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miércoles, 14 de agosto de 2013

UD 5. El arte griego.

UD 5. EL ARTE GRIEGO.

INTRODUCCIÓN GENERAL.
GRECIA
INTRODUCCIÓN.
1. EL ARTE GRIEGO.
Características generales.
Los grandes periodos.
El conocimiento del arte griego.
Los términos de lo “clásico”.

2. URBANISMO Y CONCEPCIÓN DEL ESPACIO.
2.1. CARACTERÍSTICAS.
La concepción del espacio.
Planificación de la polis.
Estructura y elementos de la polis.
2.2. EVOLUCIÓN DEL URBANISMO.
PERIODO ARCAICO.
PERIODO CLÁSICO.
PERIODO HELENÍSTICO.

3. ARQUITECTURA.
3.1. CARACTERÍSTICAS.
3.2. TEMPLO.
ÓRDENES ARQUITECTÓNICOS:
El orden como relación entre los elementos: columna y entablamento.
La distinción entre los órdenes griegos y romanos.
Dórico.
Jónico.
Corintio.
3.3. PERIODOS.
ARCAICO (VII-VI).
Características.
Evolución.
CLÁSICO (V-IV).
Características.
Evolución:
1) Primera fase (480-450).
2) Segunda fase (450-400): la Acrópolis de Atenas.
3) Tercera fase (400-323).
HELENÍSTICO (III-I).
Características.
Evolución.

4. ESCULTURA.
4.1. CARACTERÍSTICAS.
4.2. PERIODOS.
ARCAICO (VII-VI).
Características.
Evolución:
1) Primera fase (700-600): pequeñas dimensiones.
2) Segunda fase (600-480): la gran escultura del kouros y la koré.
CLÁSICO (V-IV):
Características.
Evolución.
1) Primera fase (500-450).
2) Segunda fase (450-400): Mirón, Policleto, Fidias.
Mirón.
Policleto.
Fidias.
3) Tercera fase (400-323): Praxíteles, Scopas, Lisipo.
Praxíteles.
Scopas.
Lisipo.
HELENÍSTICO (III-I).
Características.
Evolución: las escuelas de Alejandría, Pérgamo y Rodas.
Escuela de Alejandría.
Escuela de Pérgamo.
Escuela de Rodas.

5. PINTURA.
5.1. CARACTERÍSTICAS.
5.2. PERIODOS.
PERIODO ARCAICO (VII).
PERIODO CLÁSICO (V-IV).
PERIODO HELENÍSTICO (III-I).

6. CERÁMICA.
6.1. CARACTERÍSTICAS.
6.2. PERIODOS.
PERIODO PREARCAICO (IX-VIII).
Geométrica (900-750).
Orientalizante (750-650).
PERIODO ARCAICO (VII-VI).
Fase geométrica-esquemática (650-600).
Fase de las figuras negras (600-530).
Fase de las figuras rojas (530-500).
PERIODO CLÁSICO (V-IV).
PERIODO HELENÍSTICO (III-I).
7. ARTES MENORES.

INTRODUCCIÓN GENERAL.
El arte clásico en Grecia es un tema enormemente extenso y complejo, porque no hay una definición universalmente válida de los límites temporales, temáticos y conceptuales.
Puede entenderse el concepto “arte clásico” en dos dimensiones históricas. En términos restringidos, aplicándolo a las actividades artísticas realizadas en Grecia durante el siglo V aC, llamado también el siglo de Pericles. Corresponde a este periodo la denominada Edad Clásica de la civilización helénica. En términos amplios, el arte clásico sirve para calificar la vertiente estética de toda la antigüedad grecorromana, con sus distintos periodos: griego arcaico, griego clásico, helenístico y romano.
La opción escogida es que el arte clásico es el de la civilización grecolatina antigua, el de Grecia y Roma antiguas, en especial sus periodos más “clásicos”, definidos por el antropocentrismo (un arte hecho a la medida del hombre) y la concepción racional del mundo.
Es una opción posibilista el centrarse en su evolución más estricta y prescindiremos de sus antecedentes minoico y micénico.
Se debería introducir el tema con el marco geográfico y los fundamentos sociales y culturales (filosofía, polis, democracia, antropocentrismo, mitología...),
Mucho más que en otras civilizaciones, la civilización grecolatina es urbana, por lo que el urbanismo debe ser considerado como un apartado del arte, “al lado de” y no “en” la arquitectura, por lo que la antecede y explica. Por último, precisemos respecto a las mal llamadas “artes menores” que si en el arte griego la cerámica es un arte de enorme importancia para nosotros (por su valor específico y por ser la mejor fuente sobre la pintura y la temática), en cambio su paralelo en importancia en el arte romano sería el mosaico.

GRECIA
INTRODUCCIÓN.
La Grecia clásica ofrece modelos y formas en su arte y en su organización política y métodos de investigación (en la filosofía y las ciencias físicas) que constituyen la base de toda nuestra cultura occidental y europea. Produce asombro la serie de figuras excepcionales que una sola ciudad, Atenas, ha proporcionado en todos los órdenes de la cultura y el arte: historiadores como Heródoto y Tucídides, dramaturgos como Esquilo, Sófocles y Eurípides, filósofos como Platón y Aristóteles, oradores como Demóstenes, escultores como Fidias. En Grecia se inicia la filosofía, la física, la historia, y se lleva a horizontes insospechados la matemática y la creación artística. Algunas notas peculiares del mundo griego, que veremos a continuación, pueden explicar este despliegue de creaciones y de personalidades singulares.

Resumen.
El arte griego es un arte del hombre, medida de todas las cosas. La técnica es excelente, basada en la repetición de modelos, constantemente perfeccionados, que en arquitectura será el sistema adintelado, con los tres órdenes (dórico, jónico y corintio). El concepto griego de la belleza (kalós, bello o hermoso) se fundamenta en el antropocentrismo, la proporción, la armonía y la simetría. Destacan los templos (el tipo fundamental de su arquitectura), los edificios públicos de la administración y la vida pública (buleuterion, stoas, gimnasios, estadios), la escultura de temas humanos, la pintura (de la que nos quedan pocos restos) y la cerámica pintada. El arte griego evolucionó desde la rigidez del arte arcaico, hasta la perfección ideal de la época clásica y culminó con el realismo del periodo helenístico.

