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sábado, 2 de junio de 2012

HA UD 07. El arte griego. El urbanismo, la concepción del espacio y los edificios.

URBANISMO Y CONCEPCIÓN DEL ESPACIO EN LA GRECIA ANTIGUA.


La acrópolis de Atenas

CARACTERÍSTICAS.
La concepción del espacio.
La planificación de la polis.
La estructura y los elementos de la polis.

EVOLUCIÓN DEL URBANISMO GRIEGO.
PERIODO PREARCAICO.
PERIODO ARCAICO.
PERIODO CLÁSICO.
PERIODO HELENÍSTICO.

URBANISMO GRIEGO.
Introducción.
Los antecedentes.
El alba de la ciudad griega: Eretreia, Olbia Póntica, Me­gara Hyblea.
La morfología urbana y sus elemen­tos constitutivos en la época clásica.
El urbanismo espontáneo o tradicional: Ate­nas.
La aportación de Hipodamo de Mileto.
Mi­leto.
El Pireo.
Olinto.
Priene.
El hele­nismo: la persistencia de las tipologías anteriores e inno­va­ciones. Side. Alejandría.
El urba­nismo monumental: Pérgamo.
Las teorías griegas sobre la ciu­dad: teo­ría y práctica.
LOS MONUMENTOS CARACTERÍSTICOS DE UNA CIUDAD.
El ágora.
Los santuarios urbanos.
La Acrópolis de Ate­nas.
El santuario de Apolo en Delfos.
Los gimnasios.
Los teatros.
La ca­lle.
La estruc­tura de la manzana según los distintos ti­pos de ciu­dad.
Tipologías de la vi­vien­da.
La época he­le­nís­tica. La ori­ginali­dad de las nuevas rela­cio­nes de la ciudad con el monumento.
Los cambios en la concepción de la vi­vienda helenís­tica y su riqueza: De­los.  

URBANISMO Y CONCEPCIÓN DEL ESPACIO EN LA GRECIA ANTIGUA.
La concepción del espacio.
El hombre griego siente el espacio como algo exterior. Por eso proyecta sus edificios atendiendo a sabias combinaciones de puntos de vista que le llevan, en ocasiones, a modificar medidas y apariencias. Para él, el espacio es el lugar en el que se encuentran sus arquitecturas, que están pensadas desde el exterior. Se trata en realidad de un espacio escultórico. Dicho de otra forma, el griego es creador de volúmenes antes que de espacios.
El constructor griego estudia la escala, la dimensión comunitaria del edificio, su funcionalidad, la relación con la topografía, las perspectivas que deben ser favorecidas por la disposición de las otras construcciones. Si un edificio no es simplemente una agregación de piedras, una ciudad no es una agregación de edificios. La aportación decisiva es la concepción del espacio urbano o espacio exterior a la edificación aislada; en Grecia nace el urbanismo, con igual claridad que en ella y entonces nacen la ciencia, la filosofía o la historia.

A diferencia de la cultura egipcia, todos los edificios deben estar proporcionados a la escala del hombre. Comienza esta escala por la utilización de un material en piezas no ex­cesivamente grandes (sillares de formas regulares bien cortadas), ya que éstas repercuten inmediatamente en estructuras igualmente desmesuradas. Por otra parte, no es sólo el espacio interno lo que preocupa a los arquitectos, sino la concepción del edificio como parte de un conjunto. Más que arquitectura, los griegos hacen urbanismo, no buscan la creación de espacios interiores sino los valores plásticos, externos, de los edificios dentro de un conjunto; así los propileos accesos a santuarios y acrópolis cumplen una función fundamental en la creación de recintos solemnes. La acrópolis ateniense constituye con el santuario de Delfos uno de los dos ejemplos más notables de esta relación entre espacio natural y espacio construido, pues se procura la multiplicidad de puntos de vista: el ascenso en Delfos hacia el templo de Apolo permite diversas perspectivas, que están previstas con todo cuidado.

La planificación de la polis.
En la Grecia clásica la configuración política del estado‑ciudad requiere la construcción de recintos urbanos, ya que la simple yuxtaposición de casas sin un orden deliberado no podría satisfacer las funciones múltiples que se piden a la ciudad. En tiempos históricos tres de estas funciones son las que influyen en el nacimiento de la polis: la militar, la económica y la estética:
- Militar: se elige el lugar más fácil de defender, la acrópolis, fortaleza sobre una cima elevada, que repite la fórmula de Micenas.
- Económica: se busca un emplazamiento que facilite el acceso desde el mar o próximo a un cruce de caminos naturales. En Atenas el ágora desplaza a la Acrópolis como centro de la vida urbana, cuando la complejidad de los intercambios comerciales exigió una ubicación en lugar menos agreste que la colina sagrada.
- Estética: el marco natural ha de satisfacer unos ideales de belleza que el griego nunca olvida.

La extensión de las polis por todo el Mediterráneo durante la colonización contribuye a suscitar una planificación y a que no se deje su crecimiento al instinto.

