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martes, 15 de noviembre de 2016

Arte prehistórico en España.

ARTE PREHISTÓRICO EN ESPAÑA.

Índice.
La Prehistoria en España.
El Paleolítico Inferior.
El Paleolítico Medio.
El Paleolítico Superior.
El arte paleolítico en España.
El arte rupestre.
El arte mobiliar.
El arte mesolítico en España.
El arte rupestre levantino.
El arte neolítico en España.


La Prehistoria en España.
En el Paleolítico hay una economía depredadora basada en la caza, la pesca y la recolección. No existen excedentes que permitan una división del trabajo. Los grupos son pequeños (10-20, máximo hasta 50 individuos), escasos y aislados. La población más numerosa (en el Paleolítico Superior) debió ser de 50.000 individuos en toda la Península. Viven en los valles de los ríos, cerca de las zonas de pasto de los rebaños.

El Paleolítico se divide en tres periodos: Inferior, Medio y Superior.

El Paleolítico en la Península Ibérica.


El Paleolítico Inferior.
Es el periodo más largo, pues transcurre entre 600.000 y 100.000 aC, durante las glaciaciones Günz, Mindel, Riss I y Riss II. Algunos autores retrotraen el inicio del periodo hasta hace 2 millones de años, ya en la glaciación de Donau. La fauna del Pleis­toceno Antiguo tenía aún especies del Terciario (elefantes, équidos, cérvidos) y ya en el Pleistoceno Medio aparecieron otros elefantes, rinocerontes, équidos, cérvidos, bóvidos y carnívoros.
El origen más probable de la población es africano. Los fósiles humanos más antiguos de Presapiens son muy anteriores al Paleolítico y se duda si serían los de Orce (Granada), tal vez un Homo ergaster de 1,6 a 1,2 millones de años, aunque hay serias dudas sobre si son restos humanos, y, con total seguridad por los abundantes restos de huesos, los de Atapuerca (Burgos), que han sido propuestos recientemente (1998) como una nueva especie, el Homo antecessor de 800.000 años, y Aculadero (Puerto de Santa María, Cádiz), pero no parece que haya relación cultural entre esta población y las posteriores. Hay todavía pocos datos para completar el proceso de hominización en Es­paña, que en todo caso es el que tiene más restos óseos de Europa.
Hay pocas cuevas habitadas, pues el hábitat y, por consiguiente, los yacimientos están al aire libre, en territorios de caza situados en terrazas de ríos (Manzanares), la desembocadura del Tajo, en Soria (Torralba y Ambrona), Burgos (Atapuerca).
La caza es el soporte fundamental de la economía. Se cazan caballos, gamos, corzos, bóvidos, rinocerontes, y en Torralba y Ambrona hay incluso restos de elefantes. Los animales se descarnaban en el mismo lugar de caza.
La industria lítica, esencial para el descarnamiento de los animales, se basa en materiales de cuarcita, sílex, cuarzo.
Gracias al estudio de la industria lítica se divide en dos culturas (con subdivisiones), posiblemente relacionadas con las etapas glaciares e interglaciares:
1) Piedras de formas grandes: a) la Pebble Culture (cultura de guijarros o cantos trabajados), b) Abbevillense y Achelense (de hachas de mano bifaces, labradas en sílex por ambas caras).
2) Piedras pequeñas: a) Clactoniense (lascas), b) Tayaciense (microlitos).

