Mis blogs

Mis blogs son Altamira (Historia del Arte, Cine, Cómic, Fotografía, Moda), Heródoto (Actualidad, Ciencias Sociales y Pensamiento) y Mirador (Joan Miró, Arte y Cultura Contemporáneos).y Pensamiento, Religión y Teo

sábado, 4 de febrero de 2012

HA 5 UD 5. La pintura del Renacimiento italiano.

HA 5 UD 05. LA PINTURA DEL RENACIMIENTO ITALIANO.


LA PINTURA DEL RENACIMIENTO.
EL QUATTROCENTO.
Los maestros de Florencia:
Fra Angélico.
Masaccio.
Ucello.
Filippo Lippi.
Filippino Lippi.
Botticelli.
Los maestros de las escuelas regionales:
Della Francesca.
Mantegna.
Perugino.
La escuela veneciana del Quattrocento:
La familia Bellini.
Crivelli.
Carpaccio.
EL CINQUECENTO.
Los maestros de Florencia y Roma:
Leonardo.
Rafael.
Miguel Ángel.
La escuela veneciana:
Giorgione.
Tiziano.


PINTURA DEL QUATTROCENTO.
La primera generación florentina: Masaccio, Fra Angelico, Uccello, Filippo Lippi, Castagno, Ghirlandaio.
La problemática de la tridimensionalidad.
Neoplatonismo y figuración: Botticelli.
Las escuelas pictóricas regionales: compromiso y conflicto entre los lenguajes anteriores y la gramática clásica.
El clasicismo como arte áulico: el arte al servicio del poder.
La pintura de Nápoles: Antonello da Messina.
La pintura de la Umbría: Della Francesca y la perspectiva.
La pintura de Ferrara: Cosme Tura, Del Cossa, Roberti.
La pintura de Padua: Mantegna, el clasicismo y la perspectiva.
La pintura de Venecia: la familia Bellini, Crivelli, Carpaccio.


PINTURA DEL CINQUECENTO.
Los pintores de la “terza maniera”, los grandes clasicistas, sus vidas, obras y significación en la historia del arte:
Leonardo.
Rafael.
Miguel Ángel.
La pintura veneciana: iconografía, orientalismo y color. Los maestros:
Giorgione.
Tiziano.


LA PINTURA DEL RENACIMIENTO.
Los grandes centros de la pintura coinciden con las capitales de los Estados italianos: Venecia, Florencia, Roma, Padua, Ferrara, etc., con una extraordinaria floración de artistas de primera magnitud.
En pintura ya los artistas italianos del Trecento, considerados góticos por la mayoría de los tratadistas, apuntan rasgos característicos del Primer Renacimiento, con la búsqueda de la expresión, movimiento y perspectiva. El iniciador del estilo sería Masaccio y el investigador de la perspectiva Uccello. Muchas escuelas locales llenan el panorama italiano: Florencia, Siena, Umbría, Padua y Venecia. Se asimila la nueva técnica al óleo, que sustituye al temple, introducida por Roger an der Weyden y Antonello da Messina, siguiendo la técnica de los hermanos Van Eyck en Flandes. En el Cinquecento la pintura italiana se complicará progresivamente y se aristocratizará hasta llegar al manierismo, con una tendencia que vemos en Correggio, Leonardo, Rafael y, plenamente, en Miguel Ángel. Fuera de Italia destacan Clouet en Francia, Durero y Grünewald en Alemania y los flamencos Patinir, Bruegel y El Bosco. En España, con una producción escasa en todos los niveles, destacan aún el gótico Berruguete y los rafaelitas Juan de Juanes y su padre, Juan Masip.

EL QUATTROCENTO
Las raíces de la pintura renacentista deben buscarse en Giotto, a principios del siglo XIV, pero sólo en el siglo XV la pintura italiana se diferencia claramente de la gótica. Las obras se individualizan, se independizan de los retablos (que poco a poco desaparecen); los temas son más profanos (p.e. aparece el desnudo), aunque siguen predominando los religiosos. Otras características de esta pintura son: el desarrollo de la perspectiva científica, el movimiento, el paisaje profundo y alegre, la belleza idealizada de los cuerpos desnudos, el volumen de las formas, el sentido espacial, la intensidad de los sentimientos.
El dibujo es un elemento capital en el siglo XV (el color los es del XVI), sereno en Fra Angélico, nervioso en Botticelli, con figuras de dimensiones planas, sin tridimensionalidad. La luz se perfecciona, pero en general sirve para resaltar los planos. Pero al mismo tiempo, la bidimensionalidad se compensa con el interés por la profundidad (para Ucello la perspectiva es la manifestación de la belleza), en el paisaje poco detallista en comparación con los primitivos flamencos, pero que sirve para encuadrar las figuras. La composición es compleja, con varias escenas o figuras en un mismo cuadro, aunque subordinadas a la principal. Al final, algunos maestros (Della Francesca) experimentan la problemática de la tridimensionalidad, con sus idealizadas vistas urbanas.

Los maestros de Florencia: Fra Angélico, Masaccio, Ucello, los Lippi, Botticelli.
El gran centro es Florencia, gracias al mecenazgo de los Médicis y, en menor grado, de los Pazzi, Pitti...
Fra Angélico (c. 1400-1455) enlaza con el Gótico, con sus curvas y dorados, pero con un volumen novedoso, clásico. Decoró con admirables frescos el convento de San Marcos. En la Anunciación destaca la serenidad, equilibrio y dulzura, en la línea, el color y el paisaje.
Masaccio (1401-1428) cuida el volumen y la perspectiva, con falsos fondos arquitectónicos. Destacan la magistral Santísima Trinidad, que es un modelo de perspectiva, San Pedro y San Juan dando limosna, El Tributo al César, Adoración de los Magos, Adán y Eva.
Ucello (1397-1475) cuida la profundidad de los paisajes y la perspectiva lineal: El condottiero Giovanni Acuto, San Jorge y el dragón, y la famosa Batalla de San Romano, con figuras irreales, simples excusas para aplicar la perspectiva.
Filippo Lippi (1406-1469) retrata los sentimientos humanos, con sus numerosas Virgen con el Niño. Fue el padre de Filippino Lippi (1457-1504), que cultivó el mismo tema.
Botticelli (1444-1510) atesora un dibujo nervioso, pleno de movimiento. Pinta composiciones muy elaboradas, em tonos suaves y delicadamente fríos, con paisajes primaverales, hermosos cuerpos desnudos o figuras vestidas que desprenden una sensación de elegancia, rostros melancólicos que reflejan el sentimiento de la decadencia de Florencia h. 1500. Obras máximas, en las que conjuga los temas del neoplatonismo con la figuración son: El Nacimiento de Venus, Alegoría de la Primavera, La Calumnia, Palas y Minerva, y las tablas de la historia de Nastagio degli Honesti.

Los maestros de las escuelas regionales: Della Francesca, Mantegna, Perugino...
Junto a los artistas de la escuela florentina hay otros artistas geniales que anticipan el próximo siglo. Alejados de Florencia, son maestros de sus respectivas escuelas locales, pero su influencia se difunde por toda Italia e incluso por Europa.
Piero della Francesca (c. 1420-1492), de la escuela de Umbría, en los frescos de La Leyenda de la Santa Cruz en Arezzo, muestra su dominio de la luz, con la innovación de la iluminación posterior, con delicados matices. En su tiempo es el gran estudioso de la perspectiva científica.
Andrea Mantegna (1431-1506), de la escuela de Padua, pinta figuras escultóricas, con escorzos como en el Cristo yacente, con composiciones profundas como El tránsito de la Virgen (Museo del Prado), los frescos de la Cámara de los Esposos en Mantua, y la gran serie de los Triunfos de César en Hampton Court (Londres).
Perugino (1452-1523), de la escuela de Perugia, es el artista del encanto: nostalgia y languidez, junto a la portentosa perspectiva científica en la Entrega de las llaves a San Pedro (Capilla Sixtina).
Muchos otros importantes artistas pertenecen a estas escuelas pictóricas regionales, que viven el compromiso y el conflicto entre los lenguajes anteriores (gótico, flamenco) y la gramática clásica. El clasicismo es en las cortes principescas un arte áulico, un arte al servicio del poder, por lo que se va imponiendo. Junto a las escuelas de Umbría, Padua y Perugia tenemos las de Nápoles: Antonello da Messina; Ferrara: Cosme Tura, Del Cossa, Roberti. Destaca especialmente la de Venecia, que merece un aparte.

La escuela veneciana del Quattrocento: los Bellini, Crivelli, Carpaccio.
El Quattrocento en Venecia estuvo marcado por la familia Bellini, con el padre Jacopo (c. 1400-70) y los hijos Gentile (c. 1430-c. 1500) y, sobre todo, Giovanni Bellini , que junto a Crivelli, autor de excelentes paisajes urbanos y motivos vegetales, y Carpaccio, inauguran una escuela de dominadores del color, en detrimento del dibujo, que en parte entra ya en el Cinquecento.
El gran maestro es Giovanni Bellini (1430-1516), autor de numerosos retratos y cuadros religiosos, de depurada técnica renacentista y gran equilibrio. Sus últimas obras son ya del Cinquecento.
Carpaccio (1465-1525) representa el ambiente refinado y culto de la Venecia aristocrática, en sus obras El sueño de Santa Úrsula, La Natividad de la Virgen, San Jerónimo y el león, El milagro de la Santa Cruz.