1. EL ARTE GRIEGO.
Características generales.
El arte griego fue elaborando a lo largo de su evolución unas características, propias, que en su época clásica son:          
- El gran tema del arte griego es el hombre, cultivando el antropomorfismo (los dioses son arquetipos de la condición humana) en la forma y en la medida. Protágoras dijo: *El hombre es la medida de todas las cosas+. En la pintura y escultura la figura humana es el tema principal. En la arquitectura siempre huyen de lo colosal e incluso los templos son de dimensiones modestas: el mayor edificio, el Partenón, mide 69,5 x 31 m. (aunque su función no fue nunca celebrar grandes reuniones de fieles sino ser la casa de una diosa).
- Su ideal clásico de la belleza se fundamenta en el hombre, la proporción, la armonía y la simetría, la naturaleza, el movimiento y la expresión. Todo esto se intuye ya en los templos desde el principio y en las artes plásticas desde el siglo VI, con un concepto de la belleza (kalós, bello o hermoso) profundamente humano y armonioso, y se confirma plenamente en la época clásica del siglo V.
- Es un arte de gran calidad técnica. Se buscaba la perfección en la consecución de ese ideal previo, no la novedad, de modo que su evolución de las formas fue muy lenta.
Los grandes periodos.
Hay en el arte griego cuatro grandes periodos: prearcaico, arcaico, clásico y helenístico. Muchos autores, con un criterio biológico, reúnen los dos primeros en uno, al que llaman arcaico, preclásico, etc., mientras que el helenístico sería un periodo barroco.
1) Periodo prearcaico, de los “siglos oscuros” (IX-VIII), con dos fases, geométrica (900-750) y orientalizante (750-650). El desarrollo del arte es aún muy escaso y obedece todavía a los influjos anteriores y exteriores.
2) Periodo arcaico, siglos VI-V (650-480). En el periodo arcaico, de resultas de los movimientos de pueblos y del comercio mediterráneo, nace el arte griego, al relacionarse sus dos corrientes fundamentales (definidas cada una por un orden arquitectónico): la dórica, formalista, con tendencia a lo simbólico y abstracta en lo decorativo, que aporta un riguroso sistema proporcional; y la jónica, más natural y sensible, que proporciona el gusto por la riqueza ornamental de tradición oriental (seres fabulosos, plantas y animales) y un sentido más es­belto de las proporciones.
En este periodo se perfilan las líneas generales de una progresiva evolución desde las concep­ciones más primitivas y esquemáticas, propias del arte arcaico de las civilizaciones orientales. Es un arte de transición y de cambio, en el que se van gestando las que luego serán expresiones prototípicas del mundo helénico. Es especialmente significativa la evolución de la escultura, la cual, partiendo de modelos de procedencia egipcia, micénico-cretense y mesopotámica, irá modificando las características de estos hasta lograr un estilo enteramente innovador. Frente a la rigidez y el esquematismo de los artes egipcio y mediooriental, en el arte griego arcaico, especialmente en su última etapa, se van introduciendo rasgos definidores como el dinamismo, la expresividad y la individualización.
3) Periodo clásico, siglos V-IV, con tres fases: primera (480-450), segunda (450-400), tercera (400-323), preludio del helenismo. El arte griego alcanza su máxima perfección y universalidad, produciéndose incluso su expansión por el Mediterráneo occidental. Aparece aquí una corriente más grácil y decorativa, expresa en el orden corintio. Es esencial comprender que es entonces cuando surge la originalidad del arte griego, pues antes apenas se distinguía del arte arcaico de las otras civilizaciones antiguas. Ahora, en el arte clásico, encontramos las características que individualizan el arte griego, su sentido humano y armonioso de la belleza. No es la naturalidad lo que le distingue, pues otros también lo fueron, sino la expresividad interior de lo humano.
Es clásico sobre todo el siglo V aC, el Siglo de Pericles, cuando confluyen las primeras grandes manifestaciones de la filosofía y la poesía trágica, y el establecimiento de la ciudad-estado (polis) como organización político-social genuinamente griega. La escultura alcanza su máxima expresión, dominada por un humanismo radical que coloca al hombre en el centro de sus representaciones. De la mano de artistas como Mirón, Policleto o Fidias la escultura griega corona el estilo que se proyectará, con enorme influencia, sobre toda la tradición occidental. Las cualidades más representativas de este estilo son: el realismo anatómico, la búsqueda de la armonía a través del estudio de las proporciones del cuerpo humano, la plasmación de la expresividad individual y, finalmente, la captación del movimiento de las figuras. Estas formas realistas y dinámicas dominan también la pintura de la época, desaparecidas hoy, pero descritas en la literatura, con las composiciones de Polignoto o Apeles. La arquitectura da sus mejores frutos, sea mediante la construcción de templos, sea de edificios civiles como teatros y estadios. También se difunde ahora el urbanismo regular.
4) Periodo helenístico, siglos III-I. Muchos historiadores lo limitan al periodo entre la muerte de Alejandro Magno en -323 y la destrucción de la Liga Aquea a manos de Roma y la destrucción de Corinto en -146, incorporándose las ciudades derrotadas a la provincia romana de Macedonia. Es una época de crisis y cambio. El arte helenístico, a diferencia del anterior, ya no es estrictamente griego, sino que nace de la confusión de los pueblos integrados en la órbita del imperio de Alejandro. Así, en el arte helenístico observamos la simbiosis de los componentes griegos con los egipcios, mesopotámicos o persas. Esto y otros cambios internos de la civilización griega modifican el lenguaje artístico, en el que dominan el expresionismo, la monumentalidad y el decorativismo. La arquitectura se hace colosal y glorificadora. La escultura abandona los cánones de equilibrio y armonía clásicos, derivando a un expresionismo radical.
El conocimiento del arte griego.
El conocimiento sistemático del arte griego es un hecho reciente, a pesar del enorme interés que ha despertado desde el Renacimiento y de que haya sido considerado el *arte perfecto+, un ideal digno de imitación. Los primeros estudios generales fueron los de Winckelmann y entonces se acuñaron tópicos como el de la serenidad del arte griego (realmente sólo aceptable para el siglo V aC). Sorprendieron los frisos del Partenón a su llegada al Museo Británico en 1816, así como el descubrimiento de que las esculturas de mármol se policromaran con colores chillones. Apenas queda nada de la pintura (Polignoto, Zeuxis, Apeles) y sólo se puede hacer una idea de ella a través de la cerámica pintada y de los mosaicos. También se han perdido las estatuas de madera y quedan pocos restos de la arquitectura arcaica. Pero quedan los restos de grandes conjuntos: las ciudades de Atenas, Delos o Priene, los santuarios de Olimpia, Delfos, Epidauro, Delos y Samotracia.
Los términos de lo “clásico”.
Tres conceptos deben ser precisados: arte clásico, clásico y clasicismo. El arte clásico es el de Grecia y Roma antigua (en especial sus periodos más “clásicos”), definido por el antropocentrismo (una arte hecho a la medida del hombre) y la concepción racional del mundo. El concepto de clásico es “obra que se tiene como modelo digno de imitación”; para algunos autores, todos los estilos tienen una época clásica, y pueden considerarse clásicos los periodos renacentista, barroco y neoclásico. La definición más usual de clasicismo es: “corriente estética que identifica la belleza artística con la observancia de ciertas leyes inviolables”.
Para muchos autores el arte clásico se debería limitar a los dos periodos llamados “clásicos” de cada una de estas culturas, es decir los siglo V-IV aC para la griega y el siglo I dC para la romana, extendiendo algo antes y después esos ambiguos límites. Para otros, en cambio, es clásico “todo” el arte griego y romano, desde sus orígenes (antecedentes en los artes minoico, micénico y etrusco) como una sustancial unidad, pues todo él ha servido como referente clásico al arte occidental. Así, el criterio más seguido en los autores no es interno a las dos culturas estudiadas, sino externo: el de su impacto sobre nosotros.

