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lunes, 15 de diciembre de 2014

Comentario: Velázquez y la pintura Las Hilanderas (1657).

Comentario: Velázquez y la pintura Las Hilanderas (1657).


Las hilanderas.

Las hilanderas es un complejo juego mitológico (los mitos de Aracne y del Rapto de Europa) tratado en un ambiente popular. En la escena del fondo se representa el rapto de la doncella Europa por Zeus en forma de toro, por lo que se debe entender que nos hallamos ante un tapiz realizado en base a un dibujo de Rubens para un cuadro de dicho tema que se halla en el Pardo. Pero la escena de Minerva y Aracne es indudablemente real. Unos modelos vivos se presentan ante el pintor ‑ y tres damas de la Corte‑ y toman la posición del mito. No están encuadrados por los ribetes de un tapiz sino que se asientan sobre el suelo claramente. Una de las damas sostiene lo que posiblemente sería un tondo con una representación pictórica del mito de Aracne para que las modelos tomaran bien sus posiciones. Y en primer plano se disponen las hilanderas que metafóricamente representan lo mismo que el mito del fondo. La idea es la de que los mitos reflejan la verdadera naturaleza humana.

Fuentes.
Internet.
[http://es.wikipedia.org/wiki/La_fábula_de_AracneExcelente artículo.
[https://www.youtube.com/watch?v=Magnífico vídeo didáctico de ArteHistoria, que resume la información en 3 minutos.
Exposiciones.
<Velázquez>. Madrid. Museo del Prado (1990). Cat. Textos de Jonathan Brown, et al, 467 pp.
Libros.
Gállego, Julián. Velázquez, en Pijoan. Historia del arte. Salvat. Barcelona. 1973. vol. 7, pp. 89-122.
Justi, Carl. Velázquez y su siglo. Espasa-Calpe. Madrid. 1953 (1888 alemán). Istmo. Madrid. 1999. 735 pp.
López-Rey, José. Velázquez. Le peintre des peintres. Taschen. Colonia. 1996. 2 vs. 261 y 327 pp. 231 y 156 ilus.
López-Rey, José. Velázquez. The Complete WorksTaschen. Colonia. 1997. 264 pp.
Maravall, José Antonio. Velázquez y el espíritu de la modernidad. Alianza. Madrid. 1987. 154 pp.
Artículos.
Serra, Catalina. La austera genialidad de Velázquez. “El País” (18-X-2006) 55.

HA 5 UD 18. La pintura del Barroco en España.

HA 5 UD 18. LA PINTURA DEL BARROCO EN ESPAÑA.
Introducción.
La escuela de Valencia: Ribalta, Ribera.
La escuela de Sevilla: Zurbarán, Murillo, Alonso Cano y Valdés Leal.
El artista español Francisco de Zurbarán (1598-1664).
La escuela de Madrid: Velázquez, Rizzi, Claudio Coello y Carreño de Miranda.
El artista español Diego Velázquez (1599-1660)

*Hay entradas especiales para Velázquez y un comentario de Las Meninas.

Introducción.
La pintura española es excepcional por su calidad. Las características son:
- El realismo. En esto se sigue la tradición hispana, tan abocada al expresionismo y el patetismo. En las obras religiosas se aprovecha el realismo de los temas cotidianos del modelo holandés, como hacen Zurbarán y más aun Valdés Leal en sus pesimistas Vanitas (obras sobre la muerte, la descomposición, la decadencia).
- La recepción y fusión de los modelos italiano (Caravaggio), flamenco y holandés. Velázquez se forma en las obras de Rubens y en Italia. Pintores tenebristas al estilo de Caravaggio son Ribalta y Zurbarán, como muchos otros pintores.
- Domina la temática religiosa, de modo que apenas hay temática profana, salvo los bodegones de contenido alegórico. Zurbarán, Ribalta y Ribera pintan frailes y santos en oración. Murillo pinta Inmaculadas. Poco frecuentes son los temas mitoló­gicos, retratos y paisajes, pero tienen un maestro excepcional en Velázquez. Este carácter sensualismo explica que haya tan poco sensualismo, salvo la Venus desnuda de Velázquez.
Podemos estudiar la estética, la técnica y la iconografía de esta pintura en los tratados artísticos de Pacheco y Palomino.
Velázquez es la cima de la pintura barroca española y destaca por sus escenas de costumbres, de caza, retratos cortesanos, la mitología en el Triunfo de Baco y, sobre todo, por Las Meninas, donde une la tradición italiana y nórdica.
En el siglo XVII hay varias escuelas:
Valencia: Ribalta, Ribera (un pintor español en Nápoles).
Sevilla: Zurbarán, Murillo, Alonso Cano y Valdés Leal.
Madrid: Velázquez, Rizzi, Claudio Coello y Carreño de Miranda.
En el siglo XVIII hay una completa decadencia, sin pintores españoles de calidad hasta la llegada de Goya. Los Borbones debieron recurrir a los pintores extranjeros como Mengs y Tiépolo.

La escuela de Valencia: Ribalta, Ribera.
Francisco Ribalta (1565-1628) destaca por su temprano tenebrismo.
José de Ribera (1591-1662) es el más importante. Discípulo de Ribalta, ya en su juventud fue tenebrista. Pasó casi toda su vida en Nápoles, por lo que se le llamó el Spagnoletto. Destaca por la emoción religiosa, el realismo, el color y la composición, sobre todo en sus temas de frailes y santos en oración.

La escuela de Sevilla: Zurbarán, Murillo, Alonso Cano y Valdés Leal.
Sevilla es el gran centro artístico del sur de España.
Francisco Zurbarán (1598-1664) trabajó en los conventos sevillanos y extremeños. Sus temas son monacales, de religiosidad severa, de excelente uso del blanco y del tenebrismo, aunque carentes de movimiento. También realizó con acierto bodegones.
Alonso Cano (1601-1667), también escultor. Cuida sobre todo los temas de la Virgen, con una elegancia serena.
Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) es el gran pintor del grupo, sobre todo en sus numerosas Inmaculadas y en sus cuadros costumbristas. En el siglo XIX llegó a ser considerado el más importante pintor barroco del mundo, por su dominio del color y la serenidad y gracia de sus personajes, pero su fama declinó más tarde.
Valdés Leal (1622-1690) destaca por sus Vanitas, llenas de pesimismo, crueles alegorías de la vida y la muerte. En su habitual temática religiosa destacan La procesión de Santa Clara y La derrota de los sarracenos (1652-1653, col. Ayuntamiento de Sevilla).