EL CINQUECENTO.
Los cambios son profundos. El color predomina sobre el dibujo, las formas son volumétricas gracias al claroscuro con la luz y las sombras, la profundidad es natural, el paisaje es variado y melancólico, la composición es geométrica (generalmente triangular), las figuras se relacionan entre sí y se unifican las escenas.

Los maestros de Florencia y Roma: Leonardo, Rafael, Miguel Ángel.
A Florencia se le une Roma, que atrae a los maestros florentinos gracias al mecenazgo de los papas (sobre todo los de la familia Médicis: Julio II y León X), mientras otras ciudades italianas (Venecia, Nápoles, Milán) se convierten en grandes centros artísticos. Si Florencia es la ciudad del dibujo, las otras ciudades son proclives al color y la luz.
Leonardo da Vinci (1452-1519) es el arquetipo de hombre universal del Renacimiento: científico y erudito clásico a la par que artista. Nacido en la aldea florentina de Vinci, estudió pintura con Verrocchio. Llamado por Ludóvico el Moro a Milán, consagró 16 años a la estatua en bronce de Francisco Sforza, que debía tener ocho m de altura, aunque no llegó a ser fundida. Pasó temporadas en Florencia, donde diseñó fortificaciones y construcciones diversas. La trascendencia militar de sus proyectos hizo que fuera llamado por Francisco I a Francia, donde murió. Es uno de los máximos maestros de la luz. Su preocupación máxima fue conseguir todas las posibilidades de expresión del rostro para acercarse al espíritu humano. Sus dibujos son magistrales. Sus mejores pinturas son La Anunciación, La Virgen de las Rocas, con su composición triangular y luces, con un dibujo difuminado, con un suave claroscuro que realza el volumen y el enigma, con una sonrisa ambigua y suave. Son rasgos que alcanzan su cima en La Gioconda (un maravilloso retrato de mujer, la Monna Lisa, de enigmática sonrisa, para lograr la calma sobrehumana de la cual, según Vasari, la rodeaba de cantores y músicos) y en la Última Cena (un fresco arruinado debido a los malos materiales y la humedad), de extraordinaria profundidad psicológica en los personajes. Como ingeniero se ocupó de diseñar fortificaciones y canales. En sus Cuadernos de Notas, describía y dibujaba todo tipo de máquinas, que se anticiparon a las posibilidades constructivas de su tiempo: carros de asalto, máquinas voladoras más pesadas que el aire, barcos submarinos... Estudió la astronomía, anatomía, la fisiología y la botánica.
Rafael (1483-1520) fue un pintor prolífico: temas religiosos (Anunciaciones), retratos y grandes composiciones (las Estancias del Vaticano). Las Madonne de sus numerosas Virgen con Niño son encantadoras, con el exquisito cuidado de cada elemento: luz, color, composición. Los grandes frescos de las Estancias del Vaticano: La Escuela de Atenas, El incendio del Borgo, El Parnaso, La disputa del Santísimo Sacramento, muestran su dominio de la composición espacial, con la profundidad y la amplitud del espacio.
Miguel Ángel (1475-1564) es sobre todo escultor y por ello sus pinturas de temática religiosa y pagana se llenan de figuras que muestran su energía, volumen y movimiento, como en el techo de la famosa Capilla Sixtina (1508-12), donde representa el ciclo bíblico de la Creación y en el premanierista Juicio Final de la misma Capilla (1536-41), con figuras dinámicas y monumentales, pero con una dramática y exagerada angustia y una completa ocupación del espacio que anuncian el Manierismo. Miguel Ángel dirá: «Mi única alegría es la tristeza, mi único descanso el duro trabajo», palabras para explicar la pasión por crear que atesora el verdadero genio.

La escuela veneciana: Giorgione, Tiziano y los manieristas Tintoretto y Veronés.
La escuela veneciana de los Bellini y Carpaccio, caracterizada por el color, perdura en el siglo XVI con Giorgione, Tiziano, Veronés y Tintoretto, que abren nuevos caminos, que llegan al Barroco. Venecia es el marco ideal para esta pintura: es una ciudad acuática de sorpresas y matices neblinosos, abierta a visitantes de todos los países, con sus ropajes exóticos y coloristas, propios de una sociedad rica, alegre y festiva.
Son los rasgos de la pintura veneciana:
- La preeminencia del color, con tonos cálidos.
- La importancia de los temas secundarios: la anécdota, el detalle.
- La exaltación de la riqueza: palacios, procesiones, fiestas, ropajes.
- La contemplación poética del paisaje, con el casi romanticismo de Giorgione y Tiziano, a menudo con una perspectiva aérea de les vedute veneziane.
Giorgione (1478-1510) es un enigmático pintor, autor de pocas obras, aunque de extraordinaria calidad y misterio, entre la mitología y el paisaje. Destaca su misteriosa Tempestad, una de las pinturas que más incógnitas ha despertado entre los críticos.
Tiziano (1489-1576) es un gran retratista, con una composición que equipara al retratado con el paisaje y los detalles, con obras como el retrato ecuestre de Carlos V en Mühlberg y el de Isabel de Portugal; con desnudos de formas blandas y redondas, como en la Venus de Urbino, Venus y el Amor, y Dánae. En la Bacanal aúna lo mitológico y lo social, la alegría, el desnudo femenino, el paisaje luminoso, las telas lujosas, el detalle del jarro central. Sus temas religiosos son contenidos, pero en su Entierro de Cristo consiguió efectos intensos con el color, como el amarillo del cuerpo de Cristo en contraste con el manto azul de la Virgen. En sus últimas obras evolucionó a la melancolía, con una factura más pastosa, de manchas más que de formas, como en el Autorretrato.
Tintoretto y Veronés son ya propiamente manieristas, pero con rasgos que les emparentan con el Cinquecento y que mueven a muchos autores a considerarlos renacentistas.
Tintoretto (1518-1594), un pintor de temática religiosa, es un puente hacia el Manierismo e incluso al Barroco, con sus luces violentas, contrastes en claroscuro, escorzos, movimiento tenso e inestable, paisaje romántico, profundidad en base a niveles de distinta luminosidad. Todo esto se observa en el Lavatorio de los pies. En sus cincuenta obras en la iglesia de San Rocco su bajo ángulo de visión resalta la profundidad y lejanía. Influirá mucho en El Greco y los pintores barrocos.
Veronés (1528-1588) pinta el lujo, las fiestas en palacios y jardines maravillosos, con complejas arquitecturas de mármoles blanquísimos, con numerosas figuras envueltas en bellos ropajes, las mujeres con sus joyas y cabelleras. Sus efectos pictóricos son extraordinarios. En su Venus y Adonis el desnudo de Tiziano ha sido sustituido por un semidesnudo. En las Bodas de Caná extrema el anecdotismo, siendo el gran heredero de Bellini y Carpaccio.



PINTURA DEL QUATTROCENTO.
Los grandes centros de la pintura coinciden con las capitales de los Estados italianos: Venecia, Florencia, Roma, Padua, Ferrara, etc., con una extraordinaria floración de artistas de primera magnitud. Cabe distinguir los dos periodos de los siglos XV y XVI.
La primera generación florentina: Masaccio, Fra Angelico, Uccello, Filippo Lippi, Castagno, Ghirlandaio.
Los orígenes de la pintura renacentista están en Giotto, a principios del siglo XIV, y ya en el siglo XV la pintura italiana se diferencia claramente de la gótica. Las obras se individualizan, se independizan de los retablos. Las características de esta pintura son: el movimiento, el paisaje profundo y alegre, la belleza idealizada de los cuerpos desnudos, el volumen de las formas, el sentido espacial, la intensidad de los sentimientos.
El dibujo es un elemento capital, sereno en Fra Angelico, nervioso en Botticelli, con figuras de dimensiones planas, sin tridimensionalidad. La luz se perfecciona, resaltando los planos. Pero al mismo tiempo, la bidimensionalidad se compensa con el interés por la profundidad (para Uccello la perspectiva es la manifestación de la belleza), en el paisaje poco detallista. La composición es compleja, con varias escenas o figuras principales en un mismo cuadro.
Fra Angelico (c.1400-1455) enlaza con el Gótico, con sus curvas y dorados, pero con un volumen novedoso. En la Anunciación destaca la serenidad y dulzura, en la línea, el color y el paisaje. Decoró con frescos el convento de San Marcos.
Masaccio (1401-1428), bruscamente fallecido cuando todo apuntaba a un genio, cuida el volumen y la perspectiva, con falsos fondos arquitectónicos en los frescos de la magistral Trinidad de Santa Maria Novella de Florencia y los  de la capilla Brancacci: San Pedro y San Juan dando limosnaEl Tributo al César (o El tributo de la moneda). Otras obras son Adoración de los MagosAdán y Eva.
Uccello (1397-1475) cuida la profundidad de los paisajes y la perspectiva lineal: El condottiero Giovanni AcutoSan Jorge y el dragón, y los panes de la famosa Batalla de San Romano.
Filippo Lippi (1406-1469) retrata lo humano y los sentimientos, con su Virgen con el Niño. Fue el padre de otro excelente pintor, Filippino Lippi (1457-1504), discípulo a su vez de Botticelli.
Castagno reproduce la realidad con una rara habilidad, prefigurando su perspectiva osada algunas de las obras iniciales de Rafael.
Ghirlandaio es un maestro de la finura, y será una figura destacada en la formación de Leonardo.
La problemática de la tridimensionalidad.
Los grandes maestros de la tridimensionalidad son Botticelli, Masaccio, Uccello y Della Francesca.
Neoplatonismo y figuración: Botticelli.
Botticelli (1444-1510) atesora un dibujo nervioso, pleno de movimiento, con rostros melancólicos que reflejan el sentimiento de la decadencia de Florencia, con paisajes primaverales y hermosos cuerpos desnudos. Obras máximas son: El Nacimiento de VenusAlegoría de la PrimaveraLa Calumnia de Apeles. Lo hemos estudiado más arriba.


