algunos autores elevarla hasta 220 como Praz, o incluso hasta 290). El mismo Alciato se disculpa por esta facilidad, explicando que escribió el libro como una diversión durante sus estudios de derecho, sin darle más importancia. Cincuenta, según Mario Praz [26], son simples traducciones (y dibujos reproduciendo el tema) del griego al latín de los epigramas de la Antología Planudea. Su "Amor picado por una abeja" (sacado de un cuadro de Cranach), viene de los Idilios del poeta griego Teócrito. También copia al escritor latino Marcial y al coetáneo suyo Horapolo.
Dado que sólo sistematizó tales temas, ¿cómo es que triunfó de tal modo? Su éxito se debe a la moda renacentista por lo esotérico, lo misterioso. Por ejemplo, se pretendía (con base en textos antiguos) que los jeroglíficos egipcios eran una escritura ideográfica que encerraba motivos simbólicos, ocultos al vulgo. El hombre renacentista buscaba para los problemas una explicación mistérica, hermanada con la astrología y la magia, que estuviese reservada a una minoría culta. Y los emblemas daban un cuerpo teórico a una respuesta artística (iconológica) a esta necesidad. Asimismo la moda de los proverbios, empresas y sentencias estaba en su mayor esplendor. Así, fue lógico que se multiplicaran las ediciones del libro de Alciato, con reproducciones en grabado de lujo, que influyeron enormemente sobre los artistas y poetas de los siglos XVI y XVII.
Para Panofsky [Barasch, 217] sus continuadores «proliferaron por todo el norte de Italia», al igual que en los países transalpinos, pero la tendencia no tuvo apenas repercusión en la Italia central.
Su influjo es evidente en la obra emblemática de Giovio, Bocchi, Ruscelli, Corrozet, Montenay, etc., y en la jeroglífica de Valeriano.
Pero, sobre todo, influye en Cesare Ripa, con su importante Iconología (1593). Para Ripa la Iconología es una nueva ciencia, que pretende hallar dibujos e ilustraciones para las ideas y los conceptos. Se servía únicamente de la figura humana, estableciendo una especie de correlación necesaria entre el concepto abstracto y su correspondiente imagen visual.
Como ejemplo, la "Poesía" de Ripa venía representada por una mujer que, ataviada con manto divino y coronada de laurel la cabeza, mostraba un pecho al descubierto, símbolo de la fertilidad artística, y sostenía una flauta con una mano y una especie de lira con la otra como símbolo de la relación armónica entre la poesía y la música.
La influencia de la conjunción de estas nuevas disciplinas, la emblemática y la iconología, fue muy importante en los siglos XVII y XVIII. Winckelmann considera la obra de Alciato como «la Biblia de los artistas».
Estrada [474] empero, por una transcripción equivocada de Tatarkiewicz [III, 285], confunde la influencia de Ripa con la de Alciato, al que atribuye una directa influencia posterior que no tuvo. Pero fue en Ripa en quien se inspiraron mayormente Bernini, Poussin, Vermeer y otros artistas barrocos, así como Ripa también influyó en el teatro, en el decorado interior y de escenarios, en los festejos, en el diseño tipográfico, en la retórica e incluso en los tratados políticos y religiosos.
C.F. Menestrier (1631-1705) se propuso la unificación global de las artes y de las ciencias, basándose en la emblemática y la iconología. El principio unificador debía ser la imagen, necesario por igual para el arte y la ciencia. La imagen portaría un elemento sensible (visible) y un elemento simbólico y las diferencias entre las diversas artes y ciencias dependerían del elemento simbólico que portasen.

