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lunes, 21 de mayo de 2012

HA 4 UD 06. Arte islámico en Al-Andalus.

HA 4 UD 06. ARTE ISLÁMICO EN AL-ANDALUS.


ARTE ISLÁMICO EN ESPAÑA.
PERIODIZACION.
1. PERIODO OMEYA Y CALIFAL DE CÓRDOBA (siglos VIII-X).
La mezquita de Córdoba.
Ciudades palaciegas: Medina al-Zahara, Medina al-Zahira.
La mezquita del Cristo de la Luz.
El ribat de Guardamar.
2. PERIODO DE REINOS DE TAIFAS (siglo XI).
Arquitectura defensiva.
Baños.
Los palacios: la Aljafería de Zaragoza.
3. PERIODO ALMORÁVIDE-ALMOHADE (siglos XII-XIII).
Sevilla: la mezquita, la Giralda, Torre de Oro, Alcázar.
Los Reales Alcázares de Jerez.
4. PERIODO NAZARÍ (siglos XIII-XV).
La Alhambra.
El Generalife.
Los Baños Árabes de Ronda.

LA DECORACIÓN, LAS ARTES DEL COLOR Y LAS ARTES MENORES EN AL-ANDALUS.

ARTE ISLÁMICO EN ESPAÑA.
PERIODIZACION.
Se divide en cuatro periodos:
1.-Omeya-califal de Córdoba.
- El subperiodo 711-756 es el de los gobernadores dependientes del Califato omeya de Damasco y no tiene restos artísticos destacables. Se usaron las iglesias visigóticas a medias con los cristianos, como la iglesia de San Vicente en Córdoba.
- El subperiodo 756-929 es el de los emires independientes omeyas.
- El subperiodo 929-1010 (con descomposición hasta 1031) es el del califato omeya.
2.- Reinos de Taifas (1010-c. 1085).
3- Almorávide-Almohade (1085-1238), con dos subperiodos.
4) Nazarí (1238-1492).


Al-Andalus en 790, 900, 1150 y 1479.

1. EPOCA OMEYA Y CALIFAL.
La mezquita de Córdoba.





La mezquita de Córdoba es la obra máxima del arte islámico occidental. Fue comenzada en 784 en el solar de la iglesia visigoda de San Vicente, cuando ya se han construido las grandes mezquitas de Damasco, Al-Aqsa y Kairuán. Se hicieron tres ampliaciones, para poder albergar a un número cada vez mayor de fieles. Resumiendo su evolución: Abd-al-Rahman I, la construye con una superposición de arcos. Hisam I construye el primer alminar. Abd-al-Rahman II hace la primera ampliación. Abd-al-Rahman III construye el nuevo alminar y el refuerzo de la fachada del patio. Al-Hakam I hace la más importante y bella ampliación. Almanzor hace la última y mayor ampliación.
La obra de Abd-al Rahman I es un edificio hipóstilo, con 11 naves perpendiculares a la pared de la qibla (como las de Kairuán y Al-Aqsa, contrarias a las paralelas de la de Damasco).
El patio no tiene pórtico, lo que la distingue de las orientales.
El interior es muy original, con el fuste rojo de las columnas reutilizadas (como algunos muros de la anterior basílica), como los capiteles, mientras que las arquerías son originales con su doble altura, con un primer piso de columnas y un segundo de pilares, con cimacios, capiteles, modillones de rollos, como nexo con los pilares. Es un sistema de doble arquería, con arco de herradura ancho en la parte de abajo y arco de medio punto en la parte de arriba. Los arcos están ligados por la dovela de base (arcos enjarjados) con combinación de colores (sillar y ladrillo rojo), por la posible influencia del acueducto romano de Mérida.

Ampliación de Abd-al-Rahman II en la mezquita de Córdoba.