La estructura de la polis.
El desarrollo de la vida ciudadana en el mundo griego estuvo determinado por dos aspectos importantes: su carácter público y su organización democrática, y en función de ello se estructuraba la ciudad, con una acrópolis, un ágora y los barrios residenciales.
- La acrópolis: elevada sobre una colina, es amurallada. Su recinto encerraba los templos de las principales divinidades y en origen también la morada de los gobernantes. En el plano se comprueba que los templos dominan la ciudad; contemplada desde la distancia su mole y su emplazamiento elevado sugieren la idea de una deidad protectora.
- En un lugar próximo, el ágora: la plaza pública constituida en centro de la vida urbana, destinada a las asambleas de los ciudadanos libres y a las transacciones mercantiles, y estaba rodeada de los edificios oficiales y privados más importantes.
El ágora era imprescindible en el desarrollo de la ciudad como ente corporativo. Se construyeron dos tipos funcionales de ágora: uno, como ámbito de la administración y de reunión del pueblo en solemnidades, otro, como el lugar del comercio y de los negocios. En la época homérica sólo se pensaba en su uso político, luego adquirió una creciente importancia comercial. Por su morfología se clasifican en ágoras de tipo antiguo, de forma irregular (ejemplo, el Cerámico de Atenas), y de tipo nuevo, introducido por Hipodamo, de disposición más regular, con stoas y edificios públicos diversos.
El buleuterion y el eclesiasterion son edificios públicos para las reuniones políticas.
La stoa es un pórtico cubierto que da protección a la gente reunida, en el que se localizan a veces los establecimientos comerciales; además de en las ágoras, las stoas suelen levantarse cerca de lugares de recreo público, como gimnasios, teatros, etc.
El gimnasio y la palestra son edificios o lugares de ejercicios físicos y escuela de lucha; a menudo, si falta espacio en el ágora, se localizan en las afueras.
El estadio se construye fuera de la ciudad, para las competiciones de carreras de atletas o de carros.
El teatro es un edificio fundamental para el espectáculo predilecto; se apoyan las gradas en la falda de una colina, lo que determina su ubicación en el centro, en la ladera de la acrópolis, como en Atenas, o en un monte de las afueras; y la situación del teatro determina a veces el emplazamiento de otros edificios adyacentes.
- La zona residencial, en la parte más baja de la ciudad, que estaba destinada al pueblo llano, a los comerciantes, obreros y artesanos, con estrechas calles y viviendas sencillas.
Las calles se adornaban monumentalmente en época helenística con columnatas o soportales.

2.2. EVOLUCIÓN DEL URBANISMO.
PERIODO PREARCAICO.
En el periodo prearcaico las ciudades eran irregulares, producto de un crecimiento orgánico, y tenían reducidas dimensiones; apenas nos han quedados restos monumentales, salvo ruinas de templos.
La arquitectura de las viviendas consistió en estructuras sencillas realizadas con adobe y ripio. Las viviendas más primitivas fueron chozas circulares, que evolucionaron hacia formas elípticas de herradura. Más tarde se hicieron rectangulares, organizadas a lo largo de un eje este-oeste con una entrada y un vestíbulo de columnas en uno de los extremos. Las cubiertas a dos aguas o de doble vertiente se construyeron en paja, y las cubiertas planas simplemente en barro.
PERIODO ARCAICO.
El urbanismo griego arcaico se evidencia en las nuevas colonias. Todavía es de plano irregular: las ciudades crecen de un modo biológico, con calles estrechas, en líneas quebradas o curvas. Los monumentos son escasos y las casas son pobres y pequeñas.
PERIODO CLÁSICO.
En el periodo clásico sigue predominando el mismo urbanismo irregular, pero aparecen las primeras planificaciones de ciudades de planta regular, posiblemente iniciadas por Hipodamo de Mileto, con sendos ejemplos en las ciudades de Mileto (480 aC) y El Pireo.
PERIODO HELENÍSTICO.

En el periodo helenístico surge una rica arquitectura civil: ágora (plaza pública), stoa (pórtico columnado), gimnasio (con palestra), estadio, biblioteca, buleuterion, heroon (tumba circular)... Progresa el urbanismo con muchas nuevas ciudades (Alejandría) de proporciones enormes y de planta regular, que sustituye a la arcaica planta irregular. Abundan las grandes casas privadas (como pequeños palacios) para la burguesía. Se construyen grandes conjuntos monumentales: el santuario de Asclepio en la isla de Cos o la Acrópolis de Pérgamo.

URBANISMO GRIEGO.
Introducción.
En Grecia la ciudad era la sede de cultura y gobierno, irradiadora de sus funciones a su entorno. La polis confundía los términos de ciudad y Estado. La plaza o ágora era su centro vital en lo político, religioso, social, cultural y económico.
Hay tres tipos de ciudades griegas:
1) Orgánica, es desordenada y tradicional: Eretreia, Atenas, Delos. Coexisten con las ortogonales desde el principio. Se llaman archaioteros.
2) Ortogonal, es geométricas, regulares, planificadas, hipodámicas: Megara Hyblea, Mileto, Olinto, Priene. Se llaman neoteros tropos.
3) Monumental, helenísticas, artificiales de gran tamaño: Alejandría, Pérgamo, Palmira, Gerasa.

Los antecedentes.
Los antecedentes se han querido situar en las ciudades minoicas y micénicas, pero consideran que son demasiado anteriores y que pertenecen todavía, respectivamente, a una tradición oriental e indoeuropea.

El alba de la ciudad griega: Eretreia, Olbia Póntica, Megara Hyblea.
Las ciudades griegas desde el siglo VIII aC desarrollan una gran plaza central, el ágora, como reflejo de un gran cambio político y social con la llegada de la democracia. Los palacios son sustituidos por nuevos edificios públicos al servicio de la ciudad-estado. Nos han llegado unas pocas ciudades intactas de los inicios, Eretreia, Olbia Póntica y Megara Hyblea, porque tuvieron una vida muy corta por las guerras.
Eretreia nació (c. 750) como colonia de Calcis y evolucionó desde sus inicios según un tipo orgánico. Tiene un ágora (con un heeron del fundador) y diversos barrios a su al­rededor. Hay un santuario con un templo de madera, una puerta que indica que tuvo murallas, y un cementerio en las afueras.
Olbia Póntica era una colonia fundada en el siglo VI en el Ponto, de planta regular, con casas pobres con un patio sin jardín.

