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sábado, 13 de diciembre de 2014

HA 5 UD 4. La escultura del Renacimiento italiano.

HA 5 UD 04. LA ESCULTURA DEL RENACIMIENTO ITALIANO.


LA ESCULTURA DEL RENACIMIENTO.
EL DUECENTO Y EL TRECENTO.
Los precedentes de Nicolás Pisano y Arnolfo di Cambio.
EL QUATTROCENTO.
Ghiberti.
Donatello.
Della Quercia.
Luca della Robbia.
Andrea della Robbia
Verrocchio.
EL CINQUECENTO.
Miguel Ángel.


ESCULTURA DEL QUATTROCENTO.
El modelo clásico.
Plástica, monumentalidad y decoración en la escultura.
Los inicios de la escultura toscana: Ghiberti, Jacopo della Quercia.
Donatello: la fuerza expresiva.
Los seguidores de Donatello.
Verrocchio.

ESCULTURA DEL CINQUECENTO.
La conquista de la forma.
Miguel Ángel: pasión y libertad.
Jacopo y Andrea Sansovino.




LA ESCULTURA DEL RENACIMIENTO.
El clasicismo aparece antes que en la arquitectura, favorecido por la abundancia de esculturas (sarcófagos) de la Antigüedad y la facilidad de cambiar el estilo en la escultura, mientras que en la arquitectura los cambios son más lentos, amén de que la construcción gótica había alcanzado una gran perfección.

EL DUECENTO Y EL TRECENTO.
Los precedentes de Nicolás Pisano y Arnolfo di Cambio.
El clasicismo aparece en la escultura italiana ya a finales del siglo XII y durante el siglo XIII, al menos un siglo antes que en la arquitectura y la pintura. Este avance es favorecido por la abundancia de esculturas (sarcófagos) de la Antigüedad y por la facilidad de cambiar el estilo en la escultura, mientras que en la arquitectura los cambios son más lentos. Así, en Italia no hay apenas escultura gótica (salvo Juan Pisano, hijo de Nicolás, un caso excepcional de goticismo).
Nicolás Pisano (ya en el Duecento) en Pisa y Arnolfo di Cambio (en el Trecento) en Florencia pueden considerarse ya escultores renacentistas, ya que comunican a sus obras una severidad y grandiosidad propias de la Antigüedad. Pero las mejores obras se hacen en Siena y Pisa, con numerosos escultores que trabajan en las catedrales.

EL QUATTROCENTO.
Ghiberti, Donatello, Della Quercia, Della Robbia, Verrocchio.
Si el Trecento había sido el de Siena y Pisa, el Quattrocento es de Florencia, gracias al trabajo en la cantería de la catedral. En 1401 se convoca el famoso concurso de las dos puertas del Baptisterio, y lo gana Lorenzo Ghiberti (1378-1455), que trabaja hasta 1425 para fundir en bronce los paneles de las escenas evangélicas. Destaca, sobre todo, la Puerta de la Gloria, con un relieve profundo, naturalismo clásico en las figuras de belleza ideal a la vez que realista. La otra puerta, encargada también a Ghiberti tiempo después, se llama Puerta del Paraíso porque Miguel Ángel dijo que era merecedora de adornar las puertas del Paraíso. Une la figura y el espacio, al recuperarse la perspectiva y el paisaje, en temas del AT, con escenas de naturaleza (rocas, árboles) y una sensación de profundidad (con perspectiva lineal) que convierte a estos relieves casi en obras pictóricas. En los paneles se mezclan armónicamente escenas diversas, con un mesurado control espacial, con la combinación espacio-figura que será esencial en el Renacimiento.
Donatello (1386-1466) es el gran escultor del siglo, formado como discípulo de Ghiberti y amigo de Brunelleschi. Esculpe al hombre vital. San Jorge es la juventud valerosa. El Profeta Habacuc es la psicología realista y la nobleza. La estatua ecuestre del Condottiero Gattamelata (1453) es un vivo y expresivo análisis psicológico del guerrero, aunque con poco movimiento. El David desnudo es la gracia. Los relieves de las cantorías del Duomo y de Prato son alegres retratos de la niñez y del trabajo.
Jacopo della Quercia (1374-1438) esculpe los monumentales altorrelieves de la portada de San Petronio en Bolonia, que influyen en Miguel Ángel.
Luca della Robbia (1400-1482) escupe los relieves de la Cantoria y una tribuna del Duomo de Florencia y, con su hijo Andrea della Robbia (1435-1525), introduce el arte del barro vidriado en sus medallones. Es un maestro de la serenidad clásica y del naturalismo.
Andrea Verrocchio (1435-1488) esculpe un David y, sobre todo, la estatua ecuestre del Condottiero Colleone (1481), llena de movimiento y expresividad, con múltiples puntos de vista, en la plaza de San Giovanni en Venecia.