El Paleolítico Medio.
Su periodo es entre 100.000 y 35.000, durante las glaciaciones Wurm I y Wurm II, en el periodo Musteriense. La fauna es del Pleistoceno Superior, con grandes herbívoros: ciervo, caballo, bóvido, rinoceronte, cabra, corzo, jabalí; carnívoros: oso, hiena, zorro.
Los fósiles humanos son de la especie Homo sapiens Neanderthalensis, con la mandíbula de Bañolas (Gerona), el parietal de Cueva Negra (Valencia) y los restos de Cueva Morín (Santander), Cueva del Piñar (Granada) y Gibraltar.
El hábitat es al aire libre en las terrazas de los ríos de la Meseta, pero sobre todo en cuevas, debido al empeoramiento glacial del clima.
La industria lítica es de microlitos, con talla de los útiles de piedra en lascas: raederas, denticulados, puntas, cuchillos de dorso, bifaces. Se desarrolla la técnica “levallois” de extracción de lascas.
Bordes distingue cuatro tipos de industria musteriense:
1) Musteriense típico (equilibrio).
2) Charentiense (50% de raederas).
3) Tradición achelense (tipo A con bifaces, tipo B con cuchillos de dorso).
4) De denticulados (50% o más de denticulados).
Estos cuatro tipos Bores los subdivide en ocho, según usen técnica levallois o no.
Hay una distinción de las zonas según el predominio de las industrias: 1) Cornisa Cantábrica (denticulados, charentienses), 2) Cataluña (denticulados, típico), 3) Valencia (típico), 4) Andalucía (típico), 5) Meseta (charentiense, típico).

El Paleolítico Superior.
Entre 35.000 y 9.000 aC, durante las glaciaciones Wurm III y Wurm IV. El clima de la Cornisa Cantábrica era mucho más frío que el actual, con estepa y bosque de taiga. El Mediterráneo era templado y seco. La fauna en el Cantábrico tenía mamuts y el rinoceronte lanudo, especies de zona fría.
Los fósiles humanos son del recién llegado Homo sapiens sapiens, muy abundantes, de los tipos Cromagnon y Chancelade. La Península tendría entonces un máximo de 50.000 habitantes.
El hábitat es nómada y se localiza junto a las zonas de caza y los ríos y las costas para la pesca y marisqueo. En el litoral mediterráneo se vive al aire libre y en lugares más fríos en abrigos y cuevas. El interior de las cuevas se reserva para santuarios y el arte, y a veces para enterramiento y habitación. Se desarrollan las estructuras de habita­ción, nuevos tipos de útiles líticos y óseos, objetos de adorno, colorantes, obras de arte mobiliar y parietal.
La industria lítica se diversifica y especializa, con útiles múltiples y compuestos, con técnica de extracción laminar. Hay buriles raspadores, hojas y hojitas de dorso. Hay cinco etapas en la industria lítica:
1) Perigordiense Inferior o Chatel-perroniense, en Cueva Morín, con punta de dorso y raederas.
2) Auriñaciense, en Cantábrico y Levante, con industria ósea sobre todo y útiles líticos como raspadores, hojas de escamas, buriles arqueados.
3) Gravetiense, en Levante, con puntas de dorso recto.
4) Solutrense, en el Norte y Levante, con la aparición de las puntas de flecha (que se hacen con retoque plano).
5) Magdaleniense, también en el Norte y Levante, con la aparición de más utensilios de hueso y asta (arpón), junto con raspadores, buriles, hojitas de borde reba­jado. Es esencial la industria ósea en el Magdaleniense, con sus azagayas, agujas perforadas, arpón y propulsor (en Levante).
Al final del Paleolítico Superior se desarrollan los objetos de adorno, generalmente para colgar del cuerpo.
La cueva de Ardales (Málaga) atesora las pinturas paleolíticas más antiguas de Andalucía: 1.020 motivos como ciervos, cabras, caballos, peces, figuras femeninas y manos en negativo. [Codina, Esperanza. El buen ojo de doña Trinidad. “El País” El Viajero 940 (4-XI-2016).]

El arte paleolítico en España.
El arte paleolítico se clasifica en el rupestre realizado sobre rocas y el mobiliar realizado en pequeñas piezas móviles. 

El arte rupestre.
El arte rupestre se realiza en paredes y techos de cuevas y abrigos. Su datación era problemática, por no tener una asociación con útiles líticos, pero las modernas técnicas han superado el problema. El periodo de máximo esplendor del arte es el Mag­daleniense (15.000-9000).
En España hay una gran homogeneidad. Destaca la zona del Cantábrico, sobre todo en Altamira, El Castillo, La Pasiega, La Pileta (Santander), pero también en As­turias.
Tiene un acusado naturalismo y policromía (los colores son negro, ocre y rojo). Se dibuja toda la superficie de la figura y no sólo el contorno. Se usan los relieves de la roca para dar volumen. Se representan animales de caza: caballo, bisonte, cabra, toro, reno y ciervo. Hay muy pocas figuras humanas (detalladas o esquemáticas). Se representa en negativo y en positivo, y en signos.

