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jueves, 17 de julio de 2014

El artista español Pablo Picasso (1881-1973).

PICASSO*Este texto es un resumen para clases de 2º de Bachillerato.

LOS PRIMEROS AÑOS.
Primera etapa de formación (1890-1897).
Segunda etapa de formación (1897-1899).
Tercera etapa de formación (1899-1900).
ETAPAS AZUL Y ROSA.
Cuarta y última etapa de formación (1900-1904). Época azul.
Época rosa (1904-1907).
EL CAMINO HACIA EL CUBISMO.
La clasificación del cubismo.
EL CUBISMO PRIMITIVO.
EL CUBISMO ANALÍTICO Y EL SINTÉTICO.
LAS PINTURAS NEOCLÁSICAS.
LA INFLUENCIA SURREALISTA.
EL EXPRESIONISMO Y EL GUERNICA.
LOS ÚLTIMOS AÑOS.




                                 Picasso en acción. 5 minutos.

Picasso es el artista más genial del siglo XX, un revolucionario radical iniciando caminos nuevos, como testimonio del hombre y de la historia de su época. Él dice: ‹‹El artista no trabaja con hipótesis. Trabaja consigo mismo y su tiempo. Trabaja para dar claridad, delante de su consciencia y sus contemporáneos, de sí mismo y de su tiempo››. Sus obras (miles) responden a casi todos los estilos del siglo XX, de los que será creador o primera figura, a lo largo de sus tres grandes etapas: figurativa, cubista y expresionista.
Su fuerza creativa fue enorme. Picasso dirá: «El que es joven siempre es joven, siempre se mantiene en la misma edad».

LOS PRIMEROS AÑOS.
Picasso nace en Málaga en 1881. Su padre, José Ruiz Blasco, era profesor de Dibujo y Pintura en la Escuela de Bellas Artes y le enseñó las primeras lecciones. Su madre, María Picasso López, era malagueña de remota ascendencia italiana (Picasso adoptó desde su juventud el apellido materno).

Primera etapa de formación (1890-1897).
Su primera etapa de formación (1890-1897) es la de su infancia y juventud, bajo la tutela de su padre, y fue académica y tradicional. Está muy bien representada en el Museo Picasso de Barcelona.
Hasta los 9 años vivió en Málaga, donde empezó a dibujar y a pintar. Se conocen dos cuadritos suyos de esta época y un dibujo fechado en 1890. Siguió, desde el otoño de 1891, una estancia en La Coruña, adonde su padre fue a ocupar el cargo de profesor de dibujo. Allí tuvo lugar, con la pubertad, la verdadera eclosión del genio de Picasso. Antes de abandonar La Coruña expuso sus obras en una trastienda. Destacan La muchacha de los pies descalzos y El mendigo de la gorra.
La familia llegó a Barcelona en 1895 (donde se quedaron el resto de sus vidas la madre y la hermana del pintor, lo que contribuyó a que este considerase tan malagueño como catalán), gracias a un nuevo destino del padre y allí Picasso se relacionó con las nuevas corrientes artísticas y políticas. Entró en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, donde tuvo como profesor a Antonio Caba. Fue un alumno brillante, pero poco disciplinado, que sólo tomaba los modelos oficiales para ejercitarse. Hizo amistad (para toda la vida) con otro alumno, Manuel Pallarés. En esta época pintó La primera comunión (1896), cuadro con el que participó en la Exposición de Bellas Artes de Barcelona, y Ciencia y caridad, con el que fue galardonado en la Exposición de Bellas Artes de Madrid. Al margen de esta labor oficial, pintó toda clase de temas, sobre tablillas o pequeñas telas, de inspiración más libre y ejecución más atrevida, testimonio de su precoz inquietud.

Segunda etapa de formación (1897-1899).
Su segunda etapa de formación (1897-1899), en Barcelona, es de un primer rechazo a la enseñanza tradicional. Busca un lenguaje más libre y moderno. Abundan los paisajes, las escenas callejeras, los retratos y caricaturas.
En el curso 1897-1998 ingresó en la Academia de San Fernando de Madrid. Llevó una vida bohemia y precaria, pero rechaza el academicismo y vuelve en 1898 a Barcelona, más crítico que nunca. Con la salud debilitada, marchó con su amigo Pallarés a Horta de Ebro, donde permaneció ocho meses.

