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miércoles, 13 de julio de 2016

HA 5 UD 08. El Renacimiento y el Manierismo en España. Arquitectura.

LA ARQUITECTURA ESPAÑOLA, 1488-1599.
Hay una periodización bastante clara:
1) Renovación e indefinición estilística, 1488-1526.
2) Tradición y modernidad, 1526-1563.
3) Estilo clásico, 1564-1599.
La arquitectura manierista o herreriana.

1) La arquitectura de renovación e indefinición estilística, 1488-1526.
El periodo es 1488-1526 está marcado por la afirmación del Humanismo, con una arquitectura que vive una lenta evolución hacia el Renacimiento, en la Corte de los Reyes Católicos (hasta 1516) y los primeros años de Carlos I. Es una arquitectura inicialmente gótica, pero que evoluciona mediante la influencia decorativa renacentista.
Los rasgos principales de la arquitectura gótica en este periodo son:
1) El sentido unitario y la regularización de los interiores, con plantas centrales alrededor de un patio, en el Hospital de Toledo y otros hospitales. En las iglesias la nave tiene una gran axialidad en contraste con el espacio centralizado de la gran cabecera (se rompe con el anterior modelo cruciforme de nave, crucero y ábside).
2) La concepción espacial de escalas en proporción al hombre.
3) La reducción y la simplificación tipológica, en la iglesia, en el hospital y, más tarde, en el palacio.
4) La identificación entre los elementos de la estructura y la decoración de la portada-retablo.
5) El hiperdecorativismo, con una función esencial en la simbología del edificio, con reiteración de símbolos y emblemas y su concentración en las portadas-retablo.
6) La introducción sólo superficial del Renacimiento que no satisface nuevas funciones y que se limita a lo decorativo y figurativo.

Los hospitales.
La tipología hospitalaria provenía de Italia (Ospedale de Santa Maria Nuova de Florencia, Ospedale Maggiore de Milán), pero en España se dieron soluciones arquitectónicas todavía góticas. La planta central cruciforme es más funcional al disponer alas y patios para los distintos sexos y estados (religioso y seglar).
El Hospital de Santiago de Compostela, de Enrique Egas (1501-1511) es de planta central cuadriculada. El interior del patio tiene una decoración ya clasicista. Su portada en la plaza del Obradoiro tiene una composición medieval, pero una ornamentación renacentista. El gótico se ha adaptado a las nuevas necesidades del siglo y sólo incorpora lo renacentista en lo decorativo.
El Hospital Real de Granada de Egas (d. 1511) tiene planta central cuadrada, dividida en cuatro espacios cuadrados, con dos patios en un lado y dos claustros en el otro, para separar los dos sexos y los dos estados (religioso y civil).
El Hospital General de Toledo (1504-1515) de Egas, planta central, separa espacios eclesial y exterior de asistencia hospitalaria. Es un edificio gótico pese a su apariencia renacentista.

Las fachadas.
La fachada de la iglesia de San Pablo en Valladolid es monumental, con dos torres góticas sin decoración (ni gótica ni renacentista), y en la portada-retablo hay una decoración gótica con división en escenas, aunque hay un frontón renacentista. No se puede considerar plateresca sino una obra es de un gótico de transición, con indefinición estilística.
La fachada del Colegio de San Gregorio en la universidad de Valladolid reproduce el esquema compositivo de las residencias medievales góticas, con decoración renacentista en la portada. Es una obra gótica de transición hacia el Renacimiento, con una extraordinaria confusión de elementos, una gran indefinición estilística.
El convento de San Esteban de Salamanca tiene también una estructura gótica, con una gran portada-retablo que tiene composición y elementos tanto góticos como renacentistas en su decoración escultórica. Esta variedad tan común a las obras de periodo se debe a que eran obras colectivas: en esta portada trabajaron seis escultores y 22 tallistas.
El Colegio de Santa Cruz de Valladolid muestra un avance hacia el Renacimiento. Sobre un edificio comenzado en estilo gótico (1479) se hace a media construcción una reforma (1488-1494) impuesta por el Cardenal González de Mendoza, un célebre humanista, de extraordinaria formación y desbordante vitalidad, gran coleccionista, traductor de Ovidio y Virgilio, uno de los introductores del Renacimiento en España, por su voluntad de diferenciarse y engrandecerse como mecenas respecto a las obras anteriores. Aunque nunca estuvo en Italia, fue influenciado por una estancia de su sobrino como embajador en Roma, por su colección de arte y por la amistad con el Cardenal Rodrigo Borgia, futuro Alejandro VI. Pero en otras obras mostraría su gusto ecléctico, con soluciones góticas, flamencas o mudéjares.
El arquitecto de la reforma fue Lorenzo Vázquez y es un buen ejemplo de la penetración del Renacimiento a través de la decoración italianizante de una estructura gótica. Esta nueva obra consiste en una portada enmarcada por dos contrafuertes decorados. El paramento es almohadillado y hay un arco de medio punto flanqueado por pilastras, con un entablamento sobre el que descansa un “frontón de vuelta redonda” con candeliere a los lados, en el que el tímpano tiene los relieves del Cardenal con Santa Elena y la Cruz de Jerusalén sobre fondo de lazos. La decoración de la portada muestra grutescos.