El artista español Francisco de Zurbarán (1598-1664).
Francisco de Zurbarán (Pacote de Cantos, 1598-Madrid, 1664), pintor con extensa obra en Sevilla y Madrid. Destaca por su temática religiosa (los santos es su tema favorito), la volumetría de sus figuras, el minucioso realismo y el uso caravaggiesco del claroscuro, aunque fallaba en la perspectiva. Dirigió un taller muy prestigioso, el más exitoso de Sevilla, al que llegaban numerosos encargos del resto de España y América; en él pintaba su hijo Juan de Zurbarán, un pintor muy prometedor de bodegones, que falleció a los 30 años, víctima de la peste.

Odile Delenda es la autora del catálogo razonado de Francisco de Zurbarán (el primer tomo se publicó en 2009), y explica que su pintura era “transformar lo cotidiano en religioso”. Otros estudiosos del artista son Pierre Guimard (su pintura monástica), María Luisa Caturla (vida y obra).

Francisco de Zurbarán 026.jpg
San Serapio (1628).

El artista español José de Ribera (1591-1652).
José de Ribera (Xátiva, Valencia, 1591-Nápoles, 1652), pintor formado en el taller de Ribalta  en Valencia, donde se interesó tempranamente por el realismo y el tenebrismo de Caravaggio. A los veinte años marchó a Nápoles, donde triunfó con una pintura de géneros religioso y costumbrista, de minucioso realismo, elaborado claroscuro, excepcional técnica en la pincelada, composiciones atrevidas...

La escuela de Madrid: Velázquez, Rizzi, Claudio Coello y Carreño de Miranda.
Entre los que destacaban al inicio del siglo XVII destacan Maíno y Carducho.
Juan Bautista Maíno (Pastrana, 1581-Madrid, 1649) es un pintor de temas religiosos e históricos, al servicio de la Corte. 

El italiano Vicente Carducho (Florencia, h. 1576-Madrid, 1638), dibujante, grabador, editor, tratadista en Diálogos de la pintura, es pintor sobre todo de la serie de 56 pinturas de la Cartuja de Santa María de El Paular (Madrid),
Velázquez es la cima de la escuela madrileña, aunque formado en Sevilla. 
Hay admás algunos brillantes artistas secundarios de la escuela castellana: Juan Rizzi (1600-1681), Carreño de Miranda (1614-1685) y, sobre todo, Claudio Coello (1614-1685), Además hubo otros muchos pintores de segundo orden, pero a finales del siglo XVII la escuela madrileña estaba agotada. 
Pero en el siglo XVIII aún brillará un extraordinario pintor de bodegones, Luis Meléndez (1715-1780).


El artista español Diego Velázquez (1599-1660).
*Tiene otras entradas más amplias para su vida y comentarios de obras.


Velázquez. Autorretrato en fragmento de Las meninas.
Diego Velázquez (1599-1660) nació en Sevilla, alumno del pintor humanista Francisco Pacheco. Se trasladó joven a Madrid y se convirtió en Aposentador del rey Felipe IV, cargo que le comprometía a buscar aposento a los monarcas en sus viajes y a preparar sus tribunas o localidades en los espectáculos. Este cargo burocrático limitó su actividad artística en cuanto al número de cuadros pintados, pero no alteró su vocación. Viajó a Italia, lo que influyó enormemente en su obra pues conoció mejor la pintura barroca italiana y los maestros anteriores.
Con su original estilo Velázquez es uno de los máximos maestros de la luz y del color. En su paleta destacan las gamas de azules, verdes y blancos. La combinación de azul y blanco en sus cielos consigue efectos originales, como si las nubes platearan el fondo azulado. Con verdes pinta sus bosques, a veces neblinosos.
Su mejor rasgo es la “perspectiva aérea”, una expresión subjetiva respecto a que la luz parece circular por dentro del cuadro, como iluminando las motas de polvo que flotan en el ambiente. El espectador tiene la impresión de que contempla aire real, tanto en un paisaje abierto como en un interior.
Cultiva todos los géneros:
Los retratos pues es el pintor de la familia real. Felipe IV es retratado varias veces, así como el Conde-Duque de Olivares. A veces retrata en interiores, otras en paisajes de gran sensibilidad hacia la naturaleza, como los retratos de Felipe IV o del príncipe Baltasar Carlos con los fondos del paisaje de la sierra de Guadarrama.
El género religioso cuenta con pocas obras, la mayoría de juventud. El Cristo Crucificado refleja una honda emoción.



La rendición de Breda o Las lanzas como máximo ejemplo del género histórico.

Tiene también temas históricos, mitológicos y paisajes, unos temas excepcionales en la pintura barroca española. Sus obras maestras son los estudios de luz. La rendición de Breda (Las Lanzas) muestra a los caballerosos caudillos español y holandés en primer término, con las lanzas abriendo el espacio en vertical, con el fondo de humos de la batalla sobre colinas que se pierden entre diversos tonos de azules. Pero la iluminación todavía se afina más en sus interiores. Las hilanderas es un tema mitológico mezclado con un tema costumbrista de ambiente popular. Las Meninas es tal vez la obra cumbre de la pintura de todos los tiempos, la más admirada por los pintores, y en ella Velázquez capta una escena ambigua, de compleja composición, que se presta a variadas interpretaciones: la entrada de la infanta Margarita en su taller, cuando está retratando a los reyes, o viceversa; todo en una habitación cuyas zonas sucesivas de luz y sombra nos llevan hacia el fondo, con un tratamiento portentoso de los personajes. En ella se ha visto un preludio del impresionismo francés y de otras corrientes del siglo XIX.

