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martes, 6 de octubre de 2015

HA 5 UD 07. El Renacimiento en Europa: Francia.

HA 5 UD 07. EL RENACIMIENTO EN EUROPA: FRANCIA

Resumen.
El arte renacentista francés es una alternativa clasicista al arte italiano. Francia asimila rápidamente lo italiano, devaluando las formas locales góticas y flamencas anteriores. Será primero una provincia artística italiana y luego el custodio teórico y práctico del clasicismo, hasta llegar al clasicismo barroco en el que ocupa un papel central en Europa.
Las vías de introducción del clasicismo son:
- Los viajes por Italia de los artistas.
- La llegada temprana de artistas italianos, en Provenza.
- El grabado.
- Las campañas militares francesas en Italia.

Introducción.
Hay dos grandes opciones estéticas en el arte renacentista: la nórdica y la italiana, que se difunden en Europa con casos distintos según las naciones, fusionándose con la tradición flamenca y tardogótica.
En este contexto, el arte renacentista francés es una alternativa clasicista al arte italiano. El caso francés es particularmente interesante porque asimila rápidamente lo italiano, devaluando las formas locales góticas y flamencas anteriores, a través de la reflexión teórica. Francia será primero una provincia artística italiana y luego un competidor, hasta convertirse en el custodio teórico y práctico del clasicismo y llegar al clasicismo barroco en el que ocupa un papel central en el arte europeo.
 El Renacimiento llega a Francia por diversas vías:
- Los viajes por Italia de los artistas, como Fouquet.
- La llegada temprana de artistas italianos. El duque de Provenza, René de Anjou (149-1480), en la segunda mitad del siglo XV, seducido por Italia, convoca a muchos artistas italianos: Francesco Laurana y Tommaso de Malvito construyen y decoran con un retablo la Capilla de San Lázaro en la Vieja Mayor o antigua catedral de Marsella (1475-1481), de notable planta centralizada, con un módulo matemático y una decoración lombarda. La corte provenzal es pues un primer foco difusor en Francia.

Château de Gaillon.

El cardenal de Amboise reúne en su Château de Gaillon obras hechas en Milán y Génova y además trae notables artesanos italianos que decoran el castillo, cuyo pabellón de entrada es un arco triunfal con volúmenes renacentistas, 20 años antes de Fontainebleau.
- El grabado. La estampación impresa vive un auge desde finales del siglo XV, con la comercialización de la producción italiana, que satisface el gran interés por los repertorios iconográficos y decorativos. Destaca la impresión de las obras de Terencio, en Lyon (1493), con putti, portadas y contraportadas ornadas con flores y conchas del estilo decorativo lombardo.
- Las campañas militares francesas en Italia, en las que se toma un rico botín de libros, estatuas, cuadros, así como artistas y artesanos. Carlos VIII (1483-1498), Luis XII (1498-1515), Francisco I (1515-1547) pasan largas temporadas guerreando en Italia, tanto en Nápoles y Toscana como sobre todo en la Lombardía, conquistada en 1500, luego perdida, para ser reconquistada en 1515 por Francisco I hasta 1525. También la república de Génova es incorporada brevemente, en 1499-1528.

Italia influye ahora decisivamente en Francia: mientras que los nobles franceses viajan por la península italiana y asimilan su cultura, muchos artistas (y obras) de Italia llegan a Francia, como Fra Giacondo, el arquitecto Giuliano da Sangallo (que hace un proyecto de castillo para Carlos VIII), Leonardo da Vinci (desde 1507 al servicio de Carlos de Amboise) o los escultores Giusti (que se afrancesan como Juste).

ARQUITECTURA EN FRANCIA 
La nueva arquitectura.
La Corte de Francisco I en Fontainebleau será el gran centro artístico de Francia, con su palacio como modelo de los palacios (castillos) franceses, que son los edificios más característicos de la nueva arquitectura, basada en:
- El conocimiento de los espacios regulares y centralizados italianos, aunque el plan y la disposición siguen siendo franceses.
- La decoración lombarda y en general italiana, pero con arcos flamígeros del gótico francés.
La presencia de elementos tardomedievales en la técnica y las formas, como tejados muy inclinados cubiertos de pizarra y surcados de chimeneas y grandes ventanales (lumbreras, mansardas, buhardas). La cubierta plana de pizarra es una excepción. La importancia de los tejados, de grandes dimensiones, se debe a que las buhardillas eran también lugar de habitación.