Los palacios.
Los palacios medievales en España tenían fachadas meramente regulares y defensivas y la decoración (a menudo mudéjar en los siglos XIV y XV) se reservaba para el interior, pero desde finales del siglo XV se engalanan sus fachadas con temas heráldicos, por la nueva concepción del palacio como objeto representativo en la ciudad, mientras en el interior prosigue la predominante decoración mudéjar.
El palacio del Infantado en Guadalajara es el mejor ejemplo de la renovación del palacio gótico, aunque con indefinición estilística. El duque del Infantado, encarga las obras a Juan Guas y al decorador Egas Cueman.
La fachada es típicamente urbana y representativa, decorada con cabezas de clavos (la tradición medieval de conchas). Hay influencias diversas en la entrada (no simétrica) y las ventanas.
El patio es un espacio central que distribuye los espacios interiores. Se utiliza ya el orden toscano en las columnas del piso inferior pero con un hiperdecorativismo gótico (bestias medievales). Las columnas superiores son todavía medievales, con su estriado en espiral.
El palacio de Cogolludo en Guadalajara (c. 1520) es gótico es su composición, aunque más regular, con una entrada y unas ventanas simétricas, con almohadillado. En la entrada las columnas son corintias.

Los últimos ejemplos de la transición.
Otros ejemplos de esta indefinición estilística común en el periodo 1500-1526 son el castillo de La Calahorra en Granada, la Escalera Dorada de la Catedral de Burgos y la fachada de la Universidad de Salamanca.
El castillo de La Calahorra, en Granada (1508-1512), es una iniciativa de uno de los Mendoza, Rodrigo Díaz de Vivar, con un diseño del italiano Michele Carlone en colaboración con el español Lorenzo Vázquez. Dispone un patio central sobre la planta anterior gótica. Se trasladó piedra por piedra desde el puerto italiano de Génova hasta España. El modelo es el cortile italiano, con decoración lombarda y simbología humanista.
La planta es cuadrada con torres cilíndricas cubiertas con cúpulas, con un volumen cuadrado para la torre del homenaje, cuya función cambia (espacio para la servidumbre). Los pisos del cortile cuadrado se implantan dentro de la estructura medieval. El patio es novedoso por su clasicismo y humanismo (la mansión de un humanista). Hay alegorías en las cornisas y pilares, grutescos, vestidos, rosetas en intradoses de los arcos...
La Escalera Dorada de la Catedral de Burgos es un proyecto de Diego de Siloé (1519), con un esquema regular, axial e integrado, con un eje articulado con dos brancales de escalones, divergentes y convergentes, en una doble escalera imperial, con otro brancal de salida a nivel de la planta, con curvas (como la Biblioteca Laurenciana, 1523-1524). La novedad es la regularidad de su estructura, no la decoración lombarda, dentro de un edificio de espacialidad medieval.
La fachada principal de la Universidad de Salamanca (c.1525) muestra una composición medieval y una decoración en la que se mezclan lo medieval y lo renacentista, pero su simbología es ya totalmente renacentista. La composición es la de una portada-retablo, con tres cuerpos (en horizontal) y cinco calles (en vertical). Los soportes son medievales en los extremos y en el centro con pilastras clásicas. La decoración es también mixta, con los remates góticos y antorchas y pináculos, pero los grutescos son renacentistas.
Los temas son:
1) En el primer cuerpo, en la calle central, con un medallón con la efigie de los Reyes Católicos, que fueron mecenas de esta universidad.
2) En el segundo cuerpo in crescendo, el escudo de Carlos V, a las calles laterales emblemas imperiales (águilas), laureas en perfil (Hércules, patrón del rey español, amor divino, y de Venus, amor profano). Sobre los emblemas y laureas hay conchas con personajes, a la izquierda los jefes militares Escipión y Aníbal, símbolos de la virtud militar, y a la derecha Medea y Jasón, símbolos del enfrentamiento y la destrucción, el vicio.
3) En el cuerpo superior, el papa Martín V en la calle central, da consejos a sus cardenales. A los lados Hércules y Venus desnudos en dos fornículos, con dos medallones a los lados. Con Hércules están Teseo y Fedra, vicio y virtud, mientras que con Venus están Baco y Marte, que representan la lucha entre contrarios. Hay muchos elementos decorativos de discutida simbología. La rana es símbolo del vicio y de la virtud, y para Sebastián y Cortés representa la lucha de ambos extremos, para a través del conocimiento llegar a la virtud. Es la primera lectura propia y profunda del Renacimiento en España. Hay una hiperdecoración de grutescos, animales, etc.


