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sábado, 13 de diciembre de 2014

El posimpresionismo y otros movimientos de finales del siglo XIX.

EL ARTE DE FINALES DEL SIGLO XIX. EL POSIMPRESIONISMO Y OTROS MOVIMIENTOS.
Introducción.
Los neoimpresionistas (Seurat).
Cézanne.
Gauguin.
Van Gogh.
Los nabis.
Toulouse-Lautrec.

EL POSIMPRESIONISMO.
Introducción.
A la primera generación de impresionistas seguiría otra que revisaría sus postulados, son los postimpresionistas.
Hacia 1880 hay una progresiva toma de conciencia de los límites que tiene el impresionismo. Los impresionistas se separan uno tras otro (aunque siempre continuarán sus buenas relaciones personales, salvo excepciones). Hay un deseo de algo nuevo, de un arte más científico, que entroncase verdaderamente con una época en la que la ciencia, de la que la fotografía era sólo un exponente visual más, dominaba la imaginación y el pensamiento de la sociedad. Y, al mismo tiempo, hay una imperiosa necesidad de explorar las profundidades del ser humano, de un arte más social.
De esta crisis que tiene dos cuestionamientos tan precisos y opuestos, surgen inexorablemente dos caminos:
- El “científico” (los neoimpresionistas, sobre todo Seurat), que será poco fértil en transcendencia artística, aunque todos los pintores aprovecharán algunas de sus conquistas.
- El “idealista” (Cézanne, Gauguin, Van Gogh, los nabis, los simbolistas), que será inmensamente más fecundo, llevando directamente hasta las vanguardias del siglo XX. Pero el impresionismo está en la misma base imprescindible del cambio. Sin él nada de lo que vendría después puede ser explicado. La crisis plástica que se vive en el arte europeo hacia 1885 está originada por la revolución estética de la pintura impresionista en los años precedentes.
Aparecen pues los disidentes, como Cézanne y el mismo Degas, más interesados en nuevos conceptos del espacio que por perpetuar los logros conseguidos, mientras que la Sociedad de Artistas Independientes renueva el impresionismo, sistematizando una teoría que conduce a la sistematización de la pincelada con el Puntillismo. El postimpresionismo apunta en la obra individual de la luz y el color de Van Gogh (1857-91), en la experimentación sobre la composición y división en Seurat (1959-91) y Signac (1863-1935), en el “cloisonismo” de Gauguin (1848-1903), en el cartelismo de Toulouse-Lautrec, y en la obra de Cézanne. Más apartado sería el "ingenuista" o naíf Rousseau.


Greene (2017) resume el escenario artístico de finales del siglo XIX en París: ‹‹El fin de siglo fue un período de agitación política y de transformación cultural en París. La prolongada crisis económica y los problemas sociales estimularon la formación de grupos de izquierda radical y la consiguiente ola de conservadurismo que invadió Francia a finales de la década de 1890. En 1894 el presidente Sadi Carnot fue víctima de un asesinato anarquista, mientras que el caso Dreyfus dividió al país a raíz de la injusta condena por traición impuesta al oficial de origen judío-alsaciano Alfred Dreyfus. Estos acontecimientos evidenciaron la polarización existente en Francia entre burgueses y bohemios, conservadores y radicales, católicos y anticlericales, antirrepublicanos y anarquistas.
Como reflejo de las diferentes facetas de aquel momento convulso, se gestaron una serie de movimientos artísticos. A finales de la década de 1880 aparece una generación de creadores de la que forman parte los neoimpresionistas, los simbolistas y los nabis. Sus temas seguían siendo fundamentalmente los mismos que los de sus predecesores impresionistas, que aún estaban en activo: el paisaje, la ciudad moderna y las actividades de ocio, si bien los trataban de una manera diferente, y ahora se añadían a ellos escenas introspectivas y visiones fantásticas. La vanguardista aspiración de captar espontáneamente un instante fugaz de la vida contemporánea dejó paso a la realización de obras cuidadosamente acabadas, pero que no perseguían el naturalismo desde el punto de vista de la forma y la ejecución, sino que pretendían suscitar emociones, sensaciones y cambios en la psique del observador. A pesar de que sus posturas en ocasiones eran contradictorias, estos pintores compartían el deseo de crear arte con una resonancia universal y algunos de ellos podían incluirse en grupos diferentes. Analizados en conjunto, los distintos estilos de esta década turbulenta dibujan un mapa complejo de teorías estéticas y filosóficas divergentes, y reflejan los desestabilizadores acontecimientos que tuvieron lugar en el umbral de un nuevo siglo.›› [Greene. *<París, fin de siglo. Signac, Redon, Toulouse-Lautrec y sus contemporáneos>. Bilbao. Museo Guggenheim (2017).]

