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sábado, 20 de octubre de 2012

Comentario. Los Propileos (437-431), de Mnesicles.


Comentario. Los Propileos (437-431), de Mnesicles.

Descripción.
Vista de la entrada, con la escalera monumental romana, restos de la Puerta Beulé romana al pie del bastión donde se eleva el templo de Atenea Niké (a la derecha), y la fachada externa de los Propileos.


La palabra Propileos, procede del plural griego προπύλαια, compuesto del prefijo προ “pro” y el singular πύλιον “pylaion”, formando Προπυλαιον, traducido como “delante de la puerta”, como sinónimo de vestíbulo o sala de recepción. 
Se conoce popularmente por Propileos (otros nombres usados son Propilea y Propylea) el edificio monumental de la entrada de la Acrópolis de Atenas. Los persas habían destruido los antiguos Propileos de Pisístrato y habían quedado sin restaurar. Finalmente, durante un periodo de paz y prosperidad, el jefe ateniense, Pericles, como homenaje al triunfo de la ciudad en las Guerras Médicas, encomendó el gran plan de reconstrucción de la Acrópolis al escultor Fidias, que a su vez encomendó este proyecto específico al arquitecto Mnesicles (activo c. 437-409 aC).

           Vista idealizada desde el Oeste de la Acrópolis en época clásica, con los Propileos y los principales templos. 


Vista idealizada del interior de pórtico y de la acrópolis, con la fachada interior dórica. Al fondo a la derecha se observa el Partenón y a la izquierda la estatua de Atenea Prómachos y más allá el Erecteión. Es realidad esta vista no era posible porque había varios muros intermedios que encauzaban y bifurcaban los caminos.



La obra se ini­ció el 437 pero nunca lle­gó a terminarse, probable­mente debido a los avatares de la gue­rra del Peloponeso, iniciada en el año 431, que retrajo los recursos de la ciudad. Las obras se paralizaron y quedaron inacabados dos pórticos interiores, a los lados del pórtico central interior, y también quedó inconclusa gran parte del ala sur.
Los Propileos, en un grabado de Jacques-Philippe Le Bas, basado en un dibujo de Julien-David Le Roy. Les Ruines des plus beaux monuments de la Grèce (1758). Le Roy se situó sobre el basamento del templo desmontado de Atenea Niké.
Los Propileos en 1896.

Análisis formal.
El edificio se debía adaptar a una doble problemática: una funcional pues el edificio debía servir de entrada monumental en forma de pórtico, por lo que no podía se rodeado sino atravesado, y también debía albergar una pinacoteca y una biblioteca; y otra espacial puesto que el edificio estaba en la cima de una cuesta que penetraba en una parte cóncava de la acrópolis, y desarrollarse.
Plano de planta del proyecto original de los Propileos, con el ala norte a la izquierda y el ala sur a la derecha. 
Plano de planta levantado a mediados del siglo XIX y que muestra los restos conservados. Se observa que los pórticos interiores laterales quedaron inacabados.


Fotografía de James Stillman (1869).

Mnesicles resolvió los dos problemas planificando un doble pórtico rectangular de 18,12 metros de ancho y 12,96 metros de fondo, con dos fachadas gemelas, una interna (mirando hacia el interior de la acrópolis) y otra externa (mirando hacia el camino de ascenso), y le acopló dos amplias alas rec­tangu­lares, que finalmente sirvieron para la pi­na­coteca (el ala norte) y la biblio­te­ca (el ala sur).


Vista desde el Este de la fachada interior de los Propileos. Se observa que los pórticos laterales no se terminaron pues no hay restos visibles.

Vista desde el Este de la fachada interior de los Propileos. Ya había comenzado la reconstrucción, pues se había repuesto el lado derecho del frontón. 