Tercera etapa de formación (1899-1900).
Una tercera etapa de formación (1899-1900), también en Barcelona, se caracteriza por su integración en el grupo modernista que se reunía en los Quatre Gats.
Volvió a Barcelona en febrero de 1899 y trabajó en el estudio del escultor Cardona; por aquel entonces conoció a su primo Jaime Sabartés, un gran amigo de infancia y juventud en Barcelona, y más tarde su secretario personal. A principios de 1900 abrió una exposición en los Quatre Gats, integrada por gran cantidad de retratos de familiares, amigos y conocidos: Lola, hermana del artista (1899) y los de Sabartés, Casagemes, Ángel y Mateo F. de Soto, Ramon y Jacint Reventós, Manolo, Pitxott, Mir, que fue acogida con una primera crítica favorable.

ÉPOCAS AZUL Y ROSA.
Cuarta y última etapa de formación (1900-1904). Época azul.
Su cuarta y última etapa de formación (1900-1904) corresponde a su época azul, en la que junto a imágenes clásicas y llenas de tristeza hay caricaturas y dibujos eróticos.
En octubre de 1900 hace su primer viaje a París, con su amigo Casagemes, donde pronto se les une Pallarés. Ocupó el estudio que Nonell abandonó en Montmartre y ajustó un contrato con el marchante catalán Manyac. Conoce la pintura postimpresionista (Cézanne), que le influye mucho al principio.
A mediados de enero de 1901 fundó en Madrid la revista “Arte Joven” (cuatro números), junto con F. de A. Soler, dentro del tipo de la barcelonesa Pèl & Ploma. De regreso a Barcelona celebró una exposición de pasteles en la Sala Parés.
Por segunda vez marchó a París, ahora con Jaume Andreu, y expuso en la Galería Vollard, con el pintor vasco Iturrino. Empieza una labor sin descannso, en la que se advierte la influencia de pintores contemporáneos franceses (Steinlen, Toulouse-Lautrec). Practica un prefauvismo en La nana y en L'attente, de densa pintura policroma. Por esta época conoce a Max Jacob.
En el mismo 1901 sufre una gran crisis personal por la pobreza y por la muerte de su amigo Casagemes: es el inicio de la “época azul” (1901-04), con cuadros muy simples en técnica y colorido monocromo (sobre todo azul), mostrando de modo documental un mundo de afligidos, dolor y miseria, hambre, de figuras famélicas, pero con serenidad, en obras como: Gran autorretrato azulRetrato de Jaime SabartésEl viejo guitarristaLa vidaLa planchadora. Los ciegos y mendigos, los acróbatas y artistas errantes parecen perseguir el sueño de una vida mejor. Es un expresionismo basado en la línea y la forma. Los tonos son azulados, fríos, los cuerpos alargados, las formas angulosas conforman cuadros llenos de tristeza y crítica social, pero contenidos y elegantes, en composiciones sobrias y poco estridentes.
En 1902 vuelve a Barcelona. Las obras del momento se centran en el tema de la soledad de la mujer: Bebedora adormecidaDesnudo de espaldas. En otoño emprende el tercer viaje a París, con Rocarol: su estancia en París fue especialmente dura.
Regresó a Barcelona en enero de 1903. Pinta El abrazoLa vidaEscuela de Bellas ArtesMiserables ante el mar.
En la primavera de 1904 Picasso deja Barcelona con Sebastià Junyer-Vidal y se instala definitivamente en París, en el Bateau Lavoir de Montmartre. Realizó su primera serie de grabados, La comida frugal (1904). Vive rodeado de artistas (los fauves, sobre todo Matisse, le influyen en su color) e intelectuales, entablando amistad con Apollinaire y André Salmon. Sus experiencias con las drogas cesaron tras la muerte del pintor Wiegels.

Época rosa (1904-1907).
Conoce en París a su primer gran relación femenina, Fernande Olivier, sucediendo un cambio pictórico: es la “época rosa” (1904-1907), de un acento menos trágico que la anterior, con el rosa como color dominante (aunque todavía utiliza el azul, por lo que la cronología del periodo no es segura) y nuevos temas, de payasos, saltimbanquis, equilibristas, en un marco más intemporal, con una relación entre las figuras mediante la mirada y el gesto. Son obras como: Acróbata de la bolaLos saltimbanquisLa ToiletteLos dos hermanosArlequín sentadoRetrato de la señora Canals (1905) dominadas por la masa y el volumen. Hay una serenidad clásica y equilibrada, con menos tristeza, más alegría e indiferencia estoica ante el pesar. El desnudo es ahora común, en contraste con la época anterior, con figuras más graciosas y plenas.