El tejado interior es plano, de madera, con vigas transversales decoradas, que en el siglo XVIII se cambió por bóvedas de cañón. La cubierta exterior es de doble vertiente cada nave (para recoger el agua), mientras que en el más seco Oriente es plano.
El exterior es como una muralla con remate de almenar escalonado, con material de sillar (como las sucesivas obras), con contrafuertes. Queda la puerta de San Esteban, con arco de herradura, en alfiz, bicromo, que sirve como modelo para las restantes puertas. El sistema de aparejo es de soga y tizón.
Los estudiosos distinguen dos influencias:
- La arquitectura omeya, con su decoración, etc., por decisión del primer emir omeya, venido de Damasco.
- La tradición romana y visigótica, con su arco de herradura, contrafuertes, doble altura de la arquería, modillón de rollos, etc.
La ampliación de Abd-al Rahman II (822-852) se produce sobre la sala de oraciones, sustituyendo la pared de la quibla y ampliando las naves hacia el sur. Los capiteles son nuevos, según una evolución del corintio.



Las sucesivas ampliaciones, como la de Hisham II, Abd-al Rahmán III (ampliación del patio y nueva erección del minarete), Alhakam II (la más bella), y de Almanzor, la más amplia pero la menos conseguida, al descentrar el mihrab.

El siglo X es la cima del arte hispano-musulmán, con la introducción de elementos orientales (motivos geométricos, nuevas formas de mezquita de origen palatino, por influencia de los palacios orientales y fatimíes). Se llama a este periodo “arte califal” (929-1012) y se expresa en la arquitectura en las ampliaciones de la mezquita de Córdoba y en la ciudad palaciega de Medina al-Zahara. Se caracteriza por un canon constructivo propio, empleado en relaciones numéricas enteras, medidas en tercios de módulo. Se utiliza sistemáticamente el arco de herradura con alzado peraltado. Se introducen los arcos lobulados y los arcos entrecruzados, y se utilizan bóvedas de nervios no entrecruzadas en el centro (como en la mezquita del Cristo de la Luz). Las columnas generalmente no tienen basa y son decoradas con motivos corintios. La ornamentación es lujosa, mediante placas de mármol, gres y, sobre todo, escayola, con relieves vegetales y epigráficos. En la escultura destacan los capiteles y las pilas de mármol ornamentales, decorados con figuración zoomórfica.
Abd-al Rahman III (912-961, califa desde 929), realiza en la mezquita la ampliación del patio y la erección del minarete cuadrado.

La ampliación de Alhakam II, con el mihrab al fondo.

En el alfiz de la puerta del mihrab destaca la decoración de ataurique y epigráfica..


Cúpula  gallonada de la maqsura en la ampliación de Alhakam II.

Alhakam II (961-976) ordena la ampliación más lujosa de la mezquita, fusionando las formas palatinas y religiosas. El sistema de soportes es el mismo anterior, con una planta en forma de T de influencia fatimí, una sala cupulada (hoy la capilla de Villaviciosa).


En el alfiz de la puerta del mihrab destaca la decoración de ataurique y epigráfica..

El mihrab es un arco de herradura con alfiz y friso trilobulado con columnillas. El revestimiento exterior en mosaico es de origen bizantino (con técnicos bizantinos enviados por el emperador). Se inspira en la epigrafía de la cúpula de la Roca (Jerusalén) y también tiene ataurique. Es el primer mihrab que es una verdadera estancia independiente (no un simple nicho). Es de planta octogonal, con cúpula de estuco con motivos geométricos (también por primera vez).


Cúpula  gallonada de la maqsura en la ampliación de Alhakam II.