EL CINQUECENTO.
Miguel Ángel.
Miguel Ángel Buonarrotti (1475-1564) es el gran escultor del siglo. Hombre universal, poeta, pintor, arquitecto, pero sobre todo escultor. Hijo de un burgués, fue confiado al cuidado de una nodriza, hija y esposa de canteros. Así nació su vocación. A los trece años entra en el taller de Ghirlandaio, tras vencer la oposición de su padre. Siempre insatisfecho de su propia obra y crítico de la ajena, siempre inmerso en la platónica y mística búsqueda de la Idea de la Belleza en el mármol blanco de Carrara. Sus figuras están llenas de vida y pasión, de terribilità, con una exhibición de fortaleza y energía como si amenazaran a un enemigo externo o estuviesen en perpetua lucha, de una grandiosidad que reside más en su plenitud vital que en su tamaño.
Inspirado en la estatuaria antigua de la colección de los Médicis, esculpe en Florencia la Batalla de los Centauros y la Virgen de la Escalera. En Bolonia recibe la influencia de las monumentales esculturas de Della Quercia, y cambia su estilo. De vuelta en Roma esculpe la primera Piedad del Vaticano (1498-1499), de gran serenidad.
Vuelve a Florencia, para realizar el inmenso (4 metros de altura) y tenso David (1501-1504), símbolo de la victoria de la pequeña ciudad florentina sobre sus enemigos. Trabaja en el inconcluso mausoleo del papa Julio II, del que restan el poderoso Moisés (1513) y los inacabados Esclavos. Labra la Sacristía Nueva de San Lorenzo y la Capilla funeraria de los Médicis, integrando arquitectura y escultura en los sepulcros de Giuliano y Lorenzo Médici. En los últimos años, su arrebatada espiritualidad (que le lleva a cultivar la poesía mística) le lleva a esculpir la dramática Piedad Rondanini. Son obras llenas de vida, expresividad, de equilibrio de la forma bella y del movimiento, cada vez más tendente a este movimiento que enlaza con el Manierismo por su exceso gestual y su tensión sensual.

Llega el Manierismo con Giovanni da Bologna, con quien el movimiento alcanza la perfección en el Mercurio alado, así como en el Rapto de las Sabinas. El cuerpo como centro del arte, después de 1527, con el Saco de Roma y la Reforma protestante, perdiéndose la armonía del Alto Renacimiento. Había que abrir nuevos caminos porque todos tenían conciencia de que era imposible mantener la misma altura en el clasicismo. Si se seguía igual sólo se podría copiar a los genios.


ESCULTURA DEL QUATTROCENTO.
El clasicismo aparece antes que en la arquitectura, favorecido por la abundancia de esculturas (sarcófagos) de la Antigüedad y la facilidad de cambiar el estilo en la escultura, mientras que en la arquitectura los cambios son más lentos, amén de que la construcción gótica había alcanzado una gran perfección.
El modelo clásico.
Plástica, monumentalidad y decoración en la escultura.
Los inicios de la escultura toscana: Ghiberti, Jacopo della Quercia.
Si el Trecento había sido el de Siena, el Quattrocento es de Florencia, en la cantería de la catedral. En 1401 se convoca el famoso concurso de las dos puertas del Baptisterio, lo gana Ghiberti, que trabaja hasta 1425 para fundir en bronce las escenas evangélicas, sobre todo en la Puerta de la Gloria, con un relieve profundo, realista, clásico.
Jacopo della Quercia esculpe en Bolonia los monumentales altorrelieves de la portada de San Petronio, que influyen en Miguel Ángel, por su tratamiento clásico de los volúmenes corporales, llenos de energía.
Donatello: la fuerza expresiva.
Donatello es el gran escultor del siglo XV. Discípulo de Ghiberti y amigo de Brunelleschi, consagró su vida a esculpir al hombre vital. San Jorge es la juventud valerosa. El Profeta Hababuc es la psicología realista y la nobleza. La Estatua ecuestre del Condottiero Gattamelata es un análisis psicológico del guerrero. El David desnudo es la gracia. Los relieves de las cantorías del Duomo y de Prato son alegres retratos de la niñez y del trabajo.