Los castillos de la nobleza y la burguesía.
Se distinguen la actividad constructiva de los particulares y la actividad de la monarquía.
Los burgueses y nobles son los primeros en interesarse por el arte italiano, como demuestran los castillos de Bury (1511-1524), hoy destruido, Rochefoucauld, Chenonceau (1515), modélico por estar muy bien conservado, y Azay-le-Rideau (1518-1527), donde se ensayan las experiencias italianas.
Los tres castillos que han sobrevivido tienen una estructura similar. con un trazado regular de planta rectangular y torretas en los ángulos. Un pasadizo central sustituye al patio central italiano en la distribución de las estancias. La escalera es de filiación italiana. recta, con tres tramos, uno central y dos convergentes al central, y en la fachada se entrecruzan pilastras e impostas en vertical y horizontal, con tejados de mansardas.



El castillo de Chenonceau fue reformado (1527-1528) para que la planta cuadrada se alargase en el ala posterior en el río en una planta rectangular. Tiene un jardín clásico, simétrico, erigido unos decenios después por la reina Catalina de Médicis.

Los castillos reales.
Destacan dos castillos de la monarquía: Blois y Chambord, sitos en la zona el Loira, en un ambiente de solitarios bosques con caza. Su fusión de la tradición gótica francesa y la italiana ha sido llamada “estilo compuesto”.

Palacio-castillo de Blois.

El palacio-castillo de Blois (1515-1524) se levanta sobre un edificio anterior, lo que explica la falta de simetría. Se hicieron dos reformas, una por Luis XII y la segunda por Francisco I, que la encargó al italiano Domenico de Cortona [Blunt lo ignora].
El trazado es rectangular, con una escalera monumental y, sobre todo, con otra gran escalera adosada a una fachada, en espiral, integrada en la simetría de la fachada, con una loggia superior, con pilastras clásicas vertebrando la verticalidad. Los rasgos principales de los castillos franceses están presentes aquí: disposición horizontal, fachadas reticulares con vanos cuadriculados, lumbreras coronadas con frontón, escalera monumental abierta mirando al patio y de forma helicoidal o poligonal, decoración lombarda. Los antepechos de las escaleras-fachada estaban decorados con temas renacentistas y con los emblemas de los respectivos reyes, el puerco espín de Luis XII y el dragón o salamandra de Francisco I.


Palacio-castillo de Chambord.

El castillo de Chambord fue diseñado por el arquitecto italiano Domenico de Cortona, discípulo de Sangallo. Se comenzó en 1519, se paró en 1524-1526 y se continuó hasta después de 1550. De inmensas dimensiones es por su grandiosidad un preludio del palacio de Versalles, y es asimismo una prueba de la integración cultural propia del arte francés.

Destaca su trazado unitario de planta rectangular, con unidades independientes pero articuladas entre sí. La planta es simétrica, de apariencia medieval (su clara función defensiva), con una enorme torre (en el interior del castillo) con planta de cruz griega. En las esquinas hay robustos torreones, muy medievales, con tejado cónico.
La gran novedad es la escalera monumental, inspirada en la de Blois, pero con dos rampas helicoidales independientes. La fachada reticular de Chambord tiene poca decoración (es de inspiración lombarda) ya que no hay casi lugar ni necesidad de decoración. Está coronada por una infinidad de chimeneas, torretas y lumbreras (mansardas) de tradición local, con gran variedad y fantasía en el diseño.


Cambios en el estilo: Fontainebleau y obras coetáneas.
La derrota de Pavía y el retorno de Francisco I supusieron un profundo cambio en la arquitectura francesa. El rey frecuentó menos los castillos de Blois y Chambord y se trasladó a Fontainebleau, cerca de París, en 1528.
El Renacimiento Francés asume desde ahora elementos estructurales clásicos, lo que le diferencia de la recepción del modelo clásico en el resto de Europa, pues por lo general era sólo una asunción de elementos decorativos. El modelo francés asume la estructura y la decoración clásicos a un mismo tiempo.
Llegaron numerosos artistas italianos. Girolamo della Robbia intervino en el desaparecido castillo de Madrid (en París). En Fontainebleau trabajaron Rosso, Primaticcio, Nicolo dell’Abbate y Serlio, que difunde con sus obras y sus escritos la arquitectura clásica. Esta también es difundida por las traducciones de Vitruvio y de Sagredo (Medidas del romano).