Picasso. En el Lapin Agile (Arlequín con copa) (1905).

El verano de 1905 lo pasa en Schoorl (Holanda), que le inspiró el tema de Las tres holandesas. Hizo amistad con Leo y Gertrude Stein. Evoluciona a un estilo muy sintético, a partir de los rasgos de la escultura ibérica, en los retratos de Fernande, y de la coleccionista Gertrude Stein (con la que tuvo 90 sesiones de trabajo), ambos de 1906. El de Stein, era tan alejado de la realidad, que Picasso contestó a los críticos que no había que alarmarse, pues Stein acabaría pareciéndose al cuadro tarde o temprano. Lo mismo cabe decir del Retrato de Max Jacob (1907). En la primavera-verano de 1906 viajó a Gósol (Pirineo leridano) y cultivó un clasicismo mediterráneo de tendencia helenizante: La toilette. Pero no cae en el paisajismo, pues la obra de Picasso refleja siempre sus vivencias, es un diario personal, así que las obras de ambas épocas (azul y rosa) se intercambian según el estado de ánimo del artista. Pero hay un rasgo común para toda la obra picassiana, hasta su muerte: el hombre es el protagonista de sus cuadros, desdeñando el paisaje y todo lo demás como secundario.

EL CAMINO HACIA EL CUBISMO.
Siempre influido por la pintura de Cézanne y estimulado por las discusiones teóricas de algunos de sus amigos, intentó crear una pintura pura y absoluta. Esta fue la problemática que se planteó el cubismo (Picasso lo inicia junto a Braque), que le permite construir los objetos en su imaginación. Sugiere más que representa, y pinta en un solo plano los múltiples aspectos volumétricos sin recurrir al modelado y al claroscuro.

La clasificación del cubismo.
Se diferencian en su obra cubista a lo largo de decenios varias corrientes, que se entremezclarán en algunas fases, y sobre las que los autores no han llegado a un consenso definitivo:
-El cubismo primitivo sería el cubismo inicial, marcado por al arte africano.
-El cubismo analítico (para algunos incluiría también el inicial o primitivo), su continuación hasta 1911, en el que usa la descomposición geométrica de la realidad, con múltiples puntos de vista y severidad cromática (los entramados lineales son casi imposibles de descifrar debido a esta pobreza de colores).
-El cubismo sintético (representativo de la realidad), posterior a 1911, cuando descubrió el collage (lo que le permitía sintetizar imágenes). Usa sobre todo los collages y los papiers-collé, con una descomposición de la realidad y su posterior síntesis en planos más amplios y un mayor cromatismo (más contrastado).
-El cubismo hermético, con sólo una apariencia de arte abstracto, con la pintura alejándose tanto del modelo que el tema desaparece entre transparencias y superposiciones de fragmentos de cuerpos.
-El cubismo del periodo de cristal, de transparencias cristalinas.

EL CUBISMO PRIMITIVO.
Hay una tendencia geometrizante en esta corta “época negra” o de cubismo primitivo (1907-1910), influida por una exposición parisina de máscaras y otras obras del arte africano, que Picasso observa en el nuevo Museo del Hombre, en el Trocadero de París, e incluso colecciona con fruición, como otros muchos artistas hicieron entonces. Se considera que este arte primitivo es más puro, más esencial.
Picasso recibe además la influencia de Cézanne y, como este, elabora el cuadro a partir de sus elementos propios, inspirándose sólo vagamente en el modelo natural. Algunos autores incluso llaman a este periodo cubismo “cezanniano”, pues se abandona la perspectiva y la ilusión de profundidad, y construye formas con el color. Es una influencia perdurable: no es irrelevante que Picasso, en su madurez, comprase la posesión de Saint-Victoire para poder contemplar el mismo paisaje que pintó Cézanne.
Este periodo comienza con Autorretrato del pintor con paleta (1907, Museo de Praga) y el Retrato de Gertrude Stein. Son obras geométricas, de experimentación.