2. URBANISMO Y CONCEPCIÓN DEL ESPACIO.
La concepción del espacio.
El hombre griego siente el espacio como algo exterior. Por eso proyecta sus edificios atendiendo a sabias combinaciones de puntos de vista que le llevan, en ocasiones, a modificar medidas y apariencias. Para él, el espacio es el lugar en el que se encuentran sus arquitecturas, que están pensadas desde el exterior. Se trata en realidad de un espacio escultórico. Dicho de otra forma, el griego es creador de volúmenes antes que de espacios.
El constructor griego estudia la escala, la dimensión comunitaria del edificio, su funcionalidad, la relación con la topografía, las perspectivas que deben ser favorecidas por la disposición de las otras construcciones. Si un edificio no es simplemente una agregación de piedras, una ciudad no es una agregación de edificios. La aportación decisiva es la concep­ción del espacio urbano o espacio exterior a la edificación aislada; en Grecia nace el urbanismo, con igual claridad que la ciencia, la filosofía o la historia.
A diferencia de la cultura egipcia, todos los edificios deben estar proporcionados a la escala del hombre. Comienza esta escala por la utilización de un material en piezas no ex­cesivamente grandes (sillares), ya que éstas repercuten inmediatamente en estructuras igualmente desmesuradas. Por otra parte, no es sólo el espacio interno lo que preocupa a los arquitectos, sino la concepción del edificio como parte de un conjunto. Más que arquitectura, los griegos hacen urbanismo, no buscan la creación de espacios interiores sino los valores plásticos, externos, de los edificios dentro de un conjunto; así los propileos accesos a santuarios y acrópolis cumplen una función fundamental en la creación de recintos solemnes. Se estudian además todas las perspectivas, la relación con la naturaleza, la topografía. La acrópolis ateniense constituye con el santuario de Delfos uno de los dos ejemplos más notables de esta relación entre espacio natural y espacio construido. En esta línea se procura la multiplicidad de puntos de vista; el ascenso en Delfos hacia el templo de Apolo permite contemplar diversas perspectivas, están previstas con todo cuidado.
Planificación de la polis.
En la Grecia clásica la configuración política del estado‑ciudad requiere la construcción de recintos urbanos, ya que la simple yuxtaposición de casas sin un orden deliberado no podría satisfacer las funciones múltiples que se piden a la ciudad. En tiempos históricos tres de estas funciones son las que influyen en el nacimiento de la polis, la militar, la económica y la estética.
La extensión de las polis por todo el Mediterráneo durante la colonización contribuye a suscitar una planificación y a que no se deje su crecimiento al instinto.
La estructura de la polis.
El desarrollo de la vida ciudadana en el mundo griego estuvo determinado por dos aspectos importantes: su carácter público y su organización democrática, y en función de ello se estructuraba la ciudad, con una acrópolis, un ágora y los barrios residenciales.
2.2. EVOLUCIÓN DEL URBANISMO.
PERIODO ARCAICO.
El urbanismo griego arcaico se evidencia en las nuevas colonias. Es irregular: las ciudades crecen de un modo biológico, con calles estrechas, en líneas quebradas o curvas. Los monumentos son escasos. Las casas son pobres y pequeñas.
PERIODO CLÁSICO.
Sigue predominando el mismo urbanismo irregular, pero aparecen las primeras planificaciones de ciudades de planta regular (posiblemente iniciadas por Hipodamos de Mileto), ejemplificadas en las ciudades de Mileto (-480) y El Pireo.
PERIODO HELENÍSTICO.
Surge una rica arquitectura civil: ágora (plaza pública), stoa (pórtico columnado), gimnasio (con palestra), estadio, biblioteca, buleuterion, heroon (tumba circular)... Progresa el urbanismo con muchas nuevas ciudades (Alejandría) de proporciones enormes y de planta regular, que sustituye a la arcaica planta irregular. Abundan las grandes casas privadas (como pequeños palacios) para la burguesía. Se construyen grandes conjuntos monumentales: el santuario de Asclepio en la isla de Cos o la Acrópolis de Pérgamo.