Las escuelas pictóricas regionales: compromiso y conflicto entre los lenguajes anteriores y la gramática clásica.
Junto a los artistas florentinos que siguen a grosso modo una clara evolución técnica hay artistas geniales que anticipan el próximo siglo, fuera de su contexto histórico-artístico.
Mantegna (1431-1506) pinta figuras escultóricas, con escorzos como Cristo yacente, con composiciones profundas como Muerte de la Virgen, los frescos de la Cámara de los Esposos en Mantua, y la gran serie de los Triunfos de César.
Perugino (1452-1523) es el artista del encanto: nostalgia y languidez, pero también de la magnífica perspectiva científica de la vista urbana en la Entrega de las llaves a San Pedro.


El clasicismo como arte áulico: el arte al servicio del poder.


La pintura de Nápoles: Antonello da Messina.
En 1446 la dinastía aragonesa se apodera del reino de Nápoles. Alfonso el Grande introduce la influencia gótica catalana y promueve edificios y un urbanismo regular, dentro de un contexto previo de influjos bizantinos y renacentistas (Alberti), al mismo tiempo que las artes reciben el influjo de la escuela flamenca de pintura, en concreto de Van Eyck, a través del pintor y maestro napolitano A. Colantonio y del humanista Fazio, que considera a Van Eyck como príncipe de los artistas.
En el Castelnuovo de Nápoles destaca la concepción espacial y los relieves del arco triunfal de la puerta, erigido por Sagrera desde 1452, acabado por Pietro da Milano en 1466, con la colaboración de otro lombardo, Domenico Gagini (que trabajaría luego en Sicilia, difundiendo el estilo lombardo, hasta su muerte en 1492) y del florentino Antonio da Chellino, con unos friso en el panel central del dálmata Francesco Laurana. El arco triunfal refleja un espíritu aún gótico, inspirado por la decoración lombarda y una escasa influencia renacentista. Para el historiador italiano Argan el tema está sacado de la puerta del emperador Federico II en Capua, del siglo XIII.
Hacia 1485 la monumental puerta de Capua ya manifiesta el influjo del clasicismo italiano venido de Florencia.


Antonello da Messina.

Antonello da Messina (c. 1430-1479) es un artista plenamente renacentista, con una formación humanista en Toscana, con Della Francesca, y en Nápoles, donde es alumno de Colantonio (activo en Nápoles en 1440-1470), un admirador y difusor de la escuela flamenca, que le transmite el influjo de Van Eyck.
La obra de Antonello influyó decisivamente en los artistas napolitanos posteriores, así como en Italia, que recorrió hasta llegar a Venecia en 1473-75, dejando un rastro de influencias flamencas que impide hacer una «definición rígida y cerrada del Renacimiento» [Chastel: 98]. En 1475-76 trabajó en Venecia, donde influyó decisivamente. Volvió a Nápoles y Sicilia hasta su muerte en 1479, depurando su obra hacia la sencillez.
En sus obras combina los rasgos toscanos (de un Della Francesca) de la perspectiva central, la simetría y la proporción, con los rasgos flamencos (de Van Eyck) del detallismo, el claroscuro, los rótulos explicativos y la técnica del óleo.
San Jerónimo en su celda pertenece a la época (c. 1460-1474) en la que combina la perspectiva central tomada de Della Francesca con el detallismo del óleo de la pintura flamenca. Crucifixión (dos variantes, una con una cruz y otra con tres cruces) es un ejemplo de simetría y proporción, con el influjo flamenco en los rótulos y el motivo del búho (anunciador de la muerte) y las calaveras. La Virgen con el Niño es casi gótica. El Salvator Mundi (1465) es un Ecce Homo medievalizante, con el detalle flamenco del rótulo. Un Ecce Homo, modelado en un claroscuro flamenco. La Anunciación (c. 1475), con la Virgen con un tocado azul, es más clásica, con una luz más uniforme, sin la sombra modeladora de los flamencos.
Fue un célebre retratista, con la expresión del sentimiento humano. Retrato de gentil­hombre, otra composición flamenca, con rótulo. Condottiero (1475), un retrato con claroscuro flamenco. Este constante uso del claroscuro permite distinguir claramente las escuelas regionales italianas de la escuela toscana (donde no lo encontramos casi nunca).
En Venecia pintó un San Sebastián (1476) que forma parte del retablo de la iglesia de San Giuliano, un pleno ejemplo del Renacimiento, con perspectiva, simetría, volumen, naturalismo.

La pintura de la Umbría: Della Francesca y la perspectiva.
Piero della Francesca (Borgo de San Sepolcro, c.1410 a 1420-1492). El especialista Silvano Lazzeri le define como «un hombre de carácter cordial, severo consigo mismo y permisivo con los demás. Un auténtico maestro de obras capaz de conseguir lo mejor de cada cual.»
Su obra se extiende por toda la región de Umbria, con un estilo pleno de serenidad, como maestro de la luz y los colores, con contornos de trazos finos y definidos, con lo que lograba el aspecto un tanto escultórico de los cuerpos y el aura de clasicismo. Destaca por su uso del blanco, alternando el blanco de albayalde, más opaco, con el llamado blanco de San Giovanni, que “difunde y refleja la luz de una forma maravillosa”.
En los frescos utiliza una técnica mixta. Mientras que Masaccio, por ejemplo, pintaba siempre sobre el enlucido fresco, Piero obraba también sobre seco para obtener unos tonos particulares. Sin embargo, esta técnica hacía sus murales menos duraderos, lo que condujo a su rápido deterioro.
En el conjunto de los frescos de La leyenda de la Santa Cruz en la iglesia de San Francesco de Arezzo, muestra su dominio de la luz, con la innovación de la iluminación posterior, con delicados matices y destaca por su dominio de la perspectiva científica. La obra le fue encargada por la comuna de la ciudad y le costó siete años de esfuerzos, con numerosos ayudantes, y se extiende por 10 compartimentos del coro, y se basa en escenas extraídas de la historia de la Vera Cruz de la Leyenda áurea de Jacobo della Voragine, que Della Francesca dispone sin un orden cronológico, sino según criterios de armonía compositiva: destacan la muerte de Adán y el surgimiento del óleo de la salvación, nacido de una rama de olivo; y la visita de la reina de Saba y su predicción de que el olivo sería el culpable de la desaparición del reino judío.
Estos frescos sufrieron especialmente los terremotos de 1427, 1448 y 1796, y las destrucciones de las tropas napoleónicas, que los golpearon a culatazos, así como la contaminación atmosférica, que provoca la sulfatación del yeso: el carbonato de calcio se transforma en sulfato de calcio, lo que produce unas sales que levantan el yeso y borran los pigmentos. Tras una primera restauración en 1960 se cerró la iglesia en 1988-2003 para concluir los trabajos, dirigidos por los restauradores de su obra en Arezzo, Silvano Lazzeri y Sabino Giovannoni.
El condottiero Segismundo Malatesta encargó a Della Francesca los frescos de la iglesia de San Franceso de Rimini, En la Resurrección en el Sepulcro congela la imagen en la perspectiva central, lo que resta vitalidad a la imagen y da autonomía a las caras de la pirámide visual (una influencia de la imagen nórdica) con lo que en el cuadro hay varias posibilidades de pirámides visuales. En el Camino del Gólgota presenta una multiplicidad de pirámides.
Della Francesca sufrirá al final de su vida una crisis religiosa, como Botticelli, visible en la expresividad y en el retorno a una técnica medieval, con uso de dorados (para estos renacentistas el Gótico es una auténtica novedad), pero sigue usando la perspectiva con escalas proporcionales distintas. Probablemente por la pérdida de visión debido a la edad, pues murió ciego en 1492.
En su producción teórica destaca su libro La perspectiva pictórica (1472-1475, De prospectiva pingendi), una obra científica sobre «la óptica de los pintores», ofrece una serie de proposiciones geométricas y de construcciones gráficas, y muestra como en la perspectiva dos diferentes planos pueden tener autonomía entre sí.
El ejemplo de Della Francesca influirá en Luca Pacioli (1445-c. 1514), autor de la Divina Proportione (publicado en 1509 en Venecia), cuya proporción áurea, uno de alto por uno con sesenta y uno de ancho, se impone como módulo de belleza y proporción en muchas creaciones.