Ante el mihrab hay una cúpula flanqueada por otras dos, en el espacio de la maqsura, con un sistema original de soportes de arcos trilobulados y entrelazados, con arcos de herradura arriba. Los pilares tienen una columnilla adosada. Las cúpulas son de nervadura (que no se cierra en la última clave) y todas son distintas. La plementería está decorada.
Almanzor (caudillo en 976-1002, bajo el califato de Hishem II) mandó hacer en 987 la última ampliación de la mezquita, la más espaciosa pero también la menos suntuosa, tal vez por la austeridad de costumbres de un periodo guerrero. Se dirigió la ampliación hacia el Este, con el añadido de 8 naves a las 11 anteriores, rompiendo así la simetría anterior del mihrab. Los arcos son polilobulados (hasta 11 lóbulos en algunos casos), con otros de herradura apuntado (túmido). La decoración sigue siendo omeya.

Ciudades palaciegas: Medina al-Zahara, Medina al-Zahira.
El califa Abd-al Rahman III (912-961) construye desde 936 (la acabara en 976 su hijo Alhakam II) la ciudad palatina de Medina al-Zahara, que se estructura en varios elementos: Recinto murado. Acueducto. Puentes. Alcazaba. Zona palaciega.
El palacio se planifica en tres terrazas de varios niveles (influencia fatimí) con la residencia real en la cúspide, jardines en el centro y las oficinas en el nivel inferior. Esta forma de palacio proviene en parte de Oriente, del palacio sasánida (Ujaydir y Balkuwara en Irak), que se imitó en el palacio cordobés. Destaca el bello Salón Rico con arcos de herradura ciegos (muy cerrados de vano), que serán el modelo de la ampliación de Alhakam II en la mezquita. Estos arcos son cerrados, con trasdós peraltado y decoración en las albanegas, con influencia abasí en el ataurique estilizado (a través de la importación de objetos) dentro de una base siempre omeya.
Almanzor mandó construir desde el 979 otra ciudad palaciega en las afueras de Córdoba, Medina-al-Zahira, con un palacio muy lujoso, pero de ella han quedado pocos restos, porque fue destruida a principios del siglo XI.

La mezquita del Cristo de la Luz.
La mezquita de Bab-el-Mardun (llamada del Cristo de la Luz) (hoy iglesia) en Toledo (999-1000) es una mezquita de barrio, de uso popular, pequeña, que sufrió una ampliación en estilo mudéjar en el siglo XIII (la fachada), según la misma planta cuadrada anterior. Tiene cuatro columnas y está dividida en 9 unidades o tramos, con otras tantas cúpulas (todas a distintas alturas). Las columnas tienen capiteles visigóticos, con arcos de herradura. Los materiales son distintos según los muros: sillares, ladrillos, argamasa...
La fachada es de sillar en la parte inferior y de ladrillo en la superior, con una bella composición, con tres vanos, arco central de medio punto (se duda si no fue una reforma posterior), arco laterales de herradura y lobulado. Hay un friso de arcos de herradura entrelazado y otro friso de rombos, con epigrafía.
La otra fachada (hoy lateral) da al patio original, con puertas de arcos de herradura, insertos en arcos de medio punto y arriba arcos de herradura insertos en arcos lobulados.

El ribat de Guardamar.
Hay un ribat (convento de fieles musulmanes) muy interesante en Guardamar (Alicante), desarrollado desde un emplazamiento eremítico, en el periodo c. 900-1050, con auge en época califal y abandonado a la desaparición del califato, durante la crisis de los Taifas. El conjunto se abre al mar Mediterráneo en medio de un pinar. Se estructura en tres zonas:
- Una zona de entrada con un funduk para recibir a los peregrinos y visitantes.
- Una mezquita aljama, común para todos los fieles.
- Una zona acotada, a la que se accede por una puerta adintelada de la quibla, con 21 celdas con oratorio, para los eremitas musulmanes.

2. PERIODO DE REINOS DE TAIFAS (siglo XI).

Mapa de los reinos de Taifas h. 1031.