3. ARQUITECTURA.
3.1. CARACTERÍSTICAS.
Notas definitorias de la arquitectura griega (y que en gran parte comparte con el arte) son las siguientes:
Medida humana. Son edificios (incluso los templos) a escala humana.
Proporción, armonía y simetría, de acuerdo con su ideal de belleza.
Calidad técnica, garantizada por la repetición con ligeras variantes de unos tipos de edificios, de modo que se transforman en modelos constantemente perfeccionados.
Por todo ello, la arquitectura griega se centra sobre todo en un tipo de edificio, el templo y un único sistema arquitectónico, el adintelado (también llamado trilítico o arquitrabado, y constituido por una losa de piedra horizontal apoyada sobre dos soportes verticales). Buscaban una regla objetiva en cada una de las artes, análoga a las leyes de la naturaleza, y creían que el artista debía adecuarse a esta regla, aunque tenía libertad para variar lo no reglado.
3.2. TEMPLO.
El templo es el edificio más importante, con la función de albergar la imagen antropomórfica de Dios, no a la reunión (la eclesia) los fieles.
Sus orígenes están en el antiguo megarón micénico, de sala central rodeada de columnas.
Su ubicación fue generalmente exterior a la ciudad, en las acrópolis o en los santuarios (rodeados por la muralla o peribolo, con los edificios desordenados sin un eje de simetría, como en Olimpia, Delfos y Delos).
Los materiales en los primeros templos fueron la madera y luego la piedra (sobre todo el mármol, como el del Pentélico o el de Paros), con sillares bien labrados, añadiendo policromía.
Su planta es sencilla, rectangular, con una sala central (cella o naos) para la figura del dios; precedida por un pórtico delante (pronaos), donde su colocaba el ara, para la celebración de los ritos en presencia de los fieles congregados ante el templo.
- Puede haber un pórtico trasero (opistodomos) no comunicado con la cella, cerrado para guardar los tesoros.
- Pronto se desarrolló alrededor del templo un pórtico columnado (peristilo), que en la pronaos tenía pilastras (antas) a los extremos. En este pórtico exterior se celebraban parte de las procesiones festivas de los fieles.
- Menos frecuentes fueron los templos de planta circular (tholos) con un anillo de columnas.
- La cubierta es plana al interior y a doble vertiente por fuera. Está hecha de madera y recubierta de tejas.
- Las cuatro fachadas se cuidaban por igual (salvo el frontón).
- El templo se eleva sobre gradas.
La tipología es variada. Además de la clasificación en órdenes arquitectónicos, los criterios más usados son los del lugar de las columnas y el número de éstas.
A) Según el lugar de las columnas:
- In antis (columnas entre las antas que sobresalen de la cella).
- Próstilo (columnas en la fachada menor).
- Anfipróstilo (columnas en ambas fachadas principales).
- Períptero (todo el templo rodeado de columnas; es el tipo más frecuente).
- Pseudoperíptero (columnas adosadas al muro de la cella interior).
- Díptero (rodeado por dos filas de columnas).
B) Según el número de columnas en los frentes menores:
- Dístilos (2).
- Tetrástilos (4).
- Hexástilos (6), que son los más frecuentes.
- Octástilos (8)... Generalmente son de número par y los ejemplos impares son escasos y arcaicos.
La evolución formal es desde los arcaicos templos estrechos y largos hasta los templos con una armónica relación de anchura y longitud, con una proporción clásica ideal: el número de columnas en el lado mayor debía ser el doble más una de las del frente menor, contando dos veces la del ángulo (así, un templo octástilo debía tener 17 columnas en cada lado). También las columnas se fueron distanciando.
ÓRDENES ARQUITECTÓNICOS.
El orden como relación entre los elementos: columna y entablamento.
El orden es la relación entre los distintos elementos de la arquitectura (columna y entablamento), según normas fijas.
El orden les permite a los griegos conocer un edificio-tipo y una técnica-tipo, de modo que sólo tienen que repetir estos elementos sin necesidad de inventar un edificio y una técnica en cada ocasión. De acuerdo a la forma de articularse proporcionalmente estos elementos entre sí, distinguimos en la arquitectura griega tres órdenes arquitectónicos: el dórico, el jónico y el corintio, los que dieron nombre a otros tantos tipos de templo.
Todo orden consta de dos partes esenciales: una sustentante, constituida por la columna, y otra sustentada, que es el entablamento, guardándose entre ellas una estrecha relación proporcional.
El soporte principal es la columna (stylos), que define el sistema adintelado, de vigas horizontales, sereno y estable. Su variada relación con otros elementos define los órdenes, de modo que la columna tiene un relevante protagonismo como elemento constructivo y como determinante de las tipologías arquitectónicas. La columna se articula en tres elementos: basa, fuste y capitel. A veces, hay una decoración escultórica de los fustes de las columnas con figuras, que se llaman cariátides si son femeninas y atlantes si son masculinas.
El entablamento se articula en tres elementos: arquitrabe, friso y cornisa. En los tres órdenes sobre la cornisa hay un frontón triangular, con el tímpano interior destinado para la escultura y con los vértices decorados con acróteras, motivos vegetales, monstruos y figuras humanas. Las gárgolas (cabezas de animales) sobre el entablamento sirven como desagües.
La distinción entre los órdenes griegos y romanos.
La influencia de los órdenes griegos en el arte posterior es extraordinaria, comenzando por el de Roma y llegando hasta nuestros días, pasando por el renacentista.
Pero hay significativas diferencias. Lo que distingue a los órdenes para los griegos y para los romanos es que para los griegos el interés se centra en la forma y para los romanos en el espacio interior, para los griegos el orden es un medio para predeterminar la estructura y para los romanos es una decoración exterior, para los griegos es un modelo ideal (adaptable) y para los romanos es un modelo mecánico (fijo).
Dórico.
Es el orden más antiguo, sobrio y severo, de proporciones más robustas. Surge de la arquitectura prehelénica en madera, conservando aquella organización de los elementos como carpintería petrificada. Se levanta sobre un basamento con tres escalones (el superior es el estilóbato).
La columna: carece de basaEl fuste estriado está formado por tambores superpuestos de piedra, con unas acanaladuras (estrías) de arista viva, con un diámetro que se adelgaza verticalmente, con un ensanchamiento (éntasis) en el centro para corregir la perspectiva y que es más pronunciado en los templos antiguos. El capitel tiene collarino (acanalado), equino (almohadillado) y ábaco (dado achatado).
El entablamento está formado por: un arquitrabe liso, un friso (alternando triglifos y metopas con relieves) y decorado con mútulas y gotas, y una cornisa volada.
Jónico.
Más esbelto y elegante, tiene su origen en Jonia, como resultado de la fusión de elementos de tradición egea y asiática, apareciendo algo más tarde que el dórico, en el siglo VI aC.
La columna es más esbelta que la dórica y tiene en su base una basa con unas molduras (plinto) entre el fuste y el estilóbato. El fuste es estriado, con un adelgazamiento sin éntasis. El capitel es más complicado, con un collarino de perlas y un equino decorado con dos volutas laterales en espiral, más flechas y ovas y un ábaco.
El entablamento está formado por un arquitrabe que está dividido en tres bandas, un friso corrido con relieves y una cornisa volada decorada con dentículos y una moldura de flechas y ovas.
Corintio.
Es el más evolucionado y posterior pues aparece en el último cuarto del siglo IV aC y se desarrolla sobre todo ya en época helenística, para alcanzar el rango de orden diferenciado sólo en el siglo II aC. Deriva del orden jónico. Los griegos lo aplicaron sólo a pequeñas construcciones (Linterna de Lisicrates), porque su finalidad era decorativa, pero en cambio es el orden más usado en Roma. La decoración del capitel corintio sería así el modelo más repetido en la arquitectura occidental.
Se distingue por la rica forma del capitel, con al menos dos filas de hojas de acanto superpuestas de las que arrancan dos tallos enroscados en espiral (caulículos), formando volutas en los ángulos bajo el ábaco. En época tardía se añadieron más filas de hojas.