La pintura de Ferrara: Cosme Tura, Del Cossa, Roberti.
La pintura en Ferrara es ecléctica, confluyendo las características de expresividad, detallismo y ornamentalismo del gótico tardío y de la tradición flamenca, junto a la influencia toscana de la perspectiva científica y el interés por la proporción y más tardíamente la introducción de nuevas temáticas.
Llegan artistas italianos como Pisanello, Mantegna, Della Francesca o Jacopo Bellini a una corte fastuosa, que es una capital de la poesía y del teatro del Renacimiento en Italia. Esta literatura influirá en la composición y los temas de la pintura, por ejemplo en los podios donde se sitúan los personajes con fuertes iluminaciones y actitudes de “tableau vivant”, así como en la predilección por los temas cortesanos y amorosos. Los frescos del palacio Schifanoia son el máximo ejemplo del decorativismo de la vida principesca, del cultivo de la astrología y lo erótico, el placer y el lujo.

Pisanello.
Antonio Pisano, llamado Pisanello (1395-1455)* es el pintor más influyente en la escuela local de Ferrara, donde estuvo breve tiempo y difundió su interés por la perspectiva y la proporción. En su Lionello d'Este, muy gotizante, lineal, luz medieval antinatural y observamos la influencia de Uccello y Fra Angelico, maestros del Primer Renacimiento. Ginebra d'Este es una obra de transición hacia el Renacimiento (ambientación natural, estilización gótica, detallismo, preciosismo, desproporción, perspectiva poco lograda).
Pisanello fue el pintor preferido de los Visconti de Milán, de los Gonzaga de Mantua, de los Este de Ferrara, de Alfonso V de Aragón en Nápoles, de los Malatesta de Rimini, de los Montefeltre de Urbino, de los papas de Roma. De todo lo que pintó, de sus frescos para el palacio de los Dux de Venecia o para la basílica de San Juan de Letrán, no queda casi nada. De la producción ingente de su mano maestra sólo se conservan seis cuadros y algunos fragmentos de sus murales para Mantua.
En marzo de 1856, el Louvre compró un cuaderno, el Codex Vallardi, en el que había 318 dibujos atribuidos a Leonardo da Vinci. Durante 20 años nadie puso en duda esta autoría, hasta que de la comparación de los dibujos con las medallas surgió la luz: 250 eran obra de Pisanello o de su taller y el resto de Cesare da Cesto, Luini y Leonardo. Era la primera constatación de la grandeza de un artista glosado por sus contemporáneos, pero cuya obra fue arrasada por la historia.
Pisanello cultivaba el detalle, dando movimiento y vida a un gótico tradicionalmente hierárico. «No es un renacentista , sino la apoteosis de lo gótico mezclada con un gran sentido del naturalismo», según Dominique Cordallier, comisaria de una exposición del artista en la National Gallery de Londres (2001-2002). Los hombres, los animales y los objetos —pintó muy pocos paisajes— nos llegan de un mundo aún medieval, procedentes del universo maravilloso de la leyenda artúrica, pero meticulosamente presentados gracias a un gran sentido de la observación, pues Cordallier calcula que Pisanello realizaba entre 50 y 70 estudios preparatorios antes de cada pintura. Pies, piernas, medias, cortinajes, diademas, orejas, cuartos traseros de caballos, hocicos de lebreles, espuelas de armadura, capuchas para halcón, escorzos de todo tipo de aves, cadáveres en descomposición, vasos, árboles, todos son protagonistas de un universo troceado que luego el artista Pisanello reordenará con el pincel. Filippo Maria Visconti sólo se dejó retratar por Pisanello. Lionello y Lucia d'Este siguen “vivos” gracias al pintor de las siete virtudes, tal y como se le conoce, gracias a una medalla a él dedicada, obra de Antonio Marescotti, y que le presenta como “Pisanus Pictor”, acompañado de las siglas F.S. K.I.P.F.T. que fueron descifradas recientemente: Fides. Spes. Karitas. Iustitia. Prudentia. Fortitudo. Temperantia.
Exposiciones.
<Pisanello>. París. Louvre (10 mayo-5 agosto 1996). Verona. Museo de Castelvecchio (7 septiembre-8 diciembre). 320 obras (cinco de las seis telas existentes y una cincuentena de medallas).
<Pisanello. Pintor de la naciente corte renacentista>. Londres. National Gallery (noviembre 2001-13 enero 2002); reseña de Calvo Serraller. “Babelia” 525 (15-XII-2001) 22; cuatro pinturas sobre tabla y una amplia colección de dibujos y medallas, así como obras de artistas coetáneos.

Ercole de Roberti.
Ercole de Roberti (c. 1450-1496) es muy gotizante en su obra, pues se había formado en la tradición del Gótico y de Toscana. Hacia 1490 pinta una Pasión, con planos muy controlados en perspectiva: en el primero un Cristo muerto en brazos de la Virgen, en el segundo las tres cruces con los crucificados, con profundidad, difuminado en el fondo, en una obra de difícil lectura. Influirá en Mantegna por su expresividad (visible en la desnudez de los cuerpos).

Cosme de Tura.
Cosme Tura (c. 1430-1495) es la máxima figura del Renacimiento en Ferrara. Su obra es muy compleja, con influencias medievales (fondo terroso casi dorado, nimbo en la cabeza, expresividad) y renacentistas (perspectiva y proporción), lo que se debía a su formación en la corte de Ferrara que no alcanzaba el nivel humanista de Florencia y por su estancia en 1452-1456 en Padua y Venecia, que incrementó la influencia gótica (dureza, expresionismo, cromatismo).
Destacan las obras de santos en actitud mística: San Jorge y el dragón (1469), con planos rítmicos en triángulos, líneas duras (propias de Uccello), expresividad, luz afacetada y motivos medievales. San Jerónimo (c. 1460), con una perspectiva oblicua y un detallismo ornamental y una expresividad tomados del arte medieval y flamenco, ya que la influencia de Rogier van der Weyden y la pintura flamenca se relaciona con la ambigüedad del tema y de los elementos góticos.
Al final de su vida Tura realiza una obra ya plenamente renacentista (pétrea y metálica), San Antonio de Padua (1484) y Virgen con el Niño y ángeles músicos (c. 1480), aunque todavía con influencias flamencas y venecianas (el color, detallismo y la decoración con racimos de uvas).

Francesco del Cossa.
Francesco del Cossa (c.1436-c.1478) es menos medievalizante y más renacentista. Estuvo en estrecha relación con Tura, con menos dureza en las formas, menos dramatismo, y con una perspectiva lineal más geométrica y elegante, con luz y un precioso detallismo (el motivo de los ojos en la mano), como vemos en Santa Lucía y San Florián (c. 1473), que tienen una pierna alzada en posición poco convencional, con aureola y fondo monocromo (elementos medievales de la escuela ferraresa), con secularización del tema religioso.
El ciclo astrológico de frescos (1458) del Salón de los Meses del palacio Schifanoia, con obras expresivas como la alegoría del Mes de Marzo, primera década, con la figura de un hombre con blancas ropas destrozadas, una cuerda rota en la cintura y un fondo rojizo polícromo, que son influencias del Gótico que se está transformando. Alegoría del otoño (una mujer con racimos de uvas, contra un fondo paisajístico).
Ya más renacentista es otra decoración del Palazzo Schifanoia de los Este, con la apoteosis de El Triunfo de Venus, con una alegoría, en la que hay escenas como las de las Tres Gracias. Del Cossa usa aquí la perspectiva, enriqueciéndola con el detallismo y la compleja iconología. Marchó a Bolonia para proseguir su obra en un ambiente más abierto al Renacimiento, como se observa en la Anunciación (c. 1470), de escenografía arquitectónica.

La pintura de Padua: Mantegna, el clasicismo y la perspectiva.

La pintura de Venecia en el siglo XV: la familia Bellini, Crivelli, Carpaccio.
La pintura del siglo XV en Venecia estuvo marcada por Jacopo Bellini (c. 1400-1470) y sus hijos Giovanni (1430-1516) y Gentile (c. 1430-c. 1500), que junto a Carlo Crivelli (1430-1495) y a Carpaccio (1465-1525), inauguran una escuela veneciana caracterizada por el dominio del color, en detrimento del dibujo.
Desde 1430-1440 se fusionan el Gótico Tardío, el sistema de representación flamenco, el Renacimiento toscano y la tradición local de color y expresividad con influencia del bizantinismo. Llega hacia 1430 la influencia de los primeros pintores toscanos, a menudo reclamados por la ciudad: Uccello, Filippo Lippi, Masolino y, sobre todo, Mantegna (a mediados de siglo). Hacia 1460 hay una reacción de defensa ante el nuevo estilo en la pintura, pero desde 1470 a 1500 la evolución es rápida porque los mejores pintores (Jacopo Bellini y su hijo Giovanni, arrastrando incluso a los más conservadores, como Bastiani) comprenden la necesidad de una nueva pintura. La fecha decisiva es 1475, con los encargos de decoraciones hechos por el Estado. Los rasgos de esta nueva pintura son:
Escenografía paisajística, con una perspectiva de excepcional calidad en las vistas urbanas y rurales.
Detallismo minucioso, con una elegancia gestual y precisión en el dibujo.
Cromatismo intenso, con atmósferas limpias, brillantes.
Iconografía de fórmulas muy propias: narraciones de ciclos temáticos, retrato, iconos devocionales, alegorías.
La perspectiva central, abandonada en el resto de Italia por ser demasiado fría, en Venecia es desarrollada hasta la perfección.
Algunos pintores practican un estilo de transición muy complejo: Bastiani, los hermanos Vivarini, Montagna o Cima de Conegliano.

