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viernes, 3 de febrero de 2012

Valor de ley (‘True Grit’) (2010), de los hermanos Coen.

Valor de ley (True Grit) (2010), de los hermanos Coen.

Valor de ley (True Grit) (2010). 110 minutos. Género: Drama. Dirección: hermanos Joel y Ethan Coen. Intérpretes: Hailee Steinfeld (Mattie Ross), Jeff Bridges (Rooster Cogburn), Matt Damon (LaBoeuf), Josh Brolin (Tom Chaney). Producción: Steven Spielberg y hermanos Coen. Guión y montaje de los hermanos Coen. Música: Carter Burwell. Fotografía: Roger Deakins.
Trama.
En el salvaje Oeste, en 1878, el padre de la niña de catorce años Mattie Ross ha sido asesinado de un disparo a sangre fría por su empleado, el cobarde Tom Chaney, y ella busca venganza dentro de los límites de la justicia divina y humana: hay que presentar al asesino ante un juez para que responda de sus crímenes ante Dios y la Ley. Consigue la ayuda de un alguacil, Rooster Cogburn, un borracho de gatillo fácil y de un ranger de Texas, LaBoeuf, estimulados por la recompensa, y pese a la renuencia de ambos los acompaña a través del territorio salvaje, plagado de delincuentes, para atrapar a Chaney. Su búsqueda será un camino bordeado continuamente por el peligro y la muerte, y constituirá el mejor aprendizaje de la vida, si sobreviven...
Opinión.
El Western siempre resucita. Género clásico donde los haya, está insertado en los genes del cine desde sus albores en Hollywood, y cada vez que lo han enterrado ha vuelto a salir de su tumba con renovada vitalidad, como recientemente han demostrado la excelente Rango de Gore Verbinsky y, sobre todo, esta inmensa Valor de ley, un remake que supera de largo (y confieso que antes de verla me parecía difícil) a la primera versión que Henry Hathaway dirigió en 1969 y que protagonizaba un mito crepuscular del género como John Wayne (que le valió un Óscar al mejor actor, aunque con un regusto de premio a toda su carrera).
Está basada en una novela de Charles Portis (reeditada en DeBolsillo, 2011, después de las versiones que Bruguera y luego Círculo de Lectores sacaron al mercado en 1969 y los años siguientes al rebufo de la versión fílmica). Portis (1933) es un excelente novelista especializado en la temática del Oeste entreverada de novela negra, algo que ha tocado a menudo otro escritor más eminente, nacido el mismo año, Cormac McCarthy (el novelista que inspiró la anterior película de los Coen, No es país para viejos). Lo que hace grande la literatura de ambos es que respetan los códigos de contar historias simples pero cargadas de un humor escéptico y corrosivo, ambientes realistas muy creíbles al servicio de atmósferas intimistas plenamente logradas, unos personajes tallados en seco de una sola pieza pero en todas sus aristas pues son siempre ambivalentes (los buenos tienen un lado tenebroso así como los malos mantienen un hálito de principios), huidas y persecuciones a caballo, tiroteos sangrientos, el camino como metáfora del aprendizaje épico de cómo vivir y morir... y todo ese cóctel es dignificado por una férrea voluntad de mostrar el antiguo Oeste como la raíz y un fiel reflejo nostálgico del presente estadounidense: racista, violento, casi genocida.
Lo mismo consiguen en este oscuro film los hermanos Joel (1954) y Ethan (1957) Coen, conocidos como ‘the two-headed director’ (el director bicéfalo). De origen judío, viven en Nueva York, pero su cine retrata más a menudo y mejor el horizonte sin fin y las pequeñas ciudades del auténtico y profundo EE UU, el mismo que veíamos en su mejor filmografia: el homenaje a James M. Cain de Sangre fácil (1984), Educando Arizona (1987), el mejor homenaje a Dashiell Hammett de Muerte entre las flores (1990), la experimental y demasiado incomprendida Barton Fink (1991), la horripilante maravilla de Fargo (1996), el homenaje, esta vez a Raymond Chandler, de El gran Lebowski (1997, aquí aparece Jeff Bridges), la farsa casi surrealista de O, Brother (2000) y la genial No es país para viejos (2007, aquí se incorporan a su equipo Josh Brolin y nuestro Javier Bardem, que ganó el Óscar al mejor actor secundario).
Es evidente que los Coen se adentran por primera vez en el Western para satisfacer su ansia de gran cine sin concesiones a la galería. En Valor de ley homenajean al Oeste tal como lo sueñan los cinéfilos: cruel y despiadado. Todo ser vivo, nada más penetrar en el seno del mundo salvaje, está marcado por una diana que pone ‘dispárame a matar’. No es extraño que apenas aparezcan indios, bisontes o animales comestibles. El hombre blanco los ha liquidado. Hasta los caballos sufren un constante peligro. Apenas sobreviven, y no impunes, las serpientes, porque son similares al hombre, hasta fundirse, travestirse con él, y esta metáfora es solo uno de los muchos hallazgos visuales de la pareja de directores. Estos han confiado en su equipo técnico habitual, lo que garantiza una fotografia, una música, una escenografía... admirablemente integradas en el conjunto. Y han echado el resto en el reparto. Damon y Brolin maduran convincentemente en sus papeles secundarios. Jeff Bridges y la debutante Hailee Steinfeld se encumbran en sus papeles principales: el primero está portentoso una vez más y la segunda es un descubrimiento justamente aireado por la crítica. Entre ellos hay la química justa entre lo viejo y lo joven, y cada palabra, gesto y mirada suyos aportan una medida lección de interpretación.
La tensión no decae jamás: la violencia, el dinero, la venganza, el instinto de supervivencia, la defensa de la propia dignidad (sí, incluso los villanos la atesoran, como ya se mostraba en Muerte entre las flores), mueven y agitan las vidas de los personajes hasta sus últimas consecuencias, llevados cada uno de ellos por la marea de la vida a ser fieles a su ineluctable destino, escrito bajo las estrellas que tachonan la última cabalgada, viaje desesperado para salvar una vida, al coste de otra. Al final, incluso los que sobrevivan quedarán tocados por el drama y aquellos días plenos de grandeza trágica serán su recuerdo más precioso, hasta que la huella de sus pasos sea borrada por el viento en la pradera.

Antonio Boix Pons, en Palma de Mallorca (2-IV-2011).

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