Megara Hyblea era una colonia típica en Sicilia (c. 750), de planta ortogonal (a diferencia de Eretreia), fundada con un reparto de lotes de tierras entre los colonizadores griegos. Las pequeñas cabañas de cada lote se convirtieron en casas dentro de una red de calles (de tres metros de ancho, cinco en las principales) y manzanas (de 25 metros de largo), que siguieron la estructura inicial de la lotización colonial (similar a la centuriatio romana, que todavía podemos observar en pueblos de la Emilia italiana y en la isla de Mallorca). El ágora se hizo ya al inicio. Fue destruida por los romanos en 213 aC.

La morfología urbana y sus elemen­tos constitutivos en la epoca clásica.
Las áreas de la ciudad griega pueden ser públicas y privadas. En las áreas públicas hay diversos edificios y monumentos, junto a zonas no edificadas y eestaca el ágora.
Los cementerios se sitúan fuera de las murallas de la ciudad (en Grecia y Roma, como luego en el Islam). Caso excepcional es el heeron, cenotafio para las personalidades más importantes (Alejandro fue enterrado en uno en Alejandría).
Los límites de la ciudad griega son las murallas, que pueden existir o no, según la situación defensiva de la ciudad. Se generalizaron tras las guerras con Persia. Hay dos tipos de murallas:
A Estáticas, con única función defensiva. Tienen pocas puertas, un muro y un antemuro (barbacana hacia el exterior, que se copia en Bizancio e Islam), y se lucha desde la torre.
- Dinámicas, con doble función defensiva-ofensiva. Tienen muchas puertas para permitir el contraataque, pero ello aumentaba los puntos débiles para ser atacada, por lo que el tipo no fue frecuente (Mileto).

El urbanismo espontáneo o tradicional: Ate­nas.
Atenas nació en la época micénica en su fortificada acrópolis, centro del poder político y religioso (la ciudad estaba consagrada a la diosa Atenea, de la que tomó el nombre). Después se extendió por la llanura, contando con una amplia ágora al Noroeste de la colina, hasta llegar finalmente a sus límites máximos con la construcción (456 ac) de las murallas que la unían a su puerto de El Pireo.



El ágora de Atenas.

Después de la destrucción de la mayor parte de ciudad por los persas en 480 se reconstruyen los monumentos de un modo grandioso, pero la ciudad mantuvo su traza irregular, sin duda por los problemas que hubiera supuesto cambiar la propiedad de las parcelas. Había una clara polaridad entre el ágora y el santuario (la Acrópolis), escenarios ambos de la sagrada Procesión de las Grandes Panateneas.
Atenas llegó a tener unos 200.000 habitantes, que vivían en una ciudad prototípica del urbanismo orgánico (Roma se le parecerá mucho), pobre urbanísticamente, de trazado irregular en sus calles estrechas y pocas veces rectas, siempre sin pavimentar y mal iluminadas, con graves problemas de tráfico y salubridad, sucias y malolientes, pues las al­cantarillas no comienzan a aparecer hasta el siglo IV aC.
Las casas eran muy modestas, de muros de ladrillo, guijarros y madera, cuyos materiales eran tan pobres que para robar los ladrones preferían romper la pared antes que la puerta. Las más sencillas sólo tenían una planta baja con dos o tres pequeñas habitaciones. Algunas tenían una planta superior con una escalera exterior de madera, con habitaciones que se alquilaban. Los tejados eran planos. No había vanos o eran muy pequeños, pues la vida cotidiana se concentraba en el patio interior, donde había la luz y el aire.

Si había casas ricas no se han conservado ni descrito, por lo que debemos hacernos una idea a partir de las casas de Olinto, mejor conservadas. Pero sabemos que la decoración mejoró mucho en las casas ricas en época helenística, con frescos, artesonados, tapices y bordados. Eran de dos pisos y no tenía el mégaron porticado, sustituido gradualmente desde el siglo V aC (según Schoenauer) por el tipo de vivienda con peristilo, que se originó c. 350 en las casas de la periferia de Atenas (según el coetáneo informe de Demóstenes). El patio tenía casi siempre un altar para el dios del patio (Zeus Herkeios). El porche (pastás) abierto al patio no era común en Atenas, sino más bien de otras regiones. La entrada era retranqueada para permitir un refugio a los que esperaban entrar por la puerta de madera, con una o dos hojas. Una vez dentro se llegaba al patio por un pequeño corredor (thyron).

La aportación de Hipodamo de Mileto.
La colonización mediterránea supuso nuevos planteamientos urbanísticos, más racionales y científicos, con planificación por franjas, per strigas, con unas pocas avenidas amplias que dividían la ciudad en distritos (a modo de supermanzanas), a su vez subdivididas por otras calles más estrechas en manzanas y estas en solares.
Esta nueva concepción espacial fue más tarde teorizada y divulgada por Hipodamo de Mileto (aunque ignoremos sus escritos), al que Aristóteles describe como ansioso de celebridad, escritor, teórico de la política, físico, planificador urbanístico... y al que menciona: ‹‹Imaginó una ciudad de diez mil habitantes, dividida en tres clases, una de artesanos, otra de agricultores, la tercera de guerreros; el territorio dividido igualmente en tres partes, una consagrada a los dioses, una pública y una reservada a la propiedad individual››. Pero el historiador Ivanka considera que Aristóteles fue el auténtico autor de esta teoría y le dio la autoría a Hipodamo como mejor autoridad.

Plantea la armonía de las plantas urbanas ortogonales con la realidad del medio geográfico. Hizo los planos de Turrium (443), destruida y de El Pireo (445), transformada, pero nos quedan ciudades construidas según sus teorías por adeptos afines, como Mileto, Rodas, Priene, Cnido, Olinto, Pérgamo, Efeso, Magnesia, Gerasa y otras ciudades helenísticas.