El arte mobiliar.
El arte mueble se transporta. Es más fácil de datar al asociarse a la industria lítica. Hay azagayas, arpones, bastones de mando. Se decoran con geometría o animales.

Un bisonte erguido. Altamira.

Un bisonte (embistiendo o revolcándose en el polvo; herido o muerto). Altamira.

Techo de la Sala de Polícromos. Altamira.

El arte paleolítico en España. El contexto cultural .
La cueva de Altamira forma parte de la denominada por los expertos "región franco-cantábrica"  o más comúnmente "escuela franco-cantábrica" debido a que los principales yacimientos, unos 50, se hallan en el norte de España y el sur de Francia, que reúnen la mayor concentración de arte parietal Paleolítico de todo el continente.
Altamira, pertenece en concreto a su “provincia cantábrica”, la más densa junto a las francesas de Dordoña y Ariège en la zona de Aquitania, donde resaltan las grutas de Lascaux, Trois Frères, Chauvet y Niaux.
Otras provincias importantes son las del País Vasco: cuevas guipuzcoanas de Altxerri y Ekain, y las de Santimamiñe, Arenaza y Venta de la Perra en Vizcaya, mientras que la provincia de Asturias destacan los conjuntos de Tito Bustillo, Cándamo, El Buxu o La Viña. 
En Cantabria, junto con Altamira, sobresalen las del Monte Castillo (La Pasiega, Las Monedas, Las Chimeneas y El Castillo), La Pi­leta, Covalanas, Chufín, Hornos de la Peña, El Pendo, o la recientemente descubierta de La Garma.
Todo este conjunto de cuevas se ha asociado en la historiografía tradicional a una cultura prehistórica datada hacia el Pleistoceno tardío, bautizada en sus manifestaciones artísticas como y basada en una economía de caza, que evolucionaría más tarde, en una época más cálida y propicia a la recolección, hacia el arte levantino, más abstracto.
En la actualidad, la aparición de ejemplos del mismo arte en zonas de Europa, con más de 250 cuevas desde los Urales a Gibraltar, muy alejadas de la área franco-cantábrica, ha superado la hipótesis de una cultura homogénea y muy localizada en dicha área. Se considera que a lo largo del Paleolítico Superior, aproximadamente entre 35.000 y 10.000 aC, se difundió entre los pueblos cazadores de la mayor parte de Europa unas ideas religiosas y culturales que en la pintura compartieron las características de ser parietal, polícroma, realista y animalística.

El arte mesolítico en España.


El Mesolítico y Neolítico en la Península Ibérica.
El Mesolítico o Epipaleolítico dura entre el 9000 y el 5000. Presenta culturas muy pobres, propias de unos pueblos que se quedaron en la península cuando el clima cambió y lo cazadores de renos del Magdaleniense marcharon tras estos y con su cultura hacia el norte de Europa. Destaca el arte rupestre levantino.

El arte rupestre levantino.
Se extiende desde el 8250 al 2500, por lo que cabalga sobre distintos periodos y se complican las teorías.
Para muchos autores, de principios del s. XX (Breuil, Obermaier) y más recientes (Bosch Gimpera) es un arte paleolítico (por lo que no estaría en este apartado), en base a que representa una fauna paleolítica (caballos).
En cambio, para Almagro y Hernández Pacheco es un arte postpaleolítico, pues hay grandes diferencias respecto a la fauna paleolítica (no hay renos, osos ni mamuts) y las figuras no están aisladas (como en la paleolítica), sino asociadas en escenas, lo cual denota un arte más avanzado.
Pericot y Beltrán consideran que es un arte de una evolución en una larga fase de transición del Paleolítico al Mesolítico: en el primero habría figuras sueltas, como las plaquitas de arte mobiliar de Parpalló, y en el segundo ya habría escenas de cacerías.


