Mis blogs

Mis blogs son Altamira (Historia del Arte, Cine, Cómic, Fotografía, Moda), Heródoto (Actualidad, Ciencias Sociales y Pensamiento) y Mirador (Joan Miró, Arte y Cultura Contemporáneos).y Pensamiento, Religión y Teo

martes, 13 de agosto de 2013

El arte africano. El Gran Zimbabue.

HA 7 UD 01. El arte de África Negra. El Gran Zimbabue
Introducción.
La arquitectura del Gran Zimbabue.

Introducción.
El arte africano se extiende en realidad solo sobre el arte del África Negra, propio de los pueblos africanos subsaharianos antes de la llegada e imposición del imperialismo europeo, por lo que no abarca el arte egipcio y copto en Egipto, el arte púnico y bereber en el Magreb, y el arte islámico en el Norte de África y las costas occidental y oriental del continente, aunque sí cabe observar relaciones e influencias mutuas.
La influencia del arte africano "primitivo" ha sido fundamental en el desarrollo de las vanguardias artísticas occidentales (Derain, Matisse, Modigliani o Picasso), por lo que hay numerosas referencias cruzadas.
El arte africano actual, aunque muy relacionado con sus antecedentes, se considera aparte, debido a la enorme influencia del arte occidental en iconografía, técnicas, materiales y mercado.


La arquitectura del Gran Zimbabue.
El Gran Zimbabue está en el país homónimo, a unos 50 km de la localidad de Masvingo, muy cerca de la frontera con Mozambique, entre los valles de los ríos Limpopo y Zameze, y es un conjunto de edificaciones, la mayoría erigidas en los siglos XII y XIII, poco después de la llegada de pueblos bantúes. Llegó a acoger a unas 18.000 personas, sobre una superficie de unas 700 hectáreas, siendo la capital de un reino shona anterior al reino de Monomotapa.

El recinto lo componen tres sectores: el Gran Recinto, el Complejo de la Colina y el Complejo del Valle. Esta división espacial tiene dos interpretaciones: la menos probable es una secuencia temporal de reyes  o dinastías que construirían sus propios espacios principales, al modo en que los soberanos nazaríes levantaron sus distintos palacios en la Alhambra; la más probable es una especialización espacial, en la que el Gran Recinto sea la ciudadela real del poder político, el Complejo de la Colina sea un santuario del poder religioso y el Complejo del Valle sea el espacio residencial de la población.

El Gran Recinto y parte de las ruinas del Complejo del Valle.

Pared preservada de la Gran Zimbabwe
Exterior de una entrada al Gran Recinto.

Interior de una entrada al Gran Recinto.

Pasillo interior del Gran Recinto.

Torre cónica en el Great Zimbabwe
El interior del Gran Recinto, con la torre troncocónica.

El Gran Recinto (o Gran Cerca o Gran Plaza), sito en la llanura, es la construcción humana antigua más grande al sur del Sahara con sillares de piedra. Es una zona probablemente palaciega rodeada por una muralla de planta elíptica de 253 metros de largo y entre 4,9 y 10,7 metros de altura, con puertas de acceso al recinto con paredes redondeadas y en el interior pasillos estrechos para obligar a caminar en fila y casi de lado a los posibles atacantes, una enorme torre troncocónica que parece una chimenea y cuya función se desconoce (las analogías sugieren que era un punto elevado de guardia o vigilancia, o un hito fundacional), y varias habitaciones grandes que se supone eran palaciegas.

El Complejo Hill en el Gran Zimbabwe

El Complejo de la Colina (o Acrópolis) se erige sobre la cúspide de un domo de granito y cuenta también con sólidas murallas de sillares de piedra, en las que se abren pequeños vanos de acceso, y contiene restos de habitaciones (viviendas o almacenes) alrededor de una gran sala de oraciones y reuniones. Los arqueólogos especulan que piensa que la gran sala ceremonial estuvo recubierta de oro.