Mi­leto.
Mileto era inicialmente una ciudad de planta orgánica, de gran importancia mercantil, política y colonizadora antes de su destrucción por los persas en 494 aC. Tenía en la época del filósofo Tales unos 12.000 habitantes.

Mileto reconstruida según un plano hipodámico.
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Vivió una gran reconstrucción c. 479-466, que difícilmente pudo hacer Hipodamo de Mileto, demasiado joven entonces, que en todo caso sería el divulgador de la planificación regular en cuadrícula. El resultado fue una ciudad ortogonal modélica de 100 hectáreas con unos 50.000 habitantes. Se tuvieron en cuenta varios factores: la función comercial, la topografía de la situación sobre un saliente en el mar y el clima.
Se especializaron las zonas: portuaria en dos pequeños puertos (el Puerto del Teatro era más antiguo que el Puerto de León) y un mercado famoso en la época, los tres ágoras (Norte, Oeste y sobre todo el Gran Agora del Sur, con los edificios del poder municipal) en el llano del centro sirviendo de nexo entre las diversas zonas, con un santuario de Atenea al lado, zonas de ocio y el gran teatro para 15.000 espectadores sobre una colina con maravillosas vistas sobre el mar.
Las viviendas se dispusieron en tres zonas, dos en la parte más estrecha al Norte de la península con una cuadrícula menor, y una en el Sur de la península con una cuadrícula mayor. Las manzanas eran muy regulares, con las calles en ángulo recto, con una anchura de 5 a 10 metros las calles principales y de 3 a 5 metros las secundarias. Se han excavado muy pocas casas.

Posteriormente, en época romana, se hicieron muchos edificios públicos, como el Ninfeo, las termas, el célebre mercado etc.

Fachada del mercado de Mileto, en el Museo Pergamon de Berlín.

El Pireo.

Es muy probable cronológicamente que Hipodamo sí proyectara el plan reticular de esta ciudad (445 ac). Hay sólo unas deducciones hipotéticas del trazado de las calles y las zonas, en base a unas pocas líneas que se han descubierto en las excavaciones. La función de los horoi (cipos o mojones) más antiguos era delimitar las grandes superficies, mientras que los horoi más modernos fijarían las áreas públicas de los dos ágoras de la ciudad, uno junto al mar y otro en el interior.

Olinto.
Es una colonia en una colina de la costa de Macedonia del 432 aC, destruida apenas un siglo después, en el 347, lo que nos permite conocer fielmente el modelo ortogonal hipodámico. Hay un sector antiguo con un trazado irregular en un pico muy pronunciado, muy diferenciado del sector moderno en otro pico más suave, con una planificación regular hipodámica, con calles principales en dirección Norte-Sur (el cardo, separadas por 100 metros) cruzadas por calles secundarias más estrechas en dirección Este-Oeste (el decumano), con lo que se conseguía una orientación al Sur de los patios de las casas, aunque la entrada estuviera al Norte. En invierno el sol podía entrar hasta la habitación principal protegida por un pórtico, mientras que en verano, cuando el sol estaba en lo más alto, el pórtico defendía a la casa de sus rigores.

Las casas, relativamente ricas, tienen todas un patio con columnas (peristilo) y junto a él un corredor abierto o porche (pastás). En la Casa de la Buena Fortuna el pastás comienza en la entrada, comedor con pavimento de mosaico, cocina, almacén. Había segundo piso para los dormitorios (talamoi en griego, cubicula en latín).

Priene.

La ciudad favorecida por Alejandro para disminuir la importancia de la cercana Mileto, fue fundada bajo el monte Micale, en un plan ortogonal en fecha casi helenística, c. 350 ac. Sólo tuvo unos 4.000 o 5.000 habitantes, con murallas, manzanas residenciales en cuadrícula, largas calles estrechas en dirección Este-Oeste en las cuatro terrazas, con otras en dirección Sur-Norte de escalera por la gran inclinación de la colina. Los monumentos era un ágora, santuarios de Atenea, templos de Démeter y Cora, y el de Asclepio, eclesiasteron (sala de reunión, para 600 personas sentadas), gimnasio, estadio y un gran teatro (6.000 plazas) para toda la comarca.

El hele­nismo: la persistencia de las tipologías anteriores e inno­va­ciones. Side. Alejandría.
El desarrollo urbano se generaliza en esta época, pues la civilización helenística (como resume Rostovtzeff) es claramente urbana, con ciudades que dominan y explotan el campo a su alrededor.
Pero no hubo una real integración de los griegos en el Oriente conquistado por Alejandro, sino una superposición humana y cultural que tardaría en fusionar los grupos. Esta debilidad explica la facilidad de la conquista romana, pero el modelo helenístico sobrevivirá en Oriente y se extenderá con éxito por Occidente en el mundo romano. De hecho, la ciudad helenística tiene más elementos en común con la ciudad romana que con la griega clásica, como demuestra el ejemplo de Gerasa.
En el tipo monumental se introducen monumentos nuevos, como el palacio de los monarcas, la biblioteca para la erudición escrita, el museo para conservar las colecciones de arte. La vivienda de lujo se difunde, llena de mosaicos, estatuas, etc.
Se hacen grandes calles y avenidas, muy anchas, con pórticos columnados, para las entradas triunfales de los monarcas. Incluso las calles de los barrios residenciales se ensanchan. La ciudad helenística no es siempre monumental, como demuestra el caso de Priene.
Side es un ejemplo de ciudad sin plano regular, aunque con barrios especializados y con calles anchas, tanto las principales como las secundarias, y una avenida de 20 metros de ancho, incluyendo acera y calzada, bien pavimentada y ornamentada. Otros ejemplos con enormes avenidas serán las ciudades de Palmira y Gerasa.
Alejandría, la capital de Egipto, fue la ciudad helenística modelo, la única verdaderamente exitosa de las numerosas fundadas por Alejandro. Proyectada en el 331 aC en un brazo occidental de la desembocadura del Nilo, entre el mar y la laguna Mareotis, tenía enfrente en el mar la pequeña isla de Pharos (cuya torre de señales, que inspiró los faros siguientes, perduró en ruinas hasta el siglo XIV), unida por orden de Alejandro al continente con un dique, la Avenida de los Siete Estadios, que conformó dos puertos, uno civil y otro militar, que hicieron la fortuna de la ciudad. El arquitecto del plano hipodámico fue Dinocrates y el constructor fue Cleomenes de Naucratis.
Tenemos abundantes testimonios literarios sobre la ciudad, sobre todo de Estrabón. El plano es ortogonal, con cinco barrios, calles principales de 30 metros y secundarias de unos 7 metros. Los Ptolomeos mandaron construir el mausoleo o cenotafio de Alejandro, y el inmenso Museion, construido c. 280 aC, entonces una universidad, sede de la famosa Biblioteca, junto a grandes parques y jardines, templos, palacios... Parece que hubo casas de pisos.

