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martes, 24 de marzo de 2015

HA 3 UD 09. Arte romano: Introducción.

EL ARTE ROMANO.
Características generales.
Las influencias de las culturas del Mediterráneo.
Los grandes periodos.

1. ORÍGENES DEL ARTE ROMANO.
Culturas itálicas primitivas.
El arte etrusco.
Influencia del arte griego.
ARTE ROMANO.
2. URBANISMO Y CONCEPCIÓN DEL ESPACIO.
2.1. CARACTERÍSTICAS.
La concepción del espacio: el espacio interior.
Evolución del urbanismo: del irregular al regular.
Planificación de la nueva ciudad regular.
Elementos de la ciudad: los foros.
2.2. LA VIVIENDA Y LA ARQUITECTURA DOMÉSTICA.
Domus.
Insula.
Villas rurales.
Palacios.
3. ARQUITECTURA.
3.1. CARACTERÍSTICAS.
3.2. TIPOLOGÍA.
TEMPLOS.
Templos republicanos.
Templos imperiales: el Panteón.
BASÍLICAS.
MONUMENTOS CONMEMORATIVOS.
Arcos de triunfo.
Columnas de triunfo.
ARQUITECTURA FUNERARIA.
ARQUITECTURA LÚDICA.
Teatros.
Anfiteatros.
Circos.
Estadios.
Odeones.
Termas.
Calzadas, puentes, acueductos, cloacas, puertos.
4. ESCULTURA.
El influjo etrusco y griego.
4.1. CARACTERÍSTICAS.
El realismo.
4.2. TIPOS.
RETRATO.
RELIEVE HISTÓRICO.
ESCULTURA FUNERARIA.
5. PINTURA.
El influjo etrusco y griego.
5.1. CARACTERÍSTICAS.
5.2. ESTILOS.
Estilo de incrustaciones.
Estilo arquitectónico.
Estilo ornamental.
Estilo teatral.
Estilos posteriores.
6. MOSAICO.
7. ARTES MENORES.
BIBLIOGRAFÍA.