El Complejo (o las Ruinas) del Valle está compuesto de numerosas edificaciones menores repartidas por una amplia zona, alrededor del Gran Recinto, que se observa en el centro de la foto.

Cuando el primer europeo, el portugués Vicente Pegado, llegó a la zona del reino shona de Monomotapa en 1531, encontró las ruinas y anotó que las tribus shonas las llamaban Zimbabwe (“casa de piedra", "casa de veneración" o "gran casa", según distintas traducciones). Desde entonces la zona entera tomó ese nombre y ha perdurado hasta hoy en el nombre del país. Hasta 1867 no fue visitada de nuevo por un europeo, Adam Renders, y en 1871 el hallazgo fue investigado y publicado por el explorador alemán Karl Mauch.

Gran Zimbabwe, la imitación de piedra de un dintel de madera

Es excepcional la calidad y monumentalidad de sus construcciones en piedra de granito de excelente talla, si argamasa. No tienen parangón en el África Negra, pues el resto de sus culturas tenían una arquitectura más efímera con materiales de madera o arcilla.

Sus orígenes han suscitado vivos debates. Las teorías predominantes (de difusión, con un evidente trasfondo racista) hasta los principios del siglo XX sostenían que la habían construido mercaderes o esclavistas fenicios, egipcios, persas o árabes (Mauch sugirió que era el país de Ofir). Pero las investigaciones arqueológicas de Gertrude Caton-Thompson en 1929 consolidaron la tesis científica de que era la capital del reino bantú de los shonas entre 1100 y 1450, enriquecido con la minería de oro y cobre, el comercio de tejidos de algodón de la India, cerámica china y persa, marfil y esclavos africanos con las factorías comerciales musulmanas de la costa del Índico, especialmente la de Sofala (la antigua Cefala), que tal vez influyeran aportando maestros de obras o también es posible que esclavos africanos en otros países volvieran a la zona con el dominio de avanzadas técnicas constructivas; asimismo, hay una afinidad entre las técnicas mineras de la India y las de los shonas, y es conocida la masiva inmigración malaya por esas fechas a la relativamente cercana isla de Madagascar. Lo más probable, empero, es que sobre todo haya habido una evolución propia de los shonas, pues los objetos hallados en las excavaciones demuestran la continuidad de su cultura africana bantú, aunque abierta a la influencia exterior gracias al comercio.
El abandono de este conjunto se ha explicado por varias causas: la sobreexplotación de los recursos forestales, el hambre por la escasez de agua debido a un cambio climático, la disminución del comercio al abrir los musulmanes nuevas factorías costeras, el agotamiento de los mejores yacimientos de oro cercanos (la explotación de las arenas auríferas estuvo en mínimos durante los siguientes siglos, como reportaron con pesar los portugueses), la inestabilidad política interna que provocó su sustitución por otro pueblo shona conocido como karanga (fundadores del reino llamado de Monomotapa hacia 1450; este reino fue a su vez destruido por los portugueses en 1629) y las invasiones de pueblos vecinos (los rozwi llegaron del oeste y ocuparon la zona tras una guerra hacia 1470-1500 y mantuvieron su dominio hasta 1830). Lo más probable es una confluencia de estas causas.
Los shonas eran también notables en orfebrería y metalistería. Se han encontrado objetos de cerámica, gongs de hierro, piezas de marfil muy elaboradas, alambre de cobre, azadas de hierro, puntas de lanza de bronce, lingotes de cobre y crisoles y cuentas de oro, pulseras, colgantes y fundas.

Copia de una de las aves de esteatita que se encuentra en la Gran Zimbabwe
Las piezas de mayor valor artístico son los llamados ocho Pájaros de Zimbabue, realizados en piedra y que colocaron sobre monolitos piedra maciza de un metro de altura en el Complejo de la colina. Los pájaros combinan características humanas y de aves, como el pico y las garras, y se ha interpretado que representan al tótem de los reyes shonas. Se han convertido en símbolo nacional del país.