Fue durante siglos la gran metrópolis del Oriente mediterráneo, centro político, cultural, artístico, industrial, comercial, religioso, incluso racial debido a sus barrios para las diferentes etnias. Fue luego la segunda ciudad del Imperio Romano, con medio millón o más de habitantes. Hoy casi no se conserva restos de tanto esplendor, del que todavía quedaban ruinas hasta el final de la Edad Media como nos relatan entre otros el viajero judío Benjamín de Tudela, que nos refiere las calles rectas de Alejandría, y el viajero musulmán Ibn Battuta, que aún vio parte de la torre de Pharos en su viaje de ida (c. 1300), para ya no durante su viaje de vuelta, porque un terremoto la había derribado entretanto.

El urba­nismo monumental: Pérgamo.
En el siglo II aC Pérgamo se convierte en una gran ciudad comercial y artesanal (produce el pergamino), con los reyes atálidas Atalo I (241-197) y, sobre todo, Eumenes II (197-159) y Atalo II (159-138). La ciudad no tiene anchas calles y avenidas típicas de la ciudad monumental, pero sí alberga grandes obras públicas, posibles por el desarrollo de la ingeniería, pues Pérgamo se edificó sobre un lugar con un gran desnivel (275 metros, entre el nivel de 60 y el de 335 de altura sobre el mar), sin llanos sobre los que edificar monumentos. La zona inferior y la superior se unían con un camino que seguía las curvas de nivel. La solución para construir fue hacer muros de contención (como diques), con aterrazamientos conseguidos con rellenos, como en Priene.
- En la zona inferior había un monumental conjunto axial formado por un ágora regular y cerrado, un gran gimnasio con una forma axial (novedad de que el largo estadio y la palestra están unidos en paralelo) y un santuario centralizado. Esta axialidad será una novedad helenística en todos los conjuntos.
- En la zona superior en la cumbre de la montaña los diques son enormes para conseguir una axialidad. En la acrópolis hay un gran gimnasio, un teatro griego, una biblioteca (de 200.000 volúmenes, hasta su traslado a Alejandría por Marco Antonio h. 35 ac), varios edificios religiosos, como el santuario de Atenea y Démeter, un templo de Zeus (?), luego destinado al culto de Trajano, el Gran Altar de Zeus y un gran conjunto palacial, con los palacios de Atalo I y Eumenes II. El templo del Asclepeion, dedicado a la cura psicosomática de los enfermos, era ya de época romana, durante la que se hicieron también grandes edificios cívicos.
Los mausoleos son enormes monumentos funerarios para la gloria de los monarcas.

Aigai es otra ciudad con las características de Pérgamo, con un gran desnivel que obligó a un atrevido aterrazamiento.

Las teorías griegas sobre la ciu­dad: teo­ría y práctica.
Destacan las teorías de Hipócrates, los sofistas (la Ciu­dad del Sol), Platón, Aristóteles y otros pensadores griegos.
Platón es el gran pensador utópico sobre la ciudad. Plan­tea una pe­queña ciudad-estado, con una estricta división en campe­sinos, artesanos, guerreros y filósofos-gobernantes.
Más práctico, Aristóteles define la ciudad políticamente, como reunión de ciu­da­danos. Divulgó las teorías de Hipodamo de Mile­to, con la zonificación y la cuadrícula.