UD FUENTES.
Exposiciones.
*<Pintura española de bodegones y floreros. De 1600 a Goya>. Madrid. Museo del Prado (1983). Cat. Textos del comisario, Alfonso Pérez Sánchez.
*<Lo fingido verdadero>. Madrid. Museo del Prado (24 octubre 2006-7 enero 2007). 40 bodegones españoles, de 19 artistas de ss. XVII-XIX, antes de col. Naseiro, en dación al Museo por el BBVA. Comisario: Javier Portús. El título se refiere a una obra teatral de Lope de Vega. Reseñas de García, Ángeles. Saludable naturaleza muerta. "El País" (24-X-2006) 56. / Portús, Javier. El espacio del objeto. "El País" (24-X-2006) 56.
*<The sacred made real. Spanish painting & sculpture 1600-1700>. <Lo sagrado hecho real. Pintura y escultura española 1600-1700>. Londres. National Gallery (21 octubre 2009). Reseña de Ángeles García. El barroco del dolor y la tragedia. “El País” (12-X-2009) 35. Manuel Rodríguez Rivero. Éxtasis y ‘gore’. “El País” (28-X-2009) 41.
Libros.
Angulo Íñiguez, Diego. Pintura del Siglo XVII. Colección Ars Hispaniae. Plus Ultra. Madrid. v. XV.1971. 426 pp.
Ayala Mallory, Nina. Del Greco a Murillo. La pintura española del Siglo de Oro 1556-1700. Alianza Forma. Madrid. 1991. 283 pp.
Barrera, Modest. La mort barroca: ritus i rendes. Publicacions Universitat Jaume I. Castelló de la Plana. 1996. La parròquia, el clericat i els feligresos, com a veritable unitat de producció i vida durant els segles XVII i XVIII.
Bonet Correa, Antonio. Fiesta, poder y arquitectura. Aproximaciones al barroco español. Akal. Madrid. 1990. 184 pp.
Brown, Jonathan. La Edad de Oro de la pintura en España. Nerea. Madrid. 1991 (1990). 338 pp.
Martín González, Juan José. El artista en la sociedad española del siglo XVII. Cátedra. Madrid. 1984. 302 pp.
Valdivieso, Enrique; Serrera, J. M. Pintura sevillana del primer tercio del siglo XVII. CSIC. Madrid. 1985.
Valdivieso, Enrique; Otero, Ramón; Urrea, Jesús. El Barroco y el Rococó. Arte Hispánico. Alhambra. Madrid. 1989. 392 pp.

Artículos. Orden cronológico.

Dosier: El Barroco en América.
*<Behind closes doors: Art in the Spanish American Home 1492-1898>. Nueva York. Brooklyn Museum (desde 20 septiembre 2013). Alburquerque. Art & History Museum (16 febrero 2014). Nueva Orleans. Museum of Art (20 junio 2014). John & Mable Ringling Museum of Art (octubre 2014). 200 obras de colecciones domésticas de la aristocracia criolla. Comisario: Richard Aste. Reseña de Aguilar, Andrea. Viaje a la intimidad de los salones criollos. “El País” (9-IX-2013) 42.
Castedo, Leopoldo. Historia del arte iberoamericano. 2 vols. I. Precolombino. El arte colonial. II. Siglo XIX, siglo XX. Alianza. Madrid. 1988. 474 y 342 pp.

El artista español Alonso Cano
Wethey, H. E. Alonso Cano. Pintor, escultor y arquitecto. Alianza Forma. Madrid. 1983. 260 pp.
El artista italo-español Vicente Carducho (h. 1576-1638).

<Vicente Carducho: teoría y práctica del dibujo en el Siglo de Oro>. Madrid. Biblioteca Nacional (28 mayo-6 septiembre 2015). Todos los dibujos del artista, 150, de la Biblioteca Nacional (76), el Museo del Prado y la Galleria de los Ufizzi de Florencia. Comisarios: Isabel Clara García-Toraño, Álvaro Pascual Chenel y Ángel Rodríguez Rebollo, Reseña de Bono, Ferran. La Biblioteca Nacional reúne todos los dibujos de Carducho. “El País” (29-V-2015) 28.

El artista español Juan Fernández (activo 1629-1636).
<El Labrador. Naturalezas muertas>. Madrid. Museo del Prado (marzo 2013). 11 de sus 13 pinturas conocidas de Juan Fernández, el gran pintor español de bodegones del siglo XVII. Cat. Texto del comisario, Ángel Aterido. Reseña de Seisdedos, Iker. El Prado descubre a El Labrador. “El País” (12-III-2013) 41.

El artista español Juan Bautista Maíno (1581-1649).
*<Juan Bautista Maíno>. Madrid. Museo del Prado (2009). 35 obras de Maíno y 131 de los pintores que le influyeron. Reseña de Calvo Serraller, F. Um candil en las tinieblas barrocas. “El País” (17-X-2009) 43.
Bosco, Roberta. Un estallido de colores bajo la ceniza. “El País” Cataluña (6-VII-2012) 5. El MNAC restaura un cuadro, La conversión de San Pablo.

El artista español Miguel Jacinto Meléndez.
Santiago Páez, Elena María. Miguel Jacinto Meléndez. Pintor de Felipe V. Ed. Museo de Bellas Artes de Asturias (no exposición). Oviedo. 1989. 225 pp.

El artista español Luis Meléndez (1715-1780).
Argullol, Rafael. Una mirada desafiante. “El País” (26-XI-2009) 27.

El artista español Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682).
Exposiciones.
<El joven Murillo>. Bilbao. Museo de Bellas Artes (2009). Reseñas de Eva Larrauri. Murillo antes de Murillo. F. Calvo Serraller. El nacimiento de un genio. “El País” (20-X-2009) 39.
<Murillo y Justino de Neve. El Arte de la amistad>. Madrid. Museo del Prado (19 junio-30 septiembre 2012). 17 obras (1665-1682) de Murillo (1625-1685) para el mecenas Justino de Neve (1617-1682), canónigo de la catedral de Sevilla. Comisario: Gabrfiele Finaldi. Reseña de Seisdedos, Iker. Últimas amistades de Murillo. “El País” (23-VI-2012) 39.
Libros.
Ayala Mallory, Nina. Bartolomé Esteban Murillo. Alianza Forma. Madrid. 1983. 158 pp.
Valdivieso, Enrique. Murillo. Col. Alianza Cien. Madrid. 1994. 64 pp. más ilus.

El artista español José de Ribera (1591-1652).
Exposiciones.
<El Joven Ribera>. Madrid. Museo del Prado (5 abril-31 julio 2011). Nápoles. Comisarios: José Milicua, Javier Portús. Reseña de García, Ángeles. El joven Ribera se agiganta en El Prado. “El País” (2-IV-2011) 38-39. Calvo Serraller, F. Explosivas revelaciones de un genio moderno (38-39). Reseña de Checa, Fernando. Ribera en Italia: empieza el barroco. “El Cultural” (8-IV-2011) 30-31.
Libros.
Pérez, Alfonso E. Ribera. Col. Alianza Cien. Madrid. 1994. 64 pp. más ilus.
Artículos.
Turner, Nicholas. Another study for Ribera=s early adoration of the Magi. “Apollo”, v. 159, nº 503 (I-2004) 30-32.
Gragera de León, Flor. Luz sobre el joven José de Ribera. “El País” (9-VII-2013) 37. El Prado expone su San Jerónimo, de 1615.

