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martes, 31 de marzo de 2015

UD 6 (II). Arte paleocristiano

UD 6 (II). ARTE PALEOCRISTIANO: UN RESUMEN.

INTRODUCCIÓN.
PERIODIZACIÓN.
LAS PRIMERAS OBRAS Y LA ICONOGRAFÍA.
PINTURA.
MOSAICO.
ESCULTURA.
ARQUITECTURA.
La basílica romana.
La basílica oriental.
La iglesia martirial de planta centralizada.

INTRODUCCIÓN.
El arte paleocristiano está vinculado directamente a las formas estéticas paganas y profanas pero con el añadido de un sentido religioso cristiano. Este proceso de cambio fue anterior a la victoria del cristianismo ya que desde finales del siglo II ya se advierte el abandono del modelo helenístico a lo largo de una compleja crisis política, económica, social y cultural, de la que nace un arte plebeyo, popular, cuyos rasgos oficializará Constantino al convertirlos también en el estilo imperial.
La espiritualización del arte es su fundamento ideológico. El neoplatonismo de Plotino (siglo III) influye en las teorías tanto de los artistas paganos como de los cristianos y determinará el pensamiento estético de la Patrística.
Son sus fundamentos: la asimilación de la Idea al Dios único, la emanación de la verdadera belleza desde este (lo bello es reflejo de Dios), la superioridad de la belleza de las ideas sobre la belleza natural, el gusto por la luz y el brillo, la búsqueda de la proporción y la utilidad, el simbolismo de las imágenes (primando el contenido sobre la forma).
El arte copto es el producido en Egipto en la misma época y también muy posteriormente, Tiene unas características comunes con el arte paleocristiano y otras que le son propias, por lo que muchos académicos le incluyen en el conjunto del arte paleocristiano pero otros le otorgan una identidad distinta aunque reconocen las grandes afinidades,
PERIODIZACIÓN.
El arte paleocristiano o cristiano primitivo se desarrolló desde el siglo III hasta el siglo V, cuando  se crean los reinos germánicos de Occidente y en Oriente comienza la forja del arte bizantino. Para algunos autores se extiende incluso hasta el siglo VI en España y el norte de África, mientras que en Oriente se extendería hasta que dio paso a las formas bizantinas en la época de Justiniano (emperador en 527-565), a mediados del siglo VI, según las tesis de André Grabar y otros autores.
Sus dos periodos básicos, a su vez divididos en etapas generalmente asociadas a los reinados de los emperadores, son el paleocristiano clandestino o inicial o protocristiano, que dura desde finales del siglo II hasta el año 313, y el paleocristiano triunfante o posterior, que se desarrolla entre el 313 y el 476, aunque es de dudosa cronología final pues perdura en muchos lugares hasta el mismo siglo VIII.

LAS PRIMERAS OBRAS Y LA ICONOGRAFIA.
Las primeras obras conservadas de arte cristiano son los frescos de las catacumbas de Roma (finales del siglo II), con símbolos y ciclos iconográficos esotéricos, como las imágenes del Buen Pastor, la Orante, Historia de Jonás (tres escenas), Daniel en el foso de los leones, Noé (Antiguo Testamento o AT), Resurrección de Lázaro y Bodas de Caná (Nuevo Testamento o NT). El ciclo histórico del AT aparecerá primero en el mundo hebreo (el mejor ejemplos es la sinagoga de Dura Europos) y luego en pinturas, mosaicos y relieves de sarcófagos cristianos.

Crismón.

PINTURA.

Adán y Eva ante la serpiente.

El Buen Pastor.

Jesús y María Magdalena u otra fiel.

Entre las pinturas más antiguas destacan en el siglo II el hipogeo de los Fabios, la cripta de Ampliato en Domitila y la capella greca de Priscila.

Fresco de catacumba de San Calixto.

En el siglo III tenemos las catacumbas de Calixto, de Lucina, las cabezas de los apóstoles de la tumba de los Aureli (en Via Manzoni, h. 240), la Orante del cubículo de la velatio de Priscila y la Orante de San Calixto.
En el siglo IV descuellan los frescos de las catacumbas de Via Latina, alternando temas cristianos y paganos (Hércules, Gea). La Iglesia triunfante se expresa en otros temas iconográficos, como la traditio legis, Cristo triunfante entre los Apóstoles y el Cordero Místico (catacumbas de Pietro y Marcelino).
En el siglo V las catacumbas napolitanas de San Genaro dei Poveri cierran el ciclo pictórico paleocristiano.