3.3. PERIODOS.
Se distinguen en arquitectura tres periodos: Arcaico (siglos VII-VI), Clásico (siglos V-IV), Helenístico (siglos III-I aC). El Prearcaico no tiene una representación apreciable en arquitectura.

ARCAICO (siglos VII-VI).
Características.
- Predominio del dórico, con algunos templos jónicos.
- Proporción poco definida, templos largos y estrechos, columnas muy próximas con pronunciada éntasis.
Evolución.
Con el auge de la polis comienza el gran arte griego, en el siglo VI, especialmente en la arquitectura. Los tiranos impulsan las construcciones, ya consolidados los estilos dórico y jónico. El origen del templo es el megarón micénico, pero los eslabones de su evolución han sido destruidos por la endeblez de sus materiales: madera y adobe (hasta esa época).
Destacan los templos dóricos arcaicos (siglo VII) de Hera en Olimpia y de Apolo en Termos, hechos en madera y barro, cuyas columnas de madera fueron sustituidas progresivamente por otras de piedra. Ya del siglo VI son los templos dóricos I de Hera en Paestum, de Apolo en Corinto y el enorme templo jónico de Artemisa en Efeso.
Al final comienzan a construirse los tesoros (pequeños y sencillos templos) en los santuarios, con pequeña cella y pórtico dístilo in antis, para servir de ofrendas a los dioses. Destacan los Tesoros en Delfos: de los Sifnios y de los Atenienses.

CLÁSICO (siglos V-IV).
Características.
- Es la época de apogeo del arte griego, centrado en el programa de construcciones en la Acrópolis de la Atenas imperial de Pericles, tras la destrucción de los templos en el -480 por los persas.
- La sobriedad dórica se contrapone a la riqueza jónica, aunque su distribución no sigue pautas geográficas y así en la jónica Atenas se edifica el dórico Partenón y el jónico Erecteion.
Evolución.
Se diferencian una primera fase (480-450), una segunda fase (450-400) y una tercera fase (400-323).
1) Primera fase (480-450).
La primera fase es de rápidos avances, aunque nos han quedado pocas obras debido a las destrucciones de monumentos. Fuera de Atenas destaca el templo dórico de Afaia (isla de Egina), con cella de dos pisos.
2) Segunda fase (450-400): la Acrópolis de Atenas.
Las obras máximas son de principios de la segunda fase clásica (450-400) y radican en Atenas.
Propileos (437-432), por Mnesicles. Eran la entrada monumental (por el camino de las Panateneas) al recinto sagrado. Tiene un doble pórtico rectangular (interior y externo). Los pórticos son dóricos hexástilos con seis columnas jónicas perpendicularmente dispuestas en el centro. Con dos alas rectangulares y dos edificios a los lados (pinacoteca y biblioteca).
Templo de Atenea Nike (420), por Calícrates. Al otro lado de la entrada, es un templo pequeño, obra maestra del orden jónico, anfipróstilo y tetrástilo, con excelente friso.
Partenón (447-432), por Ictino, Calícrates y el escultor Fidias. Es una obra cumbre de la arquitectura universal, en su monumentalidad y serenidad. Dimensiones: 69,54 x 30,87 x 10,43 m. La cella con tres naves está rodeada de un peristilo dórico, octástilo y períptero (8 por 17 columnas). El opistodomos (para el tesoro) es un cuadrado con cuatro columnas jónicas. Albergaba en la pronaos la estatua de Atenea Partenos. La perspectiva era oblicua desde los Propileos por lo que se hicieron correcciones (comba, éntasis, grosor distinto de las columnas) para evitar las deformaciones de la vista. Cuenta con una decoración escultórica, originalmente policromada, de Fidias, de obra maestra de la época.
Erecteion (421-407), de Mnesicles, es un templo jónico en dos niveles, con tres pórticos, destacando el de las Cariátides, cuyos fustes son figuras femeninas. Hacia el E la cella de Atenea tiene un pórtico jónico hexástilo. Hacia el Oeste hay tres cámaras (destinadas a Erecteo, Poseidón y Cécrope). El pórtico Norte es más bajo y de estilo jónico. El pórtico Sur es el de las Cariátides, que tiene fustes de figuras femeninas, que representan a las hijas del mítico rey Erecteo, el primero de Atenas, que perecieron trágicamente.
Fuera de Atenas, en esta segunda fase tenemos dos templos, el de Zeus en Olimpia y el de Apolo en Bassae.
3) Tercera fase (400-323).
En esta fase, con el desastre de la guerra del Peloponeso acaba la hegemonía de Atenas y nacen nuevos rasgos de la arquitectura clásica: predominio del orden jónico, monumentalidad, menos severidad. Hay una nueva tipología:
El tholos, un pequeño templo circular con doble anillo de distintos órdenes, en Delfos, Epidauro, Olimpia.
El teatro, de marcado carácter didáctico, y donde el mito se hizo tragedia, era una estructura excavada que se apoya sobre un colina, en que las gradas aprovechan una pendiente del suelo. Tiene una vista abierta al fondo de la scena y excelente acústica. Cuenta con una orchestra circular para el coro, koilon (cavea o graderío) circular o elíptico escalonado para los espectadores (dividido en pasillos verticales y uno horizontal) y scena para los actores. Destaca el teatro de Epidauro.
Los monumentos funerarios, como el sepulcro de las Nereidas (Asia Menor, -425) y el Mausoleo de Halicarnaso (-352), de 50 m. de altura, en el que sobre un podio rectangular, con extraordinaria decoración escultórica, había un templete jónico períptero coronado con una pirámide escalonada.

HELENÍSTICO (siglos III-I aC).
Características.
Colosalismo, suntuosidad, predominio del orden corintio, decorativismo, utilitarismo, libertad y variedad formal.
El arte helenístico se difunde a nuevos centros, en Alejandría, Pérgamo, Antioquía... La decoración adquiere autonomía respecto a los elementos y la función de la arquitectura.
Evolución.
No puede señalarse con propiedad una evolución en fases, porque hay una cierta homogeneidad estilística durante todo el periodo y las distinciones son más bien locales. Pero sí se pueden señalar que aumentará un experimentalismo que se aleja del naturalismo, junto a la progresiva ruptura de la unidad y racionalidad clásica.
El momento inicial es la muerte de Alejandro en -323 y el final es incierto, pues se confunde con el arte romano mucho después de la conquista romana. A partir del siglo -I no se producen novedades ni obras maestras, aunque abunden obras helenísticas incluso en el siglo III dC. Destacan varias obras: el templo de Olimpeion en Atenas, el templo de Apolo en Dídimo, el altar de Zeus en Pérgamo, el Faro de Alejandría.

