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martes, 28 de agosto de 2012

¡Piratas! (2012), de Peter Lord.

¡Piratas! (2012), de Peter Lord.




                Foto tomada de "El País", cedida por Aardman.

¡Piratas! (2012). Reino Unido / EE UU. Género: Cine de animación. Duración: 88 minutos. Dirección: Peter Lord. Guión: basado en dos cuentos de Gideon Defoe. Producción: Julie Lockhart.

Trama.
En 1837 un capitán ansía ganar el premio a mejor pirata del año y para ello necesita un gran botín. Cree que el último pájaro dodo y Charles Darwin son la clave para conseguirlo, en el Londres regido por una Victoria arpía, pero al final descubrirá que la amistad es el mayor premio.

Opinión.
Los creadores de la productora británica Aardman, de Bristol, se habían ganado mucho crédito con sus obras anteriores, especialmente la maravillosa Chicken Run(Evasión en la granja) y, un nivel algo más bajo, Wallace & Gromit. Así que valía la pena correr el riesgo y contemplar su última producción, apoyada además en una inteligente y masiva campaña de promoción de Sony Pictures, y abundantes y cálidas críticas. ¡Piratas!, sin embargo, decepciona un tanto.
No teman por los niños, que acaban encantados: los personajes son simpáticos, el guión no deja un minuto de respiro, la técnica de movimiento de los muñecos de plastilina en stop-motion (fotograma a fotograma) es espléndida, las vistas de los escenarios son preciosistas, y en suma todo lo que se requiere para llamar la gozosa atención infantil está en su sitio y funciona con notable maestría. Para remate, las voces, tan conocidas como las de José Coronado como el Capitán, o Iniesta como el pirata Albino (y supongo que igual con Piqué como el Rey Pirata en la versión catalana), brillan con soltura.

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Foto tomada de "El País", cedida por Aardman.


El fallo está en la atención a otro público. Es fácil aquilatar que somos los mayores los que salimos escaldados, tristemente conscientes de que en esta película no ha surgido en ningún momento ese enamoramiento a veces incomprensible, esa continua sorpresa ante cada escena (¡ese arranque del vuelo de las gallinas hacia la libertad en Chiken Run!), esa transversalidad de la mayoría de las maravillosas producciones de Pixar que emocionan a los pequeños pero también a los adultos. Este capitán y sus compañeros no nos fascinan y sus peripecias no nos conmueven, aunque se dejen ver. Sobre todo esa reina Victoria que imita a las malas de Disney supone una patética desvirtuación de nuestro imaginario. ¡Hacerle esto a nuestro recuerdo de Romy Schneider! ¿No podían haber puesto de mala a una duquesa y hacerla más atractiva y aristocrática en su maldad? Puede que Lord haya caído en la trampa de la legendaria tradición del humor británico que se ríe de la familia real y que aquí no parece tan creativa como pretende.
Una pareja de niñas decía que les había encantado. Sus padres se quejaban: ¡qué tostón! Debo darles la razón a las dos partes.
Fuentes.
Internet.
AA.VV. Wikipedia.
Artículos.
Ocaña, Javier. Asalto al imperio. “El País” (16-VIII-2012). Muy positiva.
Tubella, Patricia. Bucaneros de plastilina al asalto del Oscar. “El País” (16-VIII-2012).