MOSAICO.
La arquitectura se acompaña con decoración pictórica y sobre todo los mosaicos.
En el siglo III de la época de Constantino aparecen los mosaicos de Santa Constanza de Roma (temas profanos y cristianos) y de la cúpula de Centcelles en Tarragona.
De la segunda mitad del siglo IV hay ejemplos en Milán (octogono de San Aquilino) y Salónica (ábside de Osios David, el conjunto teodosiano de San Jorge).
En el siglo V destacan los mosaicos de Santa Pudenciana de Roma (401-417) y Santa María la Mayor de Roma, que tienen amplios ciclos históricos, como el mausoleo de Gala Placidia de Ravena, donde también destacan las obras en el famoso baptisterio de los Ortodoxos de Ravena (influido por los de Salónica), a los que seguirán los mosaicos de época ostrogoda de San Apolinar el Nuevo (en gran parte sustituidos poco después por unos bizantinos), y los ya bizantinos de San Apolinar in Classe y de San Vitale.

ESCULTURA.
La escultura apenas se desarrolla, desde unos inicios inspirados en las formas paganas. Sus mejores obras se centran en los sarcófagos, coetáneos de la pintura de catacumbas, de la que cogen la iconografía funeraria. El tipo característico de sarcófago es el estrigilado, esto es decorado con estrígiles, acanalamientos que describen curvas en forma de S.
Hay dos variantes: de friso sencillo y de friso doble. Se deja espacio en el centro para una cartela, que evoluciona en su iconografía. Al principio en ella figura la inscripción, el crismón (lábaro con la cruz y el monógrama de Cristo, las dos primeras letras de su nombre en griego) u otro símbolo cristiano, con una iconografía que es la misma de la pintura, al principio con una tradición bucólica pagana, con el Buen Pastor y la Orante como primeros símbolos, luego temas como el de Jonás, del pedagogo (Cristo maestro en las imágenes antiguas de filósofo helenístico), de escenas del AT y NT, típicas de mediados del siglo IV, y siguen temas de la Pasión y la traditio legis, de época teodosiana, imagen de la Iglesia triunfante. Si tienen las figuras de los difuntos en el centro, el clipeum, se la llama imago clipeata. En los extremos solía representarse un relieve de tema cristiano (Buen Pastor, Orantes...) u ornamental (elementos arquitectónicos).

Hay tres grupos de sarcófagos historiados en el siglo IV y dos grupos a finales del siglo IV y en el V:
-Friso único con mezcla de escenas (antes o c. 313), con el Sarcó­fago de Jonás.
-Friso continuo a dos bandas con es­ce­nas más orde­nadas (c. 313-c. 330), con el Sar­cófago Teo­lógico (o Dogmá­ti­co).
-De nichos (después de 350), con una o dos bandas, con el Sarcó­fago de Junio Basso (359).
-Teodosiano (desde el 379), con hileras de perso­najes y escul­pido por entero, con el zócalo del Trono de San Ambro­sio de Mi­lán.
.Ravenés (450-500), con tapas abovedadas esculpidas, crismones y anima­les enfrenta­dos­.


ARQUITECTURA.
Los antecedentes los encontramos en las catacumbas, las cellae memoriae (para las reliquias), y los tituli o domus ecclesiae para las ceremonias dominicales.
La arquitectura se desarrolla libremente después del edicto de 313 de Constantino proclamando la libertad religiosa, apoyada después por el activo mecenazgo de la familia imperial. La tipología de los templos es simple, con solo dos formas, la basilical y la martirial.
La forma basilical tiene dos tipos: el itálico o romano y el oriental del norte de Siria.
La basílica romana.
El tipo romano tradicional, con un gran desarrollo posterior, tiene un templo de tres naves con ábside posterior, saliente y visible en el exterior, cubierta a doble vertiente, con las bóvedas típicas de la tradición romana imperial. Las naves están separadas por columnas y arcos (en Occidente) y por columnas adinteladas (en Oriente). Algunas veces tienen doble hilada superpuesta de columnas (Leptis Magna y basílica Ulpia de Roma). Hay variantes formales:
- Las basílicas de cinco naves que Constantino construyó en Roma: San Pedro del Vaticano y San Juan de Letrán.
- Las basílicas con un gran atrio dotado de cuatripórtico: San Pedro del Vaticano, y San Pablo Extramuros en Roma.
- Las basílicas con un deambulatorio periférico alrededor del ábside, para los pe­regrinos: San Sebastián en Roma.
- Las basílicas con un nártex para catecúmenos: Santa Sabina en Roma y San Vitale en Ravena.
. Las basílicas con un transepto: San Juan de Letrán, San Pedro del Vaticano, San Pedro in vincoli y San Pablo Extramuros. Es un elemento muy importante que pasa desde Occidente a Oriente: San Demetrio de Salónica, Filipos A. de Macedonia, Nicópolis.



