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viernes, 19 de febrero de 2016

Pomponio Gaurico: Sobre la escultura.

POMPONIO GAURICO: SOBRE LA ESCULTURA.
VIDA.
Pomponio Gaurico nació hacia 1482 en Gauro (cerca de Salerno) y murió en fecha incierta hacia 1528/1530. Su padre era un gramático y su hermano Lucas un matemático célebre por sus estudios de perspectiva.
Gaurico fue una encarnación del hombre renacentista, como Alberti, con intereses universales: poeta, erudito, humanista, filólogo (dominaba el griego y fue catedrático en la universidad de Nápoles) y artista escultor.
Estudió en la universidad de Padua entre 1502 y 1507, en un ambiente veneciano, con maestros como Pomponazzi y compañeros que alcanzarían fama. Fue un broncista autodidacta, con un pequeño taller y se relacionó posiblemente con Mantegna.

EL LIBRO: SOBRE LA ESCULTURA.

Su libro De sculptura, escrito en latín desde 1500 y publicado en Florencia en 1504, cuando sólo tenía 22 años, utiliza mucho el griego en sus citas de fuentes antiguas, hasta caer en la erudición, pero también conoce el oficio en la práctica, sobre todo del bronce.
Se caracteriza por tratar temas usuales (técnicas de fundición) y otros poco frecuentes (fisiognomía), con una terminología propia, en la línea renacentista de combinar la imitación de la naturaleza y el uso de la erudición.
Su forma es un diálogo entre Gaurico y dos personajes relativamente pasivos: el filólogo Regius, comentarista de Quintiliano, y Leonico Tomeo, comentarista de Aristóteles. Eran dos humanistas teóricos, que curiosamente nunca se relacionaron con el arte, salvo el segundo como coleccionista. Hay que precisar que la referencia de Barasch [200] a que Gaurico coleccionó esculturas antiguas, pinturas modernas (una de Van Eyck) y manuscritos (el famoso rollo de Josué, hoy en la Biblioteca Vaticana) es un error de transcripción o traducción, pues estos datos corresponden a Leonico Tomeo.

ESTRUCTURA.
He reordenado el índice original, de acuerdo a la interpretación de Chastel y Klein [26 y ss.]. El libro tenía ocho capítulos, confusamente organizados:
I. Sobre el arte de la escultura. II. Sobre la proporción. III. Sobre la fisiognomía. IV. Sobre la perspectiva. V. Sobre la animación. VI. Sobre la fundición. VII. Sobre los restantes tipos de escultura. VIII. Sobre los escultores ilustres.
La reorganización engloba en un cuadro conceptual los seis primeros capítulos y coloca como apéndices los dos últimos:
1. Sobre el arte de la escultura (escultura en bronce):
1) Ductoria (invención y ejecución del modelo):
A) Designatio (proyecto):
a) Simetría (proporción o armonía).
a’) con la Fisiognomía.
b) Optica (óptica o perspectiva).
B) Animatio (dar apariencia de ser vivo).
2) Fusoria (fundición).
2. Sobre los restantes tipos de escultura.
3. Sobre los escultores ilustres.