Castillo de Fontainebleau.

Fontainebleau.
Francisco I comenzó su reinado con una guerra en Italia. En 1515 la primera campaña fue un éxito, con la conquista de Milán, más la segunda acabó en el fracaso de Pavía (1525). Al volver de su prisión en Madrid comenzó (1528) las obras del castillo de Fontainebleau, que fue ampliado posteriormente. Desde 1528 fue su castillo favorito, donde se dedicó a la caza en el ambiente de una Corte alegre y vital. Tiene la planta de un anterior castillo medieval, con su torre del homenaje y un patio irregular (Cour de l’Ovale).
Gilles Le Breton (muerto en 1553), un prestigioso arquitecto francés, ordenó en lo posible la planta irregular del anterior castillo con una nueva disposición interna de las habitaciones y añadiendo alas a los lados de la torre, con la puerta Dorée, una capilla y un inmenso patio ajardinado exterior (Cheval Blanc), trasladando fuera a los monjes del monasterio trinitario.
La estructura tiene numerosos elementos clásicos, en los que tal vez pudo intervenir Serlio, pero los tejados son los franceses, de pizarra y con abundantes lumbreras (mansardas). Hay dos capillas superpuestas, la superior para el rey, donde destacan, como en todos los edificios de Francisco I, el emblema de la familia real de la salamandra (a veces citado como dragón) y su propio nombre real.
Los artistas manieristas italianos Giovanni Battista Rosso (Florencia, 1494-París, 1540) y Francesco Primaticcio (Bolonia, 1504-París, 1570), adornaron los interiores de la Galería de Francisco I con estucados y dorados de altísima calidad, con una iconografía real (salamandras y actos solemnes) y con abundantes desnudos. La marquetería es preciosa, con una evidente influencia de la decoración romana antigua. Francisco I aparece vestido de Julio César y también se identifica con el propio Vercingetorix, el caudillo galo. Las referencias religiosas son de una estricta ortodoxia mientras que las referencias mitológicas son temas de conquista, de reinos o de mujeres (el rey tenía numerosas amantes, como la duquesa de Etampes). Niccolo dell’Abbate pintó otros frescos de la Galería.
Rosso y Primaticcio traen así el Renacimiento y el Manierismo a la Corte de Fontainebleau de Francisco I, donde se produce una fusión con los elementos locales, por lo que París se convierte en el gran centro difusor del Renacimiento en Francia, aunque deriva pronto al Manierismo precisamente al fusionarse con lo local. Pero algunos autores consideran que el Manierismo sólo se dará verdaderamente en Italia, y fuera de ella es sólo una fusión con lo local, salvo el caso francés, que aporta auténticas novedades, con una clara voluntad de innovación artística.
Su sucesor en la corona, su hijo Enrique II, encargó otras decoraciones, como las referentes a su esposa Catalina y su amante Diana. Primaticcio, en 1570, construye y decora la Court de la Fontaine, en una nueva ala del palacio, con influencia de las tesis de Serlio, con esculturas de tema clásico, en unos jardines enormes y simétricos.
Finalmente, el primer rey Borbón, Enrique IV, a principios del siglo XVII, tras el periodo de decadencia de las Guerras de Religión, hizo nuevas obras de ampliación en Fontainebleau, con un nuevo patio, la Court des Offices, con una perspectiva más adecuada. La obra es de ladrillo. Hay un portal monumental y todo está regido por el orden y la proporción. El simbolismo es continuista con la dinastía anterior, en una medida política de autolegitimación.

Serlio en Fontainebleau.
El arquitecto boloñés Sebastiano Serlio (1475-1554), formado con Peruzzi en Roma, fue un tratadista de arquitectura (desde 1537) muy difundido en Europa, sobre todo por la imitación de los dibujos de sus diseños. Es un manierista, de una extraordinaria adaptabilidad a su entorno, incluido el francés, lo que explica su gran éxito aunque no fuese un genio.
Llamado (c. 1540) a Francia por Francisco I, se le encargó ser consejero en las obras de Fontainebleau.

Castillo de Ancy-Le-Franc.