Fuentes. El arte africano.
Internet.
Exposiciones.
*<Culturas primitivas de la Guinea Ecuatorial>. Barcelona. Museo Arqueológico (enero 1966). Cat.
*<Benin. Tresor Royal>. París. Musée Dapper (26 abril-23 septiembre 1990). Cat. Textos de Christiane Falgayrettes-Leveau (dir.); et al. 135 pp.
*<Fang>. París. Musée Dapper (21 noviembre 1991-15 abril 1992). Cat. Textos de Christiane Falgayrettes-Leveau; et al. 324 pp.
*<Dogon>. París. Musée Dapper (26 octubre 1994-13 marzo 1995). Cat. Textos de Michel Roussin; et al. 285 pp.
*<África: The Art of a Continent>. Londres. Royal Academy of Arts (4 octubre 1995-21 enero 1996). Cat. Textos de Tom Philips; et al. 613 pp.
*<Magies>. París. Musée Dapper (21 noviembre 1996-29 septiembre 1997). Cat. Textos de Christiane Falgayrettes-Leveau; et al. 269 pp.
*<África: màgia i poder. 2500 anys d'art a Nigèria>. Madrid. Sala de Fundació La Caixa (20 enero-28 marzo 1999). Cat. s/p.
*<Africa, capolavori de un continente>. Turín. Gallerie d’Arte Moderna (diciembre 2003-15 febrero 2004). Comisario: Ezio Bassani. Cat. Ed. Skira. 268 pp. Reseña de Bérénice Geoffroy-Schneiter. “Beaux Arts”, 236 (I-2004) 30.
*<Africa. La figura imaginada>. Palma de Mallorca (julio-agosto 2004). Cat. Textos de Alberto Costa; et al. 189 pp.
*<Eternal Ancestors : The Art of the Central African Reliquary>. Nueva York. MET (2007-2008). Reseña de la crítica de arte Cotter, Holland. Arte que vela los muertos. “El País / The New York Times” (8-XI-2007) 11.
*<La misión Dakar-Djibouti (1931-1933) y el fantasma de África>. Valencia. IVAM (27 febrero-10 mayo 2009). Obras de Musée Quai Branly. Comisarios: Nicolás Sánchez Durá y Hasán Germán López Sanz. Cat.
*<Dinastía y Divinidad. Arte ife en la antigua Nigeria>. Santander. Fundación Marcelino Botín (17 junio-30 agosto 2009). Cat. Textos de Enid Schildkrout et al. 375 pp.
*<Dogon>. París. Musée du quai Branly (5 abril-24 julio 2011). Reseña de Geoffroy-Schneider, Bérénice. Les dogons au Musée du quai Branly. “Beaux Arts” 321 (IV-2011) 112-121.