LA INFLUENCIA DE ALCIATO EN ESPAÑA.
En el prólogo de la presente edición, Sebastián explica como aún debe ser estudiada más a fondo la relación entre Alciato y la emblemática española, aunque han ayudado a ello los trabajos de Mario Praz, Julián Gallego, José Antonio Maravall y Antonio Bonet Correa y otros muchos autores.
La recepción de Alciato fue muy intensa en España, viéndose reproducciones de sus emblemas en numerosos edificios, desde Salamanca (la Universidad) a Aragón, ya alrededor de 1530 (Casa de Zaporta en Zaragoza), antes incluso de la primera traducción de Bernardino Daza en 1549. Las cartas del humanista zaragozano Daza explican la influencia de Alciato en su región, que llegaría hasta Goya. La edición castellana de 1549, impresa en Lyon, y la de Daza en Zaragoza, el mismo 1549, Los emblemas de Alciato en rimas españolas, en varias rimas (sonetos, tercetos...). Pilar Pedraza demuestra que esta edición (y sus reediciones) fue muy difundida. La siguiente edición es de Juan de Mal Lara, sevillano, promotor del Hospital de la Caridad de Sevilla, en 1568, en una obra, La Filosofía vulgar, en que traduce bastantes lemas, rectificando la versión de Daza, al ponerla en prosa.
Francisco Sánchez, el Brocense, es quien hace el comentario más difundido, en edición de 1573, por Roviglio, en Lyon. La edita en prosa castellana. Buscó las fuentes originales de Alciato, confrontó las opiniones de otros comentadores italianos y franceses.
Diego López, otro humanista, traductor de Virgilio y otros, escribió otro comentario, Declaración magistral de los emblemas de Alciato... en Nájera (1615), en lengua moderna, superando la versión de Daza. Es muy erudito, moralizante y religioso. De 1615 a 1650 no hay ediciones. De 1650 a 1680 hay 14 ediciones. Las traducciones del latín al castellano (así como a casi todas las lenguas nacionales europeas) permitieron su difusión nacional (e internacional).
El influjo de Alciato alcanzó su cima sin duda en la primera mitad del Siglo de Oro, sobre los mejores tratadistas y pintores, que poseían sus ediciones. Y durante el siglo XVIII, entre 1715 y 1781, hubo un resurgimiento, aunque fuera más por erudición que por una impregnación de la cultura artística.
Los estudios de Santiago Sebastián han sido muy criticados por ser débiles desde el punto de vista metodológico (poca documentación, intuiciones equivocadas). Su edición de los Emblemas ha sido menospreciada.
Su influencia en el arte.
Los doce trabajos de Hércules como símbolo de las virtudes (el número 137) se descubre en el patio del palacio de Zaporta en Zaragoza y en la Generalitat de Valencia (donde fueron  identificados por Andrés de Benito).
La Mallorca barroca recibió la influencia de Alciato muy pronto, en grabados y motivos decorativos. Fue evidente su influjo sobre Velázquez, a través de su suegro Pacheco, un teórico y pintor fascinado por la emblemática. Surgen en sus obras y en la decoración de festejos. El triunfo de Baco (23, 24, 25). El retrato ecuestre del príncipe Baltasar Carlos (35). Las Hilanderas (115, según Zarate). Ribera los aplicó en los conocidos retratos ideales de Heráclito y Demócrito (51). Pacheco los utilizó en la Casa de Pilatos. Otro artista que los usa es Solorzano. Fue muy utilizado en las fiestas, siendo Juan de Mal Lara uno de los que más los emplearon.
En cambio, Valdés Leal usa jeroglíficos, no emblemas, pese a las apariencias.
Más recientemente los han usado Dalí, artistas del Pop Art y el fotógrafo pictorialista Witkin.
BIBLIOGRAFIA.
FUENTES ORIGINALES.
Alciato. Emblemas. Akal. Madrid. 1985. 278 pp. Edición de Santiago Sebastián. Xilografías de la versión de Plantin (1565) y originales anteriores.
Montero. Emblemas. Madrid. 1985.
BIBLIOGRAFIA GENERAL.
Barasch, Moshe. Teorías del arte. De Platón a Winckelmann. Alianza. Madrid. 1991 (1985). 311 pp.
Blunt, Anthony. La teoría de las artes en Italia (del 1450 a 1600). Cátedra. Madrid. 1982 (1940). 175 pp.
Praz, Mario. Imágenes del barroco (Estudios de emblemática). Siruela. Madrid. 1989. 269 pp.
Schlosser, Julius von. La literatura artística. Cátedra. Madrid. 1976 (1924). 640 pp.

Tatarkiewicz, Wladyslaw. Historia de la estética. Akal. Madrid. 1991 (1970). 3 vols.: 357, 326, 606 pp.

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