2) La arquitectura de la tradición y la modernidad, 1526-1563.
En este periodo disputan dos influencias: la medieval y la considerada antigua (en realidad renacentista y moderna). Sus años 1526-1563 coinciden con el reinado de Carlos V y los inicios del de Felipe II.
La política cultural de Carlos V propició la entrada del Renacimiento en España, pues penetra el clasicismo gracias al impulso de la familia imperial, como medio de propaganda para consolidar su posición. No hay una Corte estable en España, por lo que no hay un arte cortesano, aunque Sevilla es entonces la principal capital cultural, por razones económicas y políticas, seguida de centros secundarios como Valladolid o Granada.
Se fomenta la importación de obras y artistas italianos, con un lenguaje protocolario oficial renacentista, y se construye el palacio de Carlos V en Granada y se reforma el alcázar de Madrid.
Se popularizó la influencia renacentista en el arte gracias a las fiestas imperiales y de las entradas triunfales: el emperador llega en 1518 a Valladolid y la ciudad le recibe con fiestas y procesiones ante la catedral. El rey viste en la ocasión una ropa a la moda italiana, mientras que los nobles todavía vestían de negro. En la segunda visita en 1520 los nobles le reciben ya a la moda italiana, un cambio profundo en sólo tres años. Lo mismo ocurre en Zaragoza y Palma de Mallorca (1541), donde ya se copió el modelo manierista.


El palacio de Carlos V, en el centro de La Alhambra. [https://iessonferrerdghaboix.blogspot.com.es/2011/12/comentario-el-palacio-de-carlos-v-en.html]


El patio.


El palacio de Carlos V en Granada, es una obra propia del arte áulico imperial, encargada por el emperador en 1526 para su estancia en La Alhambra de la antigua ciudad islámica, donde se asoló una pequeña mezquita para dejar espacio al nuevo palacio. Su arquitecto, Pedro Machuca, había vuelto a España en 1520, tras alcanzar una excelente formación junto a Miguel Ángel.
Para algunos estudiosos es un ejemplo manierista de contraste de ideas estéticas, como un planteamiento crítico frente al Renacimiento, aunque no pertenece todavía al Manierismo español

El edificio resulta un conjunto de apariencia rústica, austera, apropiada para un héroe y un rey humanista. Muestra una planta cuadrada alrededor de un sobrio patio interior circular con columnas de orden toscano. Las fachadas se ordenan con un clasicismo armónico en la gramática de los elementos, pero ya manierista en su mentalidad abigarrada para la representación de la iconografía imperial.
La enorme catedral de Granada, reforma una previa planta gótica de Enrique Egas iniciada en 1523, tomando como modelo la catedral de Toledo, con lo que se quería manifestar el definitivo dominio sobre la ciudad islámica. En 1526-1529 el nuevo arquitecto, Diego de Siloé, introduce una proporción renacentista del espacio, con un crucero nuevo de planta circular y una mejor adaptación a la medida humana. Se cambian las columnas góticas adosadas a los pilares fasciculados por otras columnas clásicas, pero se mantienen las bóvedas de crucería gótica.


La puerta del Perdón, iniciada en 1528 y terminada en 1610, según un patrón renacentista. [http://lastresgranadas.blogspot.com.es/2011/12/catedral-de-granada-i-segun-siloe.html]


La fachada principal de la catedral de Granada es clasicista, pero adaptada a las inmensas medidas, con un arco triunfal y pilastras dóricas adornadas con medallones.