El artista español Diego Velázquez (1599-1660).*Tiene entradas propias.

El artista español Antoni Viladomat (1678-1755).
Bosco, Roberta. Cataluña reivindica a su principal pintor barroco, Antoni Viladomat. “El País” Cataluña (7-V-2014) 5. Antoni Viladomat (Barcelona, 1678-1755) tendrá cinco exposiciones. Se conservan 280 pinturasy 40 dibujos.

El artista español Francisco de Zurbarán (1598-1664).
Internet.
[http://es.wikipedia.org/wiki/San_Serapio_%28Zurbarán%29] Comentario de San Serapio (1628).
Exposiciones.
<Zurbarán>. Sevilla. Museo de Bellas Artes (1998).
<Zurbarán>. Bruselas. Palais des Beaux-Arts (29 enero-25 mayo 2014). La mayor exposición del pintor desde la itinerante de 1988 por París, Madrid y Nueva York.Comisario: Ignacio Cano. Reseña de Doncel, Luis. Bruselas descubre el misticismo de Zurbarán. “El País” (4-II-2014) 41.
<Zurbarán: una nueva mirada>. Madrid. Museo Thyssen-Bornemisza (9 junio-15 septiembre 2015). Düsseldorf. Museum Kunstapalast (hasta 31 enero 2016). 63 pinturas: 47 de Francisco de Zurbarán, más nueve obras de seguidores y los discípulos de su taller, y siete bodegones de su hijo Juan Zurbarán (Llerena, 1620-Sevilla, 1649). Comisarias: Mara Borobia y Odile Delenda. Reseña de Bono, Ferran. La mirada cautivadora y minuciosa de Zurbarán. “El País” (6-VI-2015) 25. / Calvo Serraller, F. Un hito excepcional. “El País” (6-VI-2015) 25. / Calvo Serraller, F. Zurbarán y su huella. “El País” Babelia 1.232 (4-VII-2015) 12.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Historia del Arte 5 UD 17. La pintura del Barroco en Europa. Flandes.

HA 5 UD 17. LA PINTURA DEL BARROCO EN EUROPA. FLANDES.
La católica Flandes, bajo la dinastía de los Habsburgo españoles, destaca por su gusto por la alegría de vivir y por ello la pintura flamenca es alegre, con una temática popular y cotidiana. Su nivel de calidad es muy alto, gracias a su rica tradición y a la recepción del modelo italiano en la forma y la temática. El gran maestro es Rubens, dominador de todos los temas religiosos, mitológicos y profanos, que es el epítome de artista cortesano. Anton Van Dyck destaca en el retrato, tanto en Flandes como en la corte inglesa. Jordaens es otro maestro del retrato.

El artista flamenco Jan Brueghel el Viejo (1568-1625).

Jan Brueghel el Viejo. El paraíso.
Comentario de Suzana Mihalic. [http://www.finanzas.com/xl-semanal/conocer/20120520/paraiso-segun-brueghel-2559.html] Jan Brueghel el Viejo procedía de una familia ilustre de artistas. Tras quedarse huérfano, su hermano y él se fueron a vivir con su abuela, también artista. Quizá fue ella la primera en introducir a los hermanos en la pintura. En 1589, Jan viajó a Italia, donde trabajó para varios cardenales; entre ellos, Federico Borromeo. Durante su estancia en Italia empieza a dedicarse a los paisajes y pinturas históricas, incluidas las composiciones con escenas bíblicas y mitológicas. Se convirtió en figura esencial para el desarrollo del paisaje tradicional flamenco. Falleció de cólera en Amberes el 13 de enero de 1625.
La composición: inspiración bíblica.
Esta tabla, pintada entre 1610 y 1613, es una de las primeras versiones con el tema bíblico del paraíso que Jan Brueghel el Viejo pintó a lo largo de su vida. Refleja la nostalgia de la cultura occidental por recuperar ese lugar de extraordinaria belleza en el que el hombre vive en perfecta armonía con la naturaleza y con todos los seres de la Creación hasta su caída y posterior expulsión del mismo, según lo descrito en el Génesis de las Sagradas Escrituras.
El paraíso: un lugar mágico.
Brueghel se imaginaba este lugar poblado por extraordinarias y exóticas criaturas, un lugar tan maravilloso que debió de haber sido muy difícil abandonarlo para Adán y Eva. Con una visión casi enciclopédica de la naturaleza, Brueghel intenta reproducir todas las creaciones de Dios de la manera más realista posible, desde grandes elefantes y jirafas hasta los más pequeños animales, como las tortugas o los hámsteres.
Brueghel y Rubens: dos grandes amigos.
Ambos fueron considerados como los principales pintores de Amberes. Hasta llegaron a pintar, conjuntamente, una veintena de cuadros, incluido alguno con el paraíso por tema. Varios de los animales de esta obra derivan claramente de obras de Rubens: el caballo parece tener su antecedente en el cuadro Retrato ecuestre del archiduque Alberto, y la pareja de leones, en Daniel en el foso de los leones; ambas, en paradero desconocido.
Adán y Eva: el instante decisivo.
Adán y Eva aparecen en un plano secundario, como figuras pequeñas y lejanas. Eva estira un brazo para recoger la fruta prohibida y ofrecérsela a Adán. Brueghel congela este último instante de armonía. Los colores intensos contrastan con los tonos blancos que crean juegos de luz sobre el agua y en el horizonte que, a su vez, se abre hacia el futuro sin anuncio alguno sobre lo que está a punto de suceder.
Los protagonistas: modelos vivos.
En el siglo XVII hubo una mayor curiosidad por la historia natural, y muchos gobernantes europeos que habían coleccionado animales en esculturas, conchas y otros objetos crearon jardines repletos de seres vivos. Brueghel fue pintor de la Corte del archiduque Alberto y la infanta Isabel, que reunieron animales exóticos e inusuales de todo el mundo y crearon un zoo en Bruselas en el que Brueghel estudió muchos de estos ejemplares al natural.
Los animales: por tierra, agua y aire.
Una profusión de animales llena la tierra y el cielo. De modo idealista, Brueghel los agrupa en una composición conjunta, en la que cada uno parece estar en su hábitat natural y actuar con toda normalidad: como si los conejos no estuvieran junto a dos leopardos que podrían devorarlos de un momento a otro o los ciervos no corrieran peligro al descansar a pocos metros de los leones.