EL ARTE ROMANO.
INTRODUCCIÓN.
Un resumen.
El arte romano es estrictamente deudor del arte griego, sobre todo en las artes figurativas. Si exceptuamos la extraordinaria capacidad de los romanos para las construcciones públicas, tanto la arquitectura como las artes plásticas de la antigua Roma, en el periodo republicano y en el imperial, se nutren básicamente de los precedentes griegos. Hasta el fin del imperio romano (siglo V dC), sea a través de las obras de los artistas griegos, sea por la imitación de estos, permanece inalterada la concepción estética, esencialmente humanista y antropomórfica, establecida por el arte helénico.
En la época de la República, el término romano se aplica prácticamente al arte realizado en la ciudad de Roma, que conserva la huella de su pasado etrusco. Poco a poco, el arte se liberó de su herencia etrusca, gracias a la expansión a través de Italia y el Mediterráneo y a medida que los romanos asimilaron otras culturas como la griega. Durante los dos últimos siglos antes del nacimiento de Cristo surgió una manera típicamente romana de construir edificios, realizar esculturas y pintar. Sin embargo, debido a la extraordinaria extensión geográfica del Imperio romano y a sus diversos pobladores, el arte y la arquitectura romanos fueron siempre eclécticos y se caracterizaron por emplear distintos estilos atribuibles a los gustos regionales y a las preferencias de sus mecenas. El arte romano no es sólo el arte de los emperadores, senadores y patricios, sino también el de todos los habitantes del vasto imperio romano, incluyendo a la clase media de los hombres de negocios, los libertos o plebeyos, esclavos y legionarios de Italia y sus provincias. Curiosamente, a pesar de que subsisten una gran cantidad de ejemplos escultóricos, pictóricos, arquitectónicos y decorativos, conocemos pocos nombres de sus artistas y arquitectos, pues, en general, los monumentos romanos se realizaron para glorificar a sus mecenas más que para expresar la sensibilidad artística de sus creadores.
El arte y la arquitectura de Roma marcaron una profunda impronta no sólo en el arte posterior de la edad media sino también en los periodos del Renacimiento y Barroco, e incluso en gran parte del arte contemporáneo que muestra algunos rasgos heredados del pasado romano.
Características generales.
- Apareció de repente, hacia los siglos III y II aC, por la rápida transformación de la sociedad republicana y la influencia del arte etrusco y, sobre todo, del griego helenístico, sin un intenso proceso interno de maduración.
- Se extendió por un inmenso territorio, sobre todo en el siglo II dC, cuando el Imperio Romano alcanzó sus máximos límites, desde las islas Británicas hasta el mar Caspio. Esto implicó una gran homogeneidad general que equilibraba la diversidad de caracteres regionales y, asimismo, una numerosa clientela, lo que explica la producción en serie de obras de arte, con un estilo estandarizado.
- Es un arte que sigue el modelo griego, pero sin su extraordinaria creatividad estética. La influencia etrusca
- Es un arte funcional, que busca sobre todo la funcionalidad o utilidad (utilitas).
- Cada arte tendrá su estilo: La arquitectura es funcionalista y por ello destaca su variedad tipológica para satisfacer las diversas funciones: templos, circos, anfiteatros, teatros, bibliotecas, termas, acueductos, arcos triunfales, columnas, palacios, tres tipos de viviendas... La escultura es realista (retrato). La pintura es ilusionista.
- A partir de la época republicana y, sobre todo, de la imperial, el arte romano representa la culminación del proceso evolutivo de las culturas urbanas mediterráneas, dando origen a un arte específicamente sincrético, como elemento de decoro, que encuentra su mejor marco en la ciudad, aunque también habrá un arte del medio rural.
- Está muy relacionado con la política, de modo que los cambios en la forma de gobierno en la capital, Roma, influyen profundamente en el arte: hay una gran diferencia entre el arte republicano (más austero y sencillo), y el arte imperial (más lujoso y monumental). Esta dualidad se repite, como los historiadores marxistas han alertado, entre, por una parte un arte plebeyo y popular, y por otra un arte áulico (de aula, entendida como sede del poder) y elitista.
Las influencias de las culturas del Mediterráneo.
El arte romano está muy vinculado al desarrollo de la Historia de Roma, desde su origen hasta la expansión por Italia y el Mediterráneo, adaptando las sucesivas influencias del arte itálico, etrusco, griego, púnico y oriental. Fue un proceso de cambio permanente, a través de modificaciones en el gusto artístico de las clases dominantes, al mismo tiempo que los contactos comerciales y las conquistas militares.
En una sociedad en la que priman los objetivos militares, el arte fue considerado al principio como ocupación impropia del ciudadano romano, en cuanto que trabajo servil, apropiado para las poblaciones conquistadas. Se limitó, pues, durante mucho tiempo, a la importación de obras de arte, producto del expolio, como botín arrebatado a sus enemigos, los etruscos del norte y los helenos de la Magna Grecia, hasta que dominada la península italiana, se lanzó a la conquista del Mediterráneo.
La influencia itálica y, sobre todo, etrusca perdura hasta la última época de la Repú­blica, cuando entre la conquista de Siracusa (212 aC) y la de Corinto (146 aC) llegaron muchas obras de arte griego (especialmente helenísticas), a los templos y las colecciones de la aristocracia, difundiendo un estilo ecléctico. Pero sería un error creer que el arte romano es una imitación, ni siquiera una prolongación del arte griego, como tampoco el hombre romano es una imitación del hombre griego. Tras un período de adaptación y maduración vemos aparecer ya en el siglo I aC un arte romano genuino.
Pero esta autonomía no será igual en todas las manifestaciones, pues mientras es muy temprana en arquitectura y pintura no lo será tanto en la escultura, excepción hecha de los retratos. Las causas de esta diferencia estriban en que cuando se producen importaciones masivas de arte griego no pueden ser arquitecturas completas, salvo fragmentos o elementos como columnas o pedestales. Tampoco pueden importarse pinturas, ya que éstas suelen estar pintadas al fresco, es decir, sobre el propio muro. De este modo solo se llevan esculturas, vasijas, bronces, útiles y objetos de adorno. Por otra parte la organización urbana, social y religiosa exige nuevos planteamientos arquitectónicos y constructivos desconocidos por los griegos. Todo ello explica la relativamente escasa dependencia de la arquitectura latina respecto a la helénica.        
Los grandes periodos.
El arte romano más primitivo comenzó con el derrocamiento de los reyes etruscos y el establecimiento de la república el año 509 aC. Se considera que el final del arte romano, y por consiguiente el inicio del arte medieval, llegó con la conversión del emperador Constantino al cristianismo y con el traslado de la capital del imperio desde Roma a Constantinopla en el año 330. Sin embargo, el estilo romano e incluso sus temáticas romanas paganas continuaron representándose durante siglos, a menudo bajo la impronta cristiana.
El arte romano se divide tradicionalmente en dos periodos: el arte de la Roma republicana y el de la Roma imperial (desde el año 27 aC en adelante), con subdivisiones correspondientes a los emperadores más importantes o a las diferentes dinastías.
Actualmente distinguimos cuatro periodos: monárquico/etrusco, republicano, imperial y tardorromano.
- El monárquico-etrusco (siglos VIII-VI) es muy funcional, centrado en unas pocas construcciones y en las artes menores. Se asimila por sus características al arte etrusco.
- El republicano (siglos V-I aC) es austero y sencillo. Su gran momento de expansión comienza a finales del siglo III y en el siglo II, cuando se vence a Cartago y se obtienen enormes botines en el Mediterráneo. Se centra en Roma y sus alrededores, con edificios civiles y religiosos (de los que pocos han sobrevivido). Destaca la escultura realista.
- El imperial (siglos I aC-II dC) es lujoso y monumental. El arte romano alcanza su máxima extensión territorial, con una gran homogeneidad de estilo. Los emperadores promueven un arte de propaganda del nuevo poder y lo difunden por las provincias. Es el arte romano “clásico”, con una gran calidad en el urbanismo planificado, la arquitectura funcional, la escultura del retrato realista y la pintura ilusionista.
- El tardorromano (siglos III-V) es de técnica decadente y crecientemente monumental. Finalmente, la crisis del arte romano, desde c. 180, produce el arte tardorromano, caracterizado por reflejar la angustia existencial de una época crítica, por el progresivo abandono del naturalismo realista en favor de una tendencia idealizadora, muy hierática, y por la convivencia de un arte plebeyo y un arte cortesano al servicio de la imagen imperial. Apenas se construyen nuevas ciudades ni edificios monumentales (aunque se construyen todavía algunos edificios espectaculares); la escultura pierde su carácter realista y se desvanece la tradición helenística. Sólo se mantiene la gran calidad del mosaico, sobre todo en el siglo IV. Este proceso coincide con una grave crisis política, económica, social, cultural y religiosa, dando paso al poder de las provincias, a la civilización tardorromana y finalmente al cristianismo, con su arte paleocristiano, el arte bizantino y el arte bárbaro.

