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miércoles, 14 de marzo de 2007

El artista greco-hispano El Greco (1541-1614).

El Greco (1541-1614), un pintor de Toledo.


                     El Greco. Autorretrato.

Doménikos Theotokopoulos (Candía, Creta, 1541-Toledo, 7 abril 1614), conocido como El Greco, fue un pintor creten­se de formación veneciana (la isla pertenecía entonces a Venecia) y afincado en España. Además tuvo una faceta menor como arquitecto.
El Greco. La dormición de la Virgen (c. 1565).

Empezó en Creta pintando iconos (La dormición de la Virgen, San Lucas pintando a la Virgen) que denotan la persistente influencia bizantina (dramatismo y colorido), pasó por Venecia y Roma, donde absorbió la riqueza de los colores del clasicista Tiziano y del manierista Tintoretto y recibió el influjo de los volúmenes manieristas de Miguel Angel, un estilo que proponía sustituir la imitación de la naturaleza por la intuición, un arte que apartaba la representación realista del mundo para preferir la interpretación intelectual.
Debido a que no contaba con suficientes encargos en Italia, se trasladó a España en 1576, con la esperanza de convertirse en pintor de la corte de Felipe II, pero el monarca no mostró interés por su peculiar estilo así que se asentó en Toledo, sede del Arzobispado Primado de España, donde permaneció hasta su muerte, viviendo de los encargos de eclesiásticos y nobiliarios, rodeado de un círculo de intelectuales y mecenas, y dedicado a explorar las posibilidades del manierismo cuando en Italia se estaba volviendo ya al naturalismo.
La exuberancia de El Greco se adaptó bien a la ideología de la Contrarreforma, que pretendía reafirmar la fe del pueblo en sus dogmas. La iconografía de orígenes bizantino e italianos del pintor sirvió para expresar con imágenes potentes y figuras expresivas la renovada importancia de los sacramentos, la Virgen y los santos.



El Greco. Laocoonte (c. 1610).

Su estilo se caracteriza por el temperamento místico, la intensidad obsesiva, las figuras exageradamente alargadas, las posturas retorcidas y los fuertes contrastes de luz y color. Su evolución fue muy coherente, desde sus primeros iconos hasta La Adoración de los pastores de 1614. Son excelentes por su introspección psicológica los retratos, como el de Antonio de Covarrubias, su gran amigo, el de Fray Hortensio Félix Paravicino (1609; Museo de Boston) o el de un artista anónimo (¿su hijo Jorge Manuel Theotokopoulos?). Realizó también cuadros de fuerte simbolismo, como La fábula, cuyas tres versiones muestran a un joven acompañado por un mono y un curioso personaje que se afana por encender una vela; y cuadros clásicos, como Laocoonte (c. 1610, National Gallery de Washington).


El Greco. La Adoración de los pastores (1614).

A su muerte su obra se sumió en el olvido hasta que en los siglos XIX y XX resurgió el interés de los artistas e intelectuales. Delacroix tenía una copia del Expolio de Cristo. John Singer Sargent poseía una versión de San Martín y el mendigo. Ignacio Zuloaga era propietario de la influyente Visión del Apocalipsis (hoy en el MET de Nueva York), que Picasso visitaba el taller de Zuloaga para admirarla al tiempo que pintaba Las señoritas de Aviñón, y que Pollock dibujó años después. Franz Marc esbozó la Agonía en el jardín, y Cézanne hizo una versión de Dama del Armiño.
Teophile Gautier, en su Viaje a España (1845), escribe: “Hay abusos de luz y de oscuridad, contrastes violentos, de colores singulares, de poses extravagantes. En todo esto se siente una energía depravada y una gran fuerza que desvelan el gran pintor y la locura del genio.” El crítico inglés William Stirling le define a finales del siglo XIX como un “artista que alternaba entre la razón y el delirio”. Aldous Huxley (1945) escribe: “como los postimpresionistas tres siglos más tarde, usó objetos naturales como material bruto para crear, a través de una distorsión muy calculada, su propio mundo de formas pictóricas, con su propio espacio y su propia luz.” Picasso proclama: “¡Velázquez! ¿Qué ve la gente en Velázquez? Prefiero mil veces El Greco. Era un pintor de verdad”. Philippe de Monticello explica: “El Greco es uno de los pocos maestros de la pintura realmente popular. Como Vermeer, Piero della Francesca y Boticelli, fue rescatado de la oscuridad por un grupo de ávidos coleccionistas y críticos del siglo XIX, para convertirse en uno de los miembros selectos del panteón de los grandes pintores.[Monticello. Prefacio. <El Greco>. Nueva York. MET (2003-2004).]  Por ejemplo, Fernández Molina (2005) escribe que aunque Miró apenas recibió influencias de los maestros del Museo del Prado, sí hay: ‹‹Algo de El Bosco y algún aspecto soterrado de El Greco. El Greco le entusiasmaba y me habló de unos cuadros vistos por él en un pueblo de Toledo.›› [Fernández Molina, Antonio. Recuerdos de Miró, en Vientos en la veleta. 2005: 38-39.]
Su éxito ha llegado tardía pero plenamente a EE UU, con dos grandes exposiciones: <El Greco>. Washington. National Galleryr of Art (1982). <El Greco>. Nueva York. MET (7 octubre 2003-enero 2004). Prefacio de Philippe de Monticello.