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Rousseau. Autorretrato con paleta (1890).

Cézanne.
Paul Cézanne (1839-1906), figura crucial ya desde la primera exposición, supera pronto las dimensiones poéticas del movimiento impresionista e intenta hacer una pintura cerebral de formas geométricas. Entre sus obras destacan las series de bodegones de frutas y las vistas de la montaña Saint-Victoire. No son simples representaciones de la realidad, sino encarnaciones de ideas de la belleza.

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Cézanne. Las bañistas (1900-1906).

Aporta al postimpresionismo el conocimiento de la estructura esencial (podríamos llamarlo la dimensión espacial interna). Quería “pensar con los ojos”, “realizar el mundo”, hacer visible su estructura esencial o elemental, no reproducirla, sino crearla. Esto le emparentará decididamente con el clasicismo renacentista y barroco y con la ideología simbolista y abrirá el camino del arte del siglo XX, pues legitima las leyes propias del proceso pictórico. Cézanne elabora el cuadro a partir de sus elementos propios, inspirándose sólo vagamente en el modelo natural, así como también haría Picasso más tarde, siguiendo su estela. No es irrelevante que Picasso comprase la posesión de Saint-Victoire para poder contemplar el mismo paisaje que pintó Cézanne.

Gauguin.
Paul Gauguin (1848-1903), junto a Bernard, bautizará su método como “sintético” (de la forma y del color), en oposición al método del “análisis” de los impresionistas. Destacan sus obras iniciales, apasionadas y de vivos colores, y sus obras finales, de exóticas figuras femeninas en Tahití. Pool opina que:
“Acabó con la tradición naturalista, rechazando la idea de que los cuadros reflejan como un espejo el mundo exterior. En lugar de esto, lo que hizo fue considerarlos como imágenes conceptuales que debían reflejar e influir en la naturaleza interior o espiritual del hombre. Más que ningún otro pintor moderno, Gauguin fue causa del culto del primitivismo que tanto se extendió durante los veinte años siguientes, sobre todo al llevar este ideal a la práctica, yéndose a vivir a Tahití. A comienzos del siglo XX, los expresionistas alemanes y el círculo de amigos de Picasso se interesaron de manera significativa tanto por su leyenda como por su ejemplo”.

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Gauguin. Mujeres de Tahití (1891).

Van Gogh.
Destaca al gran idealista, Van Gogh (1853-1890), mentalmente enfermo gran parte de su vida (padecía esquizofrenia), que se desahoga en la creación. Autor de un arte ebrio, poseído por la locura de la creación, quiere poseer la luz y la vida. Ve con los ojos y expresa sus sentimientos con el pincel, lo que le distingue claramente de los impresionistas. Sus obras serán enormemente valoradas en la actualidad por la crítica y el mercado.


El neoimpresionismo.
El neoimpresionismo aparece en 1886, cuando Seurat obtuvo un triunfo inmenso en la octava exposición, con Una tarde de domingo en la Grand-Jatte, en la que las formas y los colores son representados mediante la técnica puntillista o divisionista: pequeños puntos de color que construyen la percepción de nuestra visión real (tal como la teoría de los colores defendía entonces). Para Keller, el neoimpresionismo era una prolongación directa del Impresionismo, del cual tomaba los principios, pero llevándolos a la última consecuencia.

Seurat, así, se caracteriza por intentar la conciliación del arte y de la ciencia, aparentemente divergentes. Las críticas a su pintura no podían ocultar que había conseguido concentrar en ella la atención del público y la crítica. Pero el puntillismo (o divisionismo) tenía unos límites muy claros, por lo que pronto fue abandonado (Pissarro, en 1890, vuelve a su estilo anterior) o superado, siendo el estilo determinante en la evolución de Henri Matisse, pues lo cultivó en 1904 en una estancia pictórica en el sur de Francia junto a los puntillistas Signac que utiliza pinceladas más amplias y Cross, pasando de inmediato hacia el fauvismo (los fauves fueron influidos por el puntillismo a través de Matisse). Otros que habían practicado temporalmente el puntillismo fueron Gauguin en 1886, Lautrec en 1887 y Van Gogh en casi todo su periodo parisino (1886-1888). Los futuristas Giacomo Balla y Gino Severini también fueron influidos por las teorías de Seurat, durante su estancia en París en los primeros años del siglo XX.