DESARROLLO.
El libro se extiende sobre todo en el apartado 1. Sobre el arte de la escultura (la escultura en bronce), que comprende los seis primeros capítulos.
El capítulo I comienza con una descripción de las cualidades del escultor, del que no importa la clase social, sino la inteligencia, la liberalidad (generosidad) y, sobre todo, la cultura humanista, tanto en letras, leyendas, historia y arte, debiendo ser un erudito de la Antigüedad.
Debe, asimismo, conocer la equitación (pues la mayoría de las obras de su tiempo son ecuestres), tener amplia imaginación, ser comprensivo (en el sentido de abarcar todo el proceso de invención) y ser muy naturalista (un rechazo rotundo al embellecimiento de los defectos de la realidad, que modera en el capítulo V).
El escultor ideal es un artista-humanista (por eso Severo de Ravena merece su crítica pese a su dominio técnico).
La escultura la divide según los materiales: madera, marfil, yeso, piedra y metal.
La sculptura propiamente dicha sería la del metal, mientras que la talla de la piedra es la scalptura, etc.
Ductoria es la invención y ejecución del modelo. Esta operación la subdivide en Designatio y Animatio.
Designatio es el proyecto de la obra, basada en el dibujo (cita la pasión de Donatello por el dibujo).
La Designatio se subdivide en dos puntos:
El primer punto, la Simetría, es la proporción o armonía, añadiendo un largo excurso sobre la Fisiognomía. El segundo punto, Optica, es la perspectiva.
El capítulo II, trata sobre la Simetría y su exposición se subdivide en tres temas: cánones y proporciones del cuerpo humano (considerado como modélico), tamaños de las estatuas y cambios de escala, y los contornos.
Primero hace una breve mención de los dos cánones anteriores eran el de Vitruvio y el de Varrón:
El canon de Vitruvio tenía una proporción de 10 caras u 8 cabezas. Inscripción en un círculo (ombligo en el centro, y los pies y las manos tocando la circunferencia). Unidades romanas. Relaciones 2, 4, 6, 8...
El canon llamado de Varrón (realmente bizantino) tenía una proporción de 9 unidades. La novena unidad subdividida en cuatro partes (cada una con la altura de un tercio de la cara, lo que provocaba desequilibrios que solucionaban variando el número de partes en la práctica), que son coronilla, cuello, rodilla y altura del pie. Inscripción en un círculo (genitales en el centro, y los pies y las manos tocando la circunferencia). Unidades romanas. Relaciones 1, 3, 6, 9...
El canon de Gaurico tiene una proporción de nueve unidades, tomando la cara como unidad. Inscribe este canon en un cuadrado. Establece nuevas medidas de longitud.
Establece analogías sobre las partes del perfil de la cara y sobre las relaciones entre las partes de la mano y de la cara. Estudia las medidas de la anchura (con base geométrica) y del grosor (contorno de los miembros).
Chastel y Klein creen que Gaurico se basó para estas innovaciones [107] en las ideas del médico Michele Savanorola (no confundir con el famoso monje florentino).
Las relaciones internas de este canon de nueve medidas son: 1, 1 1/2, 2, 3 y 3n.
Elogia la proporción, la belleza de la música de los números y al artista culto.
Estudia los distintos tamaños de las esculturas, por grandes y por pequeñas, y de las proporciones de aumento o disminución de cada uno. Las categorías de las grandes son:
Tamaño natural, con la estatura exacta de una persona, para las estatuas de hombres virtuosos y sabios.
Grandes, con tamaño menor de 1 1/2, para reyes y grandes generales.
Más grandes, con tamaño de 2 veces, para los héroes.
Muy grandes, con tamaño de 3 o más veces, llamadas también colosos, para dioses y algunos reyes.
Disminuyendo el tamaño, lo que puede ser infinito, siempre con subdivisiones de tres, las categorías son:
Pequeñas, de 9 a 6 partes.
Más pequeñas, de 6 a 3 partes.
Muy pequeñas, de 3 a 1 partes.
El capítulo III trata sobre la fisiognomía. La define como «una forma de observación mediante la cual podemos llegar a conocer las cualidades de las almas, a partir de los rasgos corporales.»
Hace referencia a los cánones, la mediocritas y las caricaturas, a la relación entre la geografía y el clima con el carácter (la toma de Alberti), a la expresión de las emociones (con una separación entre el carácter permanente y la emoción pasajera), a la analogía animal (los rostros humanos con parecido a un animal) y los temperamentos (en relación a los humores permanentes).
El capítulo IV trata sobre la Perspectiva-Óptica. La divide en dos: A) Fisiológica, B) Gráfica (por el dibujo).
La gráfica a su vez se divide en: a) universal (espacio completo o conjunto de la obra), b) particular (escorzo de los objetos o las partes por separado).
La universal se subdivide en de pavimento y de horizonte. La particular se subdivide en de figuras humanas, de cuerpos y de figuras planas.
La universal de horizonte y particular de figuras planas se relacionan entre sí en la perspectiva de composición, definida por dos características posibles: su extrema pureza (claridad) o la distinción (belleza).
Trata también de las posturas (erguida, inclinada y en torsión), movimientos (iniciales, intermedios y finales; tranquilos o violentos) y posturas de reposo (nobles y vulgares).
El capítulo V es brevísimo y trata de la Animatio, o mímesis, que consiste en dar a la obra una expresión o apariencia de ser vivo. En este punto Gaurico introduce una corrección en la tesis del naturalismo, por cuanto el artista debe moderar la imitación minuciosa de la naturaleza con la búsqueda de la belleza ideal, mediante la selección de los modelos más bellos (o las partes más bellas de modelos diferentes) y la adaptación de las figuras y sus gestos a la acción representada. Su cita es clara:
«observar con atención la naturaleza y tomar los cuerpos más bellos y elegantes, cuando tracen el contorno de un cuerpo y lo completen por medio de la expresión y la armonía; pues, tal como enseñó Zeuxis a los crotonienses, no será fácil encontrar la belleza perfecta en un solo cuerpo.» [237]
El capítulo VI se dedica a la Fusoria (fundición). Es el apartado más técnico, como un recetario concreto y descriptivo de cómo hacer cada paso.
Esta transformación de los metales es la ciencia que él llama Chemike, que se divide en la confección de los moldes y el vaciado de los metales. Se centra en la confección de los modelos con bronce, con distintas aleaciones.
Considera infame el arte de la fundición, porque es inferior al de la labor del oro y de la plata, labores que opina perdidas desde la época de los antiguos. Corresponde esta tarea, pues, a los artesanos fundidores, no a los artistas-humanistas.
Sobre el vaciado explica cuatro métodos: en greda, en yeso, en cera (o plomo) y en polvo.
El acabado final se consigue eliminando los defectos (quitando con cincel o lima; y añadiendo o con la ensambladura) y ornando la obra (bruñido y coloración).
Se refiere a la orfebrería como caelatura (cincelado).
Dos errores en el capítulo son su desconocimiento de un nuevo método de vaciado (con varias piezas recuperables que permitían repetir el vaciado) y el rechazo de la fundición en piezas separadas.
Al final del libro hay dos apéndices.
El primer apéndice es el brevísimo capítulo VII, Sobre los restantes tipos de escultura, y establece una clasificación de los tipos según los procedimientos y materiales.
Los tipos son: plastice, tomice, pradigmatice y colaptice. Respectivamente son:
a) Plastice (modelado). Es el procedimiento de trabajar con arcilla, cocción, encolado y pintura, a partir de un esbozo, un modelo o una maqueta.
b) Tomice (talla de la madera y del marfil). Es el procedimiento más sencillo para Gaurico, con el tallado, encolado y pintura.
c) Pradigmatice (vaciado). Es el moldeado con alfarería, terracota y escultura en yeso.
d) Colaptice (grabado en piedra). Es la talla del mármol.
A los que debemos añadir la escultura en bronce y la orfebrería (caelatura), artes tratadas en los capítulos anteriores.
El segundo apéndice, es el capítulo VIII, Sobre los escultores ilustres, los clasifica de acuerdo al apartado anterior según los materiales que trabajaron y además trata por separado a los antiguos (el espacio mayor) y a los modernos.
Las obras no le interesan apenas, sino los artistas. Para el estudio de los antiguos sus fuentes son Plinio y Pausanias.
Entre los modernos de Florencia estudia a Della Robbia, Ghiberti, Donatello y Verrocchio, de otras regiones italianas escoge a escultores de segunda fila como Severo de Ravena (aunque critica su incultura literaria), junto a Della Robbia y Tullio Lombardo, por su naturalismo.