LOS MONUMENTOS CARACTERÍSTICOS DE UNA CIUDAD.
El ágora.
Es la zona pública más importante y el lugar más emblemático de la ciudad, con la forma de una plaza o espacio abierto, posiblemente el único de la ciudad. Es el gran centro de la vida ciudadana, de acuerdo al modo de vida del hombre griego, que vive predominantemente en la calle o la plaza, así como es el centro de la vida política, de los homenajes y festejos, de los discursos políticos y los juicios.
Es un espacio sagrado y monumental, donde se sitúan las mejores estatuas de los ciudadanos y dioses, a la vista de todos los ciudadanos (en oposición a Roma, donde se guardan en la vivienda privada). El fundador (si es nueva) o los héroes epónimos (si es antigua) de la ciudad tenían sus estatuas en el ágora, como símbolo de respeto y gratitud tanto como de invocación de su protección. En Atenas se colocan símbolos de la vida democrática, como las estatuas de los tiranicidas.
En cambio, no se emplea para la actividad económica del comercio, por su mismo carácter sacro, hasta la época helenística, cuando se introducen actividades comerciales (compraventa de esclavos, productos, etc.), a partir del siglo IV aC, cuando declina la función política del ágora al aumentar el poder de los príncipes. En las nuevas ciudades es frecuente el ágora regular (Priene) y hay una evolución hacia su cierre con diversas stoas (Priene, Mileto).
Se distingue del emporio (etimología de Ampurias), que es la zona comercial, un lugar indigno para los griegos, que lo situaban fuera de centro geométrico o vital de la ciudad.
Entre los edificios que rodean al ágora destaca la stoa (que puede existir en otras zonas de la ciudad). Es un lugar público con la forma de un pórtico corrido y abierto al lado del ágora. Sirve de cobijo al paseante para la lluvia y el sol, así como para limitar el ágora. Toma varias formas, casi siempre rectangulares y a veces con forma de L en los ángulos de los ágoras. Otro tipo se convierte en una nave con tiendas (Delos) y parece ser el precedente de las avenidas comerciales porticadas del periodo helenístico.
Los heeron son hitos erigidos en memoria del héroe o fundador de la ciudad. Pueden albergar la tumba y son lugares de conmemoración que a veces pueden estar fuera del ágora.
Otro edificio en torno al ágora es el bouleuterion, una sede para la Asamblea municipal, la Boulé, el ecclesiasteron, para las otras asambleas públicas y el prytaneion para la cámara municipal. No hay palacios en esta ciudad democrática.

No se erigían templos en el ágora (ya era suficientemente sacra). La sacra Procesión de las Grandes Panateneas (representada por Fidias en el Partenón) recorría el ágora, que se fue monumentalizando con el tiempo, en una evolución que llegaría a la época romana, erigiendo un templo (el Hefesteion dórico) y un odeón (una sala especializada en conciertos).

Los santuarios urbanos.
Los santuarios urbanos son recintos que encierran varios edificios con función religiosa. Puede estar limitada por la geografía (la colina de la Acrópolis de Atenas). Consta de muchos tipos de edificios:
Propileos: acceso monumental al santuario.
Altares: se sitúan al aire libre, para celebrar las ceremonias religiosas.
Templos: son los edificios más emblemáticos. No albergan ceremonias religiosas, sino que son un fondo teatral para estas y también un tesoro de las estatuas y ofrendas religiosas.
Menos importantes (pues no están en todos los santuarios), son los templetes (templos secundarios), bosques sagrados...
Los tipos de santuarios son:
1) De una ciudad: como la Acrópolis de Atenas. Se dedican a los dioses protectores de cada ciudad.
2) De varias ciudades: como los panhelénicos de Olimpia, Delfos y Delos, con el rasgo de albergar tesoros (templetes, que guardaban las donaciones de cada ciudad).

Las estatuas son un rasgo común en todos los santuarios. Por ejemplo, en cierta época Olimpia tenía 225 esculturas (la mayoría de atletas, sufragadas por la ciudad natal del vencedor) y Delos tenía 150. Esto se explica porque predominaba el goce pú­blico sobre el privado.

La Acrópolis de Ate­nas.
La Acrópolis era el santuario de Atenas. Después de la destrucción persa fue reconstruida con una estricta planificación de las vistas, pero no con una regularidad geométrica sino con una irregularidad muy meditada y bella.
Se rompe la axialidad, pues en la época clásica se quería tener una visión más dinámica y variada a medida que se hacía el recorrido, en busca de una percepción estética que fuese purificadora, elevadora del espíritu humano. Así el Partenón es visto en diagonal desde los Propileos y la visión se enriquece a cada paso con nuevas perspectivas y sutilezas (por ello se practica la éntasis en los templos). Es una diferencia sustancial respecto a Roma, donde se busca la línea recta, claramente visible en perspectiva única.

El santuario de Apolo en Delfos.


En el santuario de Delfos encontramos el mismo camino ascendente y dinámico, con una serie de tesoros a los lados, trazando curvas tortuosas que permiten muchos juegos visuales y que lleva al famoso templo de Apolo; al final, en la parte superior aparecen un teatro y un estadio.
En otros santuarios, como el de Zeus en Olimpia hay a menudo stoas, con un espacio cerrado por muros (no defensivos) y casi regular, con una ley óptica de distribución espacial, semejante a la de la Acrópolis de Atenas, buscando las máximas riqueza y sorpresa visual.

En otros santuarios hay tholos (como los de Epidauro), que son templetes circulares.

Los gimnasios.
Los gimnasios eran el equivalente a la universidad actual. Los Gimnasios de la Academia (de Platón) y del Liceo (de Aristóteles) se encontraban en el exterior de Atenas. Se impartía una educación física e intelectual, siempre voluntaria. Los primeros ejemplos tenían sólo un llano para pasear con un bosquecillo, agua y algunos pequeños edificios.

En época helenística los gimnasios se sitúan en el interior de la ciudad (Priene) y tienen una forma arquitectónica propia, de gimnasio urbano, incrementando su función intelectual, con museo, biblioteca, etc. El deporte se hacía en el estadio (carreras), la palestra (ejercicios) y otras dependencias. El estadio y la palestra se situaban en ángulo, nunca paralelos. El estadio tiene con frecuencia un pórtico cerrado, llamado xisto (para pista de entrenamiento, en Priene).