Picasso. Las señoritas de la calle Avinyó (1907).


La obra verdaderamente iniciática y a la vez cumbre es Las señoritas de la calle Avinyó (1907, Fine Arts Institute de Chicago), sobre unas prostitutas que muestran la tragedia de su condición en sus cuerpos geometrizados (como en Cézanne, del que Picasso había visto la retrospectiva de 1906). Esta obra precubista o protocubista revolucionó la pintura moderna. La influencia del arte primitivo africano es evidente en los rostros deformados, esquematizados como máscaras africanas, anunciando un cercano mundo de horror.
Los amigos de Picasso reprobaron la osadía de este lienzo, al que siguieron otras obras de carácter negroide, de creciente geometrización, que nadie quería ni compraba. Parecía un camino sin salida, pero entonces recibió la visita del marchante Daniel H. Kahnweiler, que le animó a seguir y le compró un lote de varias obras.


EL CUBISMO ANALÍTICO Y EL SINTÉTICO.
En el verano de 1909 volvió a visitar por segunda vez Horta de Ebro, esta vez con Fernande. Pinta La fábrica de Horta y Retrato de Fernande. La aventura cubista prosigue su camino hacia la abstracción, que culminó en la producción de su estancia en Cadaqués, durante el verano de 1910. Ya en París, pinta los retratos cubistas del coleccionista alemán Wilhelm Uhde y los marchantes Vollard y Kahnweiler. La camaradería con Georges Braque se convierte en mutuo estímulo y de 1911 a 1914 su evolución fue casi paralela.
Los veranos de 1911, 1912 y 1914 los pasó en Céret, donde residía el escultor Manolo. En el otoño de 1912 rompió con Fernande y se relacionó con Eva: Ma jolie. Junto con Braque introduce la corriente “sintética” con elementos diversos: papel de periódico, papel de vidrio, trozos de tela, etc. Son los famosos collages, de los que hay pictóricos y escultóricos.

LAS PINTURAS NEOCLÁSICAS.
La I Guerra Mundial interrumpe su evolución. La muerte de Eva por tuberculosis, a finales de 1915, le sume en una crisis de soledad. Viaja a Roma y es influido por el clasicismo.
El encuentro con Jean Cocteau precipita un cambio de orientación en su obra: vuelve a la figuración y colabora con los Ballets Rusos de Diaguilev, para los que hace figurines y escenografías para la escandalosa Parade (18-5-1917) y Tricorne (1919). Mujer con mantilla (1917) es un dibujo muy clásico, como los retratos de Apollinaire y Stravinski. En 1918 se casa con la bailarina rusa Olga Koklova y en 1921 nace su primer hijo, Paul. Recupera la alegría de vivir. Sus telas se llenan de bailarines. El cubismo vuelve y se une ahora a la figuración. Las figuras son pesadas y voluminosas, casi normales, pero el cubismo está siempre presente, como en el resto de su obra posterior. Pinta a Koklova, Mujer en mecedora (1920), con un eclecticismo evidente entre el cubismo y el neoclasicismo.
El proceso de recuperación del cubismo, ahora sintético, iniciado en 1919, se manifiesta por completo en las grandes naturalezas muertas de 1924 y 1925, pasando por Los tres músicos (1921).
Su pensamiento estético ha madurado. En una entrevista en 1923, concedida a Marius de Zayas, explica que no racionaliza demasiado su obra: ‹‹En arte la intención no basta y, como decimos en español, el amor se prueba con actos y no con intenciones.››
No evoluciona, sino que cambia: ‹‹Me preguntan a menudo cómo ha evolucionado mi trabajo. Para mí no existe ni pasado ni futuro en arte. Cambio no significa evolución. Cuando un artista cambia de modo de expresión quiere decir que ha cambiado de manera de pensar sin que sepamos si es para bien o para mal.››
La idea de “búsqueda” o “investigación” es absurda, pues la experimentación en busca de lo nuevo o lo imposible, es un camino estéril: ‹‹Mi objetivo no es mostrar lo que busco, sino lo que encuentro. La noción de búsqueda ha conducido a menudo la pintura hacia falsas vías, y perdido al artista en elucubraciones mentales. Es el principal defecto del arte moderno.››