TEORÍA.
Los estudiosos de Gaurico se han concentrado en unos pocos temas, resumidos a continuación.
Gaurico estudia sobre todo la perspectiva y las proporciones (cuyas tesis son copiadas por numerosos tratadistas posteriores), estas con una opinión muy platónica (del Timeo).
Abundan las referencias técnicas (fundición del bronce), con detalles sobre los hornos o la cantidad de arena que se debe añadir al yeso. A veces parece un recetario medieval. Esta predilección por la fundición del bronce es opuesta a la predilección toscana por la talla de la piedra.
La escultura se dividía en dos modalidades: tallada y modelada. La talla en piedra era la más noble para los florentinos. Miguel Ángel decía que el artista que «en vez de quitar, añade», no merece ser llamado escultor.
Pero en Venecia la opinión era la contraria; Donatello había llevado a Padua la técnica del bronce a mediados del siglo XV y seguía vigente.
En el breve capítulo VII, dedicado a las diferentes clases de escultura, las ordena por los criterios de materiales y técnicas. Modelado, abocetado, escultura en marfil, talla y otros tipos. No menciona, significativamente, la escultura en piedra y omite el trabajo en mármol. El capítulo VI, 15 se denomina Chemike, término creado por él, y expone los instrumentos, materiales y procedimientos de la fundición del bronce.
El aspecto más importante para Barasch [202] es la discusión sobre fisiognomía (capítulo III). Es el reflejo del carácter y las emociones en el rostro humano. Aristóteles, los autores medievales, Ficino, Alberti y Leonardo lo habían estudiado antes, pero Gaurico es el primer renacentista que le dedica un estudio concreto.
Parecería que este capítulo no tuviera relación con la escultura, pero Venecia era el centro de la ciencia de la fisiognomía en la época y allí aprendió Gaurico. Lucas Gaurico, su hermano, publicará en 1551 una recopilación de textos del tema y puntualiza que Pomponio escribió un «libro sobre escultura y fisiognomía».
Estudia las diferentes partes que componen el rostro humano, con una secuencia tomada de los tratados antiguos: ojos, párpados, ventanas nasales, nariz, frente, boca, etc. Todos estos rasgos proporcionan datos sobre el «alma» de la persona. Cita con frecuencia como únicas autoridades a Aristóteles y Adamancio, sin hacer referencia a su propia observación, por lo que es un capítulo totalmente literario y erudito.
Propone diferentes sistemas de proporciones, según la importancia social, usando el canon de de nueve unidades como medida de la perfección humana (cabeza como unidad).
El aumento y la disminución de las proporciones deben seguir una rigurosa proporción de 6/9, 3/9 y 1/9. También aborda el problema del factor de la edad de las figuras representadas, enfatizando las distintas proporciones del niño (una novedad en la literatura teórica del arte). Esta idea influyó en Durero [Barasch, 127].

CRÍTICAS.
Schlosser [213] recoge las críticas de los mismos contemporáneos de Gaurico (Giovio) por su carácter fragmentario.
Valora que recuperase por primera vez a dos escritores antiguos: Filostrato y Pausanias, mientras que considera que copia literalmente a Plinio y Vitruvio, mientras que no conoció las obras de Alberti.
El platonismo del autor es lamentado, por introducir la tríada de lo verdadero, lo bello y lo bueno (asociada a la frente, la nariz y la boca).
Tatarkiewicz [1976, 161] señala que Gaurico era el representante de una tradición pitagórica que había sobrevivido a lo largo de la Edad Media hasta el Renacimiento. La tesis era que la belleza tenía un carácter numérico. Robert Grosseteste, en la Edad Media, escribía:
«La composición y la armonía de todas las cosas compuestas se deriva sólo de las cinco proporciones que se encuentran entre los cuatro números: uno, dos, tres y cuatro.» Gaurico exclama: «¡Qué gran geómetra debe haber sido aquel que creó al hombre!»
Tatarkiewicz [1976, 218 y 241] explica como Gaurico sigue la línea renacentista de buscar la proporción adecuada, inspirada en Vitruvio (Ghiberti, Alberti, Pacioli, el mismo Savonarola). Gaurico escribe que debemos contemplar y amar la medida y la simetría (mensuram... symmetrium... contemplari et amore debemus).

BIBLIOGRAFÍA.
FUENTES ORIGINALES.
Cennini, Cennino. El Libro del Arte. Akal. Madrid. 1988. 264 pp.

titulo del libro
Gaurico, Pomponio. Sobre la escultura. Akal. Madrid. 1989. 378 pp.

INTERNET.
[https://digitalis-dsp.uc.pt/bitstream] Ensayo (en portugués) de Sigmund Méndez sobre las fuentes clásicas sobre la fantasía en el libro de Gaurico.