Los teatros.
Los teatros griegos a menudo se relacionan con los santuarios, aunque pueden situarse en cualquier lugar menos el ágora. La idea griega de que el teatro es beneficioso para el hombre exige que cada ciudad tenga al menos uno, con buena acústica, en la ladera de una colina por lo común, lo que evita grandes obras de estructura y le interrelaciona mejor con el entorno. Es un edificio abierto y poco unitario (el modelo romano es cerrado y unitario, incluso con una lona superior).
La cavea para los espectadores se estructura en gradas y está separada de la escena. La forma de la cavea supera siempre los 180º su forma no es perfectamente semicircular, en contra del modelo romano semicircular. Las gradas de la cavea están separadas en partes, separadas por pasillos (diazomas), y se llaman inferior (ima), media o superior (summa). El acceso se hace por los parodos a través de la escena. Las primeras gradas se reservan para las personalidades pero el resto está poco jerarquizado (al contrario del modelo jerarquizado romano).
La orquesta es un círculo completo y en ella se producen las representaciones, teniendo como fondo un edificio de escasa importancia y altura, destinado a dependencias auxiliares de la representación, que en el modelo romano derivará en la escena para los actores. A menudo hay un espacio abierto, de modo que se podía ver tras ella el paisaje de la propia ciudad, el mar o el valle.

Destacan los ejemplos de Epidauro, con escena de más de un semicírculo, Aigai, con escena de menos de un semicírculo, y Priene. En Atenas tenemos el teatro de Dionisio y el Odeón de Herodes Ático en la ladera Sur de la Acrópolis.

La calle.
La calle es importante para la vida ciudadana, pero sólo tiene una función utilitaria de paso, como denotan las calles desordenadas de Delos. En Olinto podemos ver un trazado ortogonal, pero con calles estrechas, nunca monumentales. En época helenística sí se urbanizan calles anchas e incluso avenidas.

La estructura de la manzana según los distintos tipos de ciudad.
La tipología de la manzana depende del plano de la ciudad, desordenado u ortogonal. Olinto, una ciudad regular, tendrá manzanas de 10 casas, orientadas todas hacia el Sur, para calentar el impluvium.

Tipologías de la vivienda.
La casa griega será poco importante para la arquitectura (al contrario de la romana), tanto la más grande como la pequeña. Destaca el patio, por la escasa presencia de vanos de la casa, que organiza e ilumina la distribución de la vivienda, pues se coloca lo más céntrica posible aunque la casa sea de planta irregular. No tiene columnas pues se trata de un simple hueco de luz y lluvia.
Las fachadas de las casas eran muy pobres, como los interiores. Las dimensiones de la planta pueden ser muy distintas.
La casa se divide en varias zonas:
1) Por el sexo: Masculina, la androcinitis, en la parte más exterior o cercana a la entrada. Femenina, la gineconitis, en la parte más interior y privada, alejada de la entrada.
2) Por los horarios: Nocturna, la zona de descanso nocturno. Diurna, la zona de vida diaria.
3) Por la orientación: al Sur, la más cálida (se usa en invierno), al Norte, la más fría (se usa en verano).
La decoración interior en la época clásica es poco importante y el primer lujo aparecerá sólo en la época helenística en las casas de los ricos.
Ejemplos bien estudiados de casas los tenemos en: Olbia, cuyas casas tienen un patio, sin jardín, aunque puede haber macetas de flores; los escasos vanos están enrejados y no hay lujo ni ornamentación en estas casas pobres. Priene, con casas adosadas unas a las otras, a lo más con un primer piso en algunas. Atenas, con una gran diversidad de tipos.

La época helenística. La originalidad de las nuevas relaciones de la ciudad con el monumento.
Gerasa, en la Siria antigua (Gerash, en Jordania) fue una gran ciudad comercial para las caravanas del desierto, con auge en los siglos I y II dC (en realidad siempre había sido un centro urbano, sobre todo en época helenística desde 332 aC). El emperador Adriano enriqueció la ciudad con construcciones a partir del 129, cuando la visitó (su esposa, Julia Domna, era siria, de padre sacerdote de Zeus). Tuvo una época de declive con el auge de Palmira y se recuperó en época bizantina, con 13 templos cristianos de los siglos IV y V (la catedral, San Teodoro, los Santos Cosme y Damián, San Juan Bautista...). En el 614 la destruyeron los persas y en el 634 los árabes, y en el 1121 el cruzado Balduino la arrasó por fin, quedando abandonada y desconocida hasta el siglo XIX, en que la redescubrió un viajero alemán.
Se trazó con un plan regular pero adaptado al difícil terreno, con un río en medio superado por dos puentes. Es un tipo de difícil adscripción a un modelo helenístico o al romano, pues ambos tipos se superponen. La rodeaban fuertes murallas, y había un acueducto interior y alcantarillado.
Tiene una monumentalidad sorprendente en sus edificios públicos, con una enorme avenida columnada que iba al foro, un pórtico ovalado con columnas jónicas que servía como una gran plaza para la entrada de las caravanas. Había dos monumentales cruces de calles, con los tetrapilon (gran puerta de cuatro caras abierta a las cuatro vías, en forma de templetes con un podium y cuatro pilones cubiertos con un vórtice escalonado). Las zonas se articulaban con un principio de axialidad, con zonas de almacenes, tiendas, talleres artesanales. El Ninfeo era una fuente monumental. Los templos son magníficos, sobre todo el de Artemisa (en época de Adriano) y el de Zeus (el Dios Sol de los sirios, con capiteles corintios). Las dos termas eran monumentales, con gimnasio. Dos teatros, uno grande (5.000 espectadores, aún se usa) y otro pequeño (1.600 espectadores). El gran circo para las carreras de carros, muy famosas.
Palmira es muy similar a Gerasa (también del siglo I dC), en la misma zona desértica, en un oasis y con idéntica actividad comercial. Tenía una planta bastante regular, con una in­mensa avenida columnada (más de un km) que comunicaba la puerta principal con el santuario del dios cananeo Bel. Los templos eran de influencias diversas, tanto griegas como orientales. La ciudad fue capital de un imperio con Zenobia en pugna con Roma en el siglo III, siendo saqueada por Aureliano en 273 y entrando en completa decadencia, aunque fue restaurada en parte por Diocleciano unos decenios después.
Baalbek, la antigua Heliópolis, fue un centro de peregrinación pagana al conjunto religioso que domina toda la ciudad, con su gran templo dedicado a Júpiter y otro más pequeño a Baco. Destaca el inmenso pórtico de entrada.
Efeso, en la costa jonia, fundada en el siglo X aC, alcanzó su auge en época helenística, alcanzando su culmen en época romana, cuando era la ciudad más importante del Egeo, como puerto comercial entre Anatolia y Grecia. Era de planta ortogonal y destacan varias avenidas: la Vía de los Mármoles introducía en la ciudad, la Vía Arcadiana conectaba con el puerto, la Vía de los Curetes estaba llena de tiendas. El Ágora Superior era el centro del poder municipal, con el Odeón para el consejo municipal, el Pritaneo para el senado municipal, la basílica del poder judicial, el templo de Adriano, de orden corintio. El inmenso teatro tenía 24.000 espectadores. El gran estadio, famoso por la lucha de camellos, aún sigue usándose para espectáculos. La enorme y bella biblioteca de Celso, de orden corintio, tenía 12.000 papiros y pergaminos. El barrio de la Ladera tenía las mejores viviendas, de gran lujo interior. Destacaba sobre todo el enorme templo de Artemisa, el Artemision, de estilo jónico arcaico (siglo VII aC), una de las siete maravillas del mundo (el gran viajero y cronista Pausanias la consideraba la más bella de todas), situado fuera de las murallas.
Efeso en época cristiana fue un activo centro religioso (la visitó San Pablo y aquí vivieron y murieron el Evangelista San Juan y la Virgen María), con numerosos templos y santuarios, como la cueva de los Siete Durmientes (que, escapando de una persecución, se durmieron durante dos siglos, hasta la época de Teodosio). Pero este esplendor religioso se empañó con el cegamiento del puerto por los sedimentos del río, las recurrentes epidemias de las cercanas marismas y finalmente los saqueos de los árabes en los siglos VII y VIII, hasta que huyó la población superviviente a una colina cercana.