El primer periodo de Taifas vive el hundimiento de Córdoba y el surgimiento de nuevos núcleos en las capitales de los nuevos Estados: Toledo, Zaragoza, Valencia, Badajoz, Sevilla, Granada, etc. Más que de un periodo de decadencia cabe hablar de periodo de cambio, con la introducción de nuevas influencias orientales al tiempo que se desarrollaban los modelos califales, en una fusión enriquecedora. Es un arte unitario, pese a esta pluralidad de centros, con intercambios de productos, artistas, emigración de los artistas cordobeses, etc. Hay poca arquitectura religiosa, en beneficio de la militar y palatina.

Arquitectura defensiva.
En el arte militar destacan en España la puerta de Alcántara y la de la Bisagra Vieja en Toledo, con arco de herradura inscrito en un arco peraltado, entre dos torres cuadradas.

Baños.
Había numerosos baños en Al-Andalus, pero sólo nos han quedado restos de este periodo. Destacan los de Jaén, Granada, Baza y Palma de Mallorca. Su forma es similar a los de la Antigüedad, con decoración islámica.
Los Baños Árabes de Jaén (Hamman al-Walad o Baño del Niño), del siglo XI, son los más grandes de España. Sitos en el palacio de Villadompardo, fueron hallados a principios del siglo XX. Ocupan unos 450 metros cuadrados, con cuatro salas. Destaca la sala templada, con una columnata que soporta ocho arcos de herradura que llevan con pechinas a una cúpula con cinco luceras estrelladas. El vestíbulo tiene 14 metros de largo y una bóveda de cañon con lucernas. Reconstrucción virtual de 8 minutos: [https://www.youtube.com/watch?v=ESJfAjcCukA]

Los palacios: la Aljafería de Zaragoza.
El palacio adoptó la forma de alcázar militar, debido a la inseguridad de la época, por lo general apartado de la ciudad: las alcazabas de Málaga, Almería, Granada y la Aljafería de Zaragoza.



La Aljafería, exterior e interior.

La Aljafería de Zaragoza es un palacio de recreo fortificado de los soberanos taifas de Zaragoza. Tiene un exterior sobrio, de carácter defensivo. El interior es de gran riqueza decorativa, con arcos polilobulados (con arcos entrelazados), con transformaciones mudéjares posteriores. Se adopta el pilar con columnillas adosadas. La decoración es de motivos geométricos, con vegetales en ataurique. En el interior hay pilares de ladrillo (no de sillería como en Córdoba).
La pequeña mezquita de la Aljafería es uno de los pocos edificios religiosos de este periodo. Tiene un mihrab de arco califal con alfiz. La planta del palacio manifiesta que las salas tienen una finalidad concreta (según el modelo romano).
La alcazaba de Málaga tiene dobles murallas, con torres generalmente cuadradas, con accesos por rampas y puertas. El interior es lúdico, con miradores y arcos polilobulados.

3. PERIODO ALMORÁVIDE-ALMOHADE (siglos XII-XIII).
Sevilla: la mezquita, la Giralda, Torre de Oro, Alcázar.
La influencia del Norte de África es predominante, con un sentido artístico más austero.
Los almorávides hacen obras en el primer tercio del siglo XI, de las que nos han quedado unos pocos restos, debido a la posterior e inmediata destrucción almohade. Hoy se tiende a revalorizar su arte. En España apenas quedan restos, pero en el Magreb tenemos parte de la mezquita de Argel y la mezquita de Tremecén, con un alzado en el que se sustituye la columna por el pilar de ladrillo, sin columnas adosadas. Los arcos son de todos los tipos, de herradura, de herradura apuntado, lobulados o mixtilíneos. Las cúpulas de las maqsuras siguen el modelo cordobés (nervadas) y aparecen las primeras cúpulas de mocárabes. Las paredes son muy sobrias. El mihrab también sigue el modelo cordobés.
Los almohades emplean la planta en forma de T, con un nuevo revestimiento decorativo. Manifiestan un alto rigor religioso, imbuido de austeridad, con una arquitectura sólo religiosa y militar, muy sencilla. La decoración es geométrica más que vegetal y hay espacios vacíos entre los motivos (lo que es una excepción). Sus principales obras están en Sevilla.
La mezquita de Sevilla nos ha legado el patio y la Giralda. Conocemos descripciones coetáneas, que nos confirman que seguía el modelo almohade, con una obra de ladrillo, una sala de oración de acuerdo al modelo cordobés, naves perpendiculares a la quibla, pilares como soportes, arcadas en las naves con arcos de herradura apuntados. La planta era en forma de T, con naves más amplias en los tres lados exteriores, con cubiertas cupuladas en las intersecciones (cinco cúpulas en total, tres de ellas en la maqsura). El patio era porticado, con galerías conectadas con las naves interiores, mientras que las naves que daban al patio se abrían en puertas. Las cubiertas eran a doble vertiente en cada nave, y las cúpulas eran nervadas, con mocárabes.