La influencia del Greco.
El Greco fue postergado durante un siglo y medio porque los hombres del Barroco y el Neoclasicismo no gustaron de su estilo, pero con el Romanticismo se inició su redescubrimiento. Numerosos artistas e intelectuales apreciaron su contemporaneidad, esto es su anticipación de una visión muy personal de la realidad, surgida del alma y no de la mímesis.
El Museo del Louvre abrió en 1836 la Galería Española del rey Luis Felipe de Orleans. En ella había hasta nueve pinturas del Greco, que entusiasmaron a Théophile Gautier o Charles Baudelaire, en su faceta de críticos de arte pues vieron su afinidad con Delacroix, así como gustaron a los pintores impresionistas Manet y Degas. Manet incluso viajó a Madrid, convencido por su amigo Zacharie Astruc (coleccionista, escritor y crítico de arte), y en sus largas visitas al Museo del Prado admiró no solo a Velázquez y Goya sino también al cretense, como evidencia su cuadro Cristo muerto con ángeles (1864, col. MET, Nueva York), tal vez influido por La Trinidad (1577-1579, col. Museo del Prado, Madrid).
El pintor español Mariano Fortuny declaraba hacia 1870: ‹‹El Greco, cuando es bueno, me gusta como el mejor››. Los pintores españoles Santiago Rusiñol e Ignacio Zuloaga también lo admiraron. Rusiñol escribió en una carta a Sánchez Ortiz publicada en “ABC” (8-III-1894) con el título En casa de Zuloaga y reproducida en Impresiones de arte (1897):
‹‹En casa no se habló más del Greco. Se estudiaba su vida como estudia un ermitaño la vida de su santo predilecto; conocíamos de nombre los parientes del artista; supimos por los libros los nombres de sus discípulos, sus viajes de ida y vuelta y su manera de vestirse y desnudarse; llegamos a ser eruditos en su época, indagamos dónde tenía sus obras, compramos fotografías de sus cuadros y pusimos en claro que la supuesta locura del artista le fue atribuida por los mansos, gente de testa cerrada y cortos de entendimiento que, incapaces de comprender lo que ve la potencia creadora del poeta, les califican de locos para no sentar plaza de ignorantes.››
Su influencia llegó a los cuadros de ambos, como se colige al comparar San Bernardino de Siena (1603, col. Museo del Prado, Madrid) con Mansedumbre (1897, col. Museo de Can Ferrat, Sitges) de Rusiñol, y El anacoreta (1907, col. Musée d’Orsay, París) de Zuloaga, quien tenía en su taller La visión de San Juan, donde lo vio Picasso, y que ha sido considerado una alegoría de carácter profano y sensual. Ramón Pichot incluso pinta a Santiago Rusiñol caracterizado omo el Caballero de la mano en el pecho (1897, col. Museu de Can Ferrat, Sitges).
El historiador español Manuel B. Cossío, un ferviente católico, publicó en 1908 el primer libro consagrado al cretense de Toledo, presentándolo como el primer pintor a la vez radicalmente moderno y profundamente cristiano.
A principios del siglo XX su éxito comercial también se había consolidado. Los coleccionistas europeos y estadounidenses buscaron en Creta, Italia y España sus obras olvidadas, que se revalorizaron enormemente. El marqués de la Vega-Inclán abrió en 1910 la Casa Museo del Greco en Toledo. La compra por coleccionistas de EE UU fue tan intensa durante los primeros años del siglo XX que se llegó a pensar que su obra llegaría a estudiarse mejor en este país que en España. Pero finalmente se vio que no había tantas obras disponibles en el mercado, aunque todavía llegaron en 1945 el Laocoonte a la National Gallery de Washington y en 1959 La visión de San Juan (la misma que había pertenecido a Zuloaga) al MET de Nueva York.