Construyó el castillo de Ancy-Le-Franc, con proyecto de 1546, de planta cuadrada, de estructura clasicista pura, con predominio de los elementos estructurales, con una planta baja almohadillada, casi sin ornamentación (es muy austero), cuatro torres a los lados, retícula en la fachada, pilastras desnudas. El sistema de cubierta era el francés simplificado (chimeneas, mansardas en las buhardillas, techos a doble vertiente). En el patio interior las ventanas geminadas, así como las impostas, son de influjo manierista, al romper el ritmo de la fachada. Ha sido muy reformado, suprimiendo el almohadillado.
En Fontainebleau el mismo Serlio construye el hotel de Hipólito de Este, con una puerta sencilla y rústica (según el modelo de sus propias teorías), con unas columnas con almohadillado rústico, que parecen anudadas al muro, muy manieristas, antecedente de la columna anillada francesa.


Lescot en el Louvre.
Lescot (c. 1510-1578) proyectó para Francisco I en 1546, en el Louvre (el viejo castillo de Felipe Augusto en París), una fachada renacentista, alrededor del Patio Cuadrado, con un cuerpo central delimitado con alas, con una perspectiva simétrica, reticular, con pilastras en lo vertical e impostas en lo horizontal, con frontones alternativamente curvos y rectos. Los tejados son inclinados y con pocas chimeneas.
Señalo como excepción en esta época al gusto francés por los tejados inclinados al castillo de St. Germain-in-Laye (desde 1539), de Pierre Chambiges, con una terraza plana.
Hay una decoración posterior (desde 1549) de Jean Goujon, de acuerdo a la tesis vitruviana de mayor sobriedad en la base y mayor riqueza en la parte superior, con un renacentista orden clásico corintio.

De L'Orme.

Puerta del castillo de Anet.


Philibert Delorme o De l’Orme (Lyon, c. 1510-1570), es el primer gran arquitecto clasicista francés, reconocido viajero por Italia, ingeniero, teórico en su libro L’Architecture (1567) y diseñador de sepulcros como el de Francisco I. Es el creador de la columna anillada (u orden francés), con bandas de decoración para tapar las juntas de los tambores de la columna.
Construye el manierista y monumental frontispicio de la puerta del castillo de Anet (acabado en 1552). Es de un clasicismo ordenado sobre un modelo de Serlio, con una organización compleja como un retablo. Los arcos de las puertas laterales tienen dobles columnas de orden toscano (partido por la imposta para romper el ritmo). El tímpano es un relieve manierista y en la parte superior hay una decoración de motivos de caza real, que se mueven al dar la hora un reloj.
De l’Orme tabién hizo la sustitución en Fontainebleau de la bóveda de la Salle de Bal por un artesonado de madera, y sobre todo el que fue su gran logro, el palacio de las Tullerías (un encargo de Catalina de Médicis en 1564), del que sólo se conservan algunas columnas anilladas.

Bullant fue su sucesor en la obra de las Tullerías, con la construcción de dos alas en el orden gigante. Fue también un teórico y construyó el castillo de Ecouen. La arquitectura religiosa del siglo XVI francés ha dejado pocas obras de interés, hay una supervivencia del gótico y una decoración progresivamente renacentista con motivos lombardos y luego manieristas.

Un caso provincial: Toulouse.
La ciudad de Toulouse (Languedoc), es un ejemplo de centro provincial difusor del clasicismo. Hacia 1550 había una próspera comunidad comercial gracias a que el río Garona tenía un rico tráfico fluvial. La ciudad estaba dividida de hecho en barrios para las diferentes clases sociales. El centro urbano tenía la Universidad, el palacio del Parlamento, la catedral de Saint Sernin, el colegio de San Ramón de Peñafort y otros colegios para los estudiantes universitarios. Era una ciudad orgullosa de su comercio, su Parlamento (autónomo de París) y su Universidad. En el campo de Toulouse los grandes propietarios enriquecidos por el cultivo del pastel (para la tinta azul) construyeron castillos pequeños con amplias estancias.
Los comerciantes de pastel en la ciudad también se enriquecieron y construyeron lujosas mansiones urbanas en los prósperos años hacia 1530 y más tarde. En las mansiones vemos un común exquisito cuidado de las fachadas con el fino ladrillo local (poco inflamable, lo que explica que hayan subsistido tantas casas del siglo XVI), con elementos clásicos en las ventanas, esculturas, la decoración lombarda o gótica según los edificios. La decoración con molduras de los edificios construidos por la burguesía hacia 1550 es de estilo manierista, muy lujoso, con la función de favorecer la ascensión burguesa a través del arte. En la puerta del Hôtel de Bagis (1538) del arquitecto y escultor Nicolas Bachelier (el más prolífico de Toulouse en la época) parece clara la influencia de las tesis de Serlio.
Hacia 1560 las guerras de religión arruinaron el comercio y la ciudad, frenando las construcciones de los comerciantes, aunque el alto funcionario Jean de Vargie todavía construyó un palacio muy influenciado por el arte de Fontainebleau.