LA INFLUENCIA SURREALISTA.
A partir de 1926 la línea curva tiende a reimplantar su soberanía. La aparición en su vida de una joven amante, Marie-Thérèse, de formas rotundas y suaves, es un factor decisivo en esta transformación.
Por esta época proliferaron en la producción de Picasso técnicas y estilos divergentes, de los que destaca el surrealismo: es influenciado en los años 20 por la pintura del subconsciente, liberando este para adentrarse en las profundidades del ser humano. Pinta la distorsión de la materia. Un retrato surrealista de este periodo es Seated bather (1930), inspirado en Koklova, construido a base de piezas angulares, sólidas e inconexas. También lo es Retrato de Jaime Sabartés con gorguera y sombrero (1930).
Pero Picasso también cultiva la pintura del “curvismo”, la escultura abstracta y figurativa, de la que es un innovador anterior a Brancusi. Trabaja con sus amigos catalanes Gargallo y Julio González en la escultura en hierro. Su primera exposición de esculturas es en 1932. Hasta el final de su vida, realizará unas 600 esculturas. Nunca estableció unas fronteras precisas entre pintura y escultura, de modo que muchos de sus collages participan de ambas.

EL EXPRESIONISMO Y EL GUERNICA.
Hacia 1930 Picasso descubre un mundo nuevo, el de la gran crisis económica y política, que se refleja en el pesimismo existencia de las ideas y el arte. Inventa nuevas anatomías (es el periodo llamado de las metamorfosis), mediante ángulos y elipses. Cultiva sobre todo el grabado, con las series Las metamorfosis (1930), Suite Vollard (1931) y Minotauromaquia (1935).


Picasso. Guernica (1937).


El Guernica (1937) es posiblemente la obra cumbre del arte del siglo XX, en la que se muestra, a la vez con simbolismo y expresionismo, en los cuerpos destrozados y los símbolos de la paz y la guerra, el horror y la violencia de la guerra, el odio del hombre hacia el hombre, el sufrimiento y la muerte.
Para realizar esta monumental obra para el Pabellón de la República en la Exposición Universal de París, tuvo que preparar muchos esbozos y dibujos preparatorios, de carácter más expresionista.
Esta obra es un resumen y un manifiesto de todas las experiencias anteriores del artista: realismo, cubismo, curvismo, grafismo, expresionismo, surrealismo, etc. Esta disparidad está expresada a través de un elemento común, que es el de la pintura plana, bidimensional, que da a la composición un carácter más de mural que de lienzo y subraya así su contenido épico.
Destacan la composición en tríptico, con el panel central ocupado por la mujer y la lámpara; el lateral derecho por la ciudad incendiada y la mujer que grita; el lateral izquierdo por el toro, la mujer y el niño muerto. Cada una de estas imágenes se ha convertido en símbolo, en icono, del arte contemporáneo.
En La mujer que llora (1937) pinta el rostro más terrible de la historia de la pintura. Durante la II Guerra Mundial el tema de la muerte se hace omnipresente en su obra. Cráneo del buey muerto (1942) es el resumen de su sentimiento de artista por los muertos en la guerra y por la pérdida de su amigo íntimo, el escultor Julio González. El hombre se ha vuelto monstruoso y la figura humana se deforma y contrae. Su compañera en esta etapa es la fotógrafa Dora Maar.