Las vanguardias de finales del siglo XIX y principios del XX lo adoptaron pronto como uno de los precursores de su lucha contra la pintura académica y por su simplificación formal. Cézanne desarrolló afinidades notables con El Greco en su interés por la estructura, la monumentalidad, el ritmo, el color, el aspecto inacabado de sus obras y la concepción del desnudo, como evidencia Las bañistas (h. 1890, col. Musée d’Orsay, París), y del retrato, como muestra la comparación entre Fray Hernando Félix Paravicino (h. 1609-1613, col. Museum of Fine Arts, Boston) y Madame Cézanne con su vestido rojo (1888-1890, col. MET, Nueva York). El historiador alemán Julius Meier-Graefe señaló: ‹‹A Cézanne habría que considerarle sucesor directo del Greco. Es el mismo espíritu, el mismo temperamento, el mismo punto de vista››. El pintor expresionista alemán Franz Marc afirmó: ‹‹Cézanne y el Greco sintieron, en su visión del mundo, la construcción mítica interior, que es el problema de la generación actual.››
El mismo Marc y el ruso Kandinsky pudieron ver en la Alte Pinakothek de Múnich una copia llegada al museo en 1909 del Expolio que el cretense había pintado para la catedral de Toeldo y, ya como miembros desde 1911 del grupo "El jinete azul" (Die blaue Reiter), publicaron en 1912 un almanaque-manifiesto en el que proponían una renovación de la pintura basada en principios afines al Greco como la “necesidad interior” y la tensión estética y exisencial que diera libertad al espíritu, y apropiadamente lo ilustraron con una reproducción de San Juan Bautista. Otro expresionista alemán ,August Macke, pinta Mujeres ante una sombrerería (1913, col. Osthaus Museum, Hagen).
Posteriormente otro expresionistas se interesaron también por el Greco, como muestran Las casas (1919, col. Musée d’Orangerie, París) del francés Soutine, y Mujer tumbada (1964, col. Tate Museum, Londres), del irlandés Francis Bacon que había visto los cuadros del Greco en el Museo del Prado, así como a Velázquez y Goya.
Picasso, un discípulo inmediato de Cézanne, continuará el proceso de asimilación y dirá: ‹‹El Greco fue un pintor veneciano, pero cubista en su construcción››. Su influencia se percibe pronto, ya en el periodo azul, con Exumación. El entierro de Casagemas (1901, col. MAMV, Musée d’Art Moderne de la Ville, París); ya en el camino hacia el cubismo en las Señoritas de Avignon (1906-1907), inspirado en parte en La visión de San Juan que Picasso vio en el taller de Zuloaga; en los varios autorretratos en los que se pinta como un alter ego del cretense o en el Retrato de Jaume Sabartés con gorguera y sombrero (1939, col. Museu Picasso, Barcelona); y llega a sus últimos años, cuando en la serie Mosqueteros convirtió las obras del Greco en iconos pop.
En EE UU el pintor Thomas Hart Benton conoció las obras del cretense en París y siguió estudiándolo en libros, como prueba su Estudio de la Resurrección del Greco (h. 1925, col. particular), variante de La Resurrección de Cristo (1597-1600, col. Museo del Prado, Madrid) e inculcó su admiración a su discípulo más destacado, Jackson Pollock, quien copió y reinterpretó las obras que estudió en libros y que encajaban en su personal interés por escenarios de agobio espacial y expresión violenta, como prueba la torturada pintura Gótico (1944, col. MOMA, Nueva York).
Fuentes.
Internet.
Documentales.