La Giralda es el minarete de la destruida mezquita, adosado al edificio. De gran belleza se construye con una mezcla de materiales: sillería en la parte inferior y ladrillo en la superior. La planta es cuadrada, con dos cuerpos: torre interior y exterior, con una rampa entre las dos, cubierta con bovedillas de arista. La torre interior tiene pisos con bóvedas. La decoración exterior muestra unas ventanas iguales, de compleja estructura: inscritas en arcos de herradura, y estos en unos arcos lobulados insertos a su vez en un arco apuntado. Los lienzos decorativos son las seqbas, con rombos de arcos lobulados entrecruzados y mixtilíneos. Contaba (fueron eliminadas en la reforma cristiana) con almenas escalonadas y una cúpula superior con tres esferas superpuestas. Minaretes similares los encontramos en las mezquitas de Marraquech y Rabat, que muestran arcos de herradura apuntados y decoración en seqba.
El Alcázar nos ha legado apenas unos restos decorativos. El Patio del Yeso será el antecedente del patio granadino, alargado, con estanque y pórtico.
Las torres defensivas son la principal obra de la arquitectura militar almohade, que se caracterizó por las dobles murallas, reforzadas con las poderosas torres albarranas (enclaves defensivos fuera de las murallas de la ciudad) y muros en adarve (con camino superior para unir la muralla a la torre albarrana), como la torre de Espantaperros en Badajoz, que tiene los dos elementos.
La Torre del Oro es el mejor ejemplo de torre albarrana, de función defensiva pero bellamente decorada con almenas y arcos ciegos de herradura inscritos en arcos de herradura apuntados. La planta es poligonal, con tres núcleos inscritos uno en el otro. La cubierta es de tramos en bóveda de arista en la rampa. La pared exterior estaba recubierta de azulejos dorados.

Los Reales Alcázares de Jerez.
El Alcázar de Jerez fue construido por los almohades en el siglo XII, cuando ya era una ciudad importante, con 16.000 habitantes sobre una superfice de 46 has. El Alcázar tenía la función de ciudadela o palacio-fortaleza, siendo uno de los edificios almohades más importantes que se conservan en la Península. En su recinto de cuatro kilómetros de muralles hay restos islámicos: dos puertas monumentales; la mezquita, los baños árabes; la torre octógona y, a sus pies, el Pabellón del patio de Doña Blanca. Edificios posteriores son la Torre del Homenaje, de finales del siglo XV, y el palacio barroco de Villavicencio y el Molino de aceite, ambos del siglo XVIII.

4. PERIODO NAZARÍ (siglos XIII-XV).
El arte nazarí influyó mucho en el arte mudéjar hispano. Entre los edificios civiles de Granada destaca el Patio del Carbón (siglo XIV), para los viajeros y comerciantes.
La Alhambra.





