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viernes, 17 de julio de 2015

HA 4 UD 12. La arquitectura románica en los reinos hispánicos. Comentario: La Catedral de Santiago de Compostela.

Comentario: La Catedral de Santiago de Compostela. 





La catedral de Santiago de Compostela (1075-1211) es la obra cumbre del románico español y la más evolucionada y monumental de las iglesias de peregrinación europeas. De hecho, debería clasificarse como una obra maestra del Románico francés, por su planta tan semejante a la de Saint Sernin (San Saturnino) de Toulouse. Como un modelo europeo influyó posteriormente en España y la misma Francia.
Las proporciones son monumentales: 100 m de longitud, nave central de 10 m, naves laterales de 5 m, y la bóveda de la nave central tiene 22 m de altura uniforme.
Su construcción empieza en 1075, se interrumpe en 1105 y se reinicia en 1117 por el obispo Diego Gelmírez (de cultura francesa), que reparó, abovedó y fortificó la obra anterior del edificio. En 1124 se comenzó la construcción del claustro (tan pequeño que fue sustituido en el siglo XVI). La obra principal se acabó h. 1122-1128. Se financió con donaciones y ofrendas de los peregrinos, los habitantes de la ciudad y del rey Alfonso VI (1072-1109), más las rentas del arzobispo y el derecho especial de acuñación de moneda. La inmensidad de la obra corresponde a las exigencias religiosas y sociales de la época, en pleno apogeo del Camino de Santiago y de la lucha de Castilla y León contra los almorávides.
Los maestros de obras parecen ser sobre todo franceses (Bernardo el Viejo) y se sabe que había 50 canteros dirigidos por Robert.
Análisis formal.

La catedral de Santiago de Compostela muestra influencias arquitectónicas de muchos estilos anteriores: prerrománico asturiano (ábside recto de la capilla de El Salvador, capillas de planta de herradura embebidas en los muros, arcos de herradura, canecillos y decoraciones bajo el alero, contrafuertes exteriores), románico español (cabecera de Jaca; combinación de nave central de bóveda de cañón y naves laterales de bóveda de arista de San Isidoro de León), arte islámico (arcos lobulados en la Portada de las Platerías) y, sobre todo, toma elementos del románico francés (girola, capillas radiales, triforio, prolongación de las naves en el crucero), sobre todo del provenzal, pues representa la culminación de la construcción de las iglesias de peregrinación de estilo románico (siglos X-XIII), inspirada en los modelos franceses de Sainte-Foy de Conques, Saint-Sernin de Toulouse y las desaparecidas Saint-Martin de Tours y Saint-Martial de Limoges.

Reconstrucción del edificio en época románica.

Se caracteriza por la planta de cruz latina, con tres naves y girola, como todas las iglesias de peregrinación. Destacan sobremanera el enorme crucero de tres naves, la cabecera complicada con una girola (poco frecuente en España) con cinco capillas, y las dos torres que encuadran la fachada.

Pórtico de la Gloria.
Al entrar en el vestíbulo o nártex encontramos el Pórtico de la Gloria (1188), desde el que se tiene una visión unitaria hasta el ábside central. En la construcción primitiva, en este espacio se situaban a cada lado sendas torres de planta cuadrada, pero, ya en la época del gótico, sobre el Pórtico de la Gloria se situó una entrada del estilo de la época y finalmente se tapó con una fachada monumental barroca, la del Obradoiro.


El interior del templo se divide en tres naves.
La nave central posee un ancho de diez metros y alcanza una altura de veintidós, cubriéndose con una bóveda de cañón. Se hizo un coro en el lado Este de la nave central, siendo el primer coro hispánico (fue eliminado en el siglo XVI).
Las naves laterales, de menor altura y unos 5 metros de anchura, se cubren con bóvedas de arista. Sobre dichas naves laterales se alzan tribunas que asoman a la nave central mediante arcos geminados. Sus vanos exteriores proporcionan iluminación a la parte superior de la nave central, lo que contrasta con la mayor penumbra de la zona inferior.
Las bóvedas se sostienen mediante pilares compuestos que presentan columnas adosadas, organizadas de forma que la columna que mira hacia la nave central se eleva a lo largo de toda la altura de la misma, hasta alcanzar el inicio del arco fajón correspondiente.
El transepto es monumental y se organiza también en tres naves en cuyos extremos se abren sendas portadas al exterior. Este transepto presenta cuatro absidiolos, dispuestos dos a cada lado de la cabecera. En todo este enorme transepto se alzan también tribunas sobre las naves laterales. Sobre el crucero, se alza una torre cimborrio.
Las naves laterales circundan todo el transepto y llegan sin estrechamiento o interrupción hasta el deambulatorio que rodea la cabecera de la catedral, de amplias dimensiones, una girola con cinco capillas radiales sitas en las absidiolas. La tribuna se prolonga por el deambulatorio (no se conoce bien la función de este alargamiento). En la cripta bajo el centro de la cabecera está el sepulcro que la tradición identifica como el del apóstol Santiago.
En el interior destaca la articulación de los vanos. Hay dos portadas en el magnífico transepto de la primera etapa de construcción, en el Norte la Portada de Francia (o de la Azabachería) y en el Sur la Portada de las Platerías.
La Fachada de la Azabachería corresponde al brazo izquierdo del transepto (visto mirando al altar), y fue, durante mucho tiempo, la puerta principal del templo. El nombre de esta fachada viene dado por el gremio de los azabacheros, quienes financiaron la construcción de esta parte.
La Fachada de las Platerías (situada en el lado derecho del transepto) enmarca la única que queda de las primitivas fachadas y de los cuatro arcos iniciales solamente quedan los dos centrales. Se observan dos tímpanos apoyados en modillones y enmarcados por triple arquivolta. Una serie de esculturas se abigarran en los arcos, muchas de ellas añadidas posteriormente, procedentes de las portadas norte y oeste desmontadas para ser sustituidas. La fachada está coronada por una balaustrada de piedra. El nombre de esta otra fachada viene dado por el gremio de los labradores de la plata, que financiaron su construcción.
Función.
Todo el espacio interior del templo está organizado de manera que los fieles (tras concluir aquí su peregrinación hasta la tumba del apóstol Santiago) pudiesen acceder a la catedral por la portada de los pies y recorrerla hasta llegar a la girola, en cuyo espacio central se encuentra el sepulcro del apóstol. Todo este camino interior del edificio permite que puedan desarrollarse sin interferencias las ceremonias religiosas.
Significado.
La catedral de Santiago de Compostela simboliza la importancia de una ciudad y una sede obispal en el contexto del desarrollo del reino astur-leonés en una época en el que el espacio geográfico peninsular se encontraba fragmentado, en plena Reconquista cristiana contra el poder islámico de Al-Andalus.
En esta época de confrontación bélica entre dos civilizaciones definidas por sus respectivas religiones cobraba más importancia la situación espacial del sepulcro de uno de los doce apóstoles de Cristo. Se entiende así aún más la lógica de que la planta de la iglesia sea la imagen de la cruz de Cristo y, en consecuencia, una representación en piedra de la idea de la crucifixión y muerte de Jesús como base para la salvación del mundo.

FUENTES.