El pintor flamenco Pieter Paolus Rubens (1577-1640).
 Petrus Paulus Rubens (1577-1640) nace en Alemania, de padres flamencos desterrados. Volvió a Amberes, donde residió cuando no estaba en sus constantes viajes, a Italia para aprender de Tiziano (del que hizo bastantes copias). Fue embajador de Felipe III en varias cortes europeas, compaginando la diplomacia con la pintura y aprovechando para promocionar su obra.
Es el polo opuesto de El Greco. Pinta gruesas figuras femeninas rebosantes de vida, en ricos ambientes aristocráticos. Pinta la vida: todo bulle y se mueve, las figuras se contorsionan en posturas incómodas, los caminos serpentean y los árboles retuercen sus ramas. Es un maestro del tenebrismo pero en equilibrio con el clasicismo y se atreve con las composiciones más novedosas. Pinta muchas obras, gran parte hechas por sus discípulos de taller, aunque bajo su dirección y con su acabado final.
Los temas mitológicos son los más frecuentes, con su capacidad para el color; los sátiros de músculos broncíneos contrastan con las ninfas de piel nacarada; destacan Ninfas perseguidas por sátiros, Diana y sus ninfas, Las tres Gracias, Alegoría del Amor, al modo italiano. Cultiva el género religioso, con sus grandes cuadros de altar, en La Adoración de los Reyes, La Erección de la Cruz, El Descendimiento de la catedral de Amberes, con un gran efectismo de la luz. Pintor de la vida familiar, de temas históricos, de corte en el Retrato de María de Médicis, de temas populares: la Danza de los campesinos. Su influencia, a través de sus discípulos, llena el siglo XVII.

El artista flamenco Anton van Dyck (1599-1641).
El artista flamenco Anton van Dyck (1599-1641), pintor y grabador, destaca por sus retratos cortesanos en la capital inglesa.

UD FUENTES.
Internet.
Películas.
Documentales.
Exposiciones.
Libros.
Ayala Mallory, Nina. La pintura flamenca del siglo XVII. Alianza Forma. Madrid. 1995. 350 pp.
Thiery, Yvonne. Les peintres flamands de paysage au XVII Siècle. Des precurseurs a Rubens. Vilo. Paris. 1987.
Thiery, Yvonne; Meerendre, M.K. de. Les peintres flamands de paysage au XVII Siècle. Vilo. Paris. 1987. Continuación del anterior.
Vlieghe, Hans. Arte y arquitectura flamenca, 1585-1700. Cátedra. Madrid. 2000. 546 pp. 406 ilustraciones.

Artistas flamencos.
El artista flamenco Anton van Dyck (1599-1641).
Exposiciones.
<Anton Van Dyck>. Madrid. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (18 mayo-26 junio 2011). Comisario: José María Luzón. Reseña de Fraguas, Rafael. Con ustedes, Anton Van Dyck. “El País” (18-V-2011).
<El joven Van Dyck>. Madrid. Museo del Prado (20 noviembre 2012-3 marzo 2013). Un centenar de obras. Comisarios: Alejandro Vergara, Friso Lammertse. Reseña de Checa, Fernando. Precoz Van Dyck. “El Cultural” (16-XI-2012) 26-29.
<El joven Van Dyck>. Madrid. Museo del Prado (20 noviembre 2012-3 marzo 2013). Un centenar de obras. Comisarios: Alejandro Vergara, Friso Lammertse. Reseña de Checa, Fernando. Precoz Van Dyck. “El Cultural” (16-XI-2012) 26-29.

El pintor flamenco Pieter Paolus Rubens.
Exposiciones.
<Rubens. El espectáculo de la vida>. Madrid. Museo del Prado (5 noviembre 2010-23 enero 2011). 90 obras. Comisario: Alejandro Vergara. Reseña de J. Rodríguez Marcos. El Prado reivindica al rey de los pintores. “El País” (5-XI-2010) 40.
Libros.
Alpers, Svetlana. La creación de Rubens. Visor. Madrid. 2001. 205 pp.
Belkin, Kristin Lohse. Rubens. Phaidon. Londres. 1998. 352 pp.
Vosters, Simon A. Rubens y España. Estudio artístico-literario sobre la estética del Barroco. Cátedra. Madrid. 1990. 481 pp.
White, Christopher. Peter Paul Rubens. Yale University Press. New Haven. 1987. 324 pp.
Artículos.
AA.VV. Especial Rubens. “Descubrir el Arte”, v. 6, nº 62 (IV-2004) 20-51.
P. R. ‘El rapto de las sabinas’, de Rubens, está en el Palacio Real, desvela Díaz Padrón. “Diario de Mallorca” (30-I-2013) 45. La obra fue concluida a su muerte por Gaspar de Crayer.
Seisdedos, Iker. El Prado devuelve el brillo a seis tablas de Rubens. “El País” (25-III-2014) 41.

sábado, 13 de diciembre de 2014

El arte de finales del siglo XIX. El posimpresionismo y otros movimientos.

EL ARTE DE FINALES DEL SIGLO XIX. EL POSIMPRESIONISMO Y OTROS MOVIMIENTOS.
Introducción.
Los neoimpresionistas (Seurat).
Cézanne.
Gauguin.
Van Gogh.
Los nabis.
Toulouse-Lautrec.

EL POSIMPRESIONISMO.
Introducción.
A la primera generación de impresionistas seguiría otra que revisaría sus postulados, son los postimpresionistas.
Hacia 1880 hay una progresiva toma de conciencia de los límites que tiene el impresionismo. Los impresionistas se separan uno tras otro (aunque siempre continuarán sus buenas relaciones personales, salvo excepciones). Hay un deseo de algo nuevo, de un arte más científico, que entroncase verdaderamente con una época en la que la ciencia, de la que la fotografía era sólo un exponente visual más, dominaba la imaginación y el pensamiento de la sociedad. Y, al mismo tiempo, hay una imperiosa necesidad de explorar las profundidades del ser humano, de un arte más social.
De esta crisis que tiene dos cuestionamientos tan precisos y opuestos, surgen inexorablemente dos caminos:
- El “científico” (los neoimpresionistas, sobre todo Seurat), que será poco fértil en transcendencia artística, aunque todos los pintores aprovecharán algunas de sus conquistas.
- El “idealista” (Cézanne, Gauguin, Van Gogh, los nabis, los simbolistas), que será inmensamente más fecundo, llevando directamente hasta las vanguardias del siglo XX. Pero el impresionismo está en la misma base imprescindible del cambio. Sin él nada de lo que vendría después puede ser explicado. La crisis plástica que se vive en el arte europeo hacia 1885 está originada por la revolución estética de la pintura impresionista en los años precedentes.
Aparecen pues los disidentes, como Cézanne y el mismo Degas, más interesados en nuevos conceptos del espacio que por perpetuar los logros conseguidos, mientras que la Sociedad de Artistas Independientes renueva el impresionismo, sistematizando una teoría que conduce a la sistematización de la pincelada con el Puntillismo. El postimpresionismo apunta en la obra individual de la luz y el color de Van Gogh (1857-91), en la experimentación sobre la composición y división en Seurat (1959-91) y Signac (1863-1935), en el “cloisonismo” de Gauguin (1848-1903), en el cartelismo de Toulouse-Lautrec, y en la obra de Cézanne.