Los cambios en la concepción de la vivienda helenística y su riqueza: Delos.
Delos es una pequeña isla, estrecha y alargada (1 x 5 km, sobre 3,5 km5). Es un caso de ciudad orgánica, con origen en el 2.000 ac. Su gran periodo es el helenístico con el importante santuario de Apolo que albergaba tesoros de las ciudades-estado y los reinos de Grecia. Desde el 300 aC acelera su crecimiento, sobre todo desde 166 aC cuando se convierte en un puerto franco dedicado al comercio de los esclavos, vino y aceite, el gran centro de contratación del Mediterráneo Oriental, con ventas diarias de hasta miles de esclavos cuando había guerras, y aunque ese crecimiento no fue duradero durante su esplendor fue un gran centro religioso y cultural, e incluso fue la sede de la Liga de Delos durante algunos años, hasta su traslado a Atenas.
Pero fue destruida por la flota de Mitridates en 86 aC, cuando fueron masacrados 20.000 habitantes y los piratas cilicios completaron la destrucción en 69 aC. En el siglo II dC sólo se mantienen el santuario y sus guardianes, según la descripción de Pausanias.


Es una ciudad irregular, con dos zonas:
- El puerto comercial con el santuario de Apolo, más almacenes, ágora, pórticos, salas de contratación.
- El barrio residencial, en la ladera de la colina, sin un plan, con calles estrechas y empinadas, pavimentadas de losas de gneis (sólo para tráfico de peatones), y con casas unas modestas y otras lujosas, y un teatro (del siglo IV aC, excelente, para 5.500 espectadores, con escenario de dos pisos, tal vez de tres). Había una gran cisterna para la ciudad.

El pórtico de los leones.

Entre los edificios públicos destacan el Pythion o santuario de los Toros, que era una nave de exposición de un buque de guerra (306-301 aC) y el Salón Hipóstilo (Stoa de Poseidón), acabado en 208, un lugar de contratación mercantil con 64 columnas jónicas. El pórtico de los leones es una avenida, arcaica (siglo VII aC, construido por los naxios, con siete leones). El estadio y el gimnasio, enormes, para las competiciones sagradas, como la lucha. El ágora de los italianos era el centro financiero de los bancos privados y de la venta de esclavos.
En el monte Cinto (100 metros de altitud) está la cueva de Apolo (donde se creía que Latona dio a luz a Apolo).
El santuario era un trapezoide de 210 x 180 metros Contaba con el gran templo de Apolo (que había nacido en esta isla, junto a su hermana gemela Artemisa), y los templos de Artemisa y Dioniso, junto a templos de casi todos los dioses (sirios, caldeos, egipcios como Isis...) muy difundidos en época helenística. Había una colosal estatua de Apolo, de la cual sólo quedan restos. Había pórticos y tesoros sufragados por varios gobernantes griegos, como el de Filipo V de Macedonia.

Las casas más lujosas, como la Casa de los Comediantes (c. -125) tienen dos pisos, casi sin vanos a la calle, tienen peristilo con el porche (pastás) abierto, impluvium y una cisterna debajo de este. Las habitaciones dan todas al peristilo, y son el comedor de los hombres (andrón), la sala de recibir (exedra), la sala de estar o comedor normal (oikos) con la cocina y el cuarto de baño al lado, los dormitorios (talamoi)... Un peristilo adicional parece ser la zona femenina. Estas casas helenísticas son mucho más ricas en elementos y decoración que las clásicas de Atenas, con mosaicos en el pavimento, estucos pintados al fresco en las paredes.