Los nabis.
Entre los nabis destaca primero Paul Sérusier (1864-1927), que sigue en Pont-Aven las directrices de Gauguin, y transmite su línea a Maurice Denis (1870-1943), y ya con menos preocupaciones idealistas, más empíricos, a Pierre Bonnard (1867-1947), Édouard Vuillard (1868-1940), y el suizo Félix Vallotton (1865-1925). La teoría de los nabis, ya aplicada en su pintura (aunque sin un desarrollo teórico) por los últimos Monet y Cézanne, Seurat, Gauguin y Van Gogh, será la tesis de los “equivalentes”, que establece el fundamento para la revolución del arte moderno.
Denis es el teórico (1890): “Recordar que un cuadro, antes de ser un caballo de batalla, una mujer desnuda, o cualquier otra anécdota, es esencialmente una superficie plana cubierta de colores reunidos en un cierto orden”. Para Denis, la obra de arte ya no debe ser la reproducción ilusoria de una realidad exterior y objetiva, sino la transposición de algo subjetivo: “el equivalente apasionado de una sensación experimentada” por el artista.

El artista posimpresionista francés Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901).
Henri-Marie-Raymod de Toulouse-Lautrec-Monfa (Albi, 24-XI-1864-Malromé, 9-IX-1901). Pintor francés. De origen aristocrático (es hijo de los condes de Toulouse), de niño padece dos caídas que reducirán su crecimiento, lo que marcará toda su vida, dominada por los excesos con la bebida, la necesidad de ser amado y la pulsión de ser un artista importante.

Baile en el Moulin Rouge.

Carmen Gaudin en el jardín de M. Foret (1887).

Monsieur Boileau (1893).

Desde 1882 se dedica a la pintura de temas urbanos de carreras de caballos, escenas de circo, interiores de cafés y burdeles... destacando sus interiores del cabaret Moulin Rouge, algunos de ellos utilizados como carteles. Colabora con los nabis y Jarry en la “Revue Blanche”.
Tiene un estilo muy personal, heredero de varias influencias: el impresionismo de Degas, el neoimpresionismo de Signac, el expresionismo de Van Gogh... y le caracteriza un dibujo muy expresivo de líneas enérgicas, rotas y sencillas, con grandes manchas de color aplicado en superficies planas, con las que obtiene notables efectos de luz y movimiento, y además muestra una excepcional capacidad de síntesis en los elementos.

UD FUENTES.
Películas.
El loco del pelo rojo (1956), de Vincente Minnelli. Excelente biografía de Van Gogh, interpretado por Kirk Douglas.

Documentales.
Las grandes creaciones del hombre. El romanticismo / El impresionismo. Documental. 61 minutos. El arte desde el neoclasicismo y el romanticismo aparecidos a finales del siglo XVIII. Incluye un fragmento de Goya y el postimpresionismo, hasta Cézanne.

Exposiciones.
*<Neoimpresionismo, eclosión de la modernidad>. Madrid. Fundación Mapfre (18 abril-10 junio 2007). 75 obras de Seurat (seis), Pissarro; Kandinsky, Klee; Picasso, Juan Gris, Dalí… Comisarios: Serge Lemoine, Josep Casamartina. Entrevista de Segurola, Santiago. Serge Lemoine / Director del Musée d’Orsay. “No se entiende a Picasso sin el neoimpresionismo”. “El País” (17-IV-2007) 48.

*<Impresionistas y postimpresionistas. El nacimiento del arte moderno. Obras maestras del Musée d’Orsay>. Madrid. Fundación Mapfre (2 febrero-5 mayo 2013). 70 obras. Comisarios: Pablo Giménez Burillo, Carline Mathieu. Morales, M.; Hermoso, B. Mapfre y Thyssen apuestan por un valor seguro en busca de público. “El País” (1-II-2013) 39. Corazón, Alberto. El antes y el después de la historia del arte. “El País” (1-II-2013) 38-39.

Libros.
AA.VV. Impressionist and Post-Impressionist Paintings from the USSR. National Gallery of Art. Washington, D.C. 1973. 120 pp, 41 ilus. Sirvió de catálogo de una exposición que recorrió los mejores museos norteamericanos en 1973. Tiene un gran interés por mostrar varias obras poco conocidas en Occidente de Braque, Cézanne, Derain, Gauguin, Leger, Matisse, Monet, Pissarro, Henri Rousseau, Sisley, Vlaminck y sobre todo de Picasso y Van Gogh, que influyeron en la vanguardia soviética.

Boix, Esther. Del arte Moderno I. La revolución del arte moderno. Del impresionismo al expresionismo. Polígrafa. Barcelona. 1987. 128 pp.
Cogeval, Guy. Les années post-impressionists. NEF. Paris. 1986. 187 pp.
Daval, Jean-Luc. La pintura moderna. Del impresionismo al cubismo. Skira-Carroggio. Barcelona. 1982. 186 pp.

Hunter, Sam. Les grans courants de l’art moderne du post-impressionisme à nos jours. Edita. Lausana. 1977 (1976). 354 pp.
Parsons, Thomas; Gale, Iain. Historia del postimpresionismo. Los pintores y sus obras. Libsa. Madrid. 1992. 424 pp.
Rewald, John. El postimpresionismo. De Van Gogh a Gauguin. Alianza Forma. Madrid. 1982. 530 pp.
Tazartes, Maurizia; et al. Los impresionistas y los creadores de la pintura moderna. Rousseau - Gauguin - Van Gogh - Seurat. Ed. Carroggio. Barcelona. 2000. 296 pp. Textos de Maurizia Tazartes, Anna Maria Damigella, Ronald de Leeuw. Rousseau (5-63), Gauguin (65-127), Van Gogh (129-197), Seurat (199-251).
Thomson, Belinda. The Post-Impressionists. Phaidon. Oxford. 1983. 192 pp.
Tillier, Bertrand. Les Artistes et l’Affaire Dreyfus (1898-1908). Champ Vallon. Seyssel. 2009. 450 pp.

Artículos.
Halsby, Julian. Post-Impressionism. “Art International”, v. 23, nº 10 (marzo-abril 1980) 40-43.
Sierra i Farreras, Roland. Utrillo. Cartes des de París (1889-1891). “L’Amic de les Arts”, Sitges, 2ª época, nº 2 (X-2010) 19-22. Miguel Utrillo, periodista y crítico de arte.

ARTISTAS.
El arte de la Viena de fin de siglo.

Llovet, J. ‘Marginalia’. La seducció de Viena. “El País” Quadern 1.621 (11-II-2016) 6. Comentario admirativo sobre la Viena del 1900, tras la publicación del libro de Jacques Le Rider, Los judíos vieneses de la Belle Époque (Subsuelo. Barcelona. 2016).

El arte italiano de fin de siglo.

*<Del divisionismo al futurismo. El arte italiano hacia la modernidad>. Madrid. Fundación Mapfre (17 febrero- 5 junio 2016). Trento. Museo de Arte Moderno y Contemporáneo (verano 2016). 70 obras puntillistas y de lucha de clases de finales del siglo XIX de Giacomo Balla, Carlo Carrà, Emilio Longoni, Angelo Morbelli, Giuseppe Pellizza da Volpede, Gaetano Previati, Giovanni Segantini... Comisarios: Beatrice Avanzi y Fernando Marzocca. Reseña de García, Ángeles. Mapfre expone el arte italiano que unió lucha de clases y puntillismo. “El País” (16-II-2016) 30. / De la Villa, Rocío. Genealogía del Futurismo. “El Cultural” (4-III-2016) 32.

El artista francés Paul Cézanne y su influencia sobre Joan Miró.*

El artista suizo Ferdinand Hodler.
<Ferdinand Hodler 1853-1918>. Londres. Hayward Gallery (20 mayo-27 junio 1971). Cat. 55 pp.
<Ferdinand Hodler als Schüler von Ferdinand Sommer>. Steffisburg (1984). Cat. 184 pp.
<Hodler>. Martigny. Fondation Gianadda (13 junio-20 octubre 1991). Cat. 347 pp.
<Ferdinand Hodler>. París. Musée de l’Orsay (26 diciembre 2007-3 febrero 2008). 80 pinturas. Reseña de Martí, Octavi. El nuevo orden de las cosas. “El País” (26-XII-2007) 44.


