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domingo, 30 de noviembre de 2014

Comentario. La Casa Milà o La Pedrera (1912), de Gaudí.

Comentario. La Casa Milà o La Pedrera (1912), de Gaudí.


La Casa Milà, conocida como La Pedrera, es un edificio encargado por Pere Milà y su mujer, Roser Segimon, con la función de servirles como vivienda en un nuevo barrio residencial de lujo, en el recién abierto Paseo de Gràcia. Gràcia había sido hasta 1897 un municipio limítrofe con Barcelona, y el Paseo o Passeig se ejecutó en el Camino de Jesús, sobre la antigua ruta romana que salía de Barcelona hacia el interior de Cataluña.
Los Milà compraron el solar de un chalet con jardín en 1905 y pidieron el permiso de construcción en 1906. El Ayuntamiento ordenó la paralización de las obras en 1907 porque ocupaban una parte de la calle, pero Gaudí siguió adelante, y en 1909, incluso, impuso una multa para legalizar el exceso de volumen construido, en el entendido de que no se debía derribar la parte sobrante (el desván y la terraza), porque el edificio tenía un valor monumental. Finalmente, Gaudí terminó de construirlo el 31 de octubre de 1912.

La inauguración del edificio causó asombro entre la población..

La función era residencial y Gaudí y los propietarios pactaron que tuviera las comodidades de la vida moderna, como ascensor, agua caliente, gas, carbonera y garaje subterráneo. Allí vivieron los propios Milà, que se reservaron el piso noble, de 1.323 metros cuadrados, y 15 inquilinos más (en 2012 todavía viven cuatro familias). También se abrieron tiendas en la planta baja, en el semisótano donde estaba la carbonera, y en 2012 subsiste la sastrería Mosella, instalada desde 1928, aunque pronto cerrará.
La Casa Milà también tenía un valor simbólico de expresión del catolicismo de la familia y el propio Gaudí, entonces en plena realización de la Sagrada Familia. Se cree que Gaudí encargó en 1909 al escultor Carles Maní que hiciera la maqueta de un conjunto escultórico de una Virgen de bronce y cuatro metros de altura para colocarlo sobre la puerta de acceso, en cuya la cornisa Gaudí escribió: “Ave, gratia plena, Dominus tecum”. Pero no se hizo más.
Las críticas le llovieron al edificio nada más inaugurarlo. Pronto recibió el mote de “La Pedrera”, que hace referencia al aspecto rocoso del edificio, y los humoristas gráficos de la época se cebaron: Picarol la imaginó en “L’Esquella de la Torratxa” como un garaje de dirigibles; Junceda, como una mona de Pascua, e Ismael Smith, como el fruto de un terremoto. Pero la mayoría admiró su innovación, libertad creativa y monumentalidad.


El enorme edificio, en el que parece prohibida la línea recta, está formado en realidad por dos bloques y tres fachadas. Cada bloque es independiente y tiene seis plantas de altura, más un sótano, un desván y la azotea, unidos solo por su parte inferior y articulados alrededor de dos patios interiores, uno circular y uno oval. Los dos edificios están unidos por una triple fachada: a la calle de Provença, al chaflán y al paseo de Gràcia (esta fachada no tiene puerta de acceso). Las tres, construidas en piedra calcárea, son un mero revestimiento que no soporta ningún tipo de carga, lo que facilita la apertura de las 150 ventanas, que dan una gran luminosidad a las viviendas.
La mayoría de los historiadores lo clasifica como un ejemplo del naturalismo organicista. De esta misma opinión son Joan Bassegoda y Daniel Giralt Miracle, dos de las principales autoridades sobre Gaudí.
La historia del edificio ha sido intensa, padeciendo la contaminación y periodo de abandono. Durante la Guerra Civil fue ocupado por el PSUC, cuyo secretario, Joan Comorera, se instaló en el piso principal. En 1946, la viuda de Milà vendió el edificio y se construyeron 13 apartamentos en el desván. En 1966 el piso noble se transformó en oficinas, y también hubo un bingo, una academia, una fonda donde se servían comidas y ahora un centro cultural de Catalunya Caixa, que compró el edificio entero en 1986 e inició un costoso programa de restauración, después de en 1984 la Unesco reconociera la Casa Milà como Patrimonio de la Humanidad, junto con otras tres obras de Gaudí.

Fuentes.
Internet.
Artículos.
Montañés, J. A. La Pedrera: 100 años y 10 secretos. “El País” Cataluña (11-XI-2012) 4.

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