BIBLIOGRAFÍA GENERAL.
AA.VV. Pitarch, Yarza, Garriga, Fernández Arenas, Calvo Serraller, Freixas, et al. Fuentes y documentos para la Historia del Arte. Gustavo Gili. Barcelona. 1982. 8 vols. 453, 350, 446, 606, 477, 271, 408, 471 pp.
Barasch, Moshe. Teorías del arte. De Platón a Winckelmann. Alianza. Madrid. 1991 (1985). 311 pp.
Blunt, Anthony. La teoría de las artes en Italia (del 1450 a 1600). Cátedra. Madrid. 1982 (1940). 175 pp.
Estrada Herrero, David. Estética. Herder. Barcelona. 1988. 773 pp. más ilus.
Klein, Robert. La forma y lo inteligible. Taurus. Madrid. 1982 (1970). 451 pp. Sobre Gaurico, pp. 217-254.
Schlosser, Julius von. La literatura artística. Cátedra. Madrid. 1976 (1924). 640 pp.
Tatarkiewicz, Wladyslaw. Historia de la estética. Akal. Madrid. 1991 (1970). 3 vols.: 357, 326, 606 pp.

Tatarkiewicz, Wladyslaw. Historia de seis ideas. Tecnos. Madrid. 1987 (1976). 422 pp.

martes, 16 de febrero de 2016

Comentario: Ghiberti y las Puertas del Paraíso del baptisterio de Florencia.

Comentario: Ghiberti y las Puertas del Paraíso del baptisterio de Florencia.


            Ghiberti. Puerta del Paraíso. 

Introducción.
Para la escultura, si en el Trecento habían sido las capitales Siena y Pisa, en el Quattrocento el gran centro es Florencia, gracias al trabajo en la cantería de la catedral. En 1401 se convoca el famoso concurso de las puertas del Baptisterio, y lo gana Lorenzo Ghiberti (1378-1455), que trabaja en dos periodos, el primero hasta 1425 y el segundo hasta 1452, para fundir en bronce los paneles de las escenas evangélicas. 
Destaca, sobre todo, la segunda, la llamada Puerta del Paraíso, gracias a un relieve profundo, realista, clásico, con escenas de naturaleza (rocas y árboles) y una notable sensación de profundidad debido a una perspectiva lineal que convierte a estos relieves casi en obras pictóricas.

Descripción y contexto histórico.
El baptisterio es un edificio paleocristiano de planta centralizada reformado en el Románico y está situado frente a la Catedral de Santa María de las Flores. Tiene tres puertas en las que durante la Edad Media se habían colocado piezas de madera que habían sufrido al aire libre y en el siglo XIV se planteó su sustitución por otras de bronce, que serán la primera, de Pisano, y las dos de Ghiberti. 
Las puertas de bronces se deterioraban en los últimos decenios del siglo XX debido a la contaminación y recientemente fueron restauradas y sustituidas por moldes exactos. Los oritginales hoy se conservan en el vecino Museo del Duomo.

La primera puerta.


La primera puerta fue realizada por Andrea Pisano en el siglo XIV, en el lado norte, y es un excelente ejemplo del gótico tardío italiano, muy naturalista. 
Giotto recomendó a Pisano al Cabildo catedralicio y acabó la obra en 1330 como consta en una inscripción en la parte superior. Más tarde, Pisano siguió colaborando con Giotto en la construcción del campanile de la catedral y le sucedió en la obra a la muerte del maestro en 1337, hasta su propio fallecimiento en 1348 por la peste.
Hay 28 paneles, con 20 escenas que narran la vida de San Juan Bautista, y las 8 restantes son las Virtudes: fe, esperanza, caridad, humildad, fortaleza, templanza, justicia y prudencia).


Destaca el plafón del Bautista, una referencia a la función del Baptisterio, lo que explica que fuera el panel preferido por el pueblo. En la escena vemos a San Juan Bautista en el acto de bautizar a Jesús en el río Jordán.


El plafón del transporte del cuerpo de San Juan Bautista.

La segunda puerta.



El proyecto de la segunda puerta, para el lado sur, fue realizada por Ghiberti tras ganar el concurso con el tema del sacrificio de Isaac a Brunelleschi y otros concursantes, con un panel en el que evidenciaba su dominio de las formas, con una concentración de masa en el centro y un eje de perspectiva hacia un costado, que encajaba mejor en el gusto todavía gótico de los mercaderes, mientras que Brunelleschi era demasiado moderno tal vez, con su punto de fuga central.


           
En esta puerta, terminada en 1424, dispuso 28 paneles, con escenas encuadradas en cuadrilóbulos para representar la Vida de Cristo, que destacaron de inmediato por el clasicismo en el tratamiento naturalista de los cuerpos y la perspectiva logradísima en schiacciato, al tratar con bajorrelieve los personajes y elementos más lejanos, y con un altorrelieve casi de busto redondo los de primer plano, mostrando efectos de claroscuro. Pero en estas puertas hay todavía elementos goticistas, como la complejidad compositiva, el recurso a la perspectiva caballera (los elementos superiores son los más lejanos) y el horror vacui.
En las cenefas y hornacinas de los marcos de la puerta se disponen motivos vegetales y animales, más unas cabezas de profetas en sendos medallones o clipeos.

La tercera puerta.
Más tarde Ghiberti, a partir de 1426, realizó el encargo de la tercera puerta, la situada frente a la entrada principal de la catedral de Santa María del Fiori, que originalmente fue denominada de la Gloria y hoy es más conocida como Puerta del Paraíso desde que así la llamara Miguel Ángel. 