ESCULTURA EN FRANCIA.
La escultura francesa recibe la influencia renacentista mediante la importación de obras italianas y la llegada de escultores italianos (Guido Mazzoni, Francesco Laurana, los Giusti), pero esta influencia se recibe primero en la decoración mientras que su espíritu sigue siendo el del naturalismo gótico, con la “gracia” del gótico francés que se combina con un nuevo gusto por lo macabro, siendo junto a Alemania el gran ejemplo del naturalismo en la época fuera de Italia. Se cuidan la proporción y la temática humanista, incluso con temas neoplatónicos. El relieve en la arquitectura se inspira en los libros de grabados y estampas y los tratados artísticos, con predominio de la tradición lombarda desde el principio.
Pero donde destaca propiamente Francia es en la escultura monumental, siendo los sepulcros su principal manifestación, con mausoleos que al principio son composiciones góticas, con repertorios decorativos mixtos: góticos e italianos, hasta finalizar siendo totalmente italianizantes en la decoración.

Michel Colombe.
Michel Colombe (muerto en 1519) es el escultor más destacado del periodo de transición, mostrando una disposición gótica y una ornamentación renacentista, en el sepulcro del duque Francisco II de Bretaña en la catedral de Nantes y en el precioso relieve de San Jorge de Gaillon matando al dragón.

Los escultores italianos.
La tumba de los duques de Orleans [http://es.wahooart.com], encargada por Luis XII en 1502, fue esculpida en Italia por cuatro escultores italianos: D’Aria, Viscardi, Benti y Di Bartolommeo (discípulo de Miguel Ángel). Es una composición de proporción clásica, con un sarcófago con caras con los 12 apóstoles (no los pleurants franceses) dentro de un pórtico clásico (el tipo italiano) con las figuras yacentes (el tipo gótico francés), con telas fundidas con el cuerpo de técnica naturalista.
Guido Mazzoni hizo poco después la tumba de Carlos VIII en Saint Denis, destruido durante la Revolución. El rey era una figura orante arrodillada, escoltado por cuatro ángeles, dentro de un pórtico decorado con cuatro medallones de las virtudes.
Los hermanos toscanos Giusti, Antonio y, sobre todo, Giovanni (1485-1549), provenientes de la escuela romana de Miguel Ángel (el gran inspirador de la escultura funeraria), se establecieron en Francia, fundando una larga dinastía de escultores, afrancesando su nombre como los Juste.
Hacia 1504-1505 llegan a Tours y pasan luego a la Corte francesa para hacer varias obras, y se consagran con un encargo de 1515 concluido en 1531, la tumba de Luis XII y Ana de Bretaña, también en la iglesia de Saint Denis  [https://commons.wikimedia.org]. Es la tumba del matrimonio real, erigida sobre un podio, circunvalado por un pórtico. Tiene dos cuerpos, el inferior con la urna de los dos difuntos desnudos (de rostros muy expresivos de la muerte) con apóstoles bajo los arcos y las figuras alegóricas de las cuatro Virtudes en las esquinas del podio; el cuerpo superior, con las dos figuras reales arrodilladas en un reclinatorio.

Philibert De l’Orme.
Philibert de l’Orme (1510-1570), también arquitecto, fue discípulo de los Giusti, y proyecta en 1547 el mausoleo de Francisco I y su esposa Claudia en St. Denis, según el mismo esquema anterior, pero más renacentista, con los cuerpos en el primer registro, en un templete sobre un podio, con cuatro cuerpos (en vertical) de fachada como un arco triunfal con bóveda de cañón en el centro. El segundo cuerpo es un podio para los monarcas orantes arrodillados y rodeados por su familia. Hay relieves narrativos de los triunfos del reinado en la parte inferior. Su escultor ayudante fue Bontemps (1505-1568).