El conjunto granadino de la Alhambra y el Generalife (siglo XIV-XV) es la obra cumbre del arte nazarí, sobre una colina en Granada, un palacio-fortaleza con un carácter militar, palaciego y religioso, una auténtica ciudad aislada de la ciudad inferior mediante las murallas y torres.
La cronología de la Alhambra es dudosa. Pero parece que hacia 1250 ya estaba conformada como una ciudad interior de Granada, con murallas y jardines, residencia real, mezquita, casas y edificios para todas las actividades sociales y económicas, como un barrio independiente. Las murallas y el acueducto se completaron hacia 1300, los jardines y pabellones del Generalife hacia 1320 y los edificios principales se alzaron en los años 1340-90. Hacia 1370-1390 la Alhambra ya estaba configurada tal como ahora la conocemos.
Funcionalmente se dividía en dos palacios, cada uno con sus dependencias y patios.

Patio de Comares con la Torre al fondo.

- El palacio de Comares, dedicado a la recepción pública del sultán y a la administración. Destacan como elementos la Torre, el Cuarto y el Patio de Comares (el patio también se llama de los Arrayanes y es célebre su estanque) y el Patio del Mexuar.


Vista desde la estancia sur del Patio de los Leones.

- El palacio de los Leones, reservado a la vida privada del sultán. Destacan como elementos el Cuarto de los Leones con sus salas (Abencerrajes, Dos Hermanas) y el Patio de los Leones (o del Partal).
Un lugar para el solaz, un paraíso terrenal. En el brocal de la fuente del Patio de los Leones reza un verso del visir Ibn Zmrak: “¿No ves cómo el agua se derrama en la taza, pero sus caños la esconden enseguida? Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas…”
Además, el conjunto tiene los Baños Reales, jardines interiores, miradores, puertas monumentales, etc.
Las murallas, tienen 2.200 metros de longitud, rodeando un recinto de 720 metros de largo por 220 de ancho. Son gruesas, de mampostería recubierta de piedra y ladrillo. Se unen a la muralla de la ciudad por dos puntos, lo que convierte a la Alhambra a la vez en parte de la ciudad y en un organismo independiente. Hay 22 torres, de funciones diversas. Toda esta fortificación combina la función defensiva con la de planificación interior.
La Alhambra se caracteriza por la pobreza de los materiales constructivos y por la riqueza ornamental de los interiores, con abundancia de artísticas composiciones geométricas en madera y yeso, con las que se componían arcos y bóvedas.
La Alhambra fue un modelo muy influyente: su estilo decorativo influyó en el Alcázar de Sevilla construido para Pedro I de Castilla.
El experto Oleg Grabar destaca lo mucho que queda por investigar, tanto en trazado de plantas de los edificios a lo largo de su evolución, y como faltan los pequeños detalles de las excavaciones y muchos temas más. Sus conclusiones son:
- La Alhambra era una ciudad en miniatura, dominada por un enclave real.
- Todo el conjunto es orgánico, creciendo por adición en el espacio, de modo que cada edificio es una entidad propia.
- Resulta muy difícil asignar funciones estables a estas entidades.
- El vocabulario constructivo o decorativo es muy simple: torres, patios, estanques, galerías, salas alargadas y cuadradas, cúpulas de mocárabes, techos de madera, yeserías y azulejos, son los elementos dominantes.
- La extraordinaria belleza del conjunto y de sus partes.

El Generalife.
El Generalife es un amplio espacio anexo pero exterior a la Alhambra, el más notable de los jardines, con un gran equilibrio entre el cultivo, la estética del agua y el color de las plantas. Cuenta con algunos pabellones para el descanso.
La restauración y remodelación modernas nos impiden conocer con exactitud su plano original. Una parte estaba terminada en 1319, y su estructura indica que estaba abierto al público tanto como a la Corte. Estanques, pórticos, pabellones, escaleras, etc., le daban una gran complejidad, dentro de un bello escenario de agua, árboles y flores.

Los Baños Árabes de Ronda.
Los Baños Árabes de Ronda, construidos después del 1310, son los mejor conservados del arte nazarí, con muros de ladrillo, vestíbulo y la típica división tripartita de las salas caliente, templada y fría, soportadas con arcos de herradura y cubiertas con bóvedas de cakón y cúpulas iluminadas con lucernas estrelladas.
[https://www.youtube.com/watch?v=J8RAo43950U] Una reconstrucción virtual de 10 minutos. 