Los dos batientes, miden 5,20 metros de atura, 3,10 metros de ancho y 11 cm de grosor, con un peso total de ocho toneladas. Cada batiente cuenta con cinco paneles. En las cenefas u orlas de los marcos de la puertas dispone motivos vegetales, más 24 retratos en clipeos de los mecenas más un conocido autorretrato.
En esta obra alcanza su cima, con un clasicisimo ya rotundo, con mayor claridad compositiva y un tratamiento anatómico perfecto, en la representación de temas del Antiguo Testamento. Su maestría explica que Vasari la considera "la obra de arte más fina jamás creada", y es que el elenco de los ayudantes de Ghiberti es espectacular, con algunos de los mejores artistas del Quattrocento: los escultores Donatello y Luca della Robbia, el arquitecto Michelozzo, el pintor Benozzo Gozzoli y el el orfebre Bernardo Cennini.
El gremio de Calimala, dedicado al comercio de tejidos extranjeros, le encargó esta tercera puerta, con la petición de que repitiera la composición de la segunda puerta, con 28 paneles o tableros (se observa esta estructura en la parte posterior), pero Ghiberti les convenció de que fueran solo 10, para lograr así una mayor monumentalidad en la representación, aunque, como hacía Masaccio en el fresco del Tributo de San Pedro, disponía varias escenas en cada panel. 


En el primer plagón, el del Génesis, se suceden las escenas de la creación del hombre, la creación de Eva a partir de una costilla de Adán, la tentación, el pecado original y la expulsión del Paraíso. 


En el segundo panel, cargado de información iconográfica, se observa a Adán y Eva en una cabaña en el ángulo superior izquierdo, a Caín cultivando el campo y Abel del rebaño, el sacrificio de ambos a Dios (que prefiere el de Abel), el asesinato de Abel por Caín... 

Análisis formal.


Ghiberti. El panel de la conquista de Jericó por los israelitas, en la Puerta del Paraíso. Es el octavo (el segundo desde el suelo en el batiente derecho).
Este plafón muestra a los israelistas portando el Arca de la Alianza y rodeando la ciudad mientras tocan sus trompetas hasta que los muros son abatidos por la furia divina. Obsérvese la agrupación muy nítida, con un espacio vacío central que conduce la mirada del espectador al Arca, portada por una comitiva que entra en escena en un eje diagonal que antecede en un siglo a las atrevidas composiciones en escorzo de Tintoretto. En cambio, es un elemento todavía gótico el cúmulo de cabezas isomorfas en el extremo derecho del panel.

Para el análisis formal usamos este panel, porque en él figuran todas las soluciones técnicas que usó en la puerta.
La refinada técnica de la fundición de bronce y el repujado dorado de las figuras denotan una notable perfección artesana legada por el Gótico.
La logradísima gradación en schiacciato desde el altorrelieve del primer plano con efectos de claroscuro, al mediorrelieve del segundo plano (los portadores del Arca), el bajorrelieve de los personajes del tercer plano (Josué sobre el carro a la izquierda) y finalmente la leve incisión de las estructuras de las tiendas en el fondo.

Significado.
Como ejemplo de la inspiración bíblica de las imágenes, escogemos el panel de la conquista de Jericó, cuya escena religiosa tiene un truculento trasfondo político-militar. Cuenta el Libro de Josué:
‹‹Las puertas de Jericó estaban bien aseguradas por temor a los israelitas; nadie podía salir o entrar.
Pero el Señor le dijo a Josué: «¡He entregado en tus manos a Jericó, y a su rey con sus guerreros! Tú y tus soldados marcharán una vez alrededor de la ciudad; así lo harán durante seis días. Siete sacerdotes llevarán trompetas hechas de cuernos de carneros, y marcharán frente al arca. El séptimo día ustedes marcharán siete veces alrededor de la ciudad, mientras los sacerdotes tocan las trompetas. Cuando todos escuchen el toque de guerra, el pueblo deberá gritar a voz en cuello. Entonces los muros de la ciudad se derrumbarán, y cada uno entrará sin impedimento.»
Josué hijo de Nun llamó a los sacerdotes y les ordenó: «Carguen el arca del pacto del Señor, y que siete de ustedes lleven trompetas y marchen frente a ella.»
Y le dijo al pueblo: «¡Adelante! ¡Marchen alrededor de la ciudad! Pero los hombres armados deben marchar al frente del arca del Señor
Cuando Josué terminó de dar las instrucciones al pueblo, los siete sacerdotes marcharon al frente del arca del pacto del Señor tocando sus trompetas; y el arca del pacto les seguía. Los hombres armados marchaban al frente de los sacerdotes que tocaban las trompetas, y tras el arca marchaba la retaguardia. Durante todo ese tiempo las trompetas no cesaron de sonar. Al resto del pueblo, en cambio, Josué le ordenó marchar en silencio, sin decir palabra alguna ni gritar hasta el día en que les diera la orden de gritar a voz en cuello.
Josué hizo llevar el arca alrededor de Jericó una sola vez. Después, el pueblo regresó al campamento para pasar la noche. Al día siguiente, Josué se levantó temprano, y los sacerdotes cargaron el arca del Señor. Los siete sacerdotes que llevaban las trompetas tomaron la delantera y marcharon al frente del arca mientras tocaban sus trompetas. Los hombres armados marchaban al frente de ellos, y tras el arca del Señor marchaba la retaguardia. ¡Nunca dejaron de oírse las trompetas! También en este segundo día marcharon una sola vez alrededor de Jericó, y luego regresaron al campamento. Así hicieron durante seis días.
El séptimo día, a la salida del sol, se levantaron y marcharon alrededor de la ciudad tal como lo habían hecho los días anteriores, sólo que en ese día repitieron la marcha siete veces. A la séptima vuelta, los sacerdotes tocaron las trompetas, y Josué le ordenó al ejército: «¡Empiecen a gritar! ¡El Señor les ha entregado la ciudad! Jericó, con todo lo que hay en ella, será destinada al exterminio como ofrenda al Señor. Sólo se salvarán la prostituta Rajab y los que se encuentren en su casa, porque ella escondió a nuestros mensajeros.  No vayan a tomar nada de lo que ha sido destinado al exterminio para que ni ustedes ni el campamento de Israel se pongan en peligro de exterminio y de desgracia. El oro y la plata y los utensilios de bronce y de hierro pertenecen al Señor: colóquenlos en su tesoro.»
Entonces los sacerdotes tocaron las trompetas, y la gente gritó a voz en cuello, ante lo cual las murallas de Jericó se derrumbaron. El pueblo avanzó, sin ceder ni un centímetro, y tomó la ciudad.  Mataron a filo de espada a todo hombre y mujer, joven y anciano. Lo mismo hicieron con las vacas, las ovejas y los burros; destruyeron todo lo que tuviera aliento de vida. ¡La ciudad entera quedó arrasada!››