Valltorta.

Destacan las zonas de Lérida (Cogull), Castellón (Valltorta) y Albacete (Alpera, Minateda). El arte rupestre levantino se da en abrigos rocosos al aire libre, nunca en cuevas, y no hay yacimientos asociados (lo que lo distingue del arte paleolítico francocantábrico).
Es una pintura monocroma (tintas planas monócromas), en rojo y a veces en blanco y negro. Es muy esquemática, llena de expresividad y narrativa (las representa­ciones suelen reproducir escenas), siendo los temas favoritos los animales y, sobre todo, las figuras humanas (desnudas o vestidas con tocados, adornos y armas), que aparecen cazando (el tema más común), bailando, recogiendo miel o frutos. Al final la pintura desaparece, sustituida por el grabado sobre piedra en los inicios del Calcolítico.

El arte neolítico en España.
Su datación en la Península es desde el 5000 al 2000 aC, desde que se pulimenta la piedra y aparece la revolución agrícola y ganadera hasta que aparece el trabajo de los metales.


Yacimientos de la cultura del Neolítico en la Península Ibérica.


El periodo neolítico antiguo desde el 4.500 se extiende por Cataluña, Valencia (cuevas de la Sarsa), Cuenca y Andalucía. El hábitat son las cuevas. La economía es ganadera y destacan los hallazgos de trigo y cebada de la Cova d'Or (Alicante) en 4.500. Destaca por la cerámica cardial (decorada con impresiones en tierno de la concha cardium), común en todo el Mediterráneo, desde Palestina hasta la desembocadura del Tajo.
Últimamente se propone la tesis de un arte macroesquemático, que sucedería h. 4.700-4.300 al arte rupestre levantino por evolución interna con influjos externos. Este arte se extiende por los abrigos y cuevas del Levante (Petracos, Cova d'Or), con pinturas e incisiones figurativas humanas, motivos geométricos y otros elementos aún enigmáti­cos.
El periodo neolítico pleno destaca por la gran cultura peninsular de Almería, en la rica zona minera del sureste, que albergará también la cultura de los Millares en el Eneolítico y la de El Argar en la Edad del Bronce. La cultura de Almería domina desde Andalucía hasta el Ebro, con los primeros poblados (El Garcel). Hay una cerámica con incisiones e impresiones, que al final tendrá una decoración “a la almagra”, con arcilla mezclada con óxido de hierro (almagre), dando un color rojo a la cocción.
El Neolítico final o Eneolítico es un periodo de transición entre el Neolítico y las Edades del Metal, datado entre 2500-2000 y el 1000. La gran cultura peninsular entonces es la de los Millares, caracterizada por su arquitectura megalítica y el gran nivel de su artesanía metalúrgica, por lo que procede su estudio mejor en el tema del arte megalítico.

FUENTES.
Exposiciones.
*<Arte prehistórico español>. Madrid (1921). Sociedad Española de Amigos del Arte. 79 pp. Más 26 láms.

Libros.
Almagro, Martín. Arte Prehistórico. García Bellido, Antonio. Colonizaciones púnica y griega. El arte ibérico. El arte de las tribus célticas. Vol. I de Ars Hispaniae. Plus Ultra. Madrid. 1946. 369 pp.
Bendala Galán, Manuel. La Antigüedad. De la Prehistoria a los visigodos. Col. ‘Introducción al Arte Español’. Sílex. Madrid. 1990. 276 pp.
Camón Aznar, José. Las artes y los pueblos de la España primitiva. Espasa-Calpe. Madrid. 1954. 935 pp.
Fulloa Pericot, J. M. Las industrias líticas del Paleolítico Superior Ibérico. Valencia. 1979.
Jordá, F.; Blázquez, J. Mª. La Antigüedad. Vol. I. Col. ‘Historia del Arte Hispánico’. Alhambra. Madrid. 1988. 358 pp.
Obermaier, Hugo. Fossil Man in Spain. Yale University Press. New Haven. 1925. 495pp. Reed. Johns Hopkins University Press. Baltimore. 1985.

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