Greene (2017) resume el escenario artístico de finales del siglo XIX en París: ‹‹El fin de siglo fue un período de agitación política y de transformación cultural en París. La prolongada crisis económica y los problemas sociales estimularon la formación de grupos de izquierda radical y la consiguiente ola de conservadurismo que invadió Francia a finales de la década de 1890. En 1894 el presidente Sadi Carnot fue víctima de un asesinato anarquista, mientras que el caso Dreyfus dividió al país a raíz de la injusta condena por traición impuesta al oficial de origen judío-alsaciano Alfred Dreyfus. Estos acontecimientos evidenciaron la polarización existente en Francia entre burgueses y bohemios, conservadores y radicales, católicos y anticlericales, antirrepublicanos y anarquistas.
Como reflejo de las diferentes facetas de aquel momento convulso, se gestaron una serie de movimientos artísticos. A finales de la década de 1880 aparece una generación de creadores de la que forman parte los neoimpresionistas, los simbolistas y los nabis. Sus temas seguían siendo fundamentalmente los mismos que los de sus predecesores impresionistas, que aún estaban en activo: el paisaje, la ciudad moderna y las actividades de ocio, si bien los trataban de una manera diferente, y ahora se añadían a ellos escenas introspectivas y visiones fantásticas. La vanguardista aspiración de captar espontáneamente un instante fugaz de la vida contemporánea dejó paso a la realización de obras cuidadosamente acabadas, pero que no perseguían el naturalismo desde el punto de vista de la forma y la ejecución, sino que pretendían suscitar emociones, sensaciones y cambios en la psique del observador. A pesar de que sus posturas en ocasiones eran contradictorias, estos pintores compartían el deseo de crear arte con una resonancia universal y algunos de ellos podían incluirse en grupos diferentes. Analizados en conjunto, los distintos estilos de esta década turbulenta dibujan un mapa complejo de teorías estéticas y filosóficas divergentes, y reflejan los desestabilizadores acontecimientos que tuvieron lugar en el umbral de un nuevo siglo.›› [Greene. *<París, fin de siglo. Signac, Redon, Toulouse-Lautrec y sus contemporáneos>. Bilbao. Museo Guggenheim (2017).]


Cézanne.
Paul Cézanne (1839-1906), figura crucial ya desde la primera exposición, supera pronto las dimensiones poéticas del movimiento impresionista e intenta hacer una pintura cerebral de formas geométricas. Entre sus obras destacan las series de bodegones de frutas y las vistas de la montaña Saint-Victoire. No son simples representaciones de la realidad, sino encarnaciones de ideas de la belleza.
Aporta al postimpresionismo el conocimiento de la estructura esencial (podríamos llamarlo la dimensión espacial interna). Quería “pensar con los ojos”, “realizar el mundo”, hacer visible su estructura esencial o elemental, no reproducirla, sino crearla. Esto le emparentará decididamente con el clasicismo renacentista y barroco y con la ideología simbolista y abrirá el camino del arte del siglo XX, pues legitima las leyes propias del proceso pictórico. Cézanne elabora el cuadro a partir de sus elementos propios, inspirándose sólo vagamente en el modelo natural, así como también haría Picasso más tarde, siguiendo su estela. No es irrelevante que Picasso comprase la posesión de Saint-Victoire para poder contemplar el mismo paisaje que pintó Cézanne.

Gauguin.
Paul Gauguin (1848-1903), junto a Bernard, bautizará su método como “sintético” (de la forma y del color), en oposición al método del “análisis” de los impresionistas. Destacan sus obras iniciales, apasionadas y de vivos colores, y sus obras finales, de exóticas figuras femeninas en Tahití. Pool opina que:
“Acabó con la tradición naturalista, rechazando la idea de que los cuadros reflejan como un espejo el mundo exterior. En lugar de esto, lo que hizo fue considerarlos como imágenes conceptuales que debían reflejar e influir en la naturaleza interior o espiritual del hombre. Más que ningún otro pintor moderno, Gauguin fue causa del culto del primitivismo que tanto se extendió durante los veinte años siguientes, sobre todo al llevar este ideal a la práctica, yéndose a vivir a Tahití. A comienzos del siglo XX, los expresionistas alemanes y el círculo de amigos de Picasso se interesaron de manera significativa tanto por su leyenda como por su ejemplo”.

Van Gogh.
Destaca al gran idealista, Van Gogh (1853-1890), mentalmente enfermo gran parte de su vida (padecía esquizofrenia), que se desahoga en la creación. Autor de un arte ebrio, poseído por la locura de la creación, quiere poseer la luz y la vida. Ve con los ojos y expresa sus sentimientos con el pincel, lo que le distingue claramente de los impresionistas. Sus obras serán enormemente valoradas en la actualidad por la crítica y el mercado.

El neoimpresionismo.
El neoimpresionismo aparece en 1886, cuando Seurat obtuvo un triunfo inmenso en la octava exposición, con Una tarde de domingo en la Grand-Jatte, en la que las formas y los colores son representados mediante la técnica puntillista o divisionista: pequeños puntos de color que construyen la percepción de nuestra visión real (tal como la teoría de los colores defendía entonces). Para Keller, el neoimpresionismo era una prolongación directa del Impresionismo, del cual tomaba los principios, pero llevándolos a la última consecuencia.

Seurat, así, se caracteriza por intentar la conciliación del arte y de la ciencia, aparentemente divergentes. Las críticas a su pintura no podían ocultar que había conseguido concentrar en ella la atención del público y la crítica. Pero el puntillismo (o divisionismo) tenía unos límites muy claros, por lo que pronto fue abandonado (Pissarro, en 1890, vuelve a su estilo anterior) o superado, siendo el estilo determinante en la evolución de Henri Matisse, pues lo cultivó en 1904 en una estancia pictórica en el sur de Francia junto a los puntillistas Signac que utiliza pinceladas más amplias y Cross, pasando de inmediato hacia el fauvismo (los fauves fueron influidos por el puntillismo a través de Matisse). Otros que habían practicado temporalmente el puntillismo fueron Gauguin en 1886, Lautrec en 1887 y Van Gogh en casi todo su periodo parisino (1886-1888). Los futuristas Giacomo Balla y Gino Severini también fueron influidos por las teorías de Seurat, durante su estancia en París en los primeros años del siglo XX.

Los nabis.
Entre los nabis destaca primero Paul Sérusier (1864-1927), que sigue en Pont-Aven las directrices de Gauguin, y transmite su línea a Maurice Denis (1870-1943), y ya con menos preocupaciones idealistas, más empíricos, a Pierre Bonnard (1867-1947), Édouard Vuillard (1868-1940), y el suizo Félix Vallotton (1865-1925). La teoría de los nabis, ya aplicada en su pintura (aunque sin un desarrollo teórico) por los últimos Monet y Cézanne, Seurat, Gauguin y Van Gogh, será la tesis de los “equivalentes”, que establece el fundamento para la revolución del arte moderno.
Denis es el teórico (1890): “Recordar que un cuadro, antes de ser un caballo de batalla, una mujer desnuda, o cualquier otra anécdota, es esencialmente una superficie plana cubierta de colores reunidos en un cierto orden”. Para Denis, la obra de arte ya no debe ser la reproducción ilusoria de una realidad exterior y objetiva, sino la transposición de algo subjetivo: “el equivalente apasionado de una sensación experimentada” por el artista.

El artista posimpresionista francés Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901).
Henri-Marie-Raymod de Toulouse-Lautrec-Monfa (Albi, 24-XI-1864-Malromé, 9-IX-1901). Pintor francés. De origen aristocrático (es hijo de los condes de Toulouse), de niño padece dos caídas que reducirán su crecimiento, lo que marcará toda su vida, dominada por los excesos con la bebida, la necesidad de ser amado y la pulsión de ser un artista importante.

Baile en el Moulin Rouge.

Carmen Gaudin en el jardín de M. Foret (1887).

Monsieur Boileau (1893).

Desde 1882 se dedica a la pintura de temas urbanos de carreras de caballos, escenas de circo, interiores de cafés y burdeles... destacando sus interiores del cabaret Moulin Rouge, algunos de ellos utilizados como carteles. Colabora con los nabis y Jarry en la “Revue Blanche”.
Tiene un estilo muy personal, heredero de varias influencias: el impresionismo de Degas, el neoimpresionismo de Signac, el expresionismo de Van Gogh... y le caracteriza un dibujo muy expresivo de líneas enérgicas, rotas y sencillas, con grandes manchas de color aplicado en superficies planas, con las que obtiene notables efectos de luz y movimiento, y además muestra una excepcional capacidad de síntesis en los elementos.

UD FUENTES.
Películas.
El loco del pelo rojo (1956), de Vincente Minnelli. Excelente biografía de Van Gogh, interpretado por Kirk Douglas.

Documentales.
Las grandes creaciones del hombre. El romanticismo / El impresionismo. Documental. 61 minutos. El arte desde el neoclasicismo y el romanticismo aparecidos a finales del siglo XVIII. Incluye un fragmento de Goya y el postimpresionismo, hasta Cézanne.

Exposiciones.
*<Neoimpresionismo, eclosión de la modernidad>. Madrid. Fundación Mapfre (18 abril-10 junio 2007). 75 obras de Seurat (seis), Pissarro; Kandinsky, Klee; Picasso, Juan Gris, Dalí… Comisarios: Serge Lemoine, Josep Casamartina. Entrevista de Segurola, Santiago. Serge Lemoine / Director del Musée d’Orsay. “No se entiende a Picasso sin el neoimpresionismo”. “El País” (17-IV-2007) 48.

*<Impresionistas y postimpresionistas. El nacimiento del arte moderno. Obras maestras del Musée d’Orsay>. Madrid. Fundación Mapfre (2 febrero-5 mayo 2013). 70 obras. Comisarios: Pablo Giménez Burillo, Carline Mathieu. Morales, M.; Hermoso, B. Mapfre y Thyssen apuestan por un valor seguro en busca de público. “El País” (1-II-2013) 39. Corazón, Alberto. El antes y el después de la historia del arte. “El País” (1-II-2013) 38-39.

Libros.
AA.VV. Impressionist and Post-Impressionist Paintings from the USSR. National Gallery of Art. Washington, D.C. 1973. 120 pp, 41 ilus. Sirvió de catálogo de una exposición que recorrió los mejores museos norteamericanos en 1973. Tiene un gran interés por mostrar varias obras poco conocidas en Occidente de Braque, Cézanne, Derain, Gauguin, Leger, Matisse, Monet, Pissarro, Henri Rousseau, Sisley, Vlaminck y sobre todo de Picasso y Van Gogh, que influyeron en la vanguardia soviética.
Cogeval, Guy. Les années post-impressionists. NEF. Paris. 1986. 187 pp.
Daval, Jean-Luc. La pintura moderna. Del impresionismo al cubismo. Skira-Carroggio. Barcelona. 1982. 186 pp.
Parsons, Thomas; Gale, Iain. Historia del postimpresionismo. Los pintores y sus obras. Libsa. Madrid. 1992. 424 pp.
Rewald, John. El postimpresionismo. De Van Gogh a Gauguin. Alianza Forma. Madrid. 1982. 530 pp.
Tazartes, Maurizia; et al. Los impresionistas y los creadores de la pintura moderna. Rousseau - Gauguin - Van Gogh - Seurat. Ed. Carroggio. Barcelona. 2000. 296 pp. Textos de Maurizia Tazartes, Anna Maria Damigella, Ronald de Leeuw. Rousseau (5-63), Gauguin (65-127), Van Gogh (129-197), Seurat (199-251).
Thomson, Belinda. The Post-Impressionists. Phaidon. Oxford. 1983. 192 pp.
Tillier, Bertrand. Les Artistes et l’Affaire Dreyfus (1898-1908). Champ Vallon. Seyssel. 2009. 450 pp.