1. ORÍGENES DEL ARTE ROMANO.
Podríamos resumir las raíces del arte romano hasta comien­zos del Imperio en los siguientes elementos:
‑ Culturas itálicas primitivas.
‑ Arte etrusco.
‑ Arte griego, tomado primero de la Magna Grecia y posteriormente de la propia Grecia.
Culturas itálicas primitivas.
Las tribus de ítalos mezcladas con etruscos, que constituyeron el núcleo de la primitiva Roma, eran mezcla de pastores belicosos y reposados agricultores y esta fusión resultó realmente afortunada para el devenir histórico de estas tribus. De un lado el carácter nómada de las tribus de pastores les impelía al movimiento y a la búsqueda inquieta de nuevos recursos, y por otra parte su sentido agrario les llevó, en principio, a organizarse para mantener su propio crecimiento. Aunque tenían estructuras sociales bien organizadas y avanzadas, no alumbraron tempranamente un arte propio. Es probable que sus intereses fuesen de orden más pragmático, como lo demuestra la temprana elaboración de sus estructuras administrativas y políticas.
Su influencia sobre el arte romano se centraría en la funcionalidad de la arquitectura y la iconografía de los dioses itálicos.
El arte etrusco.
La cultura etrusca determinará de un modo decisivo varios de los caracteres singulares del arte romano, como el ritual funerario o culto a los muertos, que conlleva el desarrollo de la escultura realista en los retratos y de la pintura ilusionista al fresco; el urbanismo planificado según el modelo del campamento; la arquitectura funcional en las murallas y las cloacas, con el uso habitual del arco y la bóveda como elementos constructivos.
La Loba Capitolina fundida en bronce, es una obra etrusca tanto como romana, y bien puede entenderse como el símbolo de ese traspaso de cultura que Etruria hizo a Roma.
La pintura etrusca será un precedente destacado de la pintura romana. [Maillard. Le Robert. Dictionnaire universel de la peinture. 1975: v. II, 376-384, sobre la pintura etrusca.]
Influencia del arte griego.
Cuando en el 509 aC es proclamada la República en Roma, el mundo helénico está alcanzando su apogeo cultural y artístico, y sin embargo los romanos no han conquistado aún su identidad como pueblo, o no tan definida como la que alcanzará en el imperio. Esto, por sí solo, ya explicaría la indudable y evidente dependencia, en su origen, del arte romano respecto del griego.
Al irse desplazando hacia el Sur y entrar en contacto con la Magna Grecia (sur de Italia, en las actuales regiones de Calabria, Basilicata y Apulia) y la isla de Sicilia pudieron admirar el refinamiento y belleza que había producido allí el helenismo, lo que sin duda les cautivó, más por lo que tenía de ostentoso que de bello.
Por otra parte, cuando Roma conquista Grecia, los conquistadores se asombran ante la comparación entre su propia y sencilla cultura y la extraordinariamente avanzada de los griegos. Entonces, cargamentos enteros de esculturas y aun de elementos arquitectónicos griegos se dirigen a Roma, adonde también multitud de artistas griegos son llevados como esclavos mientras que otros acuden voluntariamente para trabajar para la nueva y poderosa clientela. Se produce una verdadera colonización cultural de los vencidos sobre los vencedores, en un proceso de aculturación muy semejante al que el american way of life ha realizado en el siglo XX en las sociedades occidentales y más allá.

La expansión de los romanos fue relativamente rápida y en el siglo II dC su dominio alcanza la mayor extensión que había conocido imperio alguno. El hombre latino, el hombre de Roma, cree que su misión trascendente es la de gobernar, la de ordenar ese gran mundo que ha conquistado; se siente orgulloso de su destino. Piensa que la producción plástica, en lo que tiene de actividad manual, no es propia de la clase social que domina el mundo y cede esas tareas a extranjeros o esclavos, principalmente a talleres griegos, instalados frecuentemente en la propia península itálica. En estos talleres se realizarán centenares de copias de la plástica griega para los patricios acomodados. Y hoy, gracias a esas copias, conocemos la estatuaria de Grecia.