LOS ÚLTIMOS AÑOS.
Después de la guerra Picasso se afilía al partido comunista francés y se casa con Françoise Gilot, con la que tiene dos hijos y reencuentra algún tiempo la estabilidad sentimental, aunque sin abandonar jamás sus aventuras con otras y su relación con Marie Thérese. Se instala a vivir entre París y la Provenza, donde residirá cada vez más.
La sonrisa se dibuja en los rostros de sus faunos y sus ninfas: La joie de vivre (1946). En sus cuadros recrea las obras clásicas de la pintura: Cranach, El Greco, Velázquez, Poussin, Goya, Delacroix, Courbet...
Abundan los temas españoles, mitológicos y eróticos. Aparecen palomas y balcones florecidos vueltos hacia el Mediterráneo y el mar azul, como en la serie Las palomas en el balcón (1958), pero es también un arte comprometido, que refleja la situación histórica. Sus grabados sobre las corridas de toros, son una reflexión filosófica sobre el sentido de la “fiesta” española.
Cultiva asimismo la cerámica, de la que se convierte en maestro y compone los paneles La guerra y La paz (1952).
En la escultura, sus obras, generalmente de pequeño tamaño, con materiales de detrito, traslucen las distintas formas de cada momento de su obra: La cabra (1950) y La mona (1952).
En 1954, tras su divorcio de Françoise (la primera mujer que le abandona) aparece en su vida una admiradora, Jacqueline Roque, su nueva esposa, y alcanza con ella una plena y duradera satisfacción erótica. Pinta grandes suites: Ateliers (1955-56) y Las Meninas (1957). En sus 58 cuadros (otros autores los reducen a 43) de interpretación de Las Meninas de Velázquez (Museo Picasso de Barcelona), homenajea a Velázquez y refleja las nuevas concepciones del espacio, según la teoría de la relatividad, y el sufrimiento o los complejos psicológicos en los rostros deformados. Siguen las suites Les déjeuners (1960-61), inspirada en Manet, y El pintor y su modelo (1963). Empezó las series de grabados al linóleo.
En 1963 se inauguró en Barcelona el museo Picasso, dotado por el artista en 1968 con su suite Las Meninas y en 1970 con sus obras de adolescencia y juventud. Tendrá asimismo otro museo en París, enriquecido con las obras de la sucesión del artista. En 1966 tuvo lugar una retrospectiva en París, con más de un millar de obras expuestas. Su renombre es mundial, reconocido como el mayor artista del siglo XX, encarnación del hombre actual.
Sigue su búsqueda de un nuevo lenguaje artístico, en dibujos (1967-1968), grabados sobre la tauromaquia, el Sur, la vida, la sexualidad (muy explícita), en Suite Crommelinck (1968), pinturas (1969-70). Su libertad es total, con la más inusitada mezcla de procedimientos y personajes.
Sus tres autorretratos (1972), casi simiescos, muestran a un hombre consciente de la pérdida del tiempo vital, pocos meses antes de su muerte, aun lleno de deseo erótico e interés por innovar. Picasso escribe entonces: ‹‹Ahora creo que puedo haber dado con algo››. Tenía 91 años. Así seguirá hasta su muerte poco después en Mougins en abril de 1973.
Su influjo fue inmenso en todo el arte del siglo XX. El artista más cotizado en vida y tras su muerte, el más admirado por el público, los coleccionistas, la crítica, los historiadores de arte, los artistas... El más imitado y estudiado. Su importancia le ha convertido en el gran icono del siglo.

FUENTES.
Exposiciones.
<Pablo Picasso: retrospectiva>. Nueva York. MOMA (22 mayo-30 septiembre 1980). Cat. Texto de William S. Rubin. Polígrafa. Barcelona. 1980. 463 pp.
<Picasso y Barcelona. 1881-1981>. Barcelona. Saló del Tinell (octubre 1981-enero 1982). Madrid. MEAC (febrero-marzo 1982). Cat. 274 pp.


Libros generales.
Bonet, Juan Manuel. Diccionario de las vanguardias en España 1907-1936. Alianza Forma. Madrid. 1995. 654 pp.
Bozal, Valeriano. Pintura y escultura españolas del siglo XX. Vols. 36 (1900-1939) y 37 (1939-1990) de Col. Summa Artis. Espasa-Calpe. Madrid. 1992. 700 y 677 pp.
Brihuega, Jaime. Las vanguardias artísticas en España, 1909-1936. Istmo. Madrid. 1981. 581 pp.

Libros.
Bonet Correa, Antonio; et al. Picasso 1881-1981. Taurus. Madrid. 1981. 201 pp.           
Cabanne, Pierre. El Siglo de Picasso. Ministerio de Cultura. Madrid. 1982. 2 vols. I. El nacimiento del cubismo. Las metamorfosis (1881-1937). II. La Guerra. Gloria y soledad (1937-1973). 484 pp.
Combalía Dexeus, Victoria (ed.). Estudios sobre Picasso. Gustavo Gili. Barcelona. 1981. 284 pp.
Daix, Pierre. Picasso. Daimon. Barcelona. 1969. 272 pp.
Hilton, Timothy. PicassoThames & Hudson. Londres. 1985 (1975). 288 pp.
Richardson, John. PicassoVol. I. 1881-1906. Alianza. Madrid. 1995. 547 pp.
Richardson, John. Picasso. Vol. II. 1907-1917Alianza. Madrid. 1995. 502 pp.