Así, lo que parece una escena relativamente pacífica, es la sugerencia de una matanza, de una guerra sin cuartel, metáfora de la que espera a quienes ataquen a la ciudad de Florencia. Propaganda religiosa y política al fin, confluyentes en una sola obra.
El texto y la imagen concuerdan en símbolos numéricos: las 12 tiendas del fondo derecho simbolizan las 12 tribus de Israel, y los siete brazos del candelabro y los siete sacerdotes simbolizan los siete días de la semana, el tiempo humano,

El contexto artístico, histórico y cultural.
Para apurar el contexto artístico, apuntemos que las puertas muestran el paso estilístico del Gótico tardío al Quattrocento, destacando los avances hacia un mayor naturalismo y el uso de la perspectiva lineal. 
En el aspecto socio-político, destaquemos que fue un encargo de un gremio de mercaderes, un hecho que muestra la prosperidad de la burguesía comercial y artesanal de Florencia y su compromiso religioso y político, esto es con la Iglesia y la mejora de la urbe, en una época de recuperación política y económica de la ciudad después del terrible impacto de las sucesivas epidemias de la Peste Negra desde 1348, que habian asolado la ciudad.

Influencias posteriores.
La lista de artistas y obras, tanto en escultura comp pintura, que muestran la influencia de la última puerta de Ghiberti es interminable. Solo apunto algunas ideas que sedujeron: el uso de la perspectiva lineal para representar grandes espacios arquitectónicos (de inspiracion clásica) y paisajísticos, la suave gradación volumétrica en profundidad, el uso del claroscuro en el alto y medio relieve, el naturalismo en el acabado de los cuerpos. 
Entre los que le estudiaron destacaremos tres por su variedad: Ghirlandaio (pintura del Quattrocento), Miguel Ángel (pintura del Cinquecento) y Rodin (escultura moderna).



Domenico Ghirlandaio en su Matanza de los Inocentes (1485-1490), para su ciclo mural de la Capilla Tornabuoni en la iglesia de Santa Maria Novella, utiliza un similar fondo arquitectónico y una abigarrada acumulación de figuras como usa Ghiberti en el encuentro de la Salomón y la reina de Saba.



La composición de las figuras en la Creación de Adán (en la esquina inferior izquierda) fue replicada por Miguel Ángel en su obra homónima para la Capilla Sixtina (h. 1510-1512). 


Además, sugiero que el ángel que en la derecha expulsa a la pareja es una posible referencia para la figura del Guernica de Picasso que muestra a una mujer que surge de una ventana y alumbra con su lámpara la brutal escena del incendio. Pero es probable que sea solo una coincidencia en la solución formal, como tantas veces ocurre en el arte.


La Puerta del Infierno (1888-1917) de Rodin, con la colaboración de Camille Claudel, es una muestra contemporánea del influjo de Ghiberti en la estructura, el modelado y la perspectiva.

FUENTES.
Internet.

Documentales / Videos.


Ghiberti: Las puertas del Paraíso. 5:36. [https://www.youtube.com/watch?v=JfDNNK9rTg0]


Ghiberti: La puerta del Paraíso. 5:38. [https://www.youtube.com/watch?v=gK6KXOXammQ]


Florence's Gates of Paradise.  4:54. [https://www.youtube.com/watch?v=C6AbLI4QBAU] Su restauración.

domingo, 14 de febrero de 2016

Luca Pacioli y la Divina Proporción.

LUCA PACIOLI Y LA DIVINA PROPORCIÓN.

Retrato de Luca Pacioli. Museo Capodimonte, Nápoles. Se ha atribuido a Jacopo de Barbari.

VIDA
El italiano Luca Pacioli nació en Borgo San Sepolcro (1445) y murió en Roma (c. 1510-1514). Franciscano desde 1472, fue profesor de matemáticas en las universidades y centros de estudios de numerosas ciudades italianas, en un constante deambular de una a otra: Perusa, Urbino, Florencia, Venecia, Milán (desde 1496), Pisa y Roma. Compatriota y amigo de Piero della Francesca, asimismo trató mucho con Leonardo.
Matemático eminente, fue autor de Summa de arithmetica, geometria, proportione et proportionalite (Venecia, 1494), que contiene los primeros ejemplos de cálculo de probabilidades y del cálculo de logaritmos neperianos. Esta obra incluye una parte titulada Tractatus particularis de computis et scripturis, en la que se encuentra la primera explicación detallada del método de la partida doble y de la teneduría de libros de contabilidad.

EL LIBRO DIVINA PROPORTIONE.