Otros edificios del periodo muestran la influencia renacentista. La Sacristía de la catedral de Sevilla muestra todavía un hiperdecorativismo gótico aunque incluye grutescos clasicistas en una estructura también clásica.
La Sacristía de la catedral de Jaén es también clasicista.
Entre las puertas de la ciudad de Burgos destaca la de San Cosme por su portada-retablo renacentista en un marco todavía gótico.
La Puerta de Bisagra en Toledo es también una mezcla, siendo clasicista en la portada (con el enorme águila imperial) enmarcada por dos torres circulares góticas.
El palacio Vázquez de Molina, en Úbeda muestra una fachada clasicista en su proporción y sus frontones triangulares, aunque las pilastras evidencian aún la falta de conocimiento de las reglas de la superposición de órdenes.

La fachada principal del Alcázar de Toledo es un notable ejemplo renacentista, claramente español en la fusión de axialidad y centralidad de la puerta, aunque el portal es elevado hacia arriba. Cuenta con elementos extraños como el almohadillado en el piso superior, lo que demuestra la falta de un sólido desconocimiento teórico.


El caso de Sevilla.
En un video de la BBC, realizado por Tim Benton, y con la ayuda del Libro de Viajes de Münzer en 1494-1495 se nos muestra la evolución histórica de Sevilla en la Edad Media, con la influencia islámica omnipresente, pero ya con influencias italianas.
La influencia islámica estaba presente en la Giralda, la Torre de Oro. Se adaptó la Giralda y la mezquita al culto cristiano, de modo que la catedral gótica de Sevilla debía ser la mayor de España, con un flujo de artistas españoles, franceses e italianos. Carlos V influyó en el cambio de gusto, al erigirse en la época la tumba de Fernando III y la cúpula con representaciones de los reyes anteriores.
Los barrios comerciales rodeaban la catedral y el Alcázar. Los judíos fueron perseguidos en 1391 y expulsados en 1492 del barrio de la Judería, que mantuvo su estructura urbanística típicamente islámica. El interior del Alcázar, por Pedro I, es de decoración mudéjar, aunque en 1504 Nicolo de Pisa hace una ampliación de la decoración en barro vidriado, con los símbolos de los Reyes Católicos.
El edificio del Ayuntamiento (o Cabildo) presenta una mezcla de temas medievales, con Hércules (representante de la ciudad) y Julio César (su fundador). La fachada toma el tema del arte triunfal, para recibir al emperador. La decoración se hizo progresivamente cargada a lo largo de los 30 años que duró la construcción.
Felipe II hizo construir una nueva Lonja, por Juan Herrera, con el mismo estilo austero de El Escorial.
La Casa de Pilatos es un palacio clasicista, para el que se trajo la portada de Génova. Imitó la residencia romana de Poncio Pilatos en Jerusalén, a donde había ido el duque de Feria en peregrinación. La balaustrada es de decoración gótica. Es pues una planta clásica romana pero con decoración gótica y mudéjar. Las rejas son renacentistas. Las estatuas son originales griegos y romanos, con emperadores romanos. Los azulejos no son sólo de diseño islámico, sino también renacentista. La escalera y la cúpula son de una extraordinaria riqueza decorativa. El palacio era un centro de estudios humanistas, con residencia, jardines, biblioteca, museo privado, etc. 


3) La arquitectura del estilo clásico (1564-1599).
La época de Felipe II es la del definitivo triunfo del Renacimiento, del que se hace una lectura propia en España. Para c.
EL ESCORIAL.
El Escorial es la obra cumbre de esta etapa clasicista, erigida en los años 1563-1584.


Panorámica de El Escorial.


Hay tres textos coetáneos que favorecen su comprensión:
-Fray Juan de San Jerónimo, Libro de memorias de San Lorenzo el Real. 1571. Es un libro de cuentas.
-Juan de Herrera. Discursos sobre la figura pública. 1585. Sobre los símbolos y la magia.
-Fray José de Siguënza. Historia de la Orden de los Jerónimos. 1605. Los libros III y IV son la crónica oficial del edificio.
Felipe II (1527-1598, rey desde 1556) es un rey muy culto y preocupado por las artes y su uso ideológico para legitimar el poder político. Los motivos de su edificación son muy precisos y conocidos, gracia a una carta de fundación de 1565 y al testamento del rey:
-Un agradecimiento a Dios por la victoria sobre los franceses en San Quintín el 10 de agosto de 1557, día de San Lorenzo. Así se entiende que la orientación de la obra no sea la dirección de Jerusalén, sino que tenga una desviación de 16 grados hacia el sur, en la dirección Este-Oeste, puesto que se dirige hacia la puesta de sol, la misma que hubo durante la victoria militar en san Quintín.
- Un agradecimiento a Dios por el mantenimiento del catolicismo en los dominios de Felipe II.
- Una alabanza a Dios por su protección a la dinastía real.
- Una sepultura para los miembros de la familia real.
La construcción debía estar bajo la custodia de los Jerónimos, con un convento, un colegio-seminario y un hospital.
Los arquitectos fueron Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera.
Juan Bautista de Toledo (1515-1567), matemático y geómetra en Universidad de Salamanca, trabajó con Antonio de Sangallo el Joven, con Miguel Ángel en San Pedro, en Nápoles en el castillo de Castelnuovo.
Juan de Herrera (1532-1597), le sustituyó e hizo la traza definitiva de El Escorial. Estudió geometría en la Universidad de Alcalá de Henares. Hacia 1550 acompañó a Felipe a Flandes, y despues viajó solo por Italia. Estuvo más tarde con Carlos I en Yuste y en 1563 fue ayudante de Juan Bautista de Toledo y tras su muerte en 1567 ascendió a arquitecto real y en 1587 a arquitecto general del reino.
El lugar tardó en decidirse varios años y finalmente se eligió un llano a 1.050 metros sobre el nivel del mar, al sur de la sierra de Guadarrama. Las razones fueron que era el centro exacto de la Península ibérica; estaba cerca de Madrid, la capital desde 1561; era un paisaje tranquilo, con buenas condiciones climáticas; y la proximidad a una cantera de granito, el principal material de la construcción.
Es un edificio polifuncional: el convento, el colegio, el seminario, el colegio público, el hospital, el edificio administrativo, residencia de asistentes de la Corte...


Planta de El Escorial.

Panorámica de la planta de El Escorial.

Hay un eje principal: biblioteca, iglesia y residencia real. Se articula en un rectángulo casi cuadrado y cúbico definido por el eje, con dos patios a cada lado, con una cuadrícula de cubos.
La forma es austera, de proverbial desnudez, casi una caja de muros, con tejado de pizarra y zócalo de granito, más cuatro torres en los ángulos, coronadas con capiteles flamencos en las puntas.


Fachada sur de El Escorial.