Jean Goujon.
Jean Goujon (¿1510-1568?), discípulo de De l’Orme, decora la fachada de Lescot en el Louvre y parte del palacio de Fontainebleau, según el gusto manierista, muy influido por Cellini, que estuvo en París en 1540-1545. Goujon decora con relieves las fachadas de la Fuente de los Inocentes (1547-1549), un templete con un esquema central renacentista, con un desarrollo clásico. En el cuerpo superior las figuras mitológicas desnudas de ninfas, tritones y amorcillos son totalmente manieristas: monumentales, alargadas con una ligera desproporción y un movimiento extravagante.
El mismo estilo manierista tenemos en la Tribuna de las Cariátides en la entrada del Louvre (1554?), con cuatro mujeres vestidas al modo clásico, con decoración de putti y guirnaldas.

Germain Pilon.
Germain Pilon (1530-c. 1570) hace el monumento para el corazón de Enrique II (1560), que es una escultura exenta de mármol blanco con el conjunto de las Tres Gracias, símbolo del placer espiritual, unidas por las manos en un círculo, que soportan en sus cabezas una custodia-relicario de orfebrería que guarda el corazón de Enrique II (la urna es una restauración del siglo XIX). No es de un Manierismo evidente, sino que lo trasciende por su clasicismo, lo que se deduce por la gracilidad del movimiento y las posturas, el exquisito cuidado de las proporciones, los cuellos largos y los suaves vestidos.
Esculpe bajo la dirección de Primaticcio el resto del sepulcro de Enrique II y Catalina de Médicis (modelo de los anteriores sepulcros reales), con el rey yacente desnudo, de gran expresionismo. También hizo una Virgen de la Piedad (c. 1583) de apariencia barroca, de expresivo movimiento en los vestidos.

Rosso y Primaticcio.
Rosso y Primaticcio trabajan en la estetizante decoración de Fontainebleau, con un programa de experimentación de los repertorios manieristas, al tener suficientes medios económicos para trabajar.
Primaticcio trabaja en los estucos de la Cámara de la duquesa de Etampes en Fontainebleau, con las figuras femeninas alargadas al modo manierista.
Rosso pinta al fresco y diseña los relieves de estuco de la Galería de Francisco I, con las escenas del Rapto de Europa, del Sacrificio y otras, en las que, por ejemplo, nos presenta al divino toro-Zeus mostrándonos su trasero, un gesto burlón que sólo era posible en el Manierismo. Crea repertorios de personajes en los estucos, con putti, ángeles, jóvenes héroes, silenos, viejos barbados, brujas, que influirán decisivamente en la llamada “Escuela de Fontainebleau”, que a su vez influye en toda Europa, sobre todo por la reproducción grabada de sus obras.

Parisi.
Parisi es un decorador de platos cerámicos, con motivos exóticos, grutescos, de un manierismo muy recargado.

Ligier Richier.

Ligier Richier (1502-1567) trabaja lejos de la Corte y prosigue con la temática y la técnica del siglo XV, en la tradición borgoñona, con el Entierro de Saint Mihiel, de un sentimiento idealizado y el macabro esqueleto (1547) en el sepulcro del conde de Nassau en la iglesia de San Pedro de Bar-le-Duc, que representa el cuerpo del conde a los tres años de su muerte.

PINTURA EN FRANCIA.
Se pueden distinguir dos etapas: una anterior a Fontainebleau y otra posterior.

Respecto a la escultura y arquitectura, en la pintura hay una indefinición estilística en las dos últimas décadas del XV, con un uso del Gótico tardío o bien de la pintura flamenca, y la introducción del Renacimiento italiano (que se produce tardíamente respecto a la escultura y la arquitectura). A partir de 1530, se produce un cambio con la llegada de Rosso Fiorentino a Fontainebleau para cumplir los encargos de Francisco I.

Primera etapa (1480-1530).

Ilustración de las Horas de Etienne Chevalier

Jean Fouquet (1420-1491), gran miniaturista, estuvo en Italia donde trabaja hacia 1450 en Milán y Roma (esto se traduce en la adopción de técnicas compositivas italianas). Vuelto a Francia, ilustrará libros con uso de la perspectiva, como el libro de miniaturas de las Horas de Etienne Chevalier, en las que todavía se observan recursos medievales como el tratamiento de las iniciales. La definición ambiental y el tratamiento narrativo son más próximos al modelo nórdico que al italiano, con un gran detallismo.
En cambio, en su Descendimiento hay cierta idealización, más propia de Italia, que del modelo nórdico.