Mnesicles proyectó las dos fachadas (interior y exterior) del pór­tico central según el modelo de un templo dóri­co hexásti­lo, es decir, con seis columnas dóricas monumentales, que enmarcaban las cinco puertas de acceso al recinto, la central más ancha (4,13 metros de ancho y 7,38 de altura) para encauzar el camino de las Panateneas. Debido a la inusual anchura del interior y el gran peso del techo, decorado con artesonados del pesado mármol pentélico, reforzó el sostén del techo con seis colum­nas per­pendicu­larmente dis­pues­tas en el cen­tro, pero tuvo la genialidad de escoger para estas el orden jónico para hacerlas más esbeltas, con lo que  facilitaba la vista tanto del interior de los Propileos como de la acrópolis más allá. Estas seis columnas jónicas son hoy conside­ra­das paradigmas de este orden ar­qui­tec­tó­nico. Re­forzó además la solidez del edificio poniendo piezas de hierro entre las piezas del arquitra­be, tal como se había hecho en el Partenón.
Vista de una grácil columna jónica del interior, que permite comparar su menor circunferencia respecto a la dórica más próxima.

Vista del ala norte.
El ala norte, la sala de la Pinacoteca, fue el primer museo de pintura abierto al público, y exponía una colección de tablas de pintura de los grandes artistas griegos, como Polignoto, Zeuxis o Parrasio.

Vista del ala sur.
En el ala sur, en la pequeña sala de la Biblioteca se reunía una excelente colección de libros, tanto sagrados como literarios, que podían leer todos los interesados. El resto del ala, que restó inacabada, servía solo de acceso a la explanada sobre la que se hallaba el templo de Atenea Niké.

Significado.
Todas las acrópolis griegas que conocemos tenían propileos, fueran pequeños o grandes. Muy conocido es por ejemplo el micénico de Tirinto. Y la misma acrópolis ateniense tenía unos grandes Propileos promovidos por el tirano Pisístrato que fueron destruidos por los persas en 480.
El ambicioso proyecto de reconstrucción y ampliación que emprendió Mnesicles prueba el alto compromiso de los atenienses con los ritos religiosos, la política y la cultura y en concreto a la función del edificio en el camino de las Pana­teneas, pues coronaba el camino de ascensión desde el llano al recinto sagrado superior, al que servía como entrada monumental, y asimismo era un importante lugar de celebración de festejos y certámenes, así como pinacoteca y biblioteca.
Desde el punto de vista estilístico es notable la decisión del arquitecto de utilizar los órdenes dórico y jónico, tal como se había hecho pocos años antes en el Partenón, y posiblemente esto tiene un significado no sólo utilitario sino también político de simbolizar la unidad en la guerra contra los persas de los pueblos de la Grecia continental (el dórico) y la costa asiática de Jonia (el jónico).
Pero el inacabado edificio nos informa también de la grave decadencia de la ciudad desde el siglo IV. Los atenienses de la gran época de Pericles no hubieran cejado en su ambicioso proyecto, pero a sus sucesores les pareció excesivo y así, a medio construir, nos ha llegado hoy.

Fuentes.
Internet.
Wikipedia.
Vikipèdia.
Libros.
AA.VV. Arquitectura griega. Parramón. Barcelona. 2000. 95 pp.
AA.VV. Historias de arte para Bachillerato de las editoriales Algaida, Anaya, Bruño, ECIR, Edebé, Santillana, SM, Vicens Vives...
Boardman, John. El arte griego. Destino. Barcelona. 1991 (1967). 252 pp.
Martin, Roland. Arquitectura Griega. Aguilar. Madrid. 1989 (1980 italiano). 198 pp.
Papaioannou, Kostas. Arte griego. Gustavo Gili. Barcelona. 1973. 531 pp.
Pijoan, José. El Arte Griego. Summa Artis IV. Espasa-Cal­pe. Madrid. 1982. 591 pp.
Richter, Gisela. El Arte Griego. Destino. Barcelona. 1980.
Robertson, Martin. Arquitectura Griega y Romana. Cáte­dra. Madrid. 1988. 357 pp.
Robertson, Martin. El Arte Griego. Alianza. Madrid. 1987. 434 pp.

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