El Greco. Documental didáctico. ArteHistoria. 6 minutos.

Exposiciones.
*<El Greco y la seva revalorització del modernisme>. Barcelona. MNAC (1996-1997). Comisario: José Milicua.
*<Grandes maestros de la pintura europea de The Metropolitan. De El Greco a Cézanne>. Barcelona. MNAC (enero-4 marzo 2007). Reseña de Molina, Ángela. Modestia y frenesí. “El País”, Babelia 797 (3-III-2007) 18.
<El Greco>. México. Palacio de Bellas Artes (2009). Reseña de Ordaz, Pablo. México saca los colores a El Greco. “El País” (5-IX-2009) 36.
*<El Greco y las transformaciones de la pintura moderna>. Madrid. Museo del Prado (23 junio-5 octubre 2014). 26 pinturas de El Greco y obras de 80 artistas: Cézanne, Picasso, Giacometti, Pollock… El catálogo es la fuente principal del texto superior sobre su influencia. Reseña de Seisdedos, Iker. El Greco, ‘padre’ de las vanguardias. “El País” (24-VI-2014) 32-33.
<El Griego de Toledo>. Toledo. Museo de Santa Cruz (2014). Corazón, Alberto. El Griego de Toledo: un caso único en la historia del arte. “El País” (6-IX-2014) 33. Un resumen de su evolución.
<El Greco. Arte y oficio>. Toledo. Museo de Santa Cruz (hasta 9 diciembre 2014). Una exposición sobre su taller toledano. Comisaria: Leticia Ruiz. García, Ángeles. El Greco, una factoría fascinante. “El País” (20-IX-2014) 39. / De las Heras Bretín, Rui. El Greco crea marca. “El País” Babelia 1.192 (27-IX-2014) 14.
<El Greco. La mirada de Rusiñol>. Barcelona. Fundación Godía. / Sitges. Museus (5 diciembre 2014-22 marzo 2015). Unas 40 obras de las colecciones catalanas de El Greco y artistas influidos por él. Comisarios: Nadia Hernández y Viyent Pinyella. Reseñas de Montañés, J. Á. Barcelona acogerá una exposición de El Greco a los 400 años de su muerte. “El País” Cataluña (10-X-2014) 1 y 10. / Montañés, J. Á. El Greco pinta en Barcelona. “El País” (5-XII-2014) 47.

Libros.
Calvo Serraller, Francisco. El GrecoCol. Alianza Cien. Madrid. 1994. 64 pp. más ilus. 
Garrido, Carmen (dir.); García-Maiquez, Jaime. El Greco. Museo del Prado. Madrid. 2016. Estudio técnico de 34 obras. Reseña de García, Ángeles. Un viaje por el ADN de El Greco. “El País” (15-I-2016) 36.

Artículos.
García, Ángeles. El Greco invade El Prado“El País” (1-XII-2007) 47.
García, Ángeles. Al Greco lo que es del Greco. “El País” (14-I-2013) 35. Carmen Garrido, conservadora del Museo del Prado, publica un estudio sobre la obra de El Greco, aclarando la autoría de muchas pinturas.
Abril, Guillermo. Toledo-Madrid: el viaje de El Greco. “El País” (15-VII-2013) 39. Se restaura el Expolio en el IV Centenario de su muerte.
García, Ángeles. El Greco como nunca los hemos visto. “El País El Viajero 2014” (11-XII-2013) 108-109. Cinco exposiciones en Toledo y Madrid homenajean al pintor en el cuarto centenario de su muerte.
Morales, Clara. El ‘año Greco’ arranca en el Museo del Prado. “El País” (15-I-2014) 36. El programa de exposiciones en España.
Seidedos, Iker. El Greco en Toledo: artista multimedia. “El País” (14-III-2014) 39-40.
Seisdedos, Iker. El Prado bucea en la mente de El Greco. “El País” (2-IV-2014) 42. Una exposición sobre la biblioteca (130 libros) del pintor.
Hermoso, Borja. El Greco no cierra por vacaciones. “El País” (16-VI-2014) 34-35. Éxito de las muestras del griego de Toledo.
Azúa, Felix de. Deconstruyendo a Theotocópuli. “El País” (16-VI-2014) 35.
García, Ángeles. Al Greco lo que es del Greco. “El País” (14-I-2013) 35. Carmen Garrido, conservadora del Museo del Prado, publica un estudio sobre la obra de El Greco, aclarando la autoría de muchas pinturas.
García, Ángeles. El desahogo de El Greco, de su puño y letra. “El País” (19-XII-2014) 44. La Biblioteca Nacional adquiere un ejemplar de las Vidas de Vasari anotado por el pintor (unas 20.000 palabras), que apreciaba la pintura romana y florentina, y despreciaba la veneciana y española.