Carlo Crivelli.
Carlo Crivelli (1430-1495) trabaja en Venecia hasta 1457, cuando emigra a Verona y cambia su estilo. En su juventud pinta Santa Ursula, con un fondo dorado gótico, aureola, detalles de ornamentación, dedos estilizados, proporciones, perspectiva (lo que la hace del Renacimiento).
San Jorge tiene un damasquinado, un marco arquitectónico simulado, ropajes góticos lujosos, elegancia bizantina, dibujo con perspectiva. Pasión de Cristo y Descendimiento de la Cruz, con los mismos rasgos anteriores, indefinición del marco, más escudos de familias nobiliarias y guirnaldas de frutas (un tema típico de Venecia).
Virgen de la Pasión (1460) con guirnalda de frutas y una escena bucólica arriba y unos personajes de proporción reducida medieval en primer plano (Cristo, comitentes) junto al Niño. Escalas proporcionales distintas.
Madonna con Niño, entronizada, con guirnaldas, aúna la tradición flamenca, la gótica y la perspectiva toscana.
Descendimiento, con dos ángeles sosteniendo los dos brazos de Cristo, con teatralidad y expresividad flamenca, pero con perspectiva renacentista, con fondo monocromo. “Alegoría”, con una iconografía de extraordinaria riqueza. “Anunciación” de la National Gallery, con un marco arquitectónico espléndido, con presentación formal anticlásica, con perspectiva experimental, vestidos y detalles flamencos.

Jacopo Bellini.
Jacopo Bellini (c. 1400-1470) pinta Madonna con Niño, con el comitente en proporción reducida y una perspectiva mal resuelta todavía. Intenta conciliar la perspectiva renacentista con la herencia gótico-bizantina. Se parece en su heterodoxia al último Botticelli. Es un artista de transición.

Gentile Bellini.
Su hijo Gentile Bellini (1429-1500 o 1507) pinta ciclos religiosos con perspectivas urbanas de la arquitectura de Venecia, con cuadros enormes: del ciclo de Historias de la Santa Cruz, con Procesión en la plaza de San Marcos (1496), Milagro de la Cruz (1500), con las que inicia el género de las vedutte. Es un artista que todavía no acaba de dominar el clasicismo, en su fragmentación de las perspectivas.
Giovanni Bellini.
Su otro hijo, Giovanni Bellini (1430-1516) pinta madonas, retratos y alegorías, con gran éxito. Funde genialmente la tradición veneciana-bizantina con la flamenca y la toscana. Se caracteriza por una fusión de la técnica perfecta, una austera elegancia, el detallismo iconográfico, el volumen de las formas, las luces y sombras, el dramatismo, la perspectiva, el corte de la imagen (algo flamenco), los rótulos. Su hermana se casó con Mantegna en 1453, que le influyó en La oración del huerto (1460) y otras obras de juventud de escenas bíblicas del Nuevo Testamento.
Es característico que el donante está proporcionado al personaje principal en las “palas” (tipo de Madonas con santos y donantes), en Pala de San BernabéAlegoría SacraAlegoría de la ObedienciaVirgen con el Niño con una pera. Tiene maravillosos retratos, como El Dux Loredan, destacados desnudos femeninos, como Mujer ante el espejo, y obras mitológicas como El festín de los dioses (col. National Art Gallery, Washington).


PINTURA DEL CINQUECENTO.
Los pintores de la “terza maniera”, los grandes clasicistas, sus vidas, obras y significación en la historia del arte:
En el Cinquecento, aproximadamente h. 1480-1527, y más estrictamente h. 1500-1520, llega el breve apogeo del clasicismo, justo antes de la crisis que desembocará en el manierismo.
Los cambios son profundos: el color predomina sobre el dibujo, las formas son volumétricas gracias al claroscuro con la luz y las sombras, la profundidad es natural, el paisaje es variado y melancólico, la composición es geométrica, las figuras se relacionan entre sí y se unifican las escenas.
Los grandes centros cambian, puesto que a Florencia se le une Roma, con el mecenazgo de los papas, mientras otras ciudades italianas se convierten en grandes centros artísticos, como Venecia. Si Florencia sigue siendo la ciudad del dibujo, las otras son más proclives al color y la luz.
Destacan tres grandes maestros clasicistas, en Roma y Florencia tenemos a Leonardo, Rafael y Miguel Ángel, mientras que en Venecia destacan Giorgione y Tiziano.

Leonardo.
Leonardo da Vinci (1452-1519) es el arquetipo de hombre universal del Renacimiento: científico y erudito clásico a la par que artista.
Su pintura se caracteriza por el aire distante y misterioso y el estudio la naturaleza, no para recrearla sino para conocerla.
Destaca por su nuevo sistema de perspectiva, la denominada perspectiva aérea, utilizando la técnica del sfumato; la difuminación de los colores; la variable cromática según se trate de primeros o segundos planos, y la acumulación de azules en los fondos, consecuencia de la existencia de aire entre los objetos; la utilización de una luz tibia y difusa, de contrastes suaves, de tono crepuscular.
Hay contadas pinturas suyas: San Jerónimo (c. 1482), las dos versiones de La Virgen de las Rocas (1483-1486 y c. 1505-1506), Dama de armiñoSanta Ana con la VirgenLa Última Cena (1495), La Gioconda (1503-1505), San Juan Bautista (1516-1517)...
San Jerónimo (c. 1482; Pinacoteca Vaticana, Roma), es una obra que debe mucho a sus maestros quatrocentistas, especialmente Ghirlandaio.
La Virgen de las Rocas, con su composición triangular y luces, con un dibujo difuminado, con un suave claroscuro que realza el volumen y el enigma, con una sonrisa ambigua y suave. Hay dos versiones, la primera (1483-1486; Louvre de París) para la iglesia de San Francisco el Grande de Milán y la segunda (c. 1505-1506; National Gallery de Londres) para una iglesia de Florencia.
La Dama de armiño y Santa Ana con la Virgen son obras de transición, como la genial Santa Ana, la Virgen, el Niño y San Juan (sin fecha, National Gallery, Londres), un esbozo de extraordinarias calidades plásticas, pese a su indefinición.
La Última Cena (1495) para el refectorio del convento de Santa María delle Grazie, en Milán, es un fresco en el que alcanza su cima de madurez. Pese a que la obra está hoy arruinada debido a los malos materiales utilizados y la humedad, aún puede advertirse su excepcional composición en grupos, perspectiva científica y aérea, colorido, luz (frontal y desde el ventanal del fondo)...
La Gioconda (1503-1505, Museo del Louvre, París) es su más bello y enigmático retrato, realizado en Florencia.
 San Juan Bautista (1516-1517, Museo del Louvre, París), es una obra de madurez, ya muy cercana al manierismo.

Rafael.
Rafael de Urbino (1483-1520), formado en la culta corte de Urbino, luego en Florencia e instalado desde 1508 en Roma gracias a su paisano Bramante, domina las enseñanzas de los grandes artistas del Quattrocento, en especial su maestro Perugino, y de sus contemporáneos Leonardo y Miguel Ángel. Es un pintor prolífico, que inventa una nueva iconografía religiosa. Pinta temas religiosos (Anunciaciones, Madonas), retratos y grandes composiciones como las Estancias del Vaticano.
Los Desposorios de la Virgen (1504; Pinacoteca de Brera, Milán) es su primera gran pintura, en la que muestra la superación de la influencia de su maestro Perugino, en el dominio de la perspectiva.
Sus numerosas Madonas son encantadoras en el exquisito cuidado de cada elemento: luz, color, composición... como La Madonna de Foligno (Pinacoteca Vaticana, Roma).
Los retratos muestran una gran hondura psicológica, como La muda (c. 1507, Galeria de Urbino), El cardenal (c. 1511, Museo del Prado, Madrid), La Fornarina (Galleria Nazionale, Roma), Julio II (Londres), Baltasar de Castiglione (Museo del Louvre)...
Las grandes composiciones de los frescos de las Estancias del Vaticano muestran su dominio de la concepción espacial, con una gran profundidad y amplitud del espacio. Hay dudas sobre la atribución a Rafael de varias partes de estos frescos, porque contó con varios ayudantes. En la Cámara de la Signatura están La Disputa del Sacramento (dedicada a la Teología) y La Escuela de Atenas (Filosofía), con El Parnaso (Poesía) y La Justicia.
La Justicia está dedicada a los juristas de la Jurisprudencia; hay dudas sobre la atribución a Rafael de este fresco ). Algunos historiadores atribuyen La Justicia al pintor renacentista Lorenzo Lotto, entre los que destacan Arnold Nesselrath (director de la sección de Arte Bizantino de los Museos Vaticanos) y Francesco Rossi (director de la Academia Carrara de Bergamo y comisario de la mayor exposición de Lotto en Bergamo). La obra está  subdividida en Justiniano promulgando la Pandectas (el Derecho Civil) y Gregorio IX publicando las Decretales (el Derecho Canónico) en los lunetos sobre las ventanas.
En la Cámara de Heliodoro maravillan las monumentales pinturas La Expulsión de Heliodoro y, en un luneto sobre una ventana, La Misa de Bolsena (un famoso milagro medieval), y en una pared otras dos obras, la Liberación de San Pedro de la cárcel de Jerusalén y el Encuentro de Atila y el papa León Magno. En la tercera cámara, de la que Rafael dejó los dibujos y acabaron sus discípulos, está El Incendio del Borgo, dedicado a ensalzar la protección que el papado brinda a la ciudad. En algunas de estas obras hay ya significativas características manieristas, sobre todo en los colores fríos y los cuerpos tensos y sensuales de El Incendio del Borgo.
Su última obra es un hito iconográfico, La Transfiguración (1517-1520; Pinacoteca Vaticana, Roma), que dejó inacabada a su muerte, y que se estructura en dos niveles; el superior con Cristo transfigurado entre Moisés y Elías, sobre los tres apóstoles predilectos, el inferior con el milagro del niño endemoniado ante el resto de los discípulos. La división de la composición espacial en dos ámbitos, la gesticulación de las manos y el movimiento en hélice del cuerpo de la madre del niño, son propios del manierismo.