4. ESCULTURA.
4.1. CARACTERÍSTICAS.
La estética está dominada por el antropocentrismo (hombre como medida de todas las cosas). Hay una evolución desde un arte abstracto al realismo con unos modelos ideales, en un naturalismo idealizado. Se gana progresivamente en expresividad y dinamismo.
Se usan materiales diversos: madera, piedra y mármol, bronce con procedimiento a la cera perdida y en fundición.
La policromía era normal (salvo bronce), aunque se ha perdido casi por completo y la imagen que tenemos es de una escultura blanca.
Destacan seis grandes artistas: Mirón, Policleto, Fidias, Scopas, Praxíteles y Lisipo. Los artistas firman las obras, gracias a su creciente valoración social.

4.2. PERIODOS.
ARCAICO (siglos VII-VI).
Características.
La figura humana centró el interés del artista griego desde el periodo arcaico, y el escultor en particular atendió a sus formas anatómicas como organismo vivo y a la relación proporcional entre sus partes como ideal y fundamento de belleza, en busca de la expresión de un idealismo que trasciende lo sensitivo. El kouros y la koré, prototipos escultóricos arcaicos, son el producto de la rápida evolución experimentada por la escultura hasta el siglo VII aC y que, sometidos aún a la ley de la frontalidad, ponen de manifiesto la influencia oriental y egipcia.
Evolución:
Se pueden distinguir dos fases: Primera fase (700-600). Segunda fase (600-500).
1) Primera fase (700-600): pequeñas dimensiones.
En la primera fase la escultura es de pequeñas dimensiones, en metal, marfil o madera. Las primeras obras (xóanas), en madera, eran exvotos con reliquias de los héroes y sólo se conocen por la literatura. Hay varias escuelas en Grecia, en las islas de Creta y las Cícladas.
2) Segunda fase (600-480): la gran escultura del kouros y la koré.
En la segunda fase aparece la gran escultura monumental, con materiales de mármol o bronce, en parte para la decoración exterior de los templos. El bronce se utilizó con la técnica de la cera perdida (la mayoría de sus piezas se han perdido). Atenas nos ha legado la mayoría de las obras. La mayor parte de las esculturas siguen dos modelos: el atleta desnudo (kouros) y la muchacha vestida (koré), al principio todos de cuerpo entero, rigidez, inmovilidad, frontalidad, desproporción, geometrización y sonrisa arcaica.
El kouros es un atleta desnudo y erguido, adelantando la pierna izquierda, con carácter frontal, con la “sonrisa arcaica” del Kouros de Sunion. Su madurez comienza en el 600, con los gemelos Cléobis y Bitón, del Museo de Delfos, o los de Sunion, evolucionando hacia un mayor realismo y una frontalidad menos rígida, con el Moscóforo (560) y el Jinete Rampin. Hacia el 500 aumenta el vigor y la elasticidad: Apolo Strangford.
El tipo de la koré es ático, con la serie del santuario de la Acrópolis, desgraciadamente destruido por los persas en 480, pero cuyos restos arquitectónicos y escultóricos fueron hallados enterrados en la misma ciudadela.
El tema de los animales, poco tratado, da obras maestras desde el 600: caballos, leones y terneros como el que porta el Moscóforo.
La escultura monumental se aplica a la arquitectura, en tímpanos, metopas y frisos, primero poniendo figuras de distinto tamaño y luego con una adaptación de las posturas de las figuras a la forma arquitectónica (triangular por lo común).

PERIODO CLÁSICO (siglos V-IV).
Características.
Es la etapa de plenitud, con avances constantes hacia el naturalismo idealizado o realista; la proporción, la armonía y la simetría; la perfección técnica.
Se trata de plasmar la belleza ideal, con un naturalismo idealizado, sin hieratismo. El canon es la representación ideal (sin defectos).
El tema principal es el cuerpo humano, con variantes de joven, hombre maduro, barbudo, mujer joven, mujer madura, lo que rompe la dicotomía prearcaica del kouros y la koré. Hay rasgos “clásicos”: la nariz prolonga la línea de la frente, no hay retinas (se coloreaban)...
Evolución.
Hay tres fases: Primera fase (480-450), Segunda fase (450-400), Tercera fase (400-323).
1) Primera fase (480-450).
El comienzo del siglo V (500-480) es considerado como una etapa de transición entre el arcaico y el clásico.
Tras la victoria sobre los persas (480) hay una explosión artística, con múltiples demandas de arte para los templos que deben ser levantados o reconstruidos. Se produce el abandono paulatino de la rigidez primitiva en busca de unas proporciones ideales que tomarán como módulo la cabeza, de una flexibilidad en el movimiento y la expresión, y en los ropajes femeninos una gran finura y transparencia de los pliegues.
De escultores anónimos de la primera mitad del siglo V son, en bronce, el Auriga de Del­fos y el Poseidón del cabo Artemision; en mármol, los Tiranicidas y los relieves de los tronos Ludovisi y de Boston, en los que hay aún un hieratismo solemne y sereno. Los guerreros de Riace, en bronce, del siglo -V, son de atlética perfección clásica. En el templo dórico de Afaya en la isla de Egina, hay un conjunto de esculturas de figuras humanas en los frontones, de un naturalismo idealizado (que será común en todo el periodo clásico), como en los frontones del templo de Zeus en Olimpia.
2) Segunda fase (450-400): Mirón, Policleto, Fidias.
La segunda fase es la más importante, la clásica por antonomasia, también conocida como la época de Pericles (aunque propiamente esta fue en 450-430), en que la teoría y la práctica se conjugan a través del dinamismo, la proporcionalidad y el idealismo. En esta fase aparecen los grandes maestros Mirón, Policleto y Fidias.
Mirón.
Mirón es un broncista, autor del Discóbolo, conocido por infinidad de copias, en el que capta el movimiento instantáneo, con una suprema armonía del cuerpo humano.
Policleto.
Policleto es un broncista de Argos. Publicó el Canon, sobre la proporción ideal del cuerpo humano (la cabeza como 1/7 del cuerpo): “La perfección únicamente se alcanza a través de muchos números”. El Doríforo (440), portador de lanza, es su obra maestra, en postura “clásica” (en contrapposto, con el peso del cuerpo sobre una pierna, doblada la otra hacia atrás, lo que da una sensación de movimiento que es novedosa), equilibrada, austera, realista. Obra parecida es el Diadumeno (430).
Fidias.
Fidias ()480-431?) es el gran escultor de los dioses. Destaca por la serenidad y monumentalidad, junto a la austeridad, realismo anatómico, “paños mojados” (que muestran ceñidas por la ropa las formas del cuerpo), movimiento, belleza extrema...
Entre sus obras destacan la extraordinaria obra escultórica del Partenón, con 92 metopas del friso exterior con un ciclo bélico (GigantomaquiaAmazonomaquiaCentauromaquia y Guerra de Troya, con dos o tres figuras en cada recuadro, valorando el vacío, con movimiento sereno), el friso interior de la ceremonia de las Panateneas (con sensación de profundidad), las esculturas de los frontones (oriental con el nacimiento de Atenea y occidental con la lucha de Atenea y Poseidón por el dominio del Ática, con composiciones adaptadas a los triángulos).
Al final de su vida trabajó en el templo de Zeus en Olimpia y también esculpió las estatuas gigantescas de Atenea Parthénos y Atenea Prómachos en la Acró­polis y de Zeus en Olimpia.
En Atenas también trabajan otros notables escultores, como Calamis y Alcamenes de Atenas (las Cariátides del Erecteion), y Agoracrito de Paros, que son discípulos de Fidias, Crésilas de Creta (Pericles), y Calímaco (escultor y pintor, y homónimo del gran poeta).
3) Tercera fase (400-323): Praxíteles, Scopas, Lisipo.
El siglo IV es una fase de más naturalismo realista (en detrimento del idealismo), más sensual y de proporciones más estilizadas (el canon se estiliza), con los temas de los dioses y los atletas mostrados en la cotidianeidad y con la aparición del desnudo femenino.
Praxíteles.
Praxíteles se define por su belleza y elegancia, un refinamiento sensual, con la “curva praxiteliana” (mayor inclinación de la cadera), en el Hermes con Dionisio niño de Olimpia, y, sobre todo, con el primer desnudo femenino, la Afrodita de Cnido, que será el modelo más famoso e imitado de belleza femenina, con formas plenas, suave modelado y curva praxiteliana. Destaca también el melancólico rostro de Psiquis.
ScopasScopas adorna el Mausoleo de Halicarnaso con esculturas de gran movimiento y patetismo. Es un maestro del “pathos”, de la pasión, del dolor y la melancolía (abandonando la serenidad anterior), con la cabeza de Meleagro, la Bacante herida, plena de movimiento frenético y la Deméter de Cnido.
Lisipo.
Lisipo es un broncista prolífico, que acentúa el naturalismo y la cotidianeidad, siendo un puente hacia el periodo helenístico (Charbonneaux lo data en este). Aumenta el canon a 1/8 respecto al cuerpo, más esbelto, en el Apoxiomeno (atleta limpiándose con un estrígilo), sin frontalidad, con un brazo en escorzo, con extraordinario verismo, “tal como se ven” y “no como son”. Es el primer retratista conocido, con su famoso (aunque desaparecido) retrato de Alejandro que sirvió de modelo para muchas reproducciones.