Artículos.
Halsby, Julian. Post-Impressionism. “Art International”, v. 23, nº 10 (marzo-abril 1980) 40-43.
Sierra i Farreras, Roland. Utrillo. Cartes des de París (1889-1891). “L’Amic de les Arts”, Sitges, 2ª época, nº 2 (X-2010) 19-22. Miguel Utrillo, periodista y crítico de arte.

ARTISTAS.
El arte de la Viena de fin de siglo.

Llovet, J. ‘Marginalia’. La seducció de Viena. “El País” Quadern 1.621 (11-II-2016) 6. Comentario admirativo sobre la Viena del 1900, tras la publicación del libro de Jacques Le Rider, Los judíos vieneses de la Belle Époque (Subsuelo. Barcelona. 2016).

El arte italiano de fin de siglo.

*<Del divisionismo al futurismo. El arte italiano hacia la modernidad>. Madrid. Fundación Mapfre (17 febrero- 5 junio 2016). Trento. Museo de Arte Moderno y Contemporáneo (verano 2016). 70 obras puntillistas y de lucha de clases de finales del siglo XIX de Giacomo Balla, Carlo Carrà, Emilio Longoni, Angelo Morbelli, Giuseppe Pellizza da Volpede, Gaetano Previati, Giovanni Segantini... Comisarios: Beatrice Avanzi y Fernando Marzocca. Reseña de García, Ángeles. Mapfre expone el arte italiano que unió lucha de clases y puntillismo. “El País” (16-II-2016) 30. / De la Villa, Rocío. Genealogía del Futurismo. “El Cultural” (4-III-2016) 32.

El artista francés Paul Cézanne y su influencia sobre Joan Miró.*

El artista suizo Ferdinand Hodler.
<Ferdinand Hodler 1853-1918>. Londres. Hayward Gallery (20 mayo-27 junio 1971). Cat. 55 pp.
<Ferdinand Hodler als Schüler von Ferdinand Sommer>. Steffisburg (1984). Cat. 184 pp.
<Hodler>. Martigny. Fondation Gianadda (13 junio-20 octubre 1991). Cat. 347 pp.
<Ferdinand Hodler>. París. Musée de l’Orsay (26 diciembre 2007-3 febrero 2008). 80 pinturas. Reseña de Martí, Octavi. El nuevo orden de las cosas. “El País” (26-XII-2007) 44.


El artista expresionista noruego Edvard Munch (1863-1944).
Exposiciones.
<Edvard Munch>. Madrid. Museo Thyssen-Bornemisza (3 octubre 2015-17 enero 2016). 80 pinturas. Reseña de De Villa, Rocío. Munch, más que un grito. “El Cultural” (2-X-2015) 26-29. / García, Ángeles. Munch, más allá de ‘El grito’. “El País” (6-X-2015) 28.
Libros.
Munch, Edvard. El friso de la vida. Nórdica. Madrid. 2015. Poemas, diarios y reflexiones.
Artículos.
Gutiérrez Aragón, Manuel. ¿Y cómo se pinta un grito? “El País” (20-VI-2013) 38. El 150º aniversario de Munch.
García, Ángeles. Colores y brumas de Munch. “El País” El Viajero 870 (3-VII-2015) 10-11. Visita en Oslo a su pinacoteca, al Museo Nacional y a otros lugares relacionados con su vida.
Verdú, Vicente. La belleza pulmonar. “El País” (28-XI-2015) 31. Una reflexión sobre el arte y la enfermedad en la obra de Munch.

El artista holandés Van Gogh.
*<English Influences on Vincent Van Gogh>. Nottingham. University (1974-1975). Cat. 80 pp.
<Van Gogh à Paris>. París. Musée d'Orsay (5 febrero-15 mayo 1988). Textos de Cachin, F.; et al. Especial “Beaux Art”. 58 pp.
<Vincent Van Gogh>. Amsterdam (1990). Julio Ollero, ed. Madrid. 1990. Cat. 2 vols. I. Pinturas. 292 pp. II. Dibujos. 336 pp. Textos de Leeuw, Ronald; et al.
*<Il percorso dell'Arte moderna. Da Van Gogh a Picasso. Da Kandinsky a Pollock>. Venecia. Palazzo Grassi (1990). Cat. Ed. Bompiani. Milán. 391 pp.
*<De Van Gogh à Mondrian. Art Pays-Bas XXe siècle>. París. Musée d'Art Moderne de la Ville de Paris (25 marzo-21 junio 1994). Cat. 342 pp.
<Van Gogh>. Londres. National Gallery (2014). Minimuestra de dos copias de Los girasoles. Reseña de Tubella, Patricia. Van Gogh en Londres: ver doble. “El País” (29-I-2014) 37.
Libros.
Cabanne, Pierre. Van Gogh. Thames & Hudson. Londres. 1963 (1961 francés). 288 pp.
Ferrer, Isabel. Van Gogh y el hijo del carpintero. “El País” (1-III-2008) 42.
Ferrer, Isabel. La madre de todas las correspondencias. “El País” (2-X-2009) 37.
Huyghe, René. Van Gogh. Flammarion. Paris. 1977.
Milner, Frank. Van Gogh. Libsa. Madrid. 1992. 109 pp.
Neumannova, Miloslava. Van Gogh. Dibujos. Polígrafa. Barcelona. 1987.
Rewald, John. El postimpresionismo. De Van Gogh a Gauguin. Alianza Forma. Madrid. 1982. 530 pp.
Tralbaut, Marc Edo. Van Gogh. Le mal aimé. Lazarus. París. 1969. 349 pp.
Uhde, Wilhelm. Van Gogh. Phaidon. Oxford. 1981 (1951). 31 pp. más 48 ilus.
Van Gogh, Vincent. Cartas a Theo. Labor. Barcelona. 1987.
Van Gogh, Vincent. Vincent Van Gogh por sí mismo. Ed. de Bruce Bernard. Plaza & Janés. Barcelona. 1987 (1985).
Van Gogh, Vincent. Cartas a Van Rappard. Parsifal. Barcelona. 1992. 204 pp.
Vedovello, Franco. Van Gogh. Gredos. Madrid.
Zurcher, Bernard. Van Gogh. Vie et oeuvre. Office du Livre. Friburgo. 1985. 326 pp. 
Bailey, Martin. Probabilmente falsi almeno 45 van Gogh. “Il Giornale dell'ARTE”, año 14, nº 156 (VI-1997) 78-84.