Miguel Ángel.
Miguel Ángel (1475-1564) es sobre todo escultor y por ello sus pinturas se llenan de energía, volumen y movimiento, en el Tondo Doni, el Techo de la Capilla Sixtina y en el Juicio Final, con figuras llenas de dinamismo y monumentalidad, pero con una dramática angustia y una completa ocupación del espacio que anuncian el Manierismo.
El Tondo Doni (c. 1503-1504; Uffizi, Florencia), también llamado Sagrada Familia, encargado por la familia Doni, con motivo de las bodas de Agnolo Doni (un famoso retratado por Rafael), destaca por el juego de los volúmenes corporales y unos colores llamativos.
El Techo de la Capilla Sixtina (1508-1512), encargado por Julio II, es su obra cumbre. Con 36 m de largo y 13 de ancho, ocupa unos 500 m². Inaugurado en mayo de 1512, suscitó inmediata admiración y le encumbró como genial artista entre sus contemporáneos. Destacan la unidad compositiva del conjunto, con una inteligente división espacial en nueve tramos sucesivos, atravesados por dos falsas cornisas que componen así una partición en tres registros. Reconstruye la historia del Génesis, destacando la Creación de Adán, y dispuso a los lados los Ignudi, y en los lunetos situó los siete Profetas bíblicos, las cinco Sibilas... En general los historiadores clasifican esta obra como clasicista, aunque algunos aprecian características ya propiamente manieristas en detalles como el colorido frío de algunos personajes.
En cambio, hay casi unanimidad en considerar manierista el Juicio Final (1537-1541), presenta a un Cristo en actitud de pantócrator, rodeado de unos 400 personajes originalmente desnudos (un papa pudoroso hizo que un pintor, el Braghetone, pusiera bragas en las partes pudendas), que representan con toda viveza el espectáculo del final del mundo, con toda clase de sentimientos.

La pintura veneciana del Cinquecento: iconografía, orientalismo y color. Los maestros:
El siglo XV en Venecia estuvo marcado por los Jacopo (c.1400-70), Giovanni (1430-1516) y Gentile Bellini (c.1430-c.1500), junto a Carpaccio (1465-1525), inauguran una escuela de dominadores del color, en detrimento del dibujo.
En el siglo XVI, Giorgione, Tiziano —y más tarde, ya inscritos en el manierismo, Tintoretto y Veronés— abren nuevos caminos, en una ciudad acuática de sorpresas y matices neblinosos, abierta a visitantes de todos los países, con sus ropajes exóticos y coloristas, con una sociedad rica, alegre y festiva.
Son sus rasgos:
El culto al color, con tonos cálidos.
La importancia de los temas secundarios: la anécdota, el detalle.
La exaltación de la riqueza: palacios, procesiones, fiestas, ropajes.
La contemplación poética del paisaje, con el romanticismo de Giorgione y Tiziano.

Giorgione.
Giorgione (Castelfranco, 1478-1510) es el pintor del paisaje romántico. Recibe la influencia de Giovanni Bellini, en la composición triangular, la luz y el paisaje. Es uno de los primeros pintores (según Vasari lo inventó en 1507) que no utiliza esbozos previos, lo que provoca numerosos arrepentimientos (pentimenti).
Su obra cumbre es La tormenta (1508), con un paisaje lleno de enigmático simbolismo, en el que las anécdotas humanas tienen una importancia menor, aunque haya un mensaje misterioso en el soldado y la mujer desnuda que amamanta un niño.
Los tres filósofos (c. 1508, Museo de Viena) encarnan tres personajes misteriosos: filósofos, reyes magos, alegorías de las tres edades... Las adscripciones más consensuadas son Averroes como el personaje del turbante, Euclides como el geómetra sentado, y el modelo de la pintura Bellini de Zacarías como el personaje barbado.
En su última época dejó sin acabar varias obras, que terminó Tiziano, como La Venus dormida (1509-1510; Galeria de Pinturas, Dresde), El concierto campestre (c. 1510, Louvre), Los músicos (c. 1510, Pitti), Virgen con San Roque y San Antonio de Padua (c. 1510, Prado).

Tiziano.
Tiziano (Pieve di Cadore, Véneto, 1489?-Venecia, 27-VIII-1576, durante una peste) es el gran pintor italiano del siglo XVI tras los tres grandes. Se formó como discípulo y colaborador de Giorgione, hasta la temprana muerte de este en 1510.
Es un gran maestro realista de la luz, el color, la composición, el simbolismo, la introspección psicológica... Destaca por la novedad de su estilo, de pincelada suelta y espesa de materia, de dibujo abierto y expresivo. Es el máximo retratista, prácticamente oficial de la Casa de Austria (Carlos V, Felipe II) con una composición que equipara al retratado con el paisaje y los detalles, con obras como el Retrato ecuestre de Carlos V en Mühlberg, e Isabel de Portugal, con desnudos de formas blandas y redondas, como en Venus y el Amor, y Dánae. En la Bacanal aúna lo mitológico y lo social, la alegría, el desnudo femenino, el paisaje luminoso, las telas lujosas, el detalle del jarro central. En sus últimas obras evolucionó a la melancolía, con una factura más pastosa, de manchas más que de formas, en el Autorretrato (1562) que le presenta como un anciano de gran belleza. Tiziano ha influido decisivamente en Rubens, Velázquez, Goya, Delacroix...
Se conocen más de 500 obras (54 en España: 39 del Museo del Prado, 11 del Patrimonio Nacional (El Escorial), 4 del Museo Thyssen-Bornemisza. Entre las más conocidas o importantes: La Schiavona (c. 1510, col. National Gallery, Londres), Sagrada familia con pastor (col. National Gallery, Londres), Noli me tangere (col. National Gallery, Londres), La Virgen con Niño (col. National Gallery, Londres), La Virgen con Niño (La Zingarella) (col. Kunsthistorisches Museum, Viena), Santa Catalina y San Juan Bautista (col. National Gallery, Londres), Hombre del guante (col. Louvre, París), Salomé (1511-1515, col. Galeria Doria Pamphili, Roma), Tarquino y Lucrecia (col. Fitzwilliam Museum, Cambridge), Ofrenda a la diosa de los amores (Museo del Prado, Madrid), Martirio de San Lorenzo (col. El Escorial, Madrid), El martirio de Marsias (col. Palacio Arzobispal, Kromeriz), Retrato de Isabel de Portugal (Museo del Prado, Madrid), Venus y el AmorDánaeBacanal (1519, Museo del Prado, Madrid), El entierro de CristoVenus y Adonis (Museo del Prado, Madrid), San Jerónimo (El Escorial), Retrato inacabado de mujer con niña (col. particular), La Venus de Urbino (1538; col. Uffizzi, Florencia), Retrato de Ranuccio Farnese (1542, National Gallery, Washington), Retrato votivo de la familia Vendramin (1547, col. National Gallery, Londres), Retrato ecuestre de Carlos V en Mühlberg (1548, Museo del Prado, Madrid), Venus recreándose en la música o Venus y la música (1548, Museo del Prado, Madrid), Autorretrato (1562)...
Comentarios sobre Tiziano.
La Venus de Urbino (1538; col. Uffizzi, Florencia), ha influido en la Venus del espejo de Velázquez y La maja desnuda de Goya. Fernando Marías (2003), con motivo de una gran retrospectiva, comenta que representa la modernidad frente a las Venus dormidas o sorprendidas en un estado de ensimismamiento (la misma Danae de Tiziano). La mirada, directa y sostenida de la Venus (¿una mujer casada, una amante, una prostituta?), se dirige desafiante hacia un espectador masculino. Tiziano muestra una localización en primer plano extraordinariamente baja respecto al resto de la composición y a la figura de Venus, que nos incluye en un contacto íntimo y reverencialmente subordinado. Controla a la perfección la distancia del segundo plano, a través de la disminución del tamaño de las figuras femeninas del fondo y de la perspectiva lineal del pavimento, que resalta la proximidad del primer plano horizontal. Destaca el preciosismo lumínico de la ventana, con su marco, su columna y su tiesto a contraluz, a través de la que se vislumbran las luces del amanecer ¿o es el atardecer? La idea de placidez lánguida e intimidad se logra al cerrar verticalmente el espacio, y al incluir a las sirvientas atareadas y al perro dormido a los pies de la cama.
El martirio de Marsias (col. Palacio Arzobispal, Kromeriz) es una de sus últimas obras, inacabada; Tiziano se autorretata a la derecha, con manto y corona, meditando sobre la suerte del condenado.