Fachada y entrada principal de El Escorial, con una portada-retablo de inspiración clasicista (una excepción en el edificio).
El sistema de patios muestra un rectángulo de dos patios a cada lado y los dos de delante divididos en cuatro.
La lectura estética del edificio es múltiple:
- Estilísticamente se discute si corresponde a plena madurez del Renacimiento, encarna el Manierismo que entonces domina en las cortes reales europeas, o ya preanuncia el Barroco. De este debate nace la discusión sobre la influencia de Serlio y el sentido de la estructura y la decoración. Hay pocas referencias clásicas: la portada principal del edificio y la fachada de la iglesia. La portada es un retablo clásico, con columnas monumentales, del modelo de Serlio, con un frontispicio tomado de su libro IV. Pero también es clásica la relación iglesia-biblioteca que une todo el edificio, en el que el arquitecto planifica todos los elementos.
- La lectura contrarreformista se basa en la multifuncionalidad y en la influencia de la Iglesia y de la Orden Jerónima. El edificio muestra la estrecha vinculación de España y su dinastía con la ortodoxia católica. Desde el lecho el rey podía ver, a través de una ventana, el altar mayor de la iglesia. El edificio es también una acción de gratitud a Dios por las mercedes que ha hecho a España.
- La lectura funeraria es que El Escorial era un mausoleo real, dispuesto espacialmente en un camino hacia las sepulturas, como evidencia la situación de la iglesia en el centro de los aposentos reales. Todavía no tenía nuestra dinastía un mausoleo real y era necesario hacerlo por motivos áulicos y simbólicos. Se vincula además con la pasión por coleccionar reliquias provenientes de todo el Imperio español.
- El Escorial como expresión de la figura cúbica, con una configuración geométrica en cubo en su alzado y en su planta, que enlaza con la concepción del neoplatonismo de que el cubo es la expresión de la tierra, el más pesado de los elementos. Platón, en el Timeo, cubo = tierra. Es una relación macrocosmos-microcosmos, determinada por la voluntad de los constructores y explicitada en sus escritos: Juan de Herrera escribe el Discurso de la figura cúbica, la tierra.
- El Escorial como Ciudad de Dios es un reflejo de la sabiduría divina, un edificio que Dios habría diseñado, con medidas conocidas a través de la Biblia. En un cuadro de Sánchez Coello aparece San Agustín con una maqueta de El Escorial en las manos. El santo había escrito la Ciudad de Dios, sobre la sabiduría divina, la proyección de Dios sobre las criaturas, en las tres construcciones, el Arca de Noé, el Tabernáculo y el Templo de Salomón, diseñadas por el mismo Dios y transmitidas a los hombres. Son el reflejo de la voluntad arquitectónica de Dios y el hombre que imite estas dimensiones será poseedor de la Sabiduría Divina. Hay tres secciones diferenciadas en el Templo de Salomón: las residencias cultural, real y religiosa. El jesuita Francisco de Villalpando hizo una reconstrucción ideal del Templo de Salomón.
- El Escorial entendido como jeroglífico tiene su lugar específico en la Biblioteca, que muestra una decoración alegórica que escondería símbolos no narrativos que serían soluciones al enigma, con una cultura visual emblemática, jeroglífica o de epigramas relacionada con la astrología y el hermetismo. La Biblioteca fue dirigida por Benito Arias Montano, de la Familia Caritatis, opuesta al grupo de la Nueva Restauración.
La Biblioteca tiene una amplia colección de libros, debido a Felipe II, cuyo coleccionismo es muy temprano, gracias al influjo de su preceptor Caldete. El núcleo de la colección es la obra luliana, la mayor del mundo, junto a Mallorca (que envió muchos libros), aunque un incendio en el siglo XVIII destruyó parte de la colección luliana en El Escorial. La magia y la astrología son los temas básicos. El orden de disposición de la librería y de los libros es el inverso al normal, de derecha a izquierda, por razón mágica. La Biblioteca es también un «gabinete de curiosidades». La decoración de frescos es de Tibaldi y Nicolà Granello, con alegorías de las artes liberales: la música, la retórica, astrología, etc., cuyas recreaciones tienen escenas relacionadas con la cultura hermética.

La interpretación dominante fusiona las anteriores tesis y concluye que El Escorial sería un talismán, el producto de un mago protector. Sería un objeto material, sensible, pero indescifrable en su interior, el resultado de la vasta cultura de Felipe II y sus arquitectos, adeptos a la relación magia-ciencia, que serían indistinguibles entre sí. Entences un astrónomo era un científico tanto como un astrólogo. El hermetismo y el esoterismo de larga tradición medieval pervivían en las Universidades y en la Corte, en la que había dos grupos secretos, el de la Nueva Restauración, dirigido por el arquitecto Juan de Herrera, y la Familia del Amor (o Familia Caritatis), comandado por el humanista Benito Arias Montano. El mago era el custodio de esa sabiduría, un científico de lo oculto. Así, El Escorial es el resultado de esa cultura mágica.

La arquitectura manierista o herreriana.

El arquitecto Andrés de Vandelvira (1509-1575) construyó bellos edificios manieristas en Andalucía: Jaén, Úbeda, Baeza… La catedral de Jaén fue proyectada por él y su diseño fue seguido durante los dos siglos y medio que exigió su construcción. Sirvió de modelo para las catedrales americanas de Ciudad de México, Oaxaca, Puebla, Cuzoc o La Habana. La fachada principal es barroca del siglo XVII, pero de Vandelvira es sin duda la sacristía, de sobriedad clásica y purismo manierista.

FUENTES.
Libros.
Nieto, Víctor; Morales, Alfredo J.; Checa, Fernando. Arquitectura del Renacimiento en España 1488-1599. Cátedra. Madrid. 1989. 426 pp.

Wilkinson-Zerner, Catherine. Juan de Herrera. Arquitecto de Felipe II. Akal. Madrid. 1996. 223 pp.
Artículos.
Morales, Manuel. Una rana y otros misterios. “El País” (23-X-2016). La restauración de la Fachada Rica de la Universidad de Salamanca, de compleja decoración, y de la que se ignora su autoría.




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