El artista expresionista noruego Edvard Munch (1863-1944).
Exposiciones.
<Edvard Munch>. Madrid. Museo Thyssen-Bornemisza (3 octubre 2015-17 enero 2016). 80 pinturas. Reseña de De Villa, Rocío. Munch, más que un grito. “El Cultural” (2-X-2015) 26-29. / García, Ángeles. Munch, más allá de ‘El grito’. “El País” (6-X-2015) 28.
Libros.
Munch, Edvard. El friso de la vida. Nórdica. Madrid. 2015. Poemas, diarios y reflexiones.
Artículos.
Gutiérrez Aragón, Manuel. ¿Y cómo se pinta un grito? “El País” (20-VI-2013) 38. El 150º aniversario de Munch.
García, Ángeles. Colores y brumas de Munch. “El País” El Viajero 870 (3-VII-2015) 10-11. Visita en Oslo a su pinacoteca, al Museo Nacional y a otros lugares relacionados con su vida.
Verdú, Vicente. La belleza pulmonar. “El País” (28-XI-2015) 31. Una reflexión sobre el arte y la enfermedad en la obra de Munch.


El artista holandés Van Gogh.
*<English Influences on Vincent Van Gogh>. Nottingham. University (1974-1975). Cat. 80 pp.
<Van Gogh à Paris>. París. Musée d'Orsay (5 febrero-15 mayo 1988). Textos de Cachin, F.; et al. Especial “Beaux Art”. 58 pp.
<Vincent Van Gogh>. Amsterdam (1990). Julio Ollero, ed. Madrid. 1990. Cat. 2 vols. I. Pinturas. 292 pp. II. Dibujos. 336 pp. Textos de Leeuw, Ronald; et al.
*<Il percorso dell'Arte moderna. Da Van Gogh a Picasso. Da Kandinsky a Pollock>. Venecia. Palazzo Grassi (1990). Cat. Ed. Bompiani. Milán. 391 pp.
*<De Van Gogh à Mondrian. Art Pays-Bas XXe siècle>. París. Musée d'Art Moderne de la Ville de Paris (25 marzo-21 junio 1994). Cat. 342 pp.
<Van Gogh>. Londres. National Gallery (2014). Minimuestra de dos copias de Los girasoles. Reseña de Tubella, Patricia. Van Gogh en Londres: ver doble. “El País” (29-I-2014) 37.
Libros.
Cabanne, Pierre. Van Gogh. Thames & Hudson. Londres. 1963 (1961 francés). 288 pp.
Ferrer, Isabel. Van Gogh y el hijo del carpintero. “El País” (1-III-2008) 42.
Ferrer, Isabel. La madre de todas las correspondencias. “El País” (2-X-2009) 37.
Huyghe, René. Van Gogh. Flammarion. Paris. 1977.
Milner, Frank. Van Gogh. Libsa. Madrid. 1992. 109 pp.
Neumannova, Miloslava. Van Gogh. Dibujos. Polígrafa. Barcelona. 1987.
Rewald, John. El postimpresionismo. De Van Gogh a Gauguin. Alianza Forma. Madrid. 1982. 530 pp.
Tralbaut, Marc Edo. Van Gogh. Le mal aimé. Lazarus. París. 1969. 349 pp.
Uhde, Wilhelm. Van Gogh. Phaidon. Oxford. 1981 (1951). 31 pp. más 48 ilus.
Van Gogh, Vincent. Cartas a Theo. Labor. Barcelona. 1987.
Van Gogh, Vincent. Vincent Van Gogh por sí mismo. Ed. de Bruce Bernard. Plaza & Janés. Barcelona. 1987 (1985).
Van Gogh, Vincent. Cartas a Van Rappard. Parsifal. Barcelona. 1992. 204 pp.
Vedovello, Franco. Van Gogh. Gredos. Madrid.
Zurcher, Bernard. Van Gogh. Vie et oeuvre. Office du Livre. Friburgo. 1985. 326 pp. 
Bailey, Martin. Probabilmente falsi almeno 45 van Gogh. “Il Giornale dell'ARTE”, año 14, nº 156 (VI-1997) 78-84.

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