Veronés y Tintoretto.
Veronés y Tintoretto son ya pintores del Manierismo (en el que los estudiamos), aunque algunos autores los encasillan como puentes entre el clasicismo y el manierismo venecianos.


FUENTES.
Internet.
Películas.
Documentales.
Exposiciones.
*<Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia>. Madrid. Fundación Thyssen-Bornemisza (10 octubre 2010). Comisario: Gert Jan van der Sman. Reseña de García, Ängeles. Historias de refinamiento y poder. “El País” (22-VI-2010) 36.

*<El retrato del Renacimiento>. Madrid. Museo del Prado 3 junio-7 septiembre 2008). Reseña de Fortes, Susana. Las caras de hace 500 años. “El País” Semanal 1.652 (25-V-2008) 26-30.

 Libros.
Battisti, Eugenio. Renacimiento y Barroco. Cátedra. Madrid. 1990. 227 pp.
Freedberg, Sydney. La pintura en Italia 1500-1600Cátedra. Madrid. 1978. 757 pp.
Hills, Paul. La luz en la pintura de los primitivos italianosAkal. Madrid.
Wilde, J. La pintura veneciana. De Bellini a Ticiano. Nerea. Madrid. 1988 (1981). 294 pp.
Zuffi, Stefano; Crepaldi, Gabriele; Lorandi, Franco. El fresco. De Giotto a Miguel Ángel. Trad. de Gemma Centeno. Electa. Milán. 2003 (2002 italiano). 319 pp.

 Artículos. Orden cronológico.

ARTISTAS.
El artista italiano Sandro Botticelli.
*<Dinero y belleza. Los banqueros, Botticelli y la hoguera de las vanidades>. Florencia. Palazzo Strozzi (2011). Reseña de Magi, Lucia. Todo es dinero… el Arte también. “El País” (23-IX-2011) 44.
*<Botticelli Reimagined>. Londres. Victoria & Albert Museum (5 marzo-3 julio 2016). 50 obras de Botticelli, más obras contemporáneas. Exposición sobre el influjo del pintor en la modernidad. Reseña de Tubella, Patricia. La Venus de Botticelli, Lady Gaga y la ‘chica Bond’. “El País” (3-III-2016) 35.
Warburg, Aby. Sandro BotticelliCasimiro Libros. Madrid. 2011. 96 pp.

El artista italiano Carpaccio.
Zuffi, Stefano. Carpaccio. Electa. Milán. 1993.

El artista italiano Correggio (1489-1534).
Correggio (Parma, 1489-1534).
Lucchini, Laura. El enigmático viaje a Roma de Correggio. “El País” Revista de verano (7-VIII-2008) 4. Exposición en la galería Borghese.
Terraroli, Valerio. Correggio. Electa. Milán. 1993.


El artista italiano Piero di Cosimo.
Camille, Georgette. Piero di Cosimo. “Documents” 6 (1930) 329-335.

El artista italiano Giotto.
Barasch, Moshe. Giotto y el lenguaje del gestoAkal. Madrid. 1999. 205 pp. 50 ilustraciones.
Basile, Giuseppe. Giotto. Las Historias franciscanasElecta. Madrid. 1996. 132 pp.
Levey, Michael. De Giotto a CézanneDestino. Barcelona. 1992 (1962. Thames & Hudson. Londres). 324 pp. 549 ilus.
Zuffi, Stefano. Giotto. Electa. Milán. 1993.
Zuffi, Stefano; Crepaldi, Gabriele; Lorandi, Franco. El fresco. De Giotto a Miguel Ángel. Trad. de Gemma Centeno. Electa. Milán. 2003 (2002 italiano). 319 pp.

El artista italiano Piero della Francesca.
Exposiciones.
<Piero della Francesca y las cortes italianas>. Arezzo. Museo de Arte Medieval y moderno (hasta 22 julio 2007). Reseñas de Fernández, Pedro Jesús. La sabiduría del silencio. Contemplación de los frescos de Piero della Francesca en Arezzo. “El País”, El Viajero 450 (9-VI-2007) 8. / Sterckx, Pierre. Sur le pas de Piero della Francesca. “Beaux Arts” 276 (VI-2007) 80-89.
Libros.
Bertelli, Carlo. Piero della FrancescaYale University Press. New Haven. 1992. 240 pp. 200 ilustraciones.
Calabrese, Omar. Cómo se lee una obra de Arte. Cátedra. Madrid. 1993. 124 pp. Análisis semiológico de obras de Holbein, Turner, Miguel Ángel, Della Francesca.
Artículos.
Luca de Tena, Consuelo. Piero della Francesca. Halo de eternidad. “Descubrir el Arte”, v. 6, nº 67 (IX-2004) 20-29. La restauración de los frescos de la Iglesia de San Francisco. / Mena Marqués, Manuela B. Piero della Francesca. El artista del orden. “Descubrir el Arte”, v. 6, nº 67 (IX-2004) 30-36.

El artista italiano Fra Angelico (Vicchio de Mugello, Florencia, 1395-Roma, 1455).
García, Ángeles. Dieciocho millones y dos ‘fra angélicos: ¿una ganga? “El País” (15-I-2016) 36. El Prado compra Madonna de la Granada (h. 1426, 83 x 59 cm) a los Alba, que ceden otra obra del pintor, Funeral de San Antonio Abad (h. 1426-1430). El Museo ya tenía el retablo La Anunciación (h 1425-1428).

Calvo Serraller, F. Un par simpar. “El País” (21-I-2016) 28.

El artista italiano Giorgione.
Anderson, Jaynie. Giorgione. Lagune. París. 1996. 500 pp. 260 ilustraciones.

           El artista italiano Leonardo da Vinci (1452-1519).
Internet.
[es.wikipedia.org/wiki/La_dama_del_armiño]
[es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Cuadros_de_Leonardo_da_Vinci]

Exposiciones.
<Leonardo da Vinci, maestro del dibujo>. Nueva York. MET (22 enero-30 marzo 2003). París. Louvre (9 mayo-14 julio). Cat. 420 pp. Guégan, Stephane. Léonard da Vinci, une si parfaite laideur. “Beaux Arts”, 228 (V-2003) 60-67. / Coignard, Jérôme. Léonard da Vinci ou la sympho­nie inachevée. “Connaissance des Arts”, 605 (V-2003) 34-47. / Zöllner, Franck; Nathan, Johannes. Léonard da Vinci. The complete paintings and drawings. Taschen. Colonia. 2003. 696 pp.
*<La edad de oro de Polonia>. Madrid. Palacio Real (3 junio-4 septiembre 2011). García, Ángeles. La primera dama del Renacimiento. “El País” (25-V-2011) 43. El retrato de Leonardo La dama del armiño se muestra excepcionalmente en la exposición.
<Leonardo da Vinci. Pintor en la Corte de Milán>. Londres. National Gallery (9 noviembre 2011-5 febrero 2012). García, Ángeles. ‘Leonardo’ o no, una obra maestra. “El País” (29-IV-2011) 40. Las dudas sobre la autoría por Leonardo Da Vinci de ‘El Salvador adolescente’ del Museo Lázaro Galdiano. De Diego, Estrella. Permanente misterio. “El País” (29-IV-2011) 40.
*<Leonardo da Vinci>. París. Louvre (29 marzo-25 junio 2012). Pinturas: Santa Ana, San Juan Bautista, la copia del Prado de la Gioconda… Comisario: Vincent Delieuvin. Reseña de Mora, Miguel. La ‘Gioconda’ visita a la ‘Joconde’. “El País” (28-III-2012) 38-39.
<The Mechanics of Man>. Edimburgo. Palace of Holyroodhouse (hasta 10 noviembre 2013). Exposición en Edimburgo de 30 dibujos de Leonardo sobre el cuerpo humano, comparados con imágenes modernas. Comisarios: Peter Abrahams, profesor de Anatomía de la universidad de Warwick, y Martin Clayton, conservador de la colección de la Corona y especialista en Leonardo. Reseña de Vicente, Álex. Anatomía de un genio total. “El País” (22-VIII-2013) 27-29.
<Leonardo da Vinci 1452-1519>. Milán. Palazzo Reale (18 abril-19 julio 2015). 43 pinturas, 20 esculturas, 108 dibujos y 40 documentos. Comisarios: Pietro C. Marani y Maria Teresa Florio. Reseña de Ordaz, Pablo. Leonardo: todas las caras del genio. “El País” (16-IV-2015) 36-37.