Libros.
Bargna, Ivan. Arte africano. Libsa. Madrid. 2000. 256 pp.
Faïk-Nzuji, Clémentine M. La puissance du sacré: l’homme, la nature et l’art en Afrique noire. La Renaissance du Livre. Bruselas. 1993. 179 pp.
Féau, Étienne; Joubert, Hélène. L’art africain. Scala. París. 1996. 123 pp.
Frobenius, Leo. La Civilisation africaine. Le Rocher. París. 1952 (1933 alemán, sobre notas de campo de 1905-1908). Cultura africana y hombre primitivo.
Gillon, Werner. Breve historia del arte africano. Alianza. Madrid. 1989. 425 pp.
Girshick Ben-Amos, Paula. The Art of Benin. Smithsonian Institution Press. Washington D.C. 1995 (1981; rev. 1995). 128 pp.
Gottschalk, Burkhard. Sénoufo. Massa et les statues du poro. Colaboración de Patrick Girard. Verlag U. Gottschalk. Düsseldorf. 2002. 244 pp.
Gottschalk, B. Lobi. Chez les devins du pays lobi. L'art de découvrir les choses cachées. Verlag U. Gottschalk. Düsseldorf. 2002. 204 pp.
Heldman, Marilyn. African Zion: the sacred art of Ethiopia. Yale University Press. New Haven. 1993.
Jewell, Rebecca. African designs. British Museum Press. Londres. 1994. 100 pp.
Kerchache, Jacques; et al. L'Art africain. Citadelles & Mazenod. París. 1988. 619 pp.
Koloss, Hans-Joachim (ed.). Africa. Art and Culture. Masterpieces of African Art. Ethnological Museum, Berlin. Prestel. Berlín. 2001. 240 pp.
Lajoux, Jean-Dominique. Merveilles du Tassili nAjjer. Prefacio de André Leroi-Gourhan (5-7) y estudio previo de Frank Elgar, L’art du Tassili (15-20). Éditions du Chêne. París. 1962. 197 pp.
Laude, Jean. La Peinture française et l'Art Nègre, 1905-1914. Klincksieck. París. 1968. 577 pp. La influencia del arte negro sobre la primeras vanguardias francesas.
Laude, Jean. Las artes del Africa negra. Labor. Barcelona. 1973. 282 pp.
Leiris, Michel; Delange, Jacqueline. Africa negra. La creación plástica. Col. El Universo de las Formas. Aguilar. Madrid. 1967. 449 pp.
Leuzinger, Elsy. Arte del Africa negra. / Art de l’Afrique noire. Polígrafa. Barce­lona. 1984. 244 pp. Fotoscop.
Meauzé, Pierre. L'art négre: sculpture. Hachette. París. 1967. 224 pp.
Meyer, Laure. Art and craft in Africa. Terrail. París. 1995. 207 pp.
Preston, George Nelson. African art: masterpieces. Hugh Lauter Levin. Nueva York. 1991. 120 pp.
Thornton, Lynne. Les africanistes: peintes voyagers. 1860-1960. ACR. París. 1990. 336 pp.
Willett, Frank. Arte africano. Destino. Barcelona. 1990 (1971 inglés). 288 pp.

Artículos.
Zervos, Christian. L'Art nègre. “Cahiers d'Art”, v. 2, nº7-8 (1927) 229-252.
Chauvet, Stephan. Objets d’or, de bronze et d’ivoire dans l’art nègre. “Cahiers d’Art”, nº 1 (1930) 33-40.
Maes, J. Des sources de l’art nègre. “Cahiers d’Art”, nº 6 (1930) 307-314.
Frobenius, L. Dessins rupestres du sud de la Rhodésie. “Documents” 4 (1930) 185-188.
Frobenius, Leo. L’Art africain. “Cahiers d’Art”, nº 8-9 (1930) 395-430.
Breuil, Henri. L’Afrique préhistorique. “Cahiers d’Art”, nº 8-9 (1930) 449-500.
Von Sydow, Eckart. Masques-Janus du Cross-River (Cameroun). “Documents” 6 (1930) 321-328.
Leiris, Michel. L’oeil de l’ethnographe (A propos de la Mission Dakar-Djibouti). “Documents”, v. 2, nº 7 (XI-1930) 405-414.
Vogel, Susan. The Buli Master and Other Hands. “Art in America”, 5 (V-1980) 132-142. Sobre el paralelismo de la Antigüedad clásica y el arte africano.
Blanc, Dominique. Armes blanches d'Afrique noire. “Connaissance des Arts”, 617 (VI-2004) 6-15. Notables ejemplos de bioformas cercanas a las de Miró de 1925-1927.

Etiopía.
Documentales.
Ciudades bajo tierra. Etiopía, la tierra sagrada secreta. Documental. 43 minutos. Las iglesias cristianas de Lalibea.

Zimbabue.
Internet.

1 comentario:

Lobo del bosque dijo...

Hola,

Me gusta mucho su blog, por favor visiten el mio.

www.fangnews.net

un saludo

Victor