San Pedro del Vaticano (324-330).

Los edificios más antiguos son las iglesias constantinianas de Santa Tecla de Milán y San Juan de Letrán (un poco posterior). El Liber Pontificalis atribuye a Constantino las igle­sias de San Juan de Letrán (sobre el antiguo palacio imperial, 312-319), San Pedro del Vaticano (324-330), Santa Cruz, Santos Pedro y Marcelino (en Via Lavicana, con el mausoleo de Santa Helena, de planta octogonal), Santa Inés (en Via Nomentana) construido junto a la iglesia de Santa Constanza.

La basílica oriental.
Se desarrolla en el norte de Siria en época postconstantinea. Se caracteriza por templos de naves de tres naves con cabecera tripartita, con presbiterio flanqueado por dos pastoforios (prothesis y diaconicon), de forma que el ábside no se muestra en el exterior. Este tipo continúa una tradición helenística de planta de los tychia (el tychaion de Es-Sanamein) y se difunde por el sur de Siria, Egipto (San Menas), África y España.
En Milán se mantiene la tradición romana, con el conjunto octogonal de San Lorenzo (355-372), los baptisterios octogonales (Santa Tecla), que influye en muchos otros: Como, Riva, San Vitale, Novara, Albenga, Fréjus, Marsella, Aix-en-Provence, Riez, Nevers, Barcelona, Tarrasa.
 En Roma, desde finales del siglo IV y durante el V, se desarrollan los tipos anteriores, con la perfecta basílica de San Pablo Extramuros, Santa Sabina del Aventino (422-432) y Santa María la Mayor (352-366), modificada en tiempos de Sixto III (432-440) para añadir los bellos mosaicos. El mismo Sixto III construyó el baptisterio de San Juan de Letrán, con deambulatorio abovedado, como la anterior Santa Constanza.
 En la capital, Ravena, que sucede a Roma como principal centro político y artístico desde el siglo V y hasta el siglo VIII, se emprenden grandes construcciones: los mausoleos de Gala Placidia y Teodorico, y posteriormente la basílica ostrogoda de San Apolinar el Nuevo (505) y ya de la época del obispo Maximiano y su emperador Justiniano, la basílica bizantina de San Apolinar in Classe (547) y la iglesia excepcional por su planta centralizada de San Vitale (547).

La iglesia martirial de planta centralizada.
Los templos de planta centralizada aparecen para cumplir los ritos alrededor de una tumba o reliquia y siguen la tipología de los conocidos tholoi grecorromanos y se inspiran, a menor escala, en el Panteón de Roma.


Santa Constanza de Roma.
En Occidente la iglesia de Santa Constanza en Roma antes era el bellísimo mausoleo de la hija  del primer emperador cristiano, Constantino. Destaca por su planta circular con bóveda anular sostenida por 12 columnas y decorada con bellos mosaicos de tema profano y religioso).

En Oriente el programa es parecido. En Palestina, después de la peregrinación de Santa Helena (326) se crean los templos de planta central, los martyria. A la iglesia de la Natividad de Belén (h. 333), de estructura basilical alargada, se le añade una gran cabecera octogonal flanqueada por pastoforios. El edificio más importante es el martyrium de Cristo, o anastasis del Gólgota, encima de la tumba del Señor, de tipo circular sepulcral (como Santa Inés o Santa Constanza de Roma), que fue prototipo (mediante las peregrinaciones) de muchas iglesias medievales. Este modelo continúa la tradición de las grandes sepulturas imperiales (Diocleciano en Spalato, o la Centcelles en Tarragona) y aparecerá en los edificios bautismales, a través de Milán (asimilado al simbolismo cristiano ambrosiano de la resurrección del número 8).