HELENÍSTICO (siglos III-I aC).
Características.
La escultura helenística parte de la tendencia realista anterior, sobre todo de Praxíteles y Scopas, extremándolas en un proceso experimental de “barroquización”. Los artistas abandonan el idealismo, la unidad y racionalidad, el sentido de la medida, la simplicidad y la serenidad clásicas. Se busca el realismo expresionista que se inspira en la violencia, la lucha y el drama, para lo que se acentúa el naturalismo, movimiento, patetismo, expresividad, claroscuro, monumentalidad, la complejidad de los grupos escultóricos.
Hay nuevos temas o son más frecuentes las representaciones de la vida cotidiana (niños, viejos, artesanos), retratos realistas (DemóstenesSéneca), temas infantiles con gran encanto (EspinarioNiño de la OcaEros y Psiquis), desnudos femeninos (Venus de Milo, plena de naturalidad, elegancia, serenidad y leve movimiento).
Evolución: las escuelas de Alejandría, Pérgamo y Rodas.
Las escuelas principales son tres, con una constante relación entre ellas y una constante tendencia a aumentar el realismo (en parte, tal vez, para satisfacer el gusto de la clientela romana) y la expresividad. Las similitudes hacen que a veces sea difícil concretar la escuela de una obra.
Escuela de Alejandría.
Alejandría es la escuela principal, con la dinastía de los Ptolemos. Se producen temas de género, bronces de escenas callejeras, alegorías (el Dios del río Nilo, personificado en un hombre maduro, barbado, recostado, rodeado de símbolos de la fertilidad).
Escuela de Pérgamo.
La escuela de Pérgamo prospera bajo la dinastía de los Atálidas, con temas sublimes, heroicos, en grandes conjuntos (altorrelieves de la Gigantomaquia en el Altar de Zeus, con extrema violencia y movimiento) y obras de patetismo y romanticismo (Galo moribundo, en la que el vencido es ensalzado por su valor).
Escuela de Rodas.
La escuela de Rodas, en una rica república comercial, sigue las tendencias de la escuela de Pérgamo, con características de colosalismo y un movimiento contorsionado que expresa el dolor. Destacan la Victoria de Samotracia y los grupos del Toro Farnesio y del Laocoonte.

5. PINTURA.
5.1. CARACTERÍSTICAS.
No tenemos prácticamente obras de la pintura griega (su material era la tabla pintada) pero tenemos abundantes testimonios literarios y ejemplos de su influencia (cerámica pintada, frescos de Pompeya y Herculano, mosaicos), para conocer los temas y métodos de composición, lo que nos permite concluir que fue el arte principal tras la arquitectura.
Se cultivó en la época clásica y helenística el naturalismo y el realismo, con el uso de la perspectiva empírica (fines del siglo VI) hasta conseguir la perspectiva matemática en la representación del espacio (comienzos del siglo IV), con el dominio del claroscuro, las sombras, la pintura tonal, y una variada iconografía mitológica, histórica y cotidiana. Influyó decisivamente sobre la escultura griega, y en la escultura y la pintura romanas (las grandes pinacotecas de los templos).
La gran pintura se hizo sobre caballete y se hicieron copias para los frescos, mosaicos y la cerámica pintada.
5.2. PERIODOS.
PERIODO ARCAICO (siglo VII).
Del periodo arcaico sólo tenemos los nombres y las obras de los pintores de la cerámica pintada, y suponemos que siguió sus mismas pautas, evolucionando de las figuras negras a las figuras rojas.
PERIODO CLÁSICO (siglos V-IV).
En el periodo clásico las características son la policromía y el dibujo lineal, y domina el tema humano. Se distinguen tres fases:
1) En la primera fase (480-450) destaca un grupo de pintores: Polignoto, Panaios, Micón y Onosias.
2) En la segunda fase (450-400) los grandes pintores fueron Parrasio, Zeuxis, Apolodoro y Calímaco.
3) En la tercera fase (400-323) hay un mayor realismo. El pintor Apeles (la cumbre de la pintura clásica griega) retrata del natural a Alejandro, cerrando emblemáticamente este periodo clásico, uniendo naturalismo, movimiento y expresividad.
PERIODO HELENÍSTICO (siglos III-I aC).
En el periodo helenístico se sufre una clara decadencia en la producción, al preferirse el mosaico para la decoración de las casas, aunque tenemos los ejemplos de los frescos de Pompeya y Herculano.
El tema del hombre que había dominado el periodo clásico se enriquece con el paisaje, la decoración, el realismo, la expresividad y el ilusionismo.
Al final (150-50) casi desaparece la pintura de caballete y domina la técnica del fresco, con copias de las grandes obras de la pintura.

6. CERÁMICA.
6.1. CARACTERÍSTICAS.
La cerámica nos interesa como arte por varios motivos estéticos: la forma, el dibujo y el color, la temática.
Las características de la cerámica griega son:
Numerosas formas en función de la finalidad: cántaros, cráteras, esquifos, platos, pixis...
- Extraordinaria variedad de temas decorativos: mitos, historia, juegos atléticos, vida cotidiana, con letreros explicativos.
Importancia de los autores, tanto ceramistas como pintores, que acostumbran firmar las obras.
6.2. PERIODOS.
PERIODO PREARCAICO (siglos IX-VIII).
Las invasiones dóricas rompieron con la etapa anterior, con pocos elementos de continuidad, evidentes en la cerámica.
Primero, como enlaces con los antecedentes micénicos, minoicos y asiáticos, hay dos etapas, datadas en Atenas: submicénica (1100 a 1050) y protogeométrica (1050 a 900).
Geométrica (900-750).
Aparece luego la extraordinaria cerámica geométrica (900 a 750), que se extiende por todo el mundo griego, desde Chipre a Italia. Los hallazgos del cementerio de Dipylon en Atenas le ha dado también el nombre de cerámica de Dipylon. Tiene una función funeraria y la técnica es excep­cional, con ánforas y cráteras de gran tamaño, hasta de 1,5 m. de altura. La decoración pintada es de bandas horizontales en cenefas con motivos geométricos (puntos, líneas paralelas, triángulos, círculos, rombos, espirales...), e incluso las figuras humanas y de animales están esquematizadas según pautas geométricas, sin perspectiva ni proporción. La composición es rigurosa y repetitiva en serie.
Orientalizante (750-650).
Luego hay una fase orientalizante (750-650), a partir de las ciudades jónicas de Asia Menor. Se difunde la decoración de seres exóticos y fabulosos: esfinges, grifos y gorgonas, y de plantas: loto, papiro y frisos de palmas. Destaca Corinto, por su calidad y por sus exportaciones, desde la fase protocorintia (750 a 640). Se pintaron franjas horizontales con los motivos fantásticos (en siluetas). El arte griego se extiende por Sicilia e Italia, con la colonización y el comercio.
PERIODO ARCAICO (siglos VII-VI).
En resumen, el periodo arcaico estuvo caracterizado en el siglo VII por un estilo geométrico y esquemático, seguido en el siglo VI de una decoración de figuras negras sobre fondo rojo. Hacia -530 se invierten los valores cromáticos: las figuras rojas se disponen sobre fondo negro.
Fase geométrica-esquemática (650-600).
En esta fase hay una vuelta a la composición geométrica, con motivos esquemáticos. La producción es poco importante.
Fase de las figuras negras (600-530).
Con el auge de la polis comienza el gran periodo artístico, con el auge de la cerámica de figuras negras con narratividad y más figuras humanas. Hay grandes centros: Corinto, Esparta, Rodas, Caere (Etruria).
A finales del siglo -VI Atenas se convierte en el gran centro, monopolizando las exportaciones. Al principio predominaban los temas en bandas, como los temas épicos de la Iliada en el Vaso Fran­çois (570). Aparece luego un estilo más libre con una sola escena para toda la superficie, siendo esencial la tarea del pintor (en muchos casos con su misma firma), con temas humanos que serán los temas únicos al final del periodo. Destaca Exekias, c. 550, con Aquiles y Ajax jugando a los dados y Dionisos en un barco.
Fase de las figuras rojas (530-500).
La técnica de figuras rojas invierte la policromía anterior. No se pintan, salvo el dibujo, las figuras, que tienen el color rojo de la arcilla, y se pinta de negro el fondo. Aparece c. 530. Esta técnica permite aumentar mucho el detallismo, naturalismo, expresividad, perspectiva y movimiento.
PERIODO CLÁSICO (siglos V-IV).
El periodo clásico, como en la pintura, se caracteriza por la policromía y el dibujo lineal.
La cerámica policromada es cada vez más rica en colores.
El dibujo lineal tiene bellos y estrechos lekytos blancos funerarios (“Pintor de Aquiles”), que pervivirán hasta el helenismo.
Hacia el 450 se gana en libertad formal (influjo de la pintura), hasta llegar a grandes escenas llenas de movimiento y al expresionismo (420-380).
Pero al mismo tiempo hay una progresiva decadencia pues los mejores pintores se dedicarán crecientemente a la pintura de caballete y abandonan la cerámica (como hizo Polignoto, que firmó vasos antes de dedicarse a la gran pintura hacia el 450).
PERIODO HELENÍSTICO (III-I).
Desaparece la cerámica pintada, con el final de las pinturas rojas áticas, que se producen hasta el final del siglo -IV. Aparece la decoración con relieves (como las sítulas etruscas) y el hiperdecorativismo. Los grandes centros están en Sicilia y sur de Italia.

7. ARTES MENORES.
En el periodo arcaico eran muy apreciados los marfiles (las pequeñas figuras del templo de Artemisa en Efeso) y la orfebrería.
Del periodo clásico tenemos pocos restos, aunque sabemos que destacaron la orfebrería, la joyería y los marfiles.
En el periodo helenístico la influencia de los botines tomados en Asia cambia el gusto hacia las artes menores, de las que tenemos muchos restos en este periodo. Se toman modelos orientales y se desarrollan con extraordinario lujo la orfebrería, la joyería, la glíptica (sellos) y las pequeñas esculturas de terracota que abundan para un público creciente en número y riqueza, aunque es muy difícil distinguir el arte helenístico del romano en estos casos. Los mosaicos helenísticos siguen el estilo de la pintura de la época y dan paso al mosaico romano.

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