En 1496-1498 escribió Divina Proportione, como resultado de largas conversaciones en Milán con Leonardo da Vinci. Terminado en Milán, fue publicado en Venecia en 1509 por Paganino.
En una segunda edición (1503) la obra llevaba ilustraciones de Leonardo da Vinci, junto con un apéndice titulado Libellus corporum regularium, que ha sido considerado ya desde entonces (Vasari) un plagio de una obra de Piero della Francesca.

ESTRUCTURA.
Está dividido en 71 capítulos, sin articulación de partes, aunque de su lectura se deduce una clara estructura:
1. PRÓLOGO: cap. I.
2. INTRODUCCIÓN TEÓRICA: cap. 2-IV.
3. SECCIÓN ÁUREA O DE LA DIVINA PROPORCIÓN: cap. V-VI.
4. DE LOS EFECTOS DE LA SECCIÓN ÁUREA: cap. VII-XXIII.
5. DE LOS CINCO CUERPOS REGULARES: cap. XXIV-XXXIII.
A) DE LAS INCLUSIONES DE UNOS CUERPOS EN OTROS: cap. XXXIV-XLVII.
B) DE COMO SE FORMAN LOS CUERPOS: cap. XLVIII-LIV.
C) DE LA ESFERA: LV-LVII.
6. DE LA APLICACION A LA ARQUITECTURA Y DECORACIÓN: cap. LIV y LVIII-LXIX.
7. REPRESENTACION GRAFICA Y GLOSARIO: cap. LXX-LXXI.

TEORÍA.
Pacioli quiso deducir de la «sección áurea» (un término que es posterior a Pacioli), la divina proporción, única e invariable, los principios de la arquitectura y las proporciones del cuerpo humano, así como las de las letras del alfabeto.
Las referencias esotéricas y místicas son constantes, en un libro que pretende dirigirse a un público minoritario. Esto le priva de un carácter científico que le pretendía dar, pero explica su éxito en la época.
Las principales fuentes del libro son Platón (Timeo), Euclides (Elementos), Vitruvio y los neoplatónicos florentinos. En menor grado, toda una pléyade de escritos antiguos, medievales y humanistas, entre los que sobresalen los de la filosofía escolástica (por el rigor lógico de sus argumentos).
La tesis central es la primacía de las matemáticas sobre cualquier otra disciplina. Todos los seres y objetos se someten al número, el peso y la medida.
Esto lo complementa con la tesis de que «la vista es la mayor fuente del conocimiento.»
Las disciplinas matemáticas son las tradicionales: aritmética, geometría y astronomía. Les añade cuatro más: música, perspectiva, arquitectura y cosmografía.
Rompe así con el programa medieval de estudios, basado en el quadrivium: aritmética, geometría, astronomía y música. De acuerdo con su valoración, tan leonardesca, de la vista, sostuvo que «la perspectiva, esto es, la pintura, debe ser incluida» o la música debía ser excluida, como subordinada a las otras tres. Y reafirma esta condición estética »si dices que la música satisface al oído, uno de los sentidos naturales, entonces la perspectiva satisface a la vista, que es más noble, por ser la primera puerta del intelecto».
La «sección áurea» es la divina proporción, única e invariable, indefinible del mismo modo que no puede definirse a Dios. La proporción y la simetría de la arquitectura, del cuerpo humano y de las letras del alfabeto dependen de esta sección áurea o dorada.
La representación matemática y gráfica es sumamente compleja para este trabajo, pero podemos resumir lo esencial.
Una línea ACB está dividida según dicha proporción cuando la relación de la parte mayor con la parte menor sea igual a la relación de toda la línea con la parte mayor. A-----------------C-----------B
Para entender gráficamente esto en una página de libro de texto, la línea ACB mediría 5,8 cm, estando la letra A en la medida 0, la letra C en la medida 3,6 y la letra B en la medida 5,8. La fórmula matemática de dicha proporción es: A/B = C/A
El número x que resulta al final es inconmensurable, con una valor cercano a 1,618033... No exponemos aquí las demostraciones matemática y gráfica de dicha propiedad.


Los efectos o propiedades de la divina proporción son infinitos e inabarcables, pero Pacioli los reduce por conveniencia de la redacción a sólo 13, que escoge por su índole cabalística y estética (Dios y los Doce Apóstoles).
Los efectos los adjetiva de modo diferente y establece sencillas demostraciones aritméticas, más simples que las realizadas por Euclides.
El análisis y construcción de los cinco poliedros regulares está extraído del Timeo de Platón y justifica que sean sólo cinco con argumentos matemáticos y filosóficos.
Son el tetraedro, cubo, octaedro, icosaedro y el dodecaedro, que corresponden al fuego, la tierra, el aire, el agua y el Todo. Para la fabricación de tales figuras es necesario el uso de triángulos rectos.
Una propiedad de estos cuerpos es que se incluyen progresivamente uno en el otro, hasta que el último, el dodecaedro (la esfera), los contiene a todos.
A partir de estos cuerpos, con la ayuda de la divina proporción, se pueden construir otros cuerpos dependientes, bien sean los «abscisos» (por extracción de otros cuerpos) o los «elevados» (por adicción de otros cuerpos).
Leonardo compuso 60 dibujos para ilustrar estos cuerpos y procedimientos (cap. LXX).
En el cap. LIV Pacioli explica el poliedro de 72 caras y su supuesta utilización en grandes obras de arquitectura: desde el Panteón de Roma en la Antigüedad hasta algunos edificios actuales de Milán. Es una manifestación no probada, claro está. Defiende también el estudio de Vitruvio y exalta el ángulo recto, como símbolo de rectitud moral.
González resume la teoría de Pacioli en una propuesta: La arquitectura (como todo el arte) debe reflejar la estructura matemática del Universo. La proporción matemática, principio universal y objetivo de belleza, debe convertirse en la referencia del arte.
En una obra posterior Pacioli se extiende sobre su concepción de la proporción: el hombre será el origen de las medidas y de las proporciones, y así la arquitectura estará en función de ellas. El arte es antropocéntrico.