Estatua ecuestre del Condottiero Gattamelata, de Donatello.
Donatello. David (1428). [Datación de 1428 en Sterling, C. M. Donatello’s bronze ‘David’ and the demand of Medici politics. “Burlington Magazine” (1992) 218-224. Cit. p. 8 de Beard, Mary. El triunfo romano. Crítica. Barcelona. 2009 (2007 inglés). 583 pp.]

El David fue probablemente un encargo de Cosimo de Médicis en 1428 tras su victoria sobre unos rivales. David, de un erotismo casi sobrenatural, aparece representado con el pie sobre la cabeza decapitada de Goliat, en cuyo casco figura grabada una escena de triunfo, pero en el carro triunfal no viaja un general victorioso sino un Cupido, el pequeño dios mensajero del amor, lo que apunta a la carga erótica de la estatua así como a la transitoria naturaleza de las glorias del triunfo: Goliat se vanagloriaba de sus victorias pero ahora es él mismo la víctima de su triunfante sucesor. [Schneider, L. Donatello’s bronze David. “Art Bulletin” 55 (1973) 213-216. Cit. pp. 8-9 de Beard, Mary. El triunfo romano. Crítica. Barcelona. 2009 (2007 inglés). 583 pp.]
Los seguidores de Donatello.
Luca della Robbia escupe los relieves de una tribuna del Duomo de Florencia y, con su hijo Andrea, introduce el arte del barro vidriado. Destacan sus tondos o medallones de putti y vírgenes de mármol blanco sobre fondo azul. Su hijo Andrea della Robbia le sucedió como escultor.
Verrocchio.


David, de Verrocchio.


Retrato ecuestre del Condottiero Colleone, de Verrocchio.


Donatello. Gattamelata.                                       Verrocchio. Bartolomeo Colleone.

Andrea Verrocchio esculpe el David y el Retrato ecuestre del Condottiero Colleone, lleno de movimiento y expresividad, claramente más evolucionado hacia el naturalismo y la pluriperspectiva que el Gattamelata de Donatello.

ESCULTURA DEL CINQUECENTO.
La conquista de la forma.
Miguel Ángel: pasión y libertad.
Miguel Ángel (Michelangelo Buonarotti) es el gran escultor del siglo, siempre a la búsqueda de la Idea de la Belleza en el mármol blanco de Carrara. Sus figuras están llenas de vida y pasión, de una grandiosidad que reside más en su plenitud vital que en su tamaño.
Sus comienzos son un buen ejemplo de la nueva relación entre los artistas y sus mecenas. Dietrich Schwanitz cuenta que el joven Miguel Ángel estaba esculpiendo un fauno y que pasó por allí Lorenzo de Médicis, quien le preguntó porqué un fauno tan viejo tenía una dentadura tan completa, a lo que el escultor respondió enfadado cogiendo un martillo y rompiendo su dentadura de un solo golpe. Lorenzo se admiró de aquella combinación de temperamento y habilidad y le contrató de inmediato.
Inspirado en la estatuaria antigua de la colección de los Médicis, esculpe la Batalla de los Centauros y la Virgen de la Escalera. En Bolonia recibe la influencia de las monumentales esculturas de Della Quercia. 

Piedad del Vaticano, de Miguel Ángel.

En Roma esculpe la primera Piedad y el inmenso y tenso David


David, de Miguel Ángel.


Moisés, de Miguel Ángel.


Esclavos, de Miguel Ángel.


Capilla funeraria de los Médicis, de Miguel Ángel.

Elabora también dos estatuas en mármol en la Capilla Sixtina. Trabaja en el inconcluso mausoleo del papa Julio II, del que restan el Moisés y los Esclavos. En Florencia labra la Sacristía Nueva de San Lorenzo y la Capilla funeraria de los Médicis, integrando arquitectura y escultura en los sepulcros de Giuliano y Lorenzo.

Piedad Rondanini, de Miguel Ángel.

En los últimos años su arrebatada espiritualidad le lleva a esculpir la dramática Piedad Rondanini. Son obras llenas de vida, expresividad y de un movimiento barroco, enlazando con el Manierismo por su exceso gestual y su tensión sensual.