En algunos de sus retratos hay fondos dorados y elementos decorativos propios del gótico tardío. En cuanto a la iconografía, la técnica o en aspectos superficiales se remiten también al Gótico tardío, pero la composición espacial es deudora del Renacimiento italiano. En suma, Francia incorpora con él la perspectiva desde el principio. Fouquet es uno de los primeros interesados en el Renacimiento italiano e introduce la perspectiva en Francia en el óleo y la miniatura (de más fácil divulgación). Es un ejemplo de la pintura en la etapa de 1480-1530, influida por la pintura gótica local y la flamenca. Este período se caracteriza, pues, por su indefinición estilística.

El Maestro des Moulins desarrolla su actividad entre 1480 y 1500. Al principio su obra se mueve entre el Gótico tardío y el modelo flamenco. En sus obras tardías ya se observa un mayor dominio de la perspectiva y la proporción, así como austeridad.
Jean Perréal (1455-1527) tiene una abundante producción pictórica, sobre todo de retratos. El Retrato de Luis XII es buena muestra de la pintura francesa de finales del siglo XV, que se homologa a la tradición italiana. Muestra un buen dominio de la perspectiva y del color, aunque es más recargado.

Segunda etapa (después de 1530).
En 1530, Francisco I decide decorar Fontainebleau según el gusto italiano y solicita los servicios de Rosso (que había sido ayudante y continuador de Rafael en las Estancias Vaticanas). Posteriormente se ocuparían también Primaticcio y dell’Abate. Estos tres artistas posibilitarán la creación de una escuela local y ayudan a superar las influencias góticas y flamencas. Son obras colectivas de artistas anónimos. Los repertorios temáticos abundan en alegorías y mitologías, con familias en la intimidad pintadas con minuciosidad, alargamiento de las formas, atmósfera erótica. Es un manierismo muy decorativo, elegante y refinado en el sentido de Rafael, no el experimental de Miguel Ángel.
Entre las obras destacan Diana cazadora, que es un retrato de Diana de Poitiers, la famosa amante del rey. Flora, un tema tomado de la mitología, con desnudos y recargamiento decorativo, propio de pintores menores que siguen a sus maestros italianos. Diana de Poitiers muestra un ambiente de lujo en la intimidad de su dormitorio, en el que el influjo flamenco es evidente en los espejos, la composición y la perspectiva empírica.

Jean Clouet, c. 1485-1540, de posible origen flamenco, se casó antes de 1520 y tuvo un hijo pintor, François. En 1516 ya era pintor del rey. En 1521 está en Tours y en 1528 es ya el primer pintor del rey. Se formó en la Escuela de Fontainebleau, pintando retratos áulicos. Sus rasgos son un decorativismo flamenco combinado con una perspectiva italiana, en la mejor línea de la fusión francesa de estilos. Tiene pocas obras seguras, como Hombre con Petrarca.

François Clouet (c. 1515-1572) es mejor pintor que padre, al que sucedió en 1541, y llegó a Superintendente de las Artes, el principal cargo de un artista en Francia. Se caracteriza por la perspectiva italiana, el modelado, la maestría en la tonalidad, con rasgos de tradición flamenca como el detallismo ornamental, la iconografía y a escenificación. La influencia del modelo nórdico es patente en sus primeras obras, con detalles flamencos. El Infante Felipe y Enrique II son de cuerpo entero, virtuosismo en la escenografía, luces en claroscuro, modelado volumétrico. Marie Touchet (c. 1570), con amaneramiento erótico. Francisco I, con virtuosismo en el detalle, con perspectiva italiana.



Augusto y la sibila (1571).
La pintura francesa es de escasa calidad a finales del siglo XVI y principios del siglo XVII. Sólo destacan el manierista Antoine Caron (c. 1520-1600), con Augusto y la sibila,(1571) con temas mitológicos, y Jean Cousin el Joven (c. 1552-1594), que continúa el gusto del anterior.

FUENTES.
Internet.
Libros.
Blunt, Anthony. Arte y arquitectura en Francia 1500-1700. Cátedra. Madrid. 1977. 480 pp. 360 ilustraciones.