CRÍTICAS.
Schlosser [La literatura artística. 1976: 137-138] le califica de tratadista «teórico puro», como a Della Francesca y Leonardo. Puntualiza su voluntad de ser un maestro de artistas. Critica el «grotesco estilo latinizante», su «tinte teológico-filosófico» y la introducción de «elementos místico-especulativos».
Para Schlosser lo más importante es la relación de sus ideas con la arquitectura: la enumeración de las columnas italianas de construcción regular (de las que excluye el orden toscano de Alberti), el repudio de las columnas salomónicas, la censura a la arquitectura lombarda más antigua (defendiendo la de Bramante), la defensa de la arquitectura toscana como un ideal (con el ejemplo del palacio de Urbino).
Joaquim Garriga [AA.VV. Fuentes y documentos para la Historia del Arte. 1982: 137] le considera el mayor teórico y divulgador de la aplicación sistemática de las matemáticas y la geometría a la técnica artística.
Para Barasch es el científico y matemático más famoso del siglo XV [Teorías del arte. De Platón a Winckelmann. 1991: 117], pero ni siquiera le considera como un teórico menor de las artes, salvo como maestro, amigo y contertulio de Leonardo da Vinci.
Estrada Herrero [Estética. 1988: 587] sólo lo menciona como autor de un «tratado de arquitectura» (sic), La divina proporción.
Tatarkiewicz [Historia de seis ideas. 1987: 218] escribe que Pacioli sostenía que Dios revela los secretos de la naturaleza sirviéndose de la proporción. En esto sigue la línea renacentista de buscar la proporción adecuada, inspirada en Vitruvio (Ghiberti, Alberti, Gaurico, el mismo Savonarola). Es, pues, un representante clásico de la interpretación cognitiva del arte, como Della Francesca y Leonardo [314], teóricos y artistas que buscaban calcular sus obras con precisión matemática.
Según Chastel [1965, 46-49] «la obra se propone expresamente revelar a los arquitectos, escultores y decoradores el secreto de las formas armónicas», pero su afán y facilidad de compilador tiene mucho de «charlatanismo», con «un programa bastante trivial de fórmulas matemáticas envueltas en definiciones filosóficas; y concluye con algunas instrucciones para los canteros y decoradores».
El aspecto práctico se encubre con referencias filosóficas sin deducción ni lógica alguna. Pero esto era algo normal en la época: «representa incluso exactamente la situación mental del Quattrocento, donde práctica y teoría se avecinan sin ajustarse exactamente la una a la otra». Pero sus consejos, como los de Alberti y Filarete, se seguían con mucha laxitud por los artistas de su tiempo. En resumen, Pacioli desea relacionar a los grandes artistas de su tiempo con el humanismo matemático. Son los Bellini, Mantegna, Melozzo, Luca de Cortona, Perugino, Botticelli, Filippino y Ghirlandaio, «que con la regla y el compás confieren a sus obras una proporción que les asegura una admirable perfección» [op. cit., 50].
Sobre la escasa vigencia práctica de la teoría de Pacioli en la Arquitectura y Pintura, hay que comprender que su carácter inconmensurable dificultaba su aplicación.
Rudolf Wittkower [Sobre la arquitectura en la Edad del Humanismo. 1979: 535-37] explica que las propiedades irracionales de la divina proporción eran incompatibles con la búsqueda de la perfección matemática, de la medida exacta, que era consustancial a los arquitectos renacentistas. La de Pacioli no era una teoría realmente científica sino especulativa.

BIBLIOGRAFÍA.
FUENTES ORIGINALES.
Cennini, Cennino. El Libro del Arte. Akal. Madrid. 1988. 264 pp.
Pacioli, Luca. La Divina proporción. Akal. Madrid. 1991. 204 pp.
Vitruvio. Los Diez Libros de Arquitectura. Akal. Madrid. 1987. 277 pp. más LVI láms.

BIBLIOGRAFÍA GENERAL.
AA.VV. (Pitarch, Yarza, Garriga, Fernández Arenas, Calvo Serraler, Freixas et al.). Fuentes y documentos para la Historia del Arte. Gustavo Gili. Barcelona. 1982. 8 vols. 453, 350, 446, 606, 477, 271, 408, 471 pp.
Barasch, Moshe. Teorías del arte. De Platón a Winckelmann. Alianza. Madrid. 1991 (1985). 311 pp.
Blunt, Anthony. La teoría de las artes en Italia (del 1450 a 1600). Cátedra. Madrid. 1982 (1940). 175 pp.
Estrada Herrero, David. Estética. Herder. Barcelona. 1988. 773 pp. más ilus.
Schlosser, Julius von. La literatura artística. Cátedra. Madrid. 1976 (1924). 640 pp.
Tatarkiewicz, Wladyslaw. Historia de la estética. Akal. Madrid. 1991 (1970). 3 vols.: 357, 326, 606 pp.
Tatarkiewicz, Wladyslaw. Historia de seis ideas. Tecnos. Madrid. 1987 (1976). 422 pp.
Venturi, Lionello. Historia de la crítica de Arte. Gustavo Gili. Barcelona. 1982 (1936). 403 pp.
Wittkower, Rudolf. Sobre la arquitectura en la Edad del Humanismo. Gustavo Gili. Barcelona. 1979. 600 pp.