Nuevas atribuciones a Miguel Ángel.
Arnold Nesselrath, director de los departamentos de arte bizantino, medieval y moderno de los Museos Vaticanos considera que Miguel Ángel elaboró dos estatuas en mármol en la Capilla Sixtina, en un candelabro y un capitel, que forman parte del extremo derecho del cancelo (balaustrada) que separa la zona litúrgica (la zona donde se reúnen los cardenales para votar al papa) de la destinada a los fieles, según se mire de frente el fresco del Juicio Final. Son dos de las ocho piezas, aparentemente iguales, que se repiten a lo largo de la balaustrada, construida c. 1480 —la Capilla Sixtina fue construida por orden del papa Sixto V en 1477-1480—. Se ha llegado a esta conclusión después de comparar estas obras con las dos estatuas que Miguel Ángel hizo para el Altar Piccolomini de la catedral de Siena. [EFE. Dos esculturas de la Capilla Sixtina son atribuidas a Miguel Ángel“El País” (22-II-2004) 39.] 
Paul Joannides, especialista en el florentino, le atribuye dos bronces de 1506-1508, de un metro de alto, que representan dos hombres desnudos cabalgando panteras, Serían sus dos únicas obras en bronce que han sobrevivido, porque la copia de tamaño reducido que hizo del David se perdió durante la Revolución Francesa. [Guimón. Cambridge ‘redescubre’ los únicos dos bronces de Miguel Ángel. “El País” (2-II-2015).]

Andrea y Jacopo Sansovino.
Andrea Sansovino y su discípulo preferido, Jacopo Sansovino (Jacopo Tatti), son dignos sucesores de Miguel Ángel, pero sin su genialidad. Destacan por sus esculturas religiosas y relieves decorativos.

FUENTES.
Internet.
Películas.
Documentales.
Exposiciones.
Libros.
Artículos. Orden cronológico.

ARTISTAS.
El artista italiano Donatello.
Bennett, Bonni A.; Wilkins, David G. Donatello. Phaidon. Oxford. 1984.

El artista italiano Ghiberti.
Ordaz, Pablo. Florencia reabre su Puerta del Paraíso. “El País” (10-IX-2012) 34. Restaurada la Puerta del Paraíso de Ghiberti.

El artista italiano Miguel Ángel Buonarroti. [Los aspectos generales se tratan en su apartado de escultor, su vocación favorita]
Exposiciones.
<Miguel Ángel. Los dibujos de un genio>. Viena. Museo Albertina (30 noviembre 2010-9 enero 2011). Reseña de Menéndez Salmón, Ricardo. El cuerpo de Cristo y de Tommaso. “El País” Semanal 1784 (5-XII-2010) 72-78.
Libros.
Buonarroti, Miguel Ángel. Obras escogidas. Busma. Madrid. 1983.
Tolnay, Charles de. Miguel Ángel. Escultor, pintor y arquitecto. Alianza Forma. Madrid. 1985 (1975).
Artículos.
Agencia EFE. Dos esculturas de la Capilla Sixtina son atribuidas a Miguel Ángel. “El País” (22-II-2004) 39.
Monteira Arias, Inés. Miguel Ángel Buonarrotti. “Historia”, National Geographic, nº 46 (2007) 90-103.
Tubella, Patricia. El amor tardío de Miguel Ángel. “El País” (6-III-2010) 40. Su relación platónica con Tommaso Cavalieri.
Montañés, José Ángel. Miguel Ángel regresa a Úbeda. “El País” (21-V-2013) 37. La estatua de San Juanito, atribuida al florentino, ha sido restaurada.
Gayford, Martin. Miguel Ángel, una vida épica. Taurus. Madrid. 2014. 704 pp. Biografía de referencia. Reseña de Calvo Serraller, F. El hado malsano de un genio. “El País” Babelia 1.205 (27-XII-2014) 7.
Redacción. Un pedestal antisísmico protegerá el ‘David’. “El País” (23-XII-2014) 43.
Guimón, Pablo. Cambridge ‘redescubre’ los únicos dos bronces de Miguel Ángel. “El País” (2-II-2015). Paul Joannides atribuye a Miguel Ángel dos bronces de 1506-1508, de un metro de alto, que representan dos hombres desnudos cabalgando panteras.

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