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domingo, 1 de diciembre de 2013

El prado de Bezin (1935), de Sergei M. Eisenstein.

El prado de Bezin (1935), de Sergei M. Eisenstein.          


           El prado de Bezin (Bezhin Lud) (1935). Film no terminado. Producción: Mosfilm. Dirección: Sergei M. Eisens­tein. Argumento: Alexander Rzechecski, sobre un cuento de Ivan Turguenev y la biogra­fía de Pavel Morosov. Guión: Sergei M. Eisenstein y Isaac Babel. Foto­gra­fía: Eduard Tissé.
            Reparto: Vitya Kartashov (Stepok), Elena Telesheva (la ma­dre), Boris Zajava (el padre)...
            ARGUMENTO:
            Es la historia de una modesta familia cam­pesina rusa, que gira alrededor de un padre embrutecido por la miseria y la incultura, sumido en el vi­cio y en las filas del lum­penproletariado, y que apoya a los ricos campesi­nos kulaks. La madre y el niño son felices gracias a que se apoyan mutuamente, pero un día el padre mata a golpes a la madre y el niño denun­cia el asesinato. El padre se cree en su derecho al usar la violen­cia en el ámbito familiar así que piensa que su hijo es un traidor que merece la muerte.
            El niño se integra dentro del alegre espíritu colectivo de los koljozianos, que están colectivizando el campo y por ello están enfrentados con los kulaks. Algunos de estos incen­dian un edificio del kol­józ y son perse­guidos hasta la iglesia y dete­nidos.
            Una noche los kulaks que aún están li­bres intentan sabo­tear la maqui­naria agrícola y el niño, que montaba guardia, es ase­sina­do por su propio padre. En la noche de luna la agonía del pobre niño es un homenaje a los sacrifi­cios del campesinado soviético y tam­bién el anuncio de un nuevo día, un nuevo mundo.
            COMENTARIO Y CRÍTICA
            El rodaje se inició el 5 de mayo de 1935, y fue inte­rrum­pido a la mitad por una enfermedad de Eisenstein. Este parénte­sis fue aprovechado por la censura para fustigar la parte rea­lizada. Se le acusó de formalismo y se le denegaron los medios económi­cos para con­ti­nuar la filma­ción.
            Eisenstein intentó so­lucionar­lo haciendo cambios en el guión, pero no fueron acepta­dos. Fi­nal­mente, lle­gó a hacer dos ver­sio­nes distintas (una con el des­mantelamiento de un iglesia, la otra con un in­cendio de un pa­lomar) pero tam­poco pudieron pasar la censura, por lo que de­bió sus­pen­derse la filmación de­finiti­vamente el 17 de mar­zo de 1937, un ejem­plo de los graví­simos problemas que provocaba entonces la cen­sura. Final­mente el material fue archi­vado sin ser montado.
            Durante la II Guerra Mundial la aviación alemana bombar­deó los laboratorios donde se guardaba la única copia exis­tente y los nega­tivos filmados: sólo sobrevivieron algu­nas series de fotos, que fueron usadas para un montaje muy ori­ginal, con fotos fi­jas, música y carte­les de argumento, que hasta 1967 no pudo exhibir­se en Europa una versión.
El film re­vela un notable lirismo poético: el uso del color blan­co para definir a los personajes positivos (el niño y los koljozianos), los claroscuros en el interior de la taberna y en la noche en la que el niño es asesinado, los pictorialistas efectos de plen-air que son un lírico canto a la naturaleza, el ritmo creciente de la persecución de los incendiarios, formal­mente muy bien consegui­da (como el precioso contrapicado de los perseguidores subiendo por la ladera de la colina en cuya cum­bre está la igl­esia) y otros mucho logros.

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