Libros.
Arasse, Daniel. Léonard de VinciHazan. París. 1997. 544 pp. 325 ilustraciones.
Argan, G. C. Renacimiento y Barroco I: El arte italiano de Giotto a Leonardo da Vinci. Akal. Madrid. 1987 (1976). 412 pp.
Clark, Kenneth. Leonardo da Vinci. Trad. de José María Petralanda y revisión de Fernando Villaverde. Alianza Forma. Madrid. 1986 (1939 inglés). 141 pp. más 67 ilus.
Leonardo da Vinci. Tratado de pintura. Akal. Madrid. 1986.
Marinoni, Augusto; Meneguzzo, Marco. Leonardo da Vinci. Dibu­jos. Debate. Madrid. 1987 (1981). 
Nicholl, Charles. Leonardo, el vuelo de la mente. Taurus. Madrid. 2010. 700 pp. Biografía de referencia.

Artículos.
Bambach, Carmen C. Leonardo and drapery studies ontela sottilissina di lino“Apollo”, v. 159, nº 503 (I-2004) 44-55.
Kwakkelstein, Michael W. New copies by Leonardo after Pollaiuolo and Verrocchio and his use of an écorché model. “Apollo”, v. 159, n1 503 (I-2004) 21-29.
Austen, Ian. Mona Lisa desvela su secreto.”El País” (28-IX-2006) 47. Se ha descubierto que un velo, propio de parturienta reciente, cubre la figura de la Gioconda de Leonardo.
Bosco, Roberta; Caldana, Stefano. Seracini, el único personaje real de ‘El Código da Vinci’, busca un ‘leonardo’. “El País” Ciberpaís 482 (22-XI-2007) 1, 9.
Lucchini, Laura. Leonardo necesita un buen lavado. “El País” Domingo (20-II-2008) 9. Restauración del Código Atlántico de dibujos.
Esterow, Milton. Rediscovering a Leonardo. “Artnews”, v. 110, nº 8 (IX-2011) 100-105. Varios expertos autentifican la pintura Salvator Mundi.
Mora, Miguel. Crisis en el Louvre por la agresiva restauración de un ‘leonardo’. “El País” (8-I-2012) 35. Se debate sobre los límites de la restauración, en este caso en la pintura ‘La Virgen, el niño Jesús y Santa Ana’, de Leonardo da Vinci. Los especialistas Ségolène Bergeon Langle y Jean-Pierre Cuzin se oponen a una restauración excesiva.

Comparación de fragmentos de las dos obras. La copia a la derecha.

Hermoso, Borja. ‘La Gioconda’ renace en el Prado. “El País” (2-II-2012) 36-37. Se restaura e identifica una copia de La Gioconda que pintó un discípulo, tal vez el italino Francesco Melzi o el español Yáñez de la Almedina, mientras el maestro pintaba el original.
Calvo Serraller, F. Obras que, a la vista, no se ‘ven’. “El País” (2-II-2012) 37. En relación con la copia de La Gioconda.
“E. P.”. Una investigadora sostiene que la Gioconda del Prado es de Yáñez de la Almedina. “Levante-EMV” (3-II-2012). La hipótesis es de Dolores García.
De Diego, Estrella. Las vidas de Leonardo da Vinci. “El País” (3-II-2012) 36.
Hermoso, Borja. Colapso en el Prado: ha llegado la ‘otra Gioconda’. “El País” (22-II-2012) 40.
Trenas, Mila. La 'Gioconda' gemela del Prado se muestra al público hasta el 13 de marzo. “Diario de Mallorca” (22-II-2012) 44.
O’Neill, Tom. Leonardo da Vinci: La bella principessa. “National Geographic” v 30, nº 3 (III-2012) 2-9. Un retrato a tinta y tiza de Bianca Sforza podría ser de Leonardo.
Ferri, Marco. La batalla perdida de Leonardo. “National Geographic” v 30, nº 3 (III-2012) 10-19. La búsqueda de La batalla de Anghiari de Leonardo tras un fresco de Vassari en un muro del Palazzo Vecchio.

Rubens. Copia de La batalla de Anguiari.
Ordaz, Pablo. El mítico fresco perdido de Leonardo aparece tras una pared de Florencia. “El País” (13-III-2012) 41. Se considera probado que La batalla de Anguiari está bajo un fresco posterior de Vasari. Se conoce por una copia de Rubens de un grabado de la época. Más información en [es.wikipedia.org/wiki/La_batalla_de_Anghiari]
Mora, Miguel. El Louvre quita años a la ‘Gioconda’. “El País” (31-III-2012) 37. El cuadro se fecha ahora en 1503-1519, en vez de 1503-1506.
Hermoso, Borja. Entrevista a Vincent Delleuvin, restaurador del Louvre. “‘La Gioconda’ parece una muerta”. “El País” (26-V-2012) 39-40.
Constenla, Tereixa. Leonardo desvela sus complejos. “El País” (29-V-2012) 47. Exposición de los códices de Da Vinci en la Biblioteca Nacional.
García, Ángeles. Entrevista. Almudena Sánchez y Ana González Mozo / Restauradoras del Prado. “Nos atreveríamos con ‘La Gioconda’”. “El País” (24-VII-2012) 56. La restauración de la copia simultánea de La Gioconda.
Koch, Tommaso. Leonardo se sienta a la izquierda de Jesús. “El País” (18-VIII-2012). Un estudio del británico Ross King sugiere que Leonardo se autorretrató como Tomás y Santiago el menor en La Última Cena.
Magi, Lucia. La Gioconda: CSI al rescate. “El País” (10-VIII-2013) 37-38. Polémicas excavaciones en busca de pruebas de la identidad de la modelo de Leonardo.
Redacción. Hallado en Suiza un supuesto ‘leonardo’. “El País” (5-X-2013) 41. Un retrato de Isabel de Este en una colección privada suiza, ha sido atribuido a Leonardo por el experto Carlo Pedretti, director del Centro de Estudios Vincianos del Hammer Museum de Los Ángeles. Lo describe como la pintura que resultó del carboncillo previo que se conserva en el Louvre.
Ordaz, Pablo. Confiscada una pintura atribuida a Leonardo en una caja de Suiza. “El País” (11-II-2015) 32. El Retrato de Isabel de Este (h. 1513-1516, óleo sobre tela, 61 x 46,5) llevaba siglos desaparecido. Pero hay dudas sobre su atribución.
García Vega, M. Á. El laberinto de autentificar un ‘leonardo’. “El País” (12-V-2015) 28. Dudas sobre un Ecce homo de Leonardo. Los mejores expertos mundiales en Leonardo son Martin Kemp, Robert Simon, Carlo Pedretti y Michael Daley.
Agencia EFE. El único ‘leonardo’ en manos privadas sale a la venta. “El País” (11-X-2017). ‘Salvator Mundi’ (1506-1513).
García Vega, M. Á. El ‘marketing’ multiplica el precio de un ‘leonardo’. “El País” (17-XI-2017). El cuadro más caro de la historia, 382 millones de euros por el ‘Salvator Mundi’, pero en muy mal estado de conservación, demasiado repintado.
Checa, Fernando. De la solemnidad al ‘sfumato’. “El País” (17-XI-2017).

El artista italiano Mantegna.
De Nicolo Salmazzo, Alberta. Andrea Mantegna. Citadelles & Mazenod. París. 2004. 336 pp. 311 ilustraciones.
Fernández, Pedro Jesús. Trío de ases para Mantegna. Padua, Verona y Mantua se unen para homenajear al genio. “El País”, El Viajero 423 (25-XI-2006) 6.

El artista italiano Altobello Melone (c. 1490-1543).

Calvo Serraller, F. Amantes. “El País” Babelia 1.248 (24-X-2015) 14. Comentario de la pintura Pareja de amantes, de Altobello Melone (Cremona, h. 1490-1543).

El pintor italiano Miguel Ángel Buonarroti. [Solo sus facetas de pintor y dibujante]
Exposiciones.
<Miguel Ángel. Los dibujos de un genio>. Viena. Museo Albertina (30 noviembre 2010-9 enero 2011). Reseña de Menéndez Salmón, Ricardo. El cuerpo de Cristo y de Tommaso. “El País” Semanal 1784 (5-XII-2010) 72-78.
Libros.
Tolnay, Charles de. Miguel Ángel. Escultor, pintor y arquitecto. Alianza Forma. Madrid. 1985 (1975).
Artículos.
Ordaz, Pablo. El refugio secreto de Miguel Ángel. “El País” (2-II-2014) 45. Se muestran los dibujos parietales que el artista hizo en un escondite bajo la Capilla de los Médici.

El artista italiano Perugino.
Fernández, Pedro Jesús. Por la Umbría de El Perugino. “El País” El Viajero 779 (4-X-2013) 8. Una ruta por los lugares en que vivió el pintor renacentista.

El artista italiano Rafael.*
El artista italiano Tiziano. 
Exposiciones.
<Tiziano>. Madrid. Museo del Prado (10 junio-7 septiembre 2003). 65 obras (30 nunca vistas en España), de col. de Londres, Nápoles, Venecia, Florencia... La mayor retrospectiva desde la de Venecia en 1935. Comisario: Miguel Falomir. En febrero de 2003 hubo una exposición reducida en la National Gallery de Londres. Reseña de Marías, Fernando. Tiziano. Un genio del color. “El País Semanal” 1393 (8-VI-2003) 66-74.

No hay comentarios: