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viernes, 13 de junio de 2014

La canción de Bernadette (1943), del director de cine estadounidense Henry King.

La canción de Bernadette (1943), del director de cine estadounidense Henry King.

La canción de Bernadette (1943). The song of BernadetteGénero: religioso. Duración: 156 minutos. Dirección: Henry King. Intérpretes: Jennifer Jones, William Eythe, Vincent Price, Lee J. Cobb, Linda Darnell, Gladys Cooper, Anne Revere. Guión: George Seton, sobre la novela de Franz Werfel. Música: Alfred Newman. Fotografía: Arthur Miller. Montaje: Barbara McLean.

La historia de Bernadette Soubirous, la humilde pastora que pregonó las apariciones de la Virgen en Lourdes, y los primeros milagros, en medio de las dudas de la Iglesia Católica y la polémica con los ateos y los no creyentes.

En medio de la II Guerra Mundial, los grandes estudios de la 20th Century Fox estaban plenamente comprometidos con el esfuerzo bélico, pero sabían que la mejor propaganda era la indirecta, y este film fue uno de sus proyectos más ambiciosos en este sentido: un milagro en la Francia ocupada por la más reciente  (Bernadette fue canonizada en 1933) de las grandes santas populares, un famoso milagro cristiano filmado durante la lucha contra las fuerzas nazis del mal. Este era el tipo de mensaje que mejor calaba en un público ansioso de una evasión espiritual para olvidar los horrores y las penas de la guerra.
Resultó una película muy bien contada (Werfel era uno de los más prestigiosos escritores alemanes de su época, un antinazi exiliado, y Seton un guionista hábil), con un ritmo narrativo poderoso pues Henry King sabía cómo unir las escenas con un creciente interés y cuando había que trazar oportunas elipsis, más una fotografía y una música de calidad, e interpretaciones espléndidas: Jones luce como una santa convincente y los poderosos secundarios, escogidos entre lo mejor del cine estadounidense, inundan de credibilidad sus escenas, destacando Bickford como un deán de Lourdes que desprende contención y humanidad; mientras Price como fiscal da el tipo perfecto del escéptico y Cobb compone un médico desconfiado pero abierto a aceptar la realidad de lo inexplicable. Atención al doblaje al español, con las voces más expertas de la época, todas excelentes. 
El cine católico logró aquí su cima incontestable durante decenios.