LA DECORACIÓN, LAS ARTES DEL COLOR Y LAS ARTES MENORES EN AL-ANDALUS.
Las figuraciones pintadas son poco frecuentes (techos del Salón de Reyes de la Alhambra del siglo XIV), pero abundan escenas con figuras en las labras en marfil (botes, cofrecillos, olifantes) en Córdoba y Cuenca. Destacan asimismo los obrajes tejidos en seda, como el tiraz cordobés, las telas de Almería y Granada, las alfombras (Alcaraz, Cuenca y la Alpujarra), el vidrio (Granada), los guadamecíes de Córdobalas tallas decorativas en madera, los artesonados y, sobre todo, la cerámica de Málaga (imitada en Manises).

FUENTES.
Exposiciones de arte islámico en Al-Andalus.
*<Al-Andalus. Las artes islámicas en España>. Granada. Alhambra (1992). El Viso. Madrid. 1992. 427 pp.
*<El legado científico andalusí>. Madrid. Museo Arqueológico Nacional (abril-junio 1992). 340 pp. Incluye obras de arte.
*<Vidrio islámico en Al-Andalus>. Segovia. La Granja de San Ildefonso-Museo del vidrio. Fundación Centro Nacional del Vidrio (2006-hasta abril 2007). Cat. 169 pp.

Libros de arte islámico en Al-Andalus.
Borrás, Gonzalo M. La Alhambra y el Generalife. Anaya. Madrid. 1989. 96 pp.

Borrás, Gonzalo M. El arte mudéjar. Unesco/Ibercaja. Madrid. 1996. 270 pp. 143 ilus.
Coll Conesa, Jaime. Cerámica y cambio cultural: el tránsito de la Valencia islámica a la cristiana. Ministerio de Cultura. Madrid. 1988. s/p.
Gabrieli, Francesco (dir.). Histoire et civilisation de l’Islam en Europe. Bordas. París. 1983 (1982 italiano). 279 pp.
Grabar, Oleg. La Alhambra: iconografía, formas y valores. Alianza. Madrid. 1980 (1978 en inglés). 229 pp.
López Guzmán, Rafael; Gila Medina, Lázaro. Arquitectura y carpintería mudéjar en Nueva España. Grupo Azabache. México. 1992. 190 pp.
Puerta Vilchez, José Manuel. Historia del pensamiento estético árabe. Al-Andalus y la estética árabe clásica. Akal. Madrid. 1997. 913 pp.
Raquejo, Tonia. El palacio encantado. La Alhambra en el Arte británico. Taurus. Madrid. 1990. 198 pp.
Riera Frau, Maria Magdalena. Evolució urbana i topografia de Madina Mayurqa. Ajuntament de Palma. Palma de Mallorca. 1993. 238 pp.
Schack, Adolf Friedrich. Poesía y arte de los árabes en España y Sicilia. M. Rivadeneyra. Madrid. 1867. 3 vols.
Torres Balbás, Leopoldo. Arte Almohade, Nazarí, Mudéjar. Vol. IV. Ars Hispaniae. Plus Ultra. Madrid. 1949. 428 pp.

Yarza, Joaquín. Arte y arquitectura en España 500/1250. Cátedra. Madrid. 1990. 385 pp.

Artículos de arte islámico en Al-Andalus. Orden cronológico.
Moneo, Rafael. La mezquita. “FMR”, ed. española, v. 1, nº 2 (1990) 27-43. Mezquita de Córdoba.
Stierlin, Henri. L'Alhambra“CdA”, 475 (IX-1991) 70-83.
Planelles, Manuel. Medina Azahara, ciudad infinita. “El País” (17-XI-2007) 46. Pimentel